
El último asunto que tiene consternado a los mercados es qué es lo que va a pasar con el sistema financiero español, sobre todo con las cajas de ahorro. El asunto no es menor, dado que las cajas de ahorro representan en torno al 50% del mercado financiero de España.
Estas entidades, al contrario de los grandes bancos como BBVA y Santander, son de carácter local, por lo que no han podido diversificarse y tienen una exposición muy alta a los mercados inmobiliarios de su región. De hecho, del conjunto de las cajas de ahorro, en torno al 70% del préstamo total va destinado al sector inmobiliario.
Además, por su peculiar estatuto jurídico (son fundaciones privadas sin ánimo de lucro, por lo que no tienen accionistas ni reparten dividendos), no están listadas en las bolsas y no pueden capitalizarse emitiendo acciones. Su principal fuente de financiamiento, por tanto, son los depósitos, que les dan dos terceras partes de los recursos. Con la crisis, y ante la falta de financiamiento, los grandes bancos han ofrecido cada vez tasas más atractivas para atraer clientes, por lo que las cajas han venido perdiendo depósitos agravando su situación financiera.
A su vez, sobre las cajas de ahorro, que al principio de año eran 45, pesa el de poseer un exceso de capacidad, tanto en sucursales como en empleo. Ese exceso de capacidad es en parte explicado por los intereses políticos que existen detrás de las cajas: en su órgano de gobierno juegan un papel mayoritario los representantes políticos de los municipios o de las comunidades autónomas, por lo que se han convertido en un gran foco de poder de gobierno que financian proyectos faraónicos de fuerte rentabilidad política, pero no así financiera.
En consecuencia, y con la detonación de la crisis, inició un proceso de reestructuración para que las cajas financieramente inviables fueran absorbidas por las más saneadas con la ayuda de Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Ahora bien, el proceso ha sido arduo y lento por la resistencia de los gestores políticos autonómicos de las cajas a perder una fuente de poder y de financiamiento para su gobierno local.
Ahora, tras la intervención de Cajasur, las prisas apremian. El propio FMI ha advertido que España tendrá que acelerar el proceso de consolidación de las cajas de ahorro porque se le acaba el tiempo, y la detonación de más casos como el de Cajasur sería terrible. Además, el FROB cerrará su caja para liberar ayudas el 15 de junio, y el que pida dinero a partir de esa fecha, lo tendrá más difícil, dado que tendrán que pasar un examen en Bruselas que puede alargar el proceso.
En este momento, 22 de las 45 cajas de ahorro que existían a principios de año están en negociaciones para entrar en un proceso de integración. ¿Cuáles son las principales negociaciones? Hagamos un pequeño recuento.
Cajasur
La caja de ahorros de Córdoba, Cajasur, fundada en 1864 por el Cabildo Catedralicio de Córdoba y la única controlada por la iglesia, será vendida al mejor postor (otra caja de ahorro, o un banco español o extranjero) luego de que fuera intervenida por el Banco de España durante el pasado fin de semana. La iglesia prefirió que su caja tronara y fuera intervenida antes de materializar una fusión que parecía ineludible con la caja de ahorros de Málaga, Unicaja. La excusa que adujeron era el desacuerdo laboral al que llegaron con el sindicato de Unicaja, Comisiones Obreras, pero en el trasfondo queda la percepción de que casi se trató de una cuestión de fe: como decían algunos clérigos, fusionarse con Unicaja habría sido como “entregarse a los rojos”. El FROB tendrá que inyectar 523 millones de euros para que la entidad alcance el mínimo legal y en un principio, Unicaja se presenta como el principal potencial postor para adquiría.
CAM, Cajastur, Extremadura y Cantabria
Ante la apremiante presión para acelerar las fusiones, el lunes se anunció una megafusión de cuatro cajas que conformarán la tercera entidad más grande por activos del sector detrás de La Caixa y de Caja Madrid y la quinta entidad financiera incluyendo a los bancos Santander y BBVA. Las cuatro cajas involucradas son la Caja del Mediterráneo (CAM), Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. Para cerrar la operación el FROB contribuirá con más de 1,500 millones de euros. La operación seguirá el modelo de “fusión fría”, modalidad acordada para derribar las resistencias políticas, y que no exige la unión de los consejos, ni la integración de la obra social ni de las redes de oficinas, salvo las que operan en Madrid.
CajaMurcia, CajaGranada, Sa Nostra y Caixa Penedés
Estas cuatro cajas que quedaron descolgadas de la operación de la CAM con Cajastur, Caja Extremadura y caja Cantabria, también pretenden unirse mediante una “fusión fría”, lo que les convertiría en la cuarta entidad más grande entre las cajas de ahorro.
Dos fusiones de cajas catalanas
En Cataluña se han logrado sacar adelante dos grandes fusiones, que ya tienen la aprobación de sus asambleas: la primera la integra Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa, y la segunda está conformada por las cajas comarcales de Sabadell, Terrasa y Manlleu. La primera pidió al FROB 1,250 millones de euros y la segunda, 380 millones.
Otras fusiones
Caja Guadalajara está en negociaciones para devorar a Cajasol, operación que podría aprobarse en un par de semanas. La que ya tiene luz verde por parte de sus asambleas es la de Unicaja con Caja Jaén o la de Caja Duero con Caja España, la cual solicitó al FROB 525 millones de euros. Caixa Galicia y Caixa Nova también se fusionaron ya, lo que de momento los sitúa como la sexta caja de ahorro más grande de España.
(El Semanario Agencia, ESA)
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