El FMI argumenta que lo peor de la crisis ya se superó en la mayoría de los países en América Latina y se pregunta ¿ahora qué viene?Ésta se reflejó en encarecimiento del crédito externo, en baja de las exportaciones hacia los Estados Unidos, y en reducción de los flujos de remesas de los trabajadores del exterior hacia la región.
La disminución de las importaciones de los Estados Unidos provenientes de América Latina alcanzó el 30 por ciento a junio de 2009. Por su parte, el bajonazo de la construcción trajo consigo un creciente desempleo de los trabajadores latinoamericanos en ese país.
Otro canal de afectación fue el sector turismo, dada la reducción en el número de norteamericanos que viajaron hacia América Latina y el Caribe. Esto se tradujo en una caída significativa del PIB en el primer semestre del año. Ahora se registra una recuperación en la región y se proyecta un crecimiento positivo aunque moderado del PIB para el 2010.
Sin duda, el impacto adverso de la crisis sobre la región difiere según el tipo de países, no sólo en razón de la solidez macroeconómica y capacidad de acceso a los mercados internacionales de capitales, sino también de su dependencia e interrelación de sus economías con la de Estados Unidos.
Asimismo, el restablecimiento de la actividad económica depende de su capacidad de respuesta y de las políticas contracíclicas de tipo monetario y fiscal adoptadas en los diversos países. Entre los retos del manejo macro en el futuro, una de las decisiones más difíciles de tomar es el momento adecuado de comenzar a reducir los estímulos que fueron adoptados para enfrentarla.
En términos de secuencia, el FMI recomienda, primero, comenzar a desmontar los estímulos fiscales y posteriormente apretar la política monetaria.
Para el conjunto de América Latina se proyecta un crecimiento negativo del 2.6 por ciento este año y un crecimiento anual promedio del 3 en el 2010. Para los años siguientes se espera una reactivación lenta. La revisión de las proyecciones para Colombia llevan al FMI a pronosticar un crecimiento ligeramente positivo del 0.3 para el año en curso y del 2.5 en 2010. La inflación sería cercana al 3.5 por ciento anual y el déficit de la cuenta corriente respecto al PIB del 3 en los dos años.
Se prevé que en Colombia la aceleración de la actividad económica para el 2010 será más lenta que la de Brasil, Chile y Perú.Al discutir el tema de por qué a América Latina le fue mejor en esta crisis, el FMI argumenta que, en esta oportunidad, las economías registraron unas posiciones más sólidas en sus cuentas externas y fiscales, lo que les exigía menores necesidades de financiamiento externo.
Al mismo tiempo, el endeudamiento externo y público fue menor que en ocasiones anteriores y registró una mejor composición, lo que hizo a los países menos vulnerables ante un freno súbito en el acceso a los mercados externos de capitales.
También, la posición de los sectores financieros, particularmente los bancos, es más sólida reduciendo el riesgo de una crisis financiera interna.De lo sucedido, el FMI destaca la importancia de disponer de sectores financieros sólidos y de esquemas de políticas fiscales y monetarias adecuadas, incluyendo regímenes de tasa de cambio flexibles. También argumenta las ventajas de disponer de buenos colchones de reservas internacionales.
De este análisis se concluye que Colombia ha hecho relativamente bien su tarea, aunque se espera que la recuperación de la tasa de crecimiento va a ser más lenta que en algunos países de la región.
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