La decisión tomada hace cerca de un mes por las grandes tiendas del retail de pagar el beneficio de la semana corrida, podría complicar el panorama para el empresariado a la hora de insistir frente al gobierno con una norma interpretativa para zanjar las diferencias frente a la Ley de Sueldo Base.
Es que dicha determinación, que rige en el caso de los contratos nuevos, marca un precedente que las ramas de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) no están mirando con buenos ojos.
Esto, porque la dirigencia empresarial ha seguido en permanentes conversaciones con el Ejecutivo, especialmente con los asesores del ministro de Trabajo, Osvaldo Andrade, con el objetivo de emitir una ley interpretativa que aclare los alcances de esta polémica normativa, la que de acuerdo al empresariado “fue más allá de su objetivo inicial”, que era igualar el sueldo base con el ingreso mínimo legal.
En tanto, gremios como la Conapyme han comenzado una ronda con parlamentarios de todas las bancadas para advertir sobre los efectos de este cambio.
Frente a este escenario, lo informado por las grandes tiendas del retail en la reunión que hubo a inicios de octubre en la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) es visto por los gremios empresariales como la antesala para que todos los sectores productivos tengan que pagar el beneficio de la semana corrida, el que aumentaría los costos de las empresas entre un 15% y 30%, dependiendo del porcentaje de componente variable de la remuneración.
Puntualmente, las empresas del retail argumentaron que “no tenían salida debido a que tenían que aumentar sus equipos para enfrentar las ventas de fin de año, por lo que la estructura de los nuevos contratos tendrían que incluir este beneficio”.
Ahora bien, en el caso de los contratos ya vigentes dichas tiendas del comercio no han introducido la medida y la idea es posponer esta decisión hasta diciembre, a la espera de una nueva ley. Sin embargo, esta situación no podrá dilatarse más allá de esa fecha, dado que las diferencias entre trabajadores antiguos y nuevos podría abrir un foco de conflicto.
Otras diferencias
Las diferencias frente a la Ley de Sueldo Base no sólo se han concentrado en la ampliación del beneficio de la semana corrida, si no que además en torno a algunos puntos relativos a los horarios.
Esto, porque la norma indica que se presumirá que el trabajador está afecto a la jornada si éste está sujeto a cualquier tipo de control, por lo que los rubros que emplean fuerza de venta tendrán que modificar todos sus sistemas de registro.
De hecho, estas son las dos grandes razones que han motivado a la CPC a seguir insistiendo con una ley interpretativa e incluso, a propósito del complejo escenario económico, los gremios empresariales han planteado que este tema puede convertirse en una gran piedra en el zapato.
Con todo, una de las soluciones que se han delineado en las reuniones de gremios con el gobierno es postergar nuevamente la entrada en vigencia de la ley -prevista para enero próximo- por medio de un dictamen.
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