La definición de los melómanos de “jazz fusión” es que este ritmo es una respuesta elaborada por los países latinoamericanos a partir del estilo musical proveniente de Nueva York.
Para alcanzar el mismo existen diversas fuentes de creatividad con sus respectivos exponentes, que han revolucionado los confines de la música internacional, dentro de sus propios ritmos latinos.
Si se extrapola esta definición al terreno económico, las similitudes son más que llamativas. Desde hace más de un año, el ahora denominado “efecto jazz” se ha venido expandiendo a todo el globo, generando todo tipo de perturbaciones, inicialmente en los sistemas financieros y luego en la economía real de las diferentes regiones.
Pero desde que se lo identificó como tal, es evidente que ha surgido en la Argentina una variante que bien puede ser calificada entonces como “efecto jazz fusión”.
Es por ello que un informe difundido el viernes por la calificadora Moody’s relacionado con América latina, coloca a la Argentina, junto a Bolivia y Ecuador como las naciones más riesgosas de la región, “no sólo por su dependencia de las exportaciones de commodities, sino también por sus necesidades de financiamiento externo”, según palabras de la propia calificadora.La agencia presentó un trabajo en el cual asegura que en 2009 la región continuará ajustando a la baja, con un “crecimiento moderado del 3,4%”, algo más bajo que su potencial (al que ubica en el orden del 4%). Sostiene que ese nivel de crecimiento tiene que ver con la debilidad de la demanda global y de los precios de las materias primas.
Por caso, considera que Brasil, Perú y Chile, serán los países “mas fuertes” en términos macroeconómicos, mientras que ubica a la Argentina, Venezuela y a Colombia entre “los más débiles”.
"Esta vez América latina parece haber aprendido la lección de su propia historia. La mayoría de los países han corregido sus desequilibrios y no han gastado sus ingresos extras provenientes de las exportaciones de commodities”, dice Moody’s, pero advierte que existen excepciones.
El “efecto jazz fusión” argentino
En tal sentido, Carlos Melconian expresa que “cerca de concluir el año, la economía argentina se enfrenta a un cúmulo de desafíos y riesgos, algunos que vienen desde el mundo y otros que se originan fronteras adentro.
En la economía mundial, todas las variables se están alineando a un escenario de recesión con desinflación: dólar más fuerte, precios de las materias primas más bajos, costo del financiamiento más caro, monedas emergentes más débiles.
En este contexto, las economías emergentes van a sufrir aunque tienen más chances de no colapsar. El “efecto jazz fusión” surge porque a los riesgos globales se suman riesgos endógenos. Melconian los enumera de la siguiente manera:
- Riesgo de iliquidez
- Estancamiento
- Suba del desempleo
El analista explica que "como respondiendo a las mejores prácticas “monetaristas”, pero sin intención de hacerlo, desde hace siete meses el Banco Central (BCRA) inyecta pesos a una tasa de 11% anual, cuando hasta hace poco crecía al 30 por ciento".
Entonces, agrega Melconián, “la política monetaria pasó de golpe e involuntariamente a ser contractiva. A ello se suma que la venta sistemática de dólares del BCRA es recesiva, porque absorbe pesos, resta liquidez al sistema, suben la tasas e impacta sobre el consumo.
El “efecto jazz fusión” no es producto exclusivamente de las últimas decisiones del Gobierno. Comienza a gestarse a partir del 2006, cuando no se encararon los ajustes mínimos al modelo que le permitirían superar los primeros síntomas de retracción económica, pero ganó fuerza a partir de la crisis del campo y renovó su impulso con la decisión de estatizar los fondos de las AFJP.
En otro informe, esta vez firmado por Ernesto A. O’Connor, del Departamento de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA), explica que como consecuencia del temblor financiero el riesgo país de los emergentes creció ante la salida de capitales, subiendo 185% promedio en Brasil y Uruguay. Pero en Argentina los números, incluyendo el efecto expectativas post-propuesta de nacionalización de las AFJP, cobran más variabilidad y muestran la gravedad de la crisis local.
En este contexto, el CDS (credit default swap) ronda el 40% y el riesgo país se ubica en alrededor de los 1.700 puntos básicos.
Como consecuencia de ello, el dólar muestra una suba importante en las últimas semanas, la tasa de interés se elevó para intentar vanamente frenar la demanda de divisas, y el precio de la soja, referencia de los ingresos fiscales por retenciones a las exportaciones, cayó 46.6% sobre los máximos de julio pasado, que eran de u$s609 la tonelada.
¿Qué se puede esperar del “jazz fusión”?
Para O’Connor, los efectos de la crisis se pueden sintetizar en los siguientes puntos.
- Fuerte desaceleración del nivel de actividad. “La economía real recibe golpes desde distintos ángulos. El impacto en la cadena de valor es elocuente, con menor liquidez, menores ventas en comercio, menos transporte, y problemas de empleo.
La industria, ante la menor demanda local y el cierre de mercados externos por la recesión global, se enfrenta además a la eventual competencia de Brasil.
Con la devaluación del real habría menos importaciones desde Argentina y más exportaciones hacia Argentina. Las ya conocidas suspensiones en las industrias automotrices son un anticipo, y el temor es por la estabilidad de los puestos de trabajo.
Ante este panorama en la producción de bienes, la menor demanda de servicios es una consecuencia inevitable, con menos consumo, y, por ejemplo, caídas del turismo receptivo y doméstico” escribe O’Connor.
Al "credit crunch global", y a esta situación nacional, se suman los efectos del traspaso de los fondos de las AFJP, que implica un menor fondeo para los bancos y para el crédito minorista en lo inmediato, más allá de otros efectos.
Con un arrastre estadístico de 2008 que no será menor al 2%, la economía tendrá dificultades para crecer, en mediciones reales, más allá del 3% anual en 2009.
- La inflación cederá pero seguiría en dos dígitos. El informe de la UCA, considera que “los precios desacelerarían su alza desde 25% anual previo a la crisis, hasta 15 % anual como máximo, en una inercia que debería ceder”.
Si bien el tipo de cambio pasó de $3,06 a $3,30, el pronóstico para el próximo semestre es del orden de $3.60 a $3.80, siempre hablando de un escenario “ordenado”, con deslizamientos cambiarios semanales graduales.
Un tipo de cambio de este orden es más compatible con precios de la soja por debajo de los 350 dólares la tonelada, y menores volúmenes exportados, desde el punto de vista de la recaudación.
- Menor superávit comercial. Un motivo para la suba del tipo de cambio es que el superávit comercial, de u$s 11.000 M, caerá hasta u$s 3.000 M, en los pronósticos del UCA-PAC, sobre todo por fuerte caída en los precios y en los volúmenes exportados y por menores importaciones.
A esto se podría sumar una mayor fuga de capitales del sistema, ya verificada por el impacto del proyecto de nacionalización de las AFJP.
- Sector social. Más desempleo y dudas con la pobreza. Con la desaceleración en la economía real, el desempleo subirá. El eje del mercado laboral pasará de los salarios al empleo. Se termina la puja distributiva, y con una inflación menor, falta de demanda y caída de ventas, puede haber problemas de estabilidad laboral. Un nivel de desempleo del 7.5% de hoy parece difícil de mantener.
- Frente fiscal con laberintos. El Presupuesto 2009 no contempla la crisis financiera internacional, pues, básicamente, fue elaborado en agosto-setiembre de 2009, antes del estallido global de la crisis. Por ello, hoy corre el riesgo de quedar algo desactualizado.
Tasas de inflación superiores a las previstas compensarían en parte la baja de la recaudación por retenciones, por lo que la recaudación total sería $ 10.000 M inferior a la presupuestada. Es por ello que, de acuerdo a la UCA, “los fondos del superávit financiero para cancelar amortizaciones de deuda pública no serían suficientes”.
“Inicialmente, los anuncios de un canje de deuda en situación de pago regular (no en default a manos de los holdouts) y de pagos al Club de Paris buscaban reducir estas necesidades de financiamiento. Pero ante un panorama más adverso, sorpresivamente, el proyecto de nacionalización de las AFJP parece parte de la solución”, agrega O’Connor.
En los hechos, el Estado “resuelve” su problema de financiamiento 2009 con fondos extra que ingresarán como flujo de aportes, por u$s 4.000 M anuales y se ahorra de pagar servicios de la deuda que vencían a manos de las AFJP por otros u$s1.000 M.
El efecto sobre la confianza de los ahorristas por ahora es desconocido; puede haber desde una corrida constante desde plazos fijos y pesos hacia dólares, o, si se controlan las expectativas -descontando una fuerte venta de divisas del BCRA para mantener la cotización- frenar una eventual corrida.
El sistema financiero argentino, por su parte, se encuentra relativamente saneado, pero la nacionalización de las AFJP lo puede afectar, y esto a la actividad. No se puede descartar una desbancarización mayor.
La caída de la bolsa y la suba del riesgo país posterior al anuncio es sólo un reflejo del deterioro de las expectativas de los mercados. El impacto más serio es sobre las expectativas de los ciudadanos como consumidores e inversores, y aún no es posible de predecir.
¿Cómo sigue esta música?
Para Melconian la apropiación de los fondos de las AFJP puede ayudar a evitar un default en el 2009. “Pero los mercados no sólo hacen las cuentas del año que viene sino que miran el panorama y los riesgos a mediano plazo.
Una mirada a cómo se veía financieramente hablando 2002 parados a esta misma altura del año pero en 2001, muestra algunas similitudes con la forma en que se prevé puede ser 2009. Aquella vez no terminó bien aunque esta vez los números no son tan malos”.
En cuanto a un riesgo de devaluación no administrada, el consultor considera que “es probable, en la medida que no afloje la virulencia de la dolarización de portafolios".
Por distintas razones endógenas y exógenas, en la Argentina terminó la era del dólar “fijo” a $3. La pregunta que surge de inmediato es qué nivel vendrá en vez de $3.
El horizonte económico quedó recortado a cuántos dólares venda en el futuro inmediato el Banco Central y al comportamiento de los depositantes, que están “expectantes” y con mucha más incertidumbre que antes.
La virulencia de la dolarización de portafolios pone al desafío cambiario en un terreno totalmente diferente, más apremiante y “angustiante”, con menos margen para deslizamientos administrados y graduales
Finalmente, Melconian pregunta si “¿se iniciará una nueva era con el tipo de cambio en alrededor de $3,50 o subirá todavía más?. ¿Alcanza con que suba 15%?. Estas preguntas hoy no tienen respuesta.
Para O'Connor, "el sendero esperado para la economía argentina en los próximos meses es más incierto. En su informe plantea el futuro inmediato de la siguente manera:
- Habrá menor actividad económica y más razones para la prudencia de ahorristas, consumidores y empresarios.
- Es de esperar una devaluación del peso mayor a la administrada actualmente por el BCRA.
- La inflación seguirá en leve baja, en función de la caída de la demanda.
- La recaudación se desacelerará por menor inflación, menor actividad y menores exportaciones.
- Con superávit gemelos positivos pero en caída, los activos externos del sector privado pueden aumentar, en un escenario de desconfianza, si bien la política económica tiene aún mucho margen para la coordinación de expectativas.
En suma, el sendero esperado para la economía argentina en los próximos meses es incierto, más por cuestiones internas que externas. Efecto jazz fusión a pleno.
http://www.infobaeprofesional.com
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