Se dice que los acuerdos de telecomunicaciones en los mercados emergentes se asemejan a las compras en un mercado persa. Las negociaciones con frecuencia son precedidas por rumores crecientes, a continuación se ven marcadas por promesas que se pueden cumplir a medias y sólo al final, tal vez, se cierran. Es el caso de los movimientos de ayer: una supuesta oferta de US$ 14.000 millones de un misterioso consorcio indo-malasio para adquirir una participación del 46% en el grupo kuwaití Zain, y los 2.000 millones de euros ofrecidos por Vivendi para adquirir GVT, el operador brasileño de banda ancha.
El acuerdo de Zain es el menos transparente. Los supuestos compradores incluyen un multimillonario malasio, la poco conocida empresa de telecomunicaciones Vavasi, y una compañía estatal india (que probablemente necesite el permiso del gobierno antes de poder actuar). Al menos, los vendedores de Zain –Kharafi Group, propietario de un 20%, y un número indeterminado de inversionistas minoritarios que representan otro 26%– se muestran interesados. ¿Y por qué no, teniendo en cuenta el precio? A cerca de once veces las previsiones de beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (ebitda), Zain se valoriza a casi el doble del múltiplo de sus pares europeos de menor crecimiento.
Los pormenores del gobierno societario se pasarán por alto. Los otros accionistas minoritarios de Zain no sólo renuncian a una prima, sino que pierden el control efectivo. La Autoridad de Inversión de Kuwait, con una participación del 25%, tendrá que velar por sus propios intereses.
Vivendi, que mira estos movimientos por encima del hombro, puede permitirse una sonrisa irónica. Tras abandonar las conversaciones con Zain en julio, pretende entrar en el mercado brasileño. El catalizador de su oferta vuelven a ser dos accionistas mayoritarios que quieren vender. Aun así, el acuerdo de Vivendi depende de una renuncia a las provisiones anti tomas de control. Y, a nueve veces el ebitda previsto, ofrece un precio generoso.
Los dos acuerdos ponen de manifiesto las alturas a que las empresas de telecomunicaciones están dispuestas a escalar para comprar crecimiento, lo que aumentará la presión sobre Bharti Airtel para mejorar su oferta por la sudafricana MTN, otro acuerdo del sector dentro de los mercados emergentes que podría materializarse. O no.
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