Tras casi un año de haberse cerrado la venta de las autopistas Santiago-Los Vilos (del Aconcagua) y Acceso Norte a Concepción (del Itata) por parte del banco azteca Bancomext a la española Global Vía, que las adquirió en US$ 553 millones, ambas compañías decidieron recurrir al Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago para resolver diferencias respecto de valorización del negocio que reclama la hispana.
El contrato de compraventa contemplaba una “una cuenta de ajuste o reserva” que podría ser reclamada por la española en el caso de que los pasivos o los activos de las carreteras concesionadas fueran distintos de aquellos que se declararon por parte del anterior propietario en el proceso previo al cierre del acuerdo.
Conocedores del tema afirmaron que ese ítem involucra un total de US$ 120 millones y que esa sería la cifra que exigirá Global Vía, aunque también señalan que podría ser hasta la mitad de ese monto.
Ello, principalmente por los menores ingresos que la hispana estimó tendría por la operación de Autopista del Aconcagua, aseguraron fuentes cercanas al caso, que añadieron que hubo cálculos que no se efectuaron de forma adecuada por parte de la empresa europea.
Hasta ayer, Global Vía aún no ingresaba su demanda al CAM, pues tiene plazo hasta el 22 de diciembre para ello. Sin embargo, ya fue designado el árbitro que dirimirá esta pugna. Se trata de Sergio Urrejola Monckeberg, quien contó con el visto bueno de ambas compañías.
En Global Vía declinaron referirse al tema, pero fuentes ligadas al proceso comentaron se llegó a esta instancia tras no lograrse una salida “amistosa” que no involucrara el uso de las cláusulas contenidas en el mismo contrato de compraventa de las carreteras.
Desde que salieron a la luz pública las diferencias entre las partes, a inicios de 2009, representantes de las compañías tuvieron algunas conversaciones para ver soluciones sobre este tema, pero el camino que tuvieron que seguir fue el que contemplaba el contrato firmado el 23 de septiembre de 2008, que estuvo encabezado en ese entonces por Miguel García y García, director general adjunto de Bancomext y el representante de la firma hispana, Miguel García Estrada.
El pacto se selló ese día en las oficinas de estudio de abogados Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner. Esta firma asesora actualmente al banco mexicano, mientras que Global Vía es representada para este arbitraje por el abogado Gabriel Cáceres.
Pasos de la hispana en Chile
Tras adjudicarse las carreteras a mediados del año pasado, Global Vía -controlada por Caja Madrid y Fomento de Construcciones y Contratas, FCC- anunció que estaba interesada en aumentar su presencia en Chile a través de concesiones ferroviarias, de aeropuertos y carreteras. En este último aspecto, el proyecto Vespucio Oriente -de casi US$ 1.000 millones- es uno de los que ha estado mirando de cerca. De hecho, hace unos meses contactó a las constructoras chilenas Besalco y Belfi para negociar la posibilidad de conformar un consorcio para abordar la licitación de esa autopista.
Pero uno de sus proyectos más destacados es el que busca transformar en carretera urbana -y pago con TAG- los casi 18 kilómetros de vía que existen entre Américo Vespucio y el peaje de Lampa de la autopista Santiago-Los Vilos.
En ese tramo, la concesionaria prevé construir pasarelas y mejorar el flujo vehicular de enlaces que conectan con zonas aledañas, donde se encuentran importantes proyectos inmobiliarios de la zona norte de Santiago.
La ampliación de tres a cuatro pistas en el tramo Vespucio-Buenaventura, de cuatro kilómetros, será uno de los cambios más radicales. En este sector circulan diariamente en torno a 70.000 vehículos en ambos sentidos. La intención de la firma es invertir -de su bolsillo- unos 2 millones de UF y recuperar los recursos con la instalación de un pórtico de telepeaje (sistema free flow) en la zona que tendrá estándar de carretera urbana.
Las rutas y las polémicas
El banco y las autopistas
El mexicano Bancomext tomó en el año 2000 la operación de las autopistas Santiago-Los Vilos y Acceso Norte a Concepción de manos de la quebrada constructora azteca Tribasa.
La oferta de la española
Global Vía realizó una oferta de US$ 553 millones por las carreteras que se adjudicaron en junio de 2008. Esa propuesta superó en más de dos veces a las efectuadas por las hispanas OHL (US$ 245 millones) y Abertis (US$ 244 millones). También dejó atrás a Autopista do Pacífico (US$ 180 millones) y al grupo brasileño CCR (US$ 125 millones).
Cierre de negocio y cláusula especial
El 23 de septiembre de 2008 Bancomext y Global Vía firmaron el contrato de compraventa que estipuló una denominada “cuentan de reserva” por unos US$ 120 millones, que sería el monto que reclamaría ahora la firma hispana.
MOP interviene en pugna
El ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, advirtió en febrero pasado de 2009 que la disputa entre estas empresas podría complicar nuevas inversiones en las carreteras, pues afectaría la toma de decisiones de parte del nuevo controlador.
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