Uno de los candidatos a conducir el Fondo elogió la recuperación, pero indicó que, con menor suba de precios, quedará consolidada
Martín Kanenguiser
LA NACION
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El presidente del Banco Central de México, Agustín Carstens, afirmó que, con una inflación más baja la Argentina, podrá consolidar su ciclo de crecimiento económico.
En una visita por Buenos Aires para promover su candidatura como jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Carstens dijo en una entrevista con La Nacion que el FMI se había equivocado al quitarle apoyo a la Argentina en la crisis de 2002, y admitió que habría que ir despacio para que el Gobierno admitiera nuevamente la revisión de la economía argentina. Carstens pidió apoyo al ministro de Economía, Amado Boudou, y a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, quienes no le dieron su veredicto.
-El FMI tiene una imagen negativa en la Argentina porque apoyó la convertibilidad, pero dejó solo al país cuando se cayó en la crisis. ¿Se cometieron errores?
-El FMI cometió errores. No le dio apoyo a la Argentina en la época posterior a la convertibilidad, al no mostrar flexibilidad, lo cual resultó peor para el país y para el FMI.
-¿El FMI fue demasiado inflexible entre 2003-2006 con el país, cuando usted ocupó un cargo importante allí y el Gobierno terminó cancelando la deuda?
-Yo no llevaba la relación con la Argentina. De todos modos, lo peor que le puede pasar a un organismo es que casi rompa relaciones con un país. Había espacio para que el FMI hubiera hecho un esfuerzo adicional y para que la Argentina se beneficiara con su apoyo para tomar las medidas correctivas necesarias.
- ¿Cómo debería concretarse la revisión de la economía argentina, que no se hace desde 2007, cuando comenzaron las sospechas por las estadísticas públicas?
-Con diálogo y el convencimiento entre ambas partes de que lo mejor es progresar; hay que darle tiempo. No creo que sea una buena estrategia violentar o apresurar las acciones; el FMI debe exhibir apertura y, el Gobierno, voluntad.
-¿Por qué los analistas internacionales siguen sin reconocer la fuerte recuperación del país registrada desde fines de 2002?
-El país tiene un récord atractivo y envidiable para cualquier país del mundo. La Argentina debería consolidar ese proceso para que no empiece a mostrar señales de sobrecalentamiento, con ajustes en el margen que le darían mucha mayor credibilidad al programa. El desafío es cómo pasar de una etapa de crecimiento agresiva y efectiva a otra en que los beneficios se mantengan, pero sin otras manifestaciones, como el alza de los precios.
-Ya se observa una suba de precios, aun con las cifras oficiales. México usó metas de inflación. ¿Cómo se controla el problema?
-Las metas de inflación no están peleadas con las de crecimiento. La inflación baja es compatible con el crecimiento acelerado y el caso de México lo demuestra. Además, la Argentina ahora puede dar ese paso desde la fortaleza, porque no tiene crisis en la balanza de pagos, ni problemas cambiarios o en el sistema financiero. Si ahora hace esa transición, no sería para nada doloroso y dejaría al país en una situación más sólida.
-A diferencia del resto de la región, la Argentina enfrenta una fuerte salida de capitales...
-Si hay mayor confianza en la moneda, esos capitales se quedarán.
-¿Es útil el trabajo del FMI con el Gobierno para mejorar la credibilidad de las estadísticas?
-Es la mejor fórmula, con bases técnicas y de manera apolítica, de modo que el FMI ayude a la Argentina a superar este tema.
-Si se observan los planes del FMI en Europa, que imponen más ajuste fiscal en medio de una crisis, parecen una repetición de lo que se le sugirió a la Argentina en 2001. ¿No deberían cambiar?
-Hay una gran cantidad de programas con el FMI que han sido exitosos. La principal tarea del FMI es ayudar a los países a suavizar el costo de tomar decisiones difíciles, como debería haber ocurrido en la Argentina después de 2001. Pero eso no quita que el país no deba tener un programa consistente, para que los mercados confíen, bajen las tasas y la economía vuelva a crecer. Y eso es lo que debe hacer el FMI en Europa, donde hay países con déficit fiscal, superior al 10 por ciento del PBI.
-El Gobierno cree que el país sufrió menos por crisis global al mantenerse al margen de los mercados. ¿Qué incentivos tiene para volver a acercarse?
-Si la Argentina ha podido crecer tan bien sin acceso al mercado financiero, accediendo a ellos podría crecer mucho más. A la vez, habría que cuidar que el financiamiento fuera de alta calidad y que la Argentina concentrara esos recursos para que fueran a infraestructura y a promover la industria, para reforzar su estrategia de alto crecimiento.
- Al respecto, ¿sería positivo un acuerdo con el Club de París? ¿Podría cumplir un rol del FMI?
-Todo lo que ayude a distender la relación de la Argentina con el exterior es útil, y el FMI podría facilitar el proceso.
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