2010/09/22

Crecen las señales de que Estados Unidos afronta una década perdida al estilo japonés

A pesar de las fuertes medidas anunciadas por el gobierno estadounidense y la Reserva Federal en los últimos dos años, la economía no parece repuntar, e incluso comienza a instalarse el debate respecto de si la situación actual de Estados Unidos se asemeja a la década perdida de Japón, con recesión y deflación al mismo tiempo.

La Reserva Federal estadounidense confirmó ayer que el ritmo de recuperación ha disminuido en los últimos meses y se mostró preocupada por el riesgo de deflación. "El ritmo de recuperación de la producción y el empleo ha disminuido en los últimos meses. El gasto de los hogares está aumentando gradualmente, pero sigue limitado por el alto desempleo", dijo el organismo tras su reunión de política monetaria en que mantuvo la tasa de interés en un mínimo histórico de entre cero y 0,25%.

Pero la advertencia más notoria para los analistas fue respecto de los precios al consumidor. La inflación "está actualmente por debajo" de los niveles que considera adecuados para "promover el máximo empleo y la estabilidad de los precios", según el comunicado.

En esto coinciden distintas voces. El ex miembro del Banco de Inglaterra, David Blanchflower, dijo en julio que los riesgos de una "pesadilla" de deflación significan que la Fed debe mantener el estímulo hasta que haya más evidencia de que las empresas están volviendo a gastar. Por su parte, la ONU advirtió la semana pasada que la austeridad fiscal prematura tanto en Europa como en Estados Unidos está presionando a la economía global hacia una "espiral deflacionaria".



Lento avance

La débil recuperación ha frenado la inflación en los últimos meses; mientras el lento regreso de la demanda evita que la mayoría de las empresas suban sus precios, el alto desempleo impide incrementos salariales. El viernes, el Departamento de Trabajo informó que los precios al consumidor se aceleraron 0,3% en agosto en comparación con el mes anterior.

En los últimos doce meses, la inflación subyacente apenas alcanzó el 0,9%, su nivel más bajo en 44 años.

La ausencia de amenazas inflacionarias ha permitido a la Fed la libertad de maniobra para mantener las tasas de interés a un mínimo récord durante casi dos años para apuntalar la economía, además de comprar hasta
US$ 1,7 billón (millón de millones) de deuda del gobierno a largo plazo y bonos relacionados con hipotecas para reducir los costos del crédito. Economistas encuestados por Bloomberg proyectan que la Fed mantenga su tasa de interés en el mínimo histórico hasta fines de 2011.

Por su parte, la administración Obama ha anunciado millonarios planes de estímulo y en las próximas semanas anunciaría propuestas para un programa de créditos de emergencia para los desempleados, y un esfuerzo de refinanciamiento de créditos del gobierno para reducir los pagos hipotecarios mensuales con el fin de evitar los embargos de viviendas.

A pesar de todos estos esfuerzos la economía sigue dando señales de estancamiento. La actividad se ha desacelerado desde el repunte visto en el primer trimestre. En el segundo trimestre creció apenas 1,6%, tras expandirse 3,7% en los primeros tres meses del año.

La Fed dijo este mes en su informe conocido como Libro Beige que hay "signos extendidos de una desaceleración" en la economía desde mediados de julio hasta fines de agosto. La mayoría de las áreas de Estados Unidos reportaron "ventas de viviendas muy bajas o caídas", según el Libro Beige, que los miembros del Comité de Mercados de la Fed toma de referencia para decidir sobre la política monetaria.

Y el equipo económico sigue sufriendo bajas. El principal asesor económico del presidente, Larry Summers, abandonará su puesto como director del Consejo Económico Nacional poco después de las elecciones legislativas de noviembre, para volver a la Universidad de Harvard.

La salida de Summers deja al secretario del Tesoro, Timothy Geithner, como el único miembro del equipo económico original.



DiarioFinanciero.com

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