2010/05/28

La doctrina de seguridad nacional de Obama se concentra en la economía

Por Edward Luce en Washington



Barack Obama inició ayer los ritos funerarios formales para la era neoconservadora de George W. Bush con la difusión de su primera estrategia de seguridad nacional, que aboga por una "renovación del liderazgo estadounidense" mediante el trabajo con otro países y la revitalización de la economía estadounidense.

La revisión, que se hace cada cuatro años, y que es la primera oportunidad de Obama de crear una "doctrina Obama" que resuma su acercamiento al mundo, dice que la clave para la seguridad futura de Estados Unidos dependerá de su capacidad para reinventar su enmohecida economía doméstica.

En contraste con la controvertida primera estrategia de seguridad nacional (NSS) de Bush en 2002, que hacía un agresivo llamado a prolongar la hegemonía estadounidense incluso emprendiendo guerras preventivas, el primer paso de Obama trae a Estados Unidos hacia mecanismos más tradicionales de conducir la política exterior.

Tal vez la mayor diferencia con la era Bush es su énfasis en la renovación económica de EE.UU.

El documento de 60 páginas lista educación, energía, ciencia y disciplina fiscal como las principales prioridades domésticas de Obama. "Nuestra prosperidad sirve como fuente para nuestro poder", dice. "Aun cuando hemos mantenido nuestra ventaja militar, nuestra competitividad ha retrocedido en los últimos años". De nuevo, en contraste con los documentos de Bush, que en gran medida hacían a un lado el sistema multilateral, la NSS de Obama aboga por una Organización de las Naciones Unidas renovada. Pero dice que Estados Unidos también debería construir alianzas ad hoc con poderes emergentes como China, India, Rusia y Brasil para abordar el número creciente de problemas transfronterizos. Asimismo, el documento enfatiza que Estados Unidos seguirá peleando una guerra "contra una extendida red de odio". Pero abandona la referencia a la "guerra global contra el terrorismo" de Bush.

El documento reafirma el apoyo de Estados Unidos a la democracia y derechos humanos en todo el mundo. Pero evita cualquier señal de imponer elecciones a punta de pistola. También enfatiza la necesidad de restaurar los valores estadounidenses prohibiendo la tortura y devolviendo los derechos legales a los detenidos terroristas.

"Estados Unidos rechaza la falta elección entre la búsqueda estrecha de nuestros intereses y una campaña sin fin para promover nuestros valores", dice.

La mayoría de los analistas de seguridad nacional celebraron el documento, pero advirtieron no leerlo como un mapa rutero detallado para el modo en que la administración Obama abordará los problemas que delinea. "A primera vista este es un regreso a la política de relaciones exteriores más clásica de Estados Unidos de participación y cooperación - con algunos cambios podría haber sido escrita por la administración Eisenhower", comentó Tony Cordesmann en el Centre for Strategic International Studies. "Pero en realidad no es una estrategia, es más bien una declaración de intenciones".

Otros dijeron que el documento no ofrecía una gran visión para la política exterior de Estados Unidos, ni un modo de lograr la lista de deseos que plantea. "La Casa Blanca habría ahorrado papel imprimiendo una foto de George W. Bush y dibujándole encima un círculo rojo con una línea en diagonal", dice David Rothkopf, quien escribe sobre el consejo de seguridad nacional. "En realidad es una lista de cosas por hacer que no especifica cómo conseguirá lo que está en la lista".

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