Los desempleados británicos que rechacen ofertas de trabajo o no busquen una ocupación perderán los beneficios otorgados por el gobierno por hasta tres años, indica el proyecto de reforma del sistema británico de seguridad social que busca reducir drásticamente el número de pagos.
Las propuestas de la coalición entre conservadores y liberal demócratas endurecen las actuales directivas y son parte de los esfuerzos para un recorte de gastos destinado a hacer que más personas vuelvan a trabajar y prescindan de los beneficios en cuanto puedan.
"El mensaje es claro. Si pueden trabajar, la vida a base de prestaciones no será una opción", dijo el primer ministro británico, David Cameron.
Cualquiera que reciba una prestación y rechace un trabajo, no se presente cuando se le pide o no complete un nuevo marco de trabajos para la comunidad de cuatro semanas perderá inicialmente el beneficio de 65 libras semanales (US$ 104) durante tres meses.
Y si el desempleado vuelve a actuar de la misma manera, supondrá una exclusión de seis meses y una tercera falta elevará ese período a tres años.
Se espera que los recortes de beneficios para los desempleados entren en vigor antes de que se complete una supervisión más amplia.
DiarioFinanciero.com
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