2011/06/22

Llegar y llevar 3.0, por Francisco Pérez Mackenna


Los últimos días han visto el aumento de la volatilidad de los mercados mundiales. El índice VIX, que mide el riesgo percibido por los inversionistas en los valores de los activos financieros, se empinó hasta el 20%, probablemente empujado por nuevos temores respecto de Grecia y por una mayor probabilidad de que las tasas de interés suban en el mundo. En este contexto, se destapa la noticia de que una importante empresa de retail tiene un déficit de provisiones. Aunque las cifras iniciales hablaban de un monto cercano a los US$400 millones, la firma ya ha dado luces de una cifra que se empina a los US$890 millones. El mundo financiero global, del que Chile es parte, no tiene apetito para malas noticias y reacciona con desconfianza hacia nuestro mercado, con órdenes de venta que afectan al Ipsa en general, pero más significativamente a las compañías de retail.
Las aristas de este episodio son numerosas. La analogía del accidente de tránsito, utilizada por el ministro Fontaine para establecer las prioridades de acción frente a este problema, me parece adecuada: primero socorrer a los afectados; segundo, establecer las responsabilidades y, tercero, revisar la regulación, buscando eventuales falencias que deban ser resueltas. Haciendo eco a su nombre, el caso tiene dos polos: el primero vinculado con la responsabilidad empresarial y la fe pública, lo que me parece circunscrito a un caso importante, pero puntual. El segundo se relaciona con una cultura de "no pago" que comienza a instalarse en la sociedad, punto más difícil de resolver en el largo plazo.
En cuanto al primer aspecto, lo más complicado se relaciona con la confiabilidad de la información financiera auditada de un emisor de valores, lo que es particularmente importante para aquellos que emiten instrumentos de oferta pública (acciones, bonos y efectos de comercio) para prestar. A ello se agregan otras aristas que tienen que ver con la responsabilidad de directores y ejecutivos, de firmas auditoras y clasificadoras de riesgo, de analistas financieros y agentes colocadores de los instrumentos en cuestión, de inversionistas institucionales, de las distintas interrelaciones que existan entre los anteriores etc. También, se incorporan al cuadro de problemas los sistemas de incentivos basados en resultados contables de una sociedad sin controlador, lo que pudo sesgar a la administración superior al momento de evaluar las provisiones. Si algo es rescatable en esta historia, puede ser la revalorización del rol que el controlador tiene en la dirección de las sociedades anónimas.
En cuanto al segundo polo, más allá de los métodos utilizados por La Polar para repactar, no se ha planteado que también resulta condenable no cumplir con el pago de las obligaciones que cada uno voluntariamente contrae. Aquí confluyen dos nuevas corrientes de pensamiento que se están instalando en nuestro imaginario colectivo y que son complicadas para el futuro desarrollo.
La primera consiste en afirmar que no somos realmente responsables de nuestros actos: la gordura es causada por los proveedores de comida chatarra, la delincuencia es culpa de las desigualdades, las deudas excesivas son consecuencia de la sociedad de consumo y de los que nos inducen a tomar créditos que no queremos. Pero nunca la responsabilidad recae en el individuo que elige sus cursos de acción.
La segunda corriente de pensamiento tiene que ver con una cultura de "no pago". En la educación: "no al lucro, educación gratis", como a los profesores hay que pagarles sus sueldos, gratis significa simplemente que pague otro. En la salud o el posnatal, que los incrementos de costos de mi plan los pague "alguien", y que mis deudas por comprar el plasma del mundial de Sudáfrica sean de cargo de un tercero. Ello, porque es injusto que yo cargue con una deuda en que los intereses han hecho mayor su saldo que el monto que me prestaron. Así, y rescatando el que antiguamente fuera el eslogan de la multitienda, bien podríamos cambiar la frase de nuestro emblema patrio a "llegar y llevar".
Gerente general de Quiñenco.
Columna publicada en el suplemento de Negocios el 19 de junio de 2011.

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