En el mundo financiero de Buenos Aires, “la City”, todas las apuestas se hacen pensando en el segundo semestre del año. El problema es que ninguna es a ganador. En el Café La Banca, frente a la Bolsa de Comercio, abunda la cara larga y los escenarios que se bosquejan son malo, muy malo, y catastrófico.
Por ahora, la mirada financiera está puesta en la política y las elecciones del 28 de junio. “Si el gobierno gana, lo más probable es que profundice sus políticas anti-mercado”, dice un analista de una de las corredoras top 10 del mercado.
“El tema es que tampoco sabemos con qué pueda salir. El enorme problema de Argentina es la incertidumbre”, agrega. De ver fortalecido su poder, el gobierno podría presionar más fuerte por el manejo de las empresas a través de los directores que puede nombrar gracias a las acciones de las AFJP.
En el caso de perder, el margen haría la diferencia. De ser escaso, podría enfriar un poco al Ejecutivo dejando las cosas en una suerte de inercia. Pero si la derrota es muy dura, los más fatalistas hablan de la posibilidad de una renuncia de la presidenta, lo que, dicen los operadores, de seguro traería consigo corridas bancarias y contra el peso que desestabilizarían aún más al sistema financiero local.
Confianza por el sueloEn las casas de cambio de calle Sarmiento –la Agustinas porteña- hay bastante más movimiento que hace un año. A los turistas se le ha sumado la gente de a pie.“El año pasado la gente ahorraba unos meses y compraba de a US$ 500 para arriba.
Ahora viene más seguido por cantidades más chicas”, cuenta Andrés, de la casa de cambios Multifinanzas, quien agrega que en este escenario una de las mayores preocupaciones son los "coleros", "gente de la calle a los que les pagan diez pesos por hacer la fila y presentar el DNI.
Cuando detectamos uno pedimos recibos de sueldo u otra clase de documento que justifique el dinero”. Actualmente el dólar futuro se ubica en poco más de 4 pesos a un año, y en el transitado paseo de calle Florida el susurro “dólares” –como en la Ahumada de los ’80 en Chile- se escucha con cada vez más frecuencia.
Para controlar la cantidad de billetes verdes que dejan las casas de cambio, los bancos acotaron el cambio sólo a sus clientes. Además, una persona natural no puede comprar más de US$ 600 sin justificar los ingresos, y para hacerlo debe presentar una identificación y dejar constancia de su domicilio. Sobre los grandes compradores, entre café y café un agente de bolsa cuenta una historia que ilustra el clima actual:
“El operador de una mesa de dinero informa que desea comprar dólares, una cifra importante. Pasa un rato y recibe un llamado de alguien del banco central diciendo que debe haber un error. ‘He sido notificado que su banco quiere comprar tantos dólares.
Pero pienso que debe ser un error porque me imagino que lo que usted quiere es vender esa cifra, ¿no es así?’. El operador de la mesa consulta a su superior y luego anula la oferta. Eso se lo escuché al gerente del banco en cuestión”, concluye el agente. Antes de salir hablamos con José Luis, quien hace casi 20 años trabaja en La Banca.
“Hace un par de años que la gente por acá no anda bien de ánimo”, dice. “Andaban mejor en los dos primeros años de Kirchner, después de la crisis, pero ya eso ya se acabó. Aunque no se compara con los tiempos de la crisis de 2001”.
De entre los rumores que suenan entre las nubes negras del mercado, se especula sobre la posibilidad de que el gobierno emita un bono de deuda y obligue a los bancos locales a participar, financiando de esta forma una expansión del gasto fiscal.
“Después de lo que pasó con las AFJP se puede espera cualquier cosa”, dice el analista, que también habla de una posible salida de Tenaris de Argentina. Sería el tiro de gracia para el mercado de capitales argentino.
Entre la firma con sede en Luxemburgo y Petrobras concentran el 60% del ya menguado volumen de poco más de US$ 10 millones que desde la salida de las AFJP se transa diariamente en "la City".
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