“Envío un afectuoso saludo de bienvenida a los empresarios, a los representantes de las 23 Cámaras de Comercio Americanas y de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, así como a las autoridades gubernamentales de diversos países del hemisferio y demás líderes políticos y económicos que hoy se reúnen en la Conferencia Business Future of the Americas , convocada por la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas en Latinoamérica.
Me alegra mucho que en esta oportunidad la Asociación haya escogido a nuestra hermosa y siempre acogedora ciudad de Cartagena de Indias para albergar un evento de tanta significación.
Me complace, sobre todo, porque esta reunión –como es la filosofía de las Cámaras de Comercio Americanas– hace énfasis en el valor del libre comercio en los ámbitos bilateral y multilateral, en la importancia de su promoción y en la forma en que dicho comercio puede contribuir a alcanzar metas deseables de equidad y desarrollo.
¡No podemos estar más de acuerdo!
En Colombia compartimos plenamente estos postulados, bajo el convencimiento de que el libre intercambio de bienes y servicios entre nuestras naciones –bajo parámetros de justicia y claras reglas de juego– es fuente fundamental de riqueza y trabajo para nuestros pueblos.
Como prueba de esto, nuestro país ha avanzado en múltiples acuerdos de libre comercio, varios de los cuales están vigentes, otros negociados y otros en proceso de negociación.
Tenemos libre comercio con los países de la Comunidad Andina y –a través de ella– con los del Mercosur; con Chile, México y Venezuela; con los países del triángulo norte de Centroamérica; con Suiza, y, en pocas semanas, con Canadá.
Suscribimos un tratado de libre comercio con la Unión Europea que esperamos entre en vigencia –una vez aprobado por el Parlamento Europeo– el próximo año, y también –como ustedes bien lo saben– con Estados Unidos, el cual tenemos la confianza de que será finalmente aprobado por el Congreso de ese país este mismo año, con el apoyo muy especial de la Cámara de Comercio Colombo Americana.
Además, estamos en negociaciones con Panamá y Corea, con Turquía, y tenemos como próximo objetivo iniciar negociaciones con Japón.
Estamos, además, profundizando nuestra integración con México, Perú y Chile, con miras a establecer sólidos vínculos comerciales con la región del Asia- Pacífico, en lo que hemos llamado la Alianza del Pacífico.
Como puede verse, nuestro compromiso con el libre comercio es firme y constante.
Colombia quiere ser una economía fuerte e interrelacionada con las demás economías de la región, y avanzamos todos los días en ese propósito.
Como los colombianos y los extranjeros que se interesan en nuestro país han podido ver, hemos dedicado los primeros 10 meses de nuestro gobierno a cimentar un ambiente armónico entre los poderes públicos de nuestra nación y con los demás países del hemisferio, y a realizar las reformas que nos permitirán entrar a un futuro de desarrollo con justicia social.
Y no partimos de cero, por fortuna.
Los destacados logros del gobierno del presidente Uribe, en los tres frentes de seguridad, confianza inversionista y cohesión social, sentaron las bases sobre las cuales avanzamos con decisión en nuestras propuestas.
Gracias a una legislatura verdaderamente histórica del Congreso colombiano –con el que hemos trabajado de la mano en un espíritu de unidad nacional– hoy son realidad importantes iniciativas legislativas que continuarán afianzando nuestro camino al desarrollo.
Me refiero a normas como la Ley de Primer Empleo o la Ley de Reforma a la Salud, o a reformas esenciales como la Reforma a las Regalías –que nos permitirá distribuir más equitativamente los recursos obtenidos del subsuelo– o de trascendencia social e histórica como la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras –que promulgué el pasado viernes con la presencia del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon–.
Muchas veces he dicho que no hay nada más aburrido que una persona predecible, pero igualmente no hay nada más seguro que un país predecible.
Por eso –a riesgo de parecer aburridos– nos hemos empeñado en sacar adelante una ley de regla fiscal y un acto legislativo de sostenibilidad fiscal –que se aprobó la semana pasada– que garanticen un manejo serio y responsable de las finanzas, en el que los gobiernos balanceen los requerimientos de gasto con la prioridad de la estabilidad económica, es decir, se comprometan a no gastar o comprometer lo que no tienen.
Colombia –y toda la región latinoamericana– pasa por un buen momento y avanza con buenas perspectivas.
No es gratuito que varios líderes y analistas –entre quienes me encuentro– hayamos denominado a la década actual como la Década de América Latina.
El crecimiento de la economía colombiana de un 4,3 por ciento en el 2010 –a pesar de los estragos de la ola invernal– y los grados de inversión que nos han concedido tres calificadoras, incluyendo Standard & Poor’s y Moody’s, son sólo ejemplos que dan fe de que estamos haciendo bien la tarea y nos estamos proyectando hacia un futuro mucho mejor.
Hoy quiero agradecerles a las Cámaras de Comercio Americanas en Latinoamérica, y a sus empresas afiliadas, por su empeño en generar trabajo y oportunidades en nuestra región y en Estados Unidos, que tanto nos necesitamos mutuamente.
Bien recordó el Presidente Obama en su discurso de Santiago de Chile que las ventas de Estados Unidos a América Latina son tres veces mayores que sus ventas a China, y muy pronto sustentarán 2 millones de empleos norteamericanos.
Estados Unidos –según la Secretaria Hillary Clinton– exporta más a Chile o a Colombia que a Rusia.
Con datos como estos, resulta prácticamente absurdo pretender que el libre comercio con Estados Unidos es algo que nuestros países demandan sólo por su propio interés.
No, todo lo contrario.
Nos beneficia tanto a unos como a otros, y así como –en nuestro caso– las empresas y gremios colombianos hacen cabildeo por su aprobación, también las empresas y gremios de Estados Unidos deberían hacer lo mismo.
Permítanme terminar recordando una frase del presidente Obama, que resume la esencia del trabajo de las Cámaras de Comercio Americanas en Latinoamérica, un trabajo cuyos principios y fundamentos compartimos a plenitud:
‘Cuando América Latina es más próspera, los Estados Unidos son más prósperos’.
Pensando en esto, convencido de la verdad de esta afirmación, les deseo muchos éxitos en esta conferencia.
Disfruten de Cartagena; recórranla y conozcan sus encantos que enamoran a propios y extraños, y no olviden que en Colombia existe un único riesgo que siempre deben tener cuenta:
¡El riesgo es que se quieran quedar!
Muchas gracias”.
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