2010/09/24

El primer ministro japonés se prepara para hacer frente a nuevos desafíos económicos

En sus tres meses como primer ministro de Japón, Naoto Kan ha visto a su gobierno sufrir una derrota devastadora en una elección de la cámara alta, ha resistido un desafío a su liderazgo de un rival de peso en su propio partido y lidiado con los mercados cambiarios globales. Ahora viene lo difícil.

Para rescatar la "revolución" anunciada por su Partido Democrático de Japón (PDJ) el año pasado, tras poner fin a medio siglo casi ininterrumpido de gobierno conservador, Kan está bajo presión para demostrar que puede mejorar una recuperación económica frágil, establecer un rumbo hacia finanzas públicas sustentable y devolver la estabilidad a los lazos con Estados Unidos y China.

Además, debe encontrar un modo de hacer pasar leyes por un parlamento cuya cámara alta está dominada desde julio por grupos opositores.

Es una lista dantesca. El fracaso profundizará los temores a que Japón está en riesgo de caer en irrelevancia internacional, una declinación relativa simbolizada por la usurpación china este año del título de segunda mayor economía del mundo.

Pero en su primera entrevista como ocupante de la elegante residencia oficial en Tokio, Kan no muestra señales de sentirse agobiado. En cambio, plantea sus planes para implementar una estrategia que mejore la anémica tasa de crecimiento de Japón y construya consenso respecto de cómo pagar por los crecientes costos de la seguridad social en una de las sociedades de más rápido envejecimiento en el mundo.

Kan tiene razones para confiar. El desafío a su liderazgo de Ichiro Ozawa, el influyente "shogun en la sombra" del PDJ, subrayó las divisiones en el partido gobernante. Pero también impulsó de modo dramático la popularidad del primer ministro, a quien el público prefiere al controvertido Ozawa. Tras un cambio la semana pasada, la proporción de votantes que respalda al gabinete de Kan se elevó a 64%, según un sondeo de la agencia de noticias Kyodo.

Ahora, Kan debe lidiar con las consecuencias de las sorpresiva venta de 2 billones de yenes (unos US$ 24 mil millones) en los mercados cambiarios la semana pasada, así como una creciente disputa territorial con China y temores a que el debilitamiento de la expansión global pueda descarrilar a la economía exportadora.

Aunque algunos políticos en EE.UU. y Europa han criticado la decisión de intervenir de modo unilateral, Kan deja claro que su gobierno seguirá actuando contra "cambios drásticos" en la tasa del yen al tiempo que busca políticas económicas y monetarias que debiliten la moneda.

"Se necesitan políticas que en total actúen para suprimir la tendencia hacia un yen más fuerte", dice.

Hacer bajar el yen podría apoyar la recuperación. El crecimiento económico es un prerrequisito para los avances en un tema que Kan ha hecho prioritario desde que era ministro de finanzas: controlar la deuda pública del país.

Su abierta disposición a discutir una posible duplicación del impuesto al consumo nipón, hoy en 5%, en dos a tres años, fue visto como un factor en la derrota del PDJ en las elecciones legislativas. Pero el primer ministro sigue decidido a encontrar nuevas fuentes de ingreso a medida que la deuda bruta del Estado se encamina hacia un extraordinario 200% del producto interno bruto.

Con los costos de la seguridad social subiendo en un billón de yenes al año, Japón debe hacer una "gran elección" entre mejor bienestar y mayor impuesto o un sistema al estilo estadounidense, donde se espera que las personas se preocupen más de sí mismas, dice, añadiendo que "creo que la mayoría de los japoneses quieren una sociedad futura donde haya seguridad para niños y ancianos, incluso si eso significa asumir una carga algo mayor".

Pero el primer ministro reconoce que elevar el impuesto al consumo -visto en general como el único modo de alcanzar la meta de Kan de un presupuesto primario equilibrado para 2020- sigue siendo un campo minado político. Su estrategia es intentar abrir discusiones con los grupos de oposición acerca de medidas que incluyen un alza del impuesto al consumo. El acercamiento puede sonar como receta para una demora peligrosa, en especial dadas las repetidas advertencias de Kan en cuanto a que Japón corre el riesgo de un desastre fiscal al estilo griego si no controla su deuda. Pero él asegura no tener más opción que intentar construir un consenso. "La discusión es esencial. En Japón, hay una expresión isogabamaware - apurarse mientras se da vueltas. Al tomar el camino largo, podemos llegar allá más rápido que si intentamos el enfoque directo".

Mucho dependerá de si los grupos de oposición que incluyen al PDL, removido del gobierno en agosto del año pasado, cooperan.

De todos modos, el rechazo de Kan a doblegarse frente a una derrota electoral y revolución del partido sugieren que está hecho de algo más duro que muchos ocupantes previos del cargo. Su surgimiento desde un historial relativamente humilde habla de energía y determinación. Muchos votantes lo ven como un cambio refrescante de la estirada elite y ven su historial como una señal de ideales genuinos.

Durante un período como ministro de salud en los "90 atacó con éxito a los burócratas que intentaron cubrir el rol del gobierno en la infección de 1.800 hemofílicos con sangre contaminada con el virus del VIH.

Kan debería beneficiarse de la experiencia creciente del gobierno y una consiguiente capacidad de tomar la iniciativa. La prolongada permanencia en el poder del PDL implica que todos, salvo un puñado de ministros del PDJ, han tenido que aprender en el puesto. El mismo primer ministro dice que espera reemplazar el gabinete de "ensayo y error" del primer año del PDJ en el gobierno con un equipo capaz de "convertir las palabras en acciones".

Una implementación efectiva será vital para la estrategia que busca rescatar al país de la inflación crónica y duplicar la tasa de crecimiento real de largo plazo a 2% para 2020. Kan dice que su gobierno está poniendo "su mayor energía" en esto, incluyendo el desarrollo de sectores de alto potencial como salud y agricultura al tiempo que reduce los impuestos a las empresas.

"Creo que la debilidad del crecimiento económico en estos 20 años en una de las grandes razones para la declinación en el estatus o poderío internacional de Japón", dice.

Es un juicio que pocos desafiarían. Pero revivir el crecimiento no será fácil, dada la declinación en la fuerza laboral. Y someter al yen tampoco hará mucho por promover la demanda interna.

Algunos ven la fuente de los problemas de la nación en un mal más general: la pérdida de la energía y convicción que alimentó la recuperación desde los escombros radioactivos de la segunda guerra mundial hasta lo que sigue siendo una de las sociedades más ricas y exitosas del planeta.

El mismo Kan se siente complicado por lo que ve como la pasividad de muchos japoneses jóvenes, simbolizada en el número que busca estudiar en el exterior. "Esta pérdida de asertividad es otro motivo de preocupación", comenta.

En su búsqueda de soluciones, el primer ministro encuentra inspiración en William Smith Clark, profesor y misionario estadounidense que a fines del siglo 19 fundó lo que más tarde sería la Universidad Hokkaido. Se dice que al partir Clark, veterano de la guerra civil, dijo a sus encargados japoneses "¡Chicos, sean ambiciosos!".

Es un mensaje que Kan dice que se necesita otra vez para que logre estar a la altura de su eslogan político de "revivir a Japón". El país debe encontrar la fortaleza para luchar contra su relativa declinación, dice el primer ministro. "Quiero encontrar vías para (…) una vez más llegar a los jóvenes: "¡Chicos, sean ambiciosos!"".



DiarioFinanciero.com

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