2008/01/02

“Yo no olvido el año viejo…porque nos ha dejado cosas buenas”

El crecimiento de nuestra economía, en el año que acaba de terminar, definitivamente que ha superado todas las expectativas iniciales que esperaban los analistas. En efecto, lo que pudimos informarnos es que todos estos especialistas fueron cambiando sus proyecciones trimestre a trimestre, porque los avances en cuestión económica del país los sorprendía continuamente.

Por otro lado, los estimados y vaticinios de las entidades financieras y centros de investigación económica constataron que el crecimiento fue espectacular y ninguno de los analistas esperó estos resultados.

En este sentido una señal de lo bien que se ha portado la economía nacional se reflejó en el incremento del consumo, en todos los segmentos de la población. Esto lo percibimos el fin de año, principalmente.

En nuestro departamento y en todo el país, en las ciudades más urbanas se registró un fuerte incremento en los consumos; y esta situación se pudo observar con las inversiones que se vienen haciendo en comercios como los supermercados y otros servicios.

Y es que en realidad el consumo ahora es fuerte en muchas ciudades, aunque ciertamente hay que reconocer que un grupo importante de la población, sobre todo de las zonas rurales, falta que se incorpore a la dinámica que hoy en día viene imponiendo nuestra economía.

Hay que reconocer que la economía estable y la disciplina fiscal del país fueron determinantes para que el Perú obtuviera, por primera vez, una calificación de grado de inversión. Este reconocimiento provino de una agencia de calificación canadiense que consolidó la presencia peruana ante los ojos de los inversionistas.

Como dijimos en líneas anteriores, el año 2007 fue el boom de los proyectos comerciales. Recordemos que los primeros días de diciembre se inauguró en la primaveral Trujillo el Aventura Plaza, el emporio más grande del interior del país. En tanto que los medios de comunicación daban a conocer que en la capital Lima se abrieron nuevos centros comerciales, supermercados, tiendas de electrodomésticos y tiendas por departamento. Y como si fuera poco, Ripley, Tottus y Sodimac anunciaron que abrirán más de 30 tiendas hasta el 2009.

A su turno, la Compañía de Seguros InVita causó gran expectativa entre la población cuando anunció que comenzará a otorgar créditos para viviendas con plazos de hasta 30 años y con menores tasas de interés. Los especialistas han reconocido que la medida significará una mayor competencia, un mayor dinamismo y que una mayor cantidad de peruanos podrán acceder a una casa propia.

A esto hay que agregar que el diario Gestión, especializado en Economía informó hace poco que el sector industria tuvo un año positivo ya que invirtió 5 Mil 330 Millones de dólares, monto que fue 51% mayor que lo desembolsado en el 2006. Según Gestión, la situación redundó en el crecimiento del empleo manufacturero, que aumentó en 8,9%.

Y para quienes se asustan con la inversión minera, una información aparecida en El Comercio da cuenta que un modelo que deben seguir los otros sectores industriales es el impulsaron las empresas mineras que el año 2007, se unieron para crear el Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo, el cual realizó un aporte de 530 Millones de dólares para diversas obras de lucha contra la desnutrición infantil, el mejoramiento de la educación, la salud y obras de infraestructura en las regiones.

También debemos alegrarnos que nuestra moneda oficial recuperara su valor ante la caída estrepitosa del dólar, que durante el año que acaba de terminar alcanzó su cotización más baja en los últimos nueve años. Ante tal circunstancia, tener ahorros en moneda nacional resultó más atractivo y, por ello muchos peruanos cambiaron sus ahorros. Asimismo, hay que indicar que los analistas han explicado que la desdolarización de la economía permitió que el Perú avanzara para cumplir los requerimientos de las agencias clasificadoras de riesgo y así obtener, de forma más rápida, el grado de inversión.

Y como para cerrar con broche de oro, debemos decir que tras más de un año y medio de negociaciones políticas, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos fue aprobado. Este resultado trajo satisfacciones por partida doble. Por un lado, se demostró que se puede trabajar con políticas de Estado que trascienden una administración y, por el otro, abrió las puertas a mayores oportunidades de inversión y a la posibilidad de que el empleo y los salarios aumenten en el mediano plazo.

Entonces es indudable que han empezado a soplar nuevos vientos como una antesala de que vendrán mejores tiempos.


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