
Mirando en retrospectiva, el impacto real de la crisis sobre las empresas no fue tan brusco. Si bien hubo caídas en los resultados, la mayoría de las compañías salió más que airosa. Incluso varias continuaron creando valor y desplegaron nuevas inversiones. El ranking Top 100, que por séptimo año han preparado Santander Global Banking & Markets y Revista Capital, muestra con detallas lo ocurrido durante el año. Por Cristián Rivas N.
Fue un año que tal vez muchos quisieran echar al olvido. 2009 provoca a algunos esa sensación rara de pisar sobre un terreno húmedo, uno que poco a poco va cediendo pero que, finalmente, no cede tanto.
Eso fue, en alguna medida, lo que sucedió con la economía mundial, a la que se dedicó toda clase de malos augurios desde fines del año previo –cuando se desató la hecatombe financiera desde Wall Street–, ciclo que fi nalmente terminó no siendo tan duro.
Claro, impacto hubo. La mayor parte de las economías del mundo retrocedió y Chile no fue la excepción. El golpe también lo sintieron las empresas nacionales, que vieron reflejados en sus resultados el tenso panorama que reinó durante buena parte del año. Por eso, poner a competir a las principales compañías chilenas en un mismo ranking tiene este año un sabor especial: ese de mirar una fotografía con alta resolución, donde se puede observar con detalles –buenos y malos– y ver con claridad quiénes resultaron mejor o peor parados. Como dicen en la bolsa, cuando baja la marea se puede apreciar quiénes nadaban sin traje de baño.
Eso es precisamente lo que refl eja el ranking Top 100 elaborado por Revista Capital y Santander Global Banking & Markets (GBM) por séptimo año consecutivo. La idea principal que surge de los números es que las empresas continuaron enfrentando estoicas un escenario de difi cultades, acusando golpes, pero mostrando resultados que, después de todo, no fueron tan malos.
Miremos, por ejemplo, lo que sucedió con las 100 compañías más grandes del país en materia de resultados de última línea. Si bien la mayoría de las fi rmas que integran esta selecta lista tuvo caída en sus resultados, apenas 10 empresas del total registraron pérdidas. Punto a favor. Más todavía, si consideramos que en uno de los casos, D&S, los números rojos ni siquiera tuvieron relación con el comportamiento del negocio, sino con cambios contables introducidos por su nuevo controlador, la estadounidense Wal-Mart.
Observemos también lo que pasó con la creación de valor: 31 de las 60 firmas a las que se midió este indicador (o sea, levemente por arriba del 50%) lograron crear valor el año pasado. Y si nos ponemos a comparar con lo que había sucedido el año previo, nos topamos con que apenas 39% de las empresas estudiadas había logrado salir airosa. Doble punto, entonces.
Al mirar otras variables, nos damos cuenta de que la situación tampoco parece tan grave, por ejemplo, en las ventas. Por la crisis y la menor demanda era predecible que la mayoría de las empresas facturara menos que el año anterior, y eso fue exactamente lo que ocurrió. De hecho, apenas un 38% de las empresas mostró crecimientos en este ítem. Industria, transporte y minería fueron los sectores más golpeados entre un año y otro, con porcentajes que en el caso del primer grupo superaron el 50%.
Es interesante ver también la evolución del peso específi co de los sectores dentro de la globalidad del ranking. En utilidades, la sintomatología es mucho más notoria. Si bien la minería sigue siendo el sector amo y señor de las cifras, entre 2008 y 2009 pasó del 66% de las ganancias al 44,7%. Con ello, otros rubros emergieron fuertes. Por ejemplo, el financiero y el eléctrico, que pasaron de tener 12% y 7,2%, respectivamente, a 19,4% y 16,2%, en cada caso.
Con las ventas pasó algo parecido. Mientras la minería cayó del 23,1% al 19,9% (producto del menor precio promedio del cobre), el comercio subió más de tres puntos a 19,8% y el sector eléctrico pasó al 16,7%, con un alza de más de dos puntos.
Así las cosas, el barrido general muestra entonces un escenario mucho más positivo del que todos se imaginaron en un comienzo. Podemos decir que mientras el entorno fue sumamente desafi ante, las empresas en su mayoría lograron poner en marcha un adecuado uso de sus recursos, ejecutando presupuestos que terminaron siendo mucho más austeros y cautelosos.
Claro que hubo también quienes aprovecharon el momento para mostrar sus garras y salir a tomar riesgos. El caso que todos destacan es el de las forestales Arauco, del grupo de Empresas Copec (Angelini), y CMPC (familia Matte). La primera compró activos forestales en Brasil y Uruguay y planea en este último país instalar la planta de celulosa más grande del mundo, en conjunto con la firma europea Stora Enzo. En el caso de CMPC, la fi rma sorprendió a fi nes del año pasado al adquirir una de las principales unidades productivas de papel y celulosa en Brasil a Aracruz en 1.430 millones de dólares. Se trató de la mayor adquisición en la historia de la empresa y la mayor compra de capitales chilenos en el exterior.
Estos son algunos de los grandes issues del año pasado; los que, obviamente, en un entorno dinámico como el que todos esperan para la segunda mitad de este año, tenderán a mostrar importantes variaciones al cierre de 2010. Por lo pronto, los commodities –que suelen ser un muy buen indicador para anticipar los cambios en los ciclos económicos– están mostrando mejores precios. El cobre, por ejemplo, se cotiza por estos días en torno a los 3,35 dólares la libra: casi un dólar por encima del precio que tenía a mediados del año pasado.
www.capital.cl
Fue un año que tal vez muchos quisieran echar al olvido. 2009 provoca a algunos esa sensación rara de pisar sobre un terreno húmedo, uno que poco a poco va cediendo pero que, finalmente, no cede tanto.
Eso fue, en alguna medida, lo que sucedió con la economía mundial, a la que se dedicó toda clase de malos augurios desde fines del año previo –cuando se desató la hecatombe financiera desde Wall Street–, ciclo que fi nalmente terminó no siendo tan duro.
Claro, impacto hubo. La mayor parte de las economías del mundo retrocedió y Chile no fue la excepción. El golpe también lo sintieron las empresas nacionales, que vieron reflejados en sus resultados el tenso panorama que reinó durante buena parte del año. Por eso, poner a competir a las principales compañías chilenas en un mismo ranking tiene este año un sabor especial: ese de mirar una fotografía con alta resolución, donde se puede observar con detalles –buenos y malos– y ver con claridad quiénes resultaron mejor o peor parados. Como dicen en la bolsa, cuando baja la marea se puede apreciar quiénes nadaban sin traje de baño.
Eso es precisamente lo que refl eja el ranking Top 100 elaborado por Revista Capital y Santander Global Banking & Markets (GBM) por séptimo año consecutivo. La idea principal que surge de los números es que las empresas continuaron enfrentando estoicas un escenario de difi cultades, acusando golpes, pero mostrando resultados que, después de todo, no fueron tan malos.
Miremos, por ejemplo, lo que sucedió con las 100 compañías más grandes del país en materia de resultados de última línea. Si bien la mayoría de las fi rmas que integran esta selecta lista tuvo caída en sus resultados, apenas 10 empresas del total registraron pérdidas. Punto a favor. Más todavía, si consideramos que en uno de los casos, D&S, los números rojos ni siquiera tuvieron relación con el comportamiento del negocio, sino con cambios contables introducidos por su nuevo controlador, la estadounidense Wal-Mart.
Observemos también lo que pasó con la creación de valor: 31 de las 60 firmas a las que se midió este indicador (o sea, levemente por arriba del 50%) lograron crear valor el año pasado. Y si nos ponemos a comparar con lo que había sucedido el año previo, nos topamos con que apenas 39% de las empresas estudiadas había logrado salir airosa. Doble punto, entonces.
Al mirar otras variables, nos damos cuenta de que la situación tampoco parece tan grave, por ejemplo, en las ventas. Por la crisis y la menor demanda era predecible que la mayoría de las empresas facturara menos que el año anterior, y eso fue exactamente lo que ocurrió. De hecho, apenas un 38% de las empresas mostró crecimientos en este ítem. Industria, transporte y minería fueron los sectores más golpeados entre un año y otro, con porcentajes que en el caso del primer grupo superaron el 50%.
Es interesante ver también la evolución del peso específi co de los sectores dentro de la globalidad del ranking. En utilidades, la sintomatología es mucho más notoria. Si bien la minería sigue siendo el sector amo y señor de las cifras, entre 2008 y 2009 pasó del 66% de las ganancias al 44,7%. Con ello, otros rubros emergieron fuertes. Por ejemplo, el financiero y el eléctrico, que pasaron de tener 12% y 7,2%, respectivamente, a 19,4% y 16,2%, en cada caso.
Con las ventas pasó algo parecido. Mientras la minería cayó del 23,1% al 19,9% (producto del menor precio promedio del cobre), el comercio subió más de tres puntos a 19,8% y el sector eléctrico pasó al 16,7%, con un alza de más de dos puntos.
Así las cosas, el barrido general muestra entonces un escenario mucho más positivo del que todos se imaginaron en un comienzo. Podemos decir que mientras el entorno fue sumamente desafi ante, las empresas en su mayoría lograron poner en marcha un adecuado uso de sus recursos, ejecutando presupuestos que terminaron siendo mucho más austeros y cautelosos.
Claro que hubo también quienes aprovecharon el momento para mostrar sus garras y salir a tomar riesgos. El caso que todos destacan es el de las forestales Arauco, del grupo de Empresas Copec (Angelini), y CMPC (familia Matte). La primera compró activos forestales en Brasil y Uruguay y planea en este último país instalar la planta de celulosa más grande del mundo, en conjunto con la firma europea Stora Enzo. En el caso de CMPC, la fi rma sorprendió a fi nes del año pasado al adquirir una de las principales unidades productivas de papel y celulosa en Brasil a Aracruz en 1.430 millones de dólares. Se trató de la mayor adquisición en la historia de la empresa y la mayor compra de capitales chilenos en el exterior.
Estos son algunos de los grandes issues del año pasado; los que, obviamente, en un entorno dinámico como el que todos esperan para la segunda mitad de este año, tenderán a mostrar importantes variaciones al cierre de 2010. Por lo pronto, los commodities –que suelen ser un muy buen indicador para anticipar los cambios en los ciclos económicos– están mostrando mejores precios. El cobre, por ejemplo, se cotiza por estos días en torno a los 3,35 dólares la libra: casi un dólar por encima del precio que tenía a mediados del año pasado.
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