2009/12/17

Mayor constructora peruana afina ingreso a Chile y va por millonaria licitación vial

Un nuevo inversionista peruano está apostando sus fichas en Chile. Tras la arremetida del grupo Brescia este año -que compró la cementera Lafarge en US$555 millones-, ahora es el mayor grupo constructor de Perú, Graña y Montero, el que está sondeando importantes inversiones en nuestro país tanto en energía e infraestructura vial.

En este último aspecto, ya está precalificada para la licitación de la red vial de Coquimbo, proyecto de unos US$ 200 millones, donde concursa a través de un consorcio integrado también por las chilenas Bitumix (asfaltos) y las constructoras Trébol y Agua Santa.

Esta concesión, impulsada por Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, tiene en carrera un total de siete licitantes que aspiran a quedarse con la rehabilitación y conservación de 468 kilómetros de caminos pavimentados entre Ovalle y Coquimbo. Se trata de un contrato de período variable, que puede durar entre 10 a 18 años, según el ritmo de logro de ingresos del concesionario. La apertura de las ofertas será a inicios de marzo de 2010.

Entre las otras empresas que están participando en ese proceso está la chilena Besalco, socia de Graña y Montero en Perú, precisamente en la concesionaria vial Norvial.

En mayo pasado, Besalco -ligada a la familia Bezanilla- vendió el 16,1% de Norvial al grupo peruano, en US$ 5,6 millones, conservando otro 16,9% en esa compañía.



El grupo y futuro en el país

Si bien en Graña y Montero declinaron referirse a sus planes en Chile, en el sector de la construcción nacional afirman que conquistar esa concesión podría ser la oportunidad para que ese grupo se instale físicamente en Chile.

Si bien aún no lo hace, ya ha tenido presencia en algunas actividades en nuestro país. Realizó la ampliación del Hotel Sheraton en Santiago y construyó la caverna de la hidroeléctrica de Ralco.

En 1985, a la vez, a través de una sociedad con la chilena Sonda, la peruana constituyó Graña y Montero Digital (GMD), para servicios de ingeniería informática. Posteriormente adquirió la participación de Sonda y continuó su desarrollo independiente.

Hace dos años Graña y Montero manifestó a representantes del sector concesiones de obras públicas de Chile su intención de arribar a nuestro país, comentaron en esa industria.

Hoy, quienes conocen a la peruana, comentan que la firma –cuya facturación en 2008 ascendió a US$ 448 millones- está mirando ventas de activos del sector energía en Chile y que también suena como candidato en la licitación de las carreteras de la española Cintra en nuestro país.

Así, accedería a la propiedad de las autopistas del Maipo (Santiago-Talca), Talca-Chillán, Autopista del Bosque (Chillán-Collipulli), Ruta de la Araucanía (Collipulli-Temuco) y Ruta de los Ríos (Temuco-Río Bueno).

Este año, por otra parte, Graña y Montero habría intentado contactar al empresario inmobiliario chileno Abraham Senerman para ver la posibilidad de desarrollar proyectos en conjunto, pero la cita no prosperó.

En el ámbito inmobiliario, la compañía peruana participa a través de su filial GMV, tanto en el segmento de viviendas como en oficinas.

Junto con desarrollar diversas actividades ligadas a la construcción, Graña y Montero provee servicios de extracción de petróleo y perforación de pozos en la zona norte de Perú.

Graña y Montero nació en 1933 y es presidida por José Graña Miró.



El creciente atractivo de Chile



Primero fueron capitales chilenos los que comenzaron a aterrizar en Perú, hasta que en 2007 y 2008 el fenómeno se hizo más fuerte, principalmente por los menores costos de energía que las actividades industriales encontraban en el vecino país. Sin embargo, ahora el panorama se está revirtiendo y los capitales peruanos están ganando posiciones en territorio chileno.

De hecho, a la fecha las inversiones de empresas de esa nación a nivel local suman entre US$ 1.500 millones y US$ 2.000 millones.

Esa cifra corresponde principalmente a los negocios impulsados por el grupo Brescia, que compró la cementera Lafarge en US$ 555 millones. También se destaca la presencia en el BCI del empresario Dionisio Romero, a través del Banco del Crédito de Perú; la inversión de Intradevco en Klenzo y la actividad de cerca de 150 restaurantes peruanos en nuestro país, la que oscila en un monto cercano a los US$ 200 millones.

Sin embargo, el total de la inversión peruana en Chile sube a unos US$ 2.500 millones al considerar el ingreso del empresario Juan Rassmuss a CAP.

Y es que el intercambio comercial entre ambos países ha aumentado significativamente, apoyado en pilares como la inversión, el intercambio y la migración por turismo entre ambos países. Según cifras de ProChile, en la última década el flujo de exportaciones de ese país al nuestro ha subido 10 veces.

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