2008/08/05

Economía cierra peor semestre de los últimos años por shocks energéticos

Para el olvido. Así podría calificarse a la economía nacional durante los primeros seis meses de 2008, pues evidenció uno de los peores momentos de los últimos años.

Si la cifra del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de junio, que se dará a conocer hoy, coincide con las estimaciones del mercado, que en promedio apuntan a un crecimiento de 3,3%, la primera parte del año habría cerrado con una expansión promedio también de 3,3%, las más baja desde 2002, cuando se registró un 1,5%.

Esto viene a sumarse a un escenario económico lleno de marcas. La inflación acumulada entre enero y junio llega a 4,3%, la más alta en 14 años.

En tanto, la tasa de desempleo en el trimestre móvil abril-junio subió 1,5 puntos porcentuales en relación al mismo período de 2007, el que es el mayor salto anualizado desde 1999.



Razones

Todas estas malas cifras macroeconómicas tienen elementos relacionados y generan dinámicas de causalidad entre ellas.

Por ejemplo, gran parte del alza inflacionaria registrada durante este año se relaciona con los shocks de precios internacionales de los alimentos y, principalmente, de los combustibles.

Nadie esperaba a inicios de año que durante este período el petróleo estuviese a punto de tocar los US$ 150 el barril, lo que disparó los precios de los combustibles en el país. Esta misma alza de la energía hizo elevar los costos de las empresas nacionales, lo que tuvo un importante impacto en la producción de los distintos sectores, principalmente la industria y la minería.

Además, la alta inflación redujo el poder adquisitivo de los chilenos, lo que hizo que muchas más personas, principalmente mujeres, se integraran al mercado laboral, para así contribuir con los ingresos familiares.

Este boom en la fuerza de trabajo, que creció en la primera mitad del año a un ritmo promedio de 3,9%, no fue posible de contener con la tasa de creación de empleo, a pesar de que ésta se mantiene fuerte (promedia 2,7% a abril-junio). Como consecuencia, el desempleo se disparó a un 8,4%, mostrando alzas por nueve meses consecutivos.

Sin embargo, todo este efecto dominó en las cifras económicas no responde sólo a los shocks externos.

El jefe de Estudios del Grupo BBVA, Miguel Cardoso, puntualiza que hay problemas productivos locales que han afectado al crecimiento, principalmente en la minería y en la producción energética. “Esos son problemas que tardan en resolverse y las responsabilidades datan de políticas adoptadas hace un tiempo atrás”.

Por su parte, el académico de la Universidad de Santiago, Guillermo Pattillo, sostiene que “han existido fenómenos locales que han ido deteriorando el ambiente económico nacional, se ha dejado de innovar en materia regulatoria, sólo se administra”.

El economista jefe de Santander GBM, Pablo Correa, añade que al analizar el crecimiento de la economía “no hay que buscar los culpables en la crisis subprime. Hubo una dinámica interna que llevó a estos números”.

Correa afirma que entre estos factores está la menor ley del mineral de cobre extraído y los problemas industriales ligados a la falta de energía y el tipo de cambio, los que “pueden no ser transitorios”.

De todas formas, los expertos coinciden en que el segundo semestre debería mostrar números mejores.

En el PIB puede haber un repunte, ligado a la mayor disponibilidad energética, gracias a las lluvias y a la baja que está experimentando el precio del petróleo, lo que también implicará un alivio a las presiones inflacionarias.

Crece preocupación por IPC

Una encuesta realizada por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) muestra que aumentó fuertemente entre las empresas chilenas la preocupación por la inflación.

De acuerdo al sondeo, el factor más negativo para la actividad empresarial en junio continuó siendo el tipo de cambio, que acapara el 25% de las respuestas.

En segundo lugar aparece la inflación, la que pasó de un 7% de las menciones, en el primer trimestre, a un 19%. Las pequeñas empresas son quienes más mencionaron a la inflación, con un 20%.

El precio de los combustibles, otro factor ligado al alza inflacionaria, también tuvo un salto importante, al pasar de un 2% de las respuestas a un 15%.

El precio de los insumos fue el cuarto factor más mencionado, con un 6%.

Así, 40% de las respuestas entregadas por los empresarios a la entidad gremial afirman que los mayores precios son el factor más negativo para el sector productivo.

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