La cita bilateral entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y su par chino, Hu Jintao, culminó sin avances significativos. Ambos mandatarios destinaron gran parte de los 80 minutos que estuvieron reunidos a discutir temas cambiarios, pero sin lograr acuerdos.
EE.UU. acusa a China de mantener el yuan artificialmente bajo, mientras que la nación asiática ha criticado el relajamiento cuantitativo de la Reserva Federal, advirtiendo que provocará un aumento del traslado del capital especulativo hacia los países emergentes.
"Como las dos economías más grandes del mundo tenemos una obligación especial de asegurar un equilibrio sólido y un crecimiento sostenido", dijo Obama antes de la cita, sin hacer referencia al tema del tipo de cambio.
La presión para una apreciación más rápida del yuan aumentó ayer, cuando la oficina de estadísticas de China informó que los precios al consumidor subieron a un máximo en dos años en octubre, al elevarse 4,4% frente al mismo mes del año anterior. De forma paralela, la agencia Moody"s aumentó la calificación del país asiático en un grado, a Aa3 (el cuarto grado de inversión más alto), citando "el desempeño resiliente de la economía".
Las negociaciones entre ambas potencias continuarán hoy, cuando el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, se reúna con el viceprimer ministro chino, Wang Qishan y con el gobernador del banco central, Zhou Xiaochun.
Geithner aseveró ayer que China no puede continuar resistiendo la presión al alza del mercado sobre el yuan sin enfrentar una mayor inflación y crecientes precios de los activos.
DiarioFinanciero.com
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