Los senadores republicanos asestaron ayer un duro golpe a las aspiraciones del presidente estadounidense Barack Obama de obtener apoyo bipartidista para su proyecto de reforma financiera.
En una votación que se realizó durante la tarde, la bancada de oposición votó en contra de comenzar a discutir el proyecto, lo que obligará a los parlamentarios demócratas a volver a la mesa negociadora, pero ahora con la obligación de forjar una iniciativa consensuada.
La administración Obama había llamado a aprobar la legislación argumentando que endurecer las reglas a las instituciones financieras y los mercados de capital permitiría evitar que se repita una crisis financiera tan grave como la de 2008-2009.
Un comunicado difundido por la Casa Blanca antes de la votación consignó que el proyecto era "crítico" para prevenir abusos financieros y reducir el riesgo del tipo de crisis que condujo a un rescate por US$ 700 mil millones de las firmas financieras en 2008. "La administración se opondrá a los esfuerzos por sumar lagunas jurídicas que minen la protección del consumidor e inversionistas o que permitan que las instituciones eviten la supervisión", agregó.
Poder de negociación
Antes de la votación, los senadores republicanos habían afirmado que votar en contra de la iniciativa les daría poder de negociación y les permitiría ganar concesiones de los demócratas.
Bajo esta lógica, los republicanos podrían apelar a los votantes de las elecciones parlamentarias parciales que se realizarán en noviembre, diciendo que ayudaron a fortalecer la legislación.
En el proyecto de los demócratas se incluía la provisión del presidente del Comité de Agricultura del Senado, Blanche Lincoln, para que los bancos escindan sus unidades de negocio vinculadas con comercio de swaps, un tipo de contrato financiero vinculado con la caída de la aseguradora AIG.
Tanto demócratas como republicanos intentan capitalizar la ira de los votantes con Wall Street por provocar la crisis financiera global, que ahora los tiene enfrentando embargos de viviendas récord y un alto desempleo.
El golpe a la reforma llegó un día antes de que el director ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, y seis actuales y ex empleados del banco testifiquen ante el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado, después de que los reguladores demandaran al banco por fraude.
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