Los economistas indican que más allá de los efectos sobre el dólar, no se debería subir la tasa en febrero a la espera de que se despejen un poco las incertidumbres.
Si hasta el lunes el escenario para el instituto emisor era complejo, luego de la decisión de la Fed lo es mucho más.
Tras la decisión de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos de subir su tasa de instancia, la diferencia entre ésta y la que fija el Banco Central de Chile llegó a su nivel más alto desde mayo de 2002.
La Tasa de Política Monetaria (TPM) del instituto emisor está hoy en 6,25%, 275 puntos base más que el tipo rector estadounidense, lo que se compara con la registrada hasta el 8 de mayo de 2002, cuando esta diferencia era de 300 puntos.
Sin embargo, en esa oportunidad el nivel de la tasa de instancia chilena era 1,75 puntos porcentuales menor a la de hoy y el valor del dólar llegaba a $ 652 nominal, es decir, una moneda norteamericana 26,8% más apreciada que en la actuales, en términos nominales.
Ahora, si se cumplen los pronósticos de parte del mercado, que espera una nueva baja en la tasa de la Fed de 50 puntos la próxima semana, el diferencial llegará a 325 puntos base, el más alto desde el 14 de marzo de 2002.
Complejo escenario
Así, el actual escenario puede acentuar la baja en el valor nominal del dólar, ya que una situación de este tipo promueve la entrada de capitales al país.
En este escenario, los expertos recomiendan al Central mantener la tasa en su reunión de febrero, a la espera de mayor información, aunque advierten que si opta por este camino, en marzo se tendría que subir la TPM.
El economista de BanChile, Rodrigo Aravena, plantea que si hasta el lunes el escenario para el instituto emisor era complejo, “hoy lo es mucho más”. Esto porque las eventuales caídas en el dólar y en el crecimiento no son suficientes para redireccionar a la inflación de vuelta a la meta del 3%.
Con todo, agrega, será de todas formas necesaria una nueva alza en la TPM, aunque puede no ocurrir en febrero. “De no producirse nuevas sorpresas en los datos que faltan por conocerse de inflación y crecimiento, lo más prudente sería que el Central mantuviera la tasa en febrero”, indica Aravena.
En la misma línea está el Jefe de Estudios del Grupo BBVA, Miguel Cardoso, quien plantea que “éste no era el escenario base que planteaba el IPOM”, por lo que con el cambio en las expectativas y la mayor incertidumbre hay que esperar más información.
“La política monetaria se hace a mediano y largo plazo, por lo que es importante poder determinar qué tanto nos vamos a ver afectados por estos shocks”, indica el experto.
Por su parte, el economista de Emcal Consultores y ex asesor de Hacienda, Luis Eduardo Escobar, afirma que “nadie puede discutir que los diferenciales de tasa promueven movimientos de capitales, especialmente a economías que tienen fundamentos sólidos”, lo que haría que se mantenga un dólar bajo, “lo que complica la economía real”.
El Informe de Política Monetaria (IPOM) entregado la semana pasada plantea que “la apreciación del tipo de cambio nominal no parece tener su fundamento principal en la ampliación del diferencial de tasas”.
Escobar concuerda con este planteamiento, pero agrega que eso no quiere decir que no sea un elemento que hay que tener en consideración. Por lo mismo, sostiene que lo ideal sería que el Central no subiera la tasa en febrero, a la espera de tener un panorama más claro de lo que viene. Esto a pesar de que en el último IPOM la autoridad declaró que lo más probable es que se requieran nuevas alzas en la TPM.
El gerente general de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, Alejandro Alarcón, indica que “no es buena noticia seguir subiendo las tasas de interés en Chile”, no sólo por el efecto que eventualmente podría tener en el dólar sino también por las consecuencias que estas alzas pueden tener en la actividad.
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