2010/05/24

Duras medidas de austeridad podrían convertir la crisis fiscal europea en una crisis política

Durante su visita a Madrid, la semana pasada, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, hizo una dura advertencia a sus colegas europeos. "Las crisis económicas siempre terminan en crisis políticas". Y bien lo sabe ella, cuyo país aún sufre las consecuencias del default de 2001.

Sus advertencias resonaron con particular fuerza, a medida que los planes de austeridad anunciados por muchos gobiernos europeos provocan creciente descontento social.

Hace 50 años, las autoridades regionales crearon el Estado de bienestar precisamente para incorporar las demandas sociales y neutralizar las amenazas del fascismo y el comunismo. Ahora, paradójicamente, el millonario gasto en educación, salud y pensiones, está pasando la cuenta a las arcas fiscales y, con ello, amenaza con desestabilizar el equilibrio social y provocar una crisis política.



Merkel en aprietos

Las escenas de protestas que se vieron en Grecia a principios de mes podrían repetirse en otras economías más avanzadas. La atención se ha concentrado hasta ahora en Alemania y España, pero no son las únicas naciones expuestas a una ola de descontento. 

En Alemania, la mayor economía de Europa, el respaldo a la canciller Angela Merkel y su Partido Demócrata Cristiano (CDU) cayó a su menor nivel en diez años, según una encuesta de Forsa. Es más, 43% de los consultados dijo que quiere que Merkel rompa su coalición con el pro empresas Partido Democrático Libre (FDP) y vuelva a su vieja alianza con el Partido Social Demócrata (SPD), de centro izquierda, que subió tres puntos en su aprobación. Y en las últimas horas han aumentado los rumores sobre un giro en el pacto de gobierno.

Incluso dentro del propio partido de Merkel, algunos parlamentarios amenazaron la semana pasada con rechazar el aporte que comprometió la canciller para un millonario fondo de ayuda regional.

En España, en tanto, crece el temor a que se repitan las escenas de violencia que se están viendo en Grecia. El jueves, cientos de funcionarios públicos realizaron la primera movilización en ese país, de un calendario que se irá incrementando hasta culminar en una huelga general, el 8 de junio. Ese mismo día el gobierno informó que aplicará una rebaja de entre 3% y 10% a los salarios de los funcionarios públicos.

El plan tendrá un impacto directo en el PIB, lo que pondrá nuevas presiones sobre el desempleo, que ya supera el 20%, la tasa más alta de la eurozona. La semana pasada el gobierno revisó a la baja su proyección para el Producto este año, desde una contracción de 0,5% a una caída de 0,8%. El Centro de Predicción Económica advirtió que la caída del PIB provocará la pérdida de 89 mil empleos este año y el próximo.



Pérdida de confianza

Pero Alemania y España no son excepciones. La popularidad del presidente francés Nicolas Sarkozy llegó en abril a su menor nivel desde que asumió en 2007, pero se espera que retroceda aún más cuando se sienta el impacto de los recortes de gastos y el aumento de impuestos, que buscan reducir el déficit galo.

"La austeridad es económicamente necesaria, pero políticamente inaceptable", afirmó a Bloomberg el profesor del Instituto de Estudios Políticos de París, Laurent Dubois.

Hasta ahora, Francia se ha beneficiado de su calificación AAA y de la percepción de que junto a Alemania está entre los deudores soberanos más seguros. Sin embargo, el déficit francés de 8% del PIB sólo es superado en la eurozona por Irlanda, España y Grecia. Su deuda de 77,5% del PIB es la quinta de la región.

Un problema de confianza similar sufre el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, cuyo respaldo cayó a 41% en mayo, su menor nivel desde que asumió su tercer mandato en 2008, según cifras de IPR Marketing.

Pero el rechazo seguramente aumentara porque Berlusconi se prepara a aplicar recortes de gastos de al menos 25 mil millones de euros (US$ 31 mil millones) a 2012 para convencer a los inversionistas de que puede reducir la deuda más alta de la región, en medio de una batalla política con el cofundador de su partido, Gianfranco Fini, quien lo desafió en una reunión partidista televisada.

Los aliados de Berlusconi han planteado una elección anticipada, pero la votación tendría que retrasarse hasta 2011, ya que alejaría a los ya cautelosos inversionistas.

"Si hay una crisis política ahora, y nadie sabe si producirá una mayoría sólida, los mercados perderán confianza en Italia", dijo el director ejecutivo de la firma de investigación SWG Srl, Maurizio Pessato.


DiarioFinanciero.cl

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