Ya lo habían dicho los analistas. Era cosa de días para que el gobierno de Grecia decidiera activar el plan de ayuda por 45 mil millones de euros (US$ 60.500 millones) prometido por la Unión Europea en conjunto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el mayor rescate de la historia.
Y lo hizo el viernes. Pero eso no calmó las aprensiones de los inversionistas de que la crisis pueda seguir profundizándose y el riesgo de los bonos griegos volvió a subir. En el mercado aún no existe claridad sobre cuáles serán los detalles del plan y cuándo comenzarán a entregarse los fondos. "45 mil millones de euros no son suficientes para solucionar el problema griego", aseguró a Reuters el estratega de mercado de GFT Global, David Morrisson.
La incertidumbre sobre la solidez fiscal de Grecia viene sacudiendo hace meses a sus vecinos, pero ¿por qué debería preocuparle al resto del mundo lo que ocurra con una pequeña nación en Los Balcanes que apenas representa 0,5% del PIB mundial? En un reciente informe el FMI alertó que los problemas de Grecia podrían ser el anticipo de creciente deterioro fiscal a nivel global, que amenaza complicar la recuperación o empujar a algunas economías de regreso a la recesión.
Efecto contagio
Si Grecia no logra sanear sus cuentas, eso podría tener graves efectos a nivel mundial. Los primeros afectados podrían ser los mercados emergentes, ya que la aversión al riesgo aleja rápidamente a los inversionistas.
Hasta ahora, han sido esas economías las que han impulsado la recuperación, por lo que la salida de los inversionistas podría tener impacto mundial.
Aunque la mejora en la posición de las economías de Latinoamérica les ha permitido afrontar mejor la última crisis, la masiva salida de capitales golpeó con fuerza a la región tras la crisis asiática de 1997, el default de la deuda rusa de 1998 y la devaluación forzada de Brasil en 1999.
En Europa, los países con alto déficit gubernamental ya están sintiendo la presión de las autoridades comunitarias, preocupadas de que se abran nuevos focos de incertidumbre que afecten a la región.
Irlanda es el país con mayor nivel de déficit de la Unión Europea. Su brecha presupuestaria llegó a 14,3% el año pasado, de acuerdo con estimaciones de la oficina de estadísticas del bloque, la Eurostat. Le sigue Grecia, el Reino Unido (11,5%), España (11,2%) y Portugal (9,4%).
El viernes, Grecia lideró el descenso en el costo de protegerse contra una cesación de pagos de la deuda soberana. Los credit default swaps de los bonos griegos cayeron 18 puntos base a 611, mientras que los de Portugal disminuyeron 3 puntos base y los de España bajaron 4 puntos base, reflejando la alta correlación entre las naciones con alto déficit.
Pero no sólo los países con deterioro fiscal están en alerta por la situación griega. Las grandes economías de la región, como Alemania y Francia, pueden verse afectados por la vulnerabilidad del euro. Como aseguró a Bloomberg el director de estrategia global de monedas de Royal Bank of Canada, Adam Cole, los problemas de Grecia también ponen a prueba la credibilidad del euro como moneda de reserva.
"La naturaleza fragmentada del mercado europeo de bonos cuestionará la credibilidad del euro como moneda de reserva. Es por eso que los problemas de los países periféricos son importantes", dijo.
A eso se suma la poca maniobrabilidad del Banco Central Europeo, que ha dejado entrever que no subirá las tasas de interés hasta que Grecia recupere el paso. Si el BCE demora la decisión, pese a que existan señales de que la inflación está tomando vuelo, podría poner en riesgo la recuperación en todo el bloque.
Financiamiento limitado
Los problemas de Grecia representan una amenaza también para las necesidades de financiamiento de los próximos años. Si las dudas sobre la situación fiscal del país helénico persisten, la presión de los inversionistas hará subir el costo del financiamiento, lo que complicará a los gobiernos altamente endeudados, como Estados Unidos, Japón, Portugal, España e Irlanda.
De acuerdo con Moody"s, las naciones europeas podrían requerir más de 2 billones (millones de millones) de euros este año, luego de entregar sumas récord para revivir sus economías.
La competencia por obtener financiamiento no involucrará sólo a las autoridades gubernamentales, sino también a los bancos, como advirtió recientemente el FMI. De acuerdo con el organismo multilateral, las instituciones financieras enfrentan vencimientos de deuda por cerca de US$ 5 billones en los próximos tres años.
"El sector privado no puede escapar totalmente de los temas soberanos", advirtió a Reuters el director de administración de portafolio global de Pacific Investment Management Co (Pimco), Scott Mather.
Las empresas europeas necesitan refinanciar al menos US$ 283 mil millones de deuda este año, anunció Moody"s. En Estados Unidos las compañías lucharán para refinanciar compromisos por US$ 2 billones que maduran en los próximos cinco años según cifras de Standard & Poor"s.
Las firmas asiáticas, por su parte, afrontan vencimientos por US$ 600 mil millones en los próximos tres años.
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