2007/01/16

Chile: Juicio Ejecutivo



Pablo Granifo (Banco de Chile), Marcelo Awad (Antofagasta Minerals) y Juan Benavides (Falabella) desmenuzan la actualidad económica nacional y la coyuntura de las empresas. Los hombres fuertes de tres de las más grandes compañías del país –cuyo valor bursátil acumulado supera los 22.000 millones de dólares– hacen un completo balance de los activos y pasivos del país, su clima de negocios, el crecimiento y la inversión

Pablo Granifo, Juan Benavides y Marcelo Awad, gerentes generales de Banco de Chile, el holding Falabella y Antofagasta Minerals, están en la primera división de los negocios chilenos. No es exageración: por ellos pasan millonarios proyectos de inversión y decisiones cruciales para sus propias empresas, sectores y el país.
En Estados Unidos, donde al revés de Chile se da una fuerte dilución de la propiedad, ellos serían amos y señores de las compañías que dirigen. Aquí lo son, aunque de la mano de grandes grupos empresariales. A ellos se deben y en ellos se apoyan al momento de emprender nuevas ideas o dar un giro de timón.
Los tres fueron invitados por Capital a intercambiar ideas sobre el país, la inversión, las trabas, el momento económico y, por supuesto, las perspectivas para el 2007. Por la posición que tienen en sus respectivas firmas, se podría pensar que solo están para las grandes cosas. Pero no. En esta conversación también demostraron autoridad en los detalles y microtemas. A fin de cuentas, son los estrategas de compañías que por su tamaño, su facturación y su influencia, tienen la tarea nada fácil de mantener el liderazgo, cada cual en su sector, y rendir en forma creciente para sus accionistas y trabajadores.
En un país cada vez más abierto al mundo, los tres tienen claro que el campo de juego ya no es local. Por lo mismo, si bien la discusión sobre el tamaño y la concentración tiene razón de ser, la perspectiva cambia una vez que se cruzan las fronteras y se sale al mundo a buscar una nueva oportunidad para hacer negocios. Y en este punto, entregan luces y hacen aportes a un tema candente que está marcando pauta en el club de los negocios de Chile.

¿Por qué no crecemos más?
¿Cómo viene la mano el 2007?

Llevamos casi diez años soñando con volver a crecer al 7% u 8% y no hemos podido lograrlo. Ahora en cambio, y a diferencia de otros períodos, están dadas las condiciones para volver a hacerlo. ¿Están optimistas para el 2007? Y si no lo están, ¿por qué no?, ¿en qué estamos topando?

Pablo Granifo: Creo que el 2007 será un año razonablemente bueno. Sin embargo a ese resultado hay que darle una segunda mirada, porque ese 5,5% que se proyecta de crecimiento, debe tener por lo menos un 0,6% o 0,7% de aumento en gasto público. Yo siempre trato de mirar cuáles son los fundamentos de las dinámicas económicas... Y probablemente seguiremos pegados en un 4,5% o un 4,6%, mientras el mundo se está expandiendo muchísimo más.

Juan Benavides: Nosotros tenemos dos miradas, una chilena y otra regional. Lo que estamos haciendo en términos de inversión y crecimiento en otros países es muy sustancial y en algunos casos superior a Chile. Partimos este año con las expectativas muy altas y a medida que fueron pasando los meses comprobamos que se fue estancando la inversión y la demanda agregada. Al final, el país creció menos que lo esperado. Y eso es inquietante. ¿Por qué? Porque están todos los recursos y la capacidad empresarial para emprender toda clase de proyectos, que no hay ninguna restricción. Y eso, para otros países, es como un sueño dorado. Pero no lo hacemos.
¿Qué nos falta entonces? En Colombia, por ejemplo, los incentivos pro inversión son poderosos, al punto que actualmente el flujo de capitales es del orden de 6.000 a 7.000 millones de dólares por año… Hace tres años no pasaba de los 500 u 800 millones de dólares. Uno esperaría que Chile se ponga las pilas, porque estructuralmente está muy sano y tiene las condiciones.

Marcelo Awad: Yo no me puedo quejar. Este ha sido un año fantástico para la minería y seguimos muy optimistas para el año 2007. Ustedes podrán decir: ¿Por qué optimismo si el precio del cobre viene a la baja? Porque yo creo que los altos precios internacionales nos han hecho perder un poco las proporciones. Cualquier precio sobre 150 centavos de dólar por libra es muy bueno para Chile, puesto que tenemos los costos promedio de producción más bajos del mundo. Para el 2007 se proyectan precios entre 250 y 300 centavos de dólar por libra, lo que sigue siendo bastante atractivo.
Ahora bien, Chile tiene una economía abierta al mundo y goza de prestigio en el mundo internacional de los negocios. De ello dan cuenta nuestros numerosos tratados de libre comercio. El país puede estar orgulloso de su modelo. Sin embargo aquí no cabe la autocomplacencia, con mayor razón si el escenario de negocios es altamente globalizado y competitivo. Chile debe tener la capacidad para mantener y perfeccionar su liderazgo en las áreas en que es competitivo.

Pablo Granifo: No podemos olvidar que el alto precio del petróleo y el ruido generado por el cuadro energético perjudicaron inevitablemente el desempeño de las compañías y las cifras de inversión y empleo. Por lo mismo, y dado que los fundamentos del país y la economía siguen siendo sanos, tenemos que hacer una reflexión global para ver qué hacemos para volver a crecer a tasas superiores. Uno de los temas pendientes es la innovación. Hoy hay demasiada preocupación, creo, en las regulaciones o en las nuevas exigencias sobre subcontratación. Lo malo es que cuando en un país es más rentable disminuir los costos asociados a las regulaciones que agrandar los negocios, bueno, el crecimiento se frena… No es todavía el caso de Chile, pero para allá vamos.

Inversiones y reglas claras

¿Están claras las reglas del juego para invertir en Chile? Hay empresas chilenas que han frenado o paralizado sus inversiones producto de los llamados “cuellos de botella” en el orden institucional. ¿Cómo se enfrentan a esa situación?

Pablo Granifo: En Chile hay reglas claras para invertir. Incluso el marco tributario se ha ido perfeccionando. Sin embargo, hay temas adicionales que no debemos perder de vista. En primer lugar, debemos fomentar un ambiente de tranquilidad interna. Los actos de violencia, los atentados contra la seguridad de las personas y la delincuencia desmotivan al inversionista extranjero. Por otro lado, es importante darle estabilidad y continuidad a las reglas medioambientales. La poca claridad que existe, por ejemplo, sobre las autorizaciones de futuros proyectos eléctricos, es una pésima señal.

Marcelo Awad: A mí me llama la atención que el país, a pesar de tener años de excedentes fiscales y comerciales, y una positiva proyección para el cobre, esté creciendo tan poco y haya tanta escasez de inversiones. No es el caso del sector minero, que hace las inversiones en los ciclos altos, como el que vivimos, para reducir costos cuando vengan ciclos bajos. En el 2005–2006 los niveles de inversión fueron enormes y los que vienen para 2007–2008 siguen siendo muy fuertes, del orden de 14 mil millones de dólares en el sector cobre en el período 2007 y 2008. Y estamos hablando, básicamente, de inversiones ope-racionales, nuevos yacimientos, ampliaciones y programas de reducción de costos para los ciclos futuros.

Juan Benavides: El sector retail también está invirtiendo más que nunca. Ahora hay una expansión inusitada de metros cuadrados, muy superior al crecimiento histórico en Chile y en el resto de América latina. Solo este año el grupo abrió 22 tiendas, de las cuales 14 fueron en Chile. En los 90 la tónica era abrir dos tiendas en promedio por año.

Pablo Granifo: En el caso nuestro, tenemos un multiplicador muy grande sobre el PIB. Dado que hemos crecido 14%, 17% y 11% real en los últimos años, nuestro nivel de inversiones ha sido gigantesco. Sin embargo, hay muchas cosas que nos preocupan, como proyectos que se han postergado a raíz de la falta de expectativas. Me carga usar la palabra expectativa porque a la larga no explica nada… Pero discusiones sobre flexibilidad laboral, impuestos o frases poco felices de parte de algunos políticos o dirigentes empresariales muchas veces hacen que uno decida postergar algunas inversiones.
Otra arista preocupante es que hay empresarios que están privilegiando invertir afuera. Chile tiene un poder de consumo por habitante al que le queda mucho por crecer. Nuestro consumo, con más de 16 millones de habitantes, equivale al de una economía más desarrollada con no más de 3 ó 4 millones de habitantes. Hay muchas posibilidades y cosas por hacer. Generar incentivos adecuados y dar señales correctas, nítidas y claras sobre lo que queremos es recontra importante. Eso puede hacer una gran diferencia.

Pablo Granifo
La banca es, definitivamente lo suyo. Bajo su mando está una de las instituciones financieras más rentables y más grandes de la industria, el Banco de Chile, un desafío que asumió en octubre del 2001, tras dejar la gerencia general del Banco Edwards, donde estuvo por cerca de un año, período en que, entre otras cosas, transformó la entidad y revirtió sus pérdidas. Hombre clave del grupo Luksic, este ingeniero comercial de la Universidad Católica ha desarrollado su carrera en el sistema financiero, en entidades como el Banco O´Higgins, donde fue gerente comercial, y luego en el Santiago, donde fue gerente corporativo. Por su trayectoria y experiencia, fue el elegido para hacerse cargo del fusionado Banco Chile–Edwards, que hoy tiene presencia en China, Miami y Nueva York, y a sus 48 años es reconocido como uno de los ejecutivos top del sistema.


La ley del más fuerte
Juan Benavides: A mí me parece que los proveedores también deben ser competitivos. Si está llegando una oferta mejor de otro lugar, entonces deben tener la capacidad de adaptarse. Nosotros, como holding Falabella, lo hacemos todo el tiempo. En Colombia nos enfrentamos, entre otros, a multinacionales como Carrefour. ¿Y ustedes creen que allá podríamos ir a llorarle a la autoridad porque nuestros precios no son tan competitivos como los de ellos? ¡Por favor! O me adecuo o me salgo. Ahora, si hay actitudes monopólicas o de cartel, es natural que la autoridad se preocupe. Pero en nuestro sector, el del retail, vemos una competencia brutal de parte de los supermercados, homecenter, viajes, seguros y eso no significa que sea mala.


¿Cuánto les afecta
la ley de subcontratación?

Una de las estrategias favoritas de adaptación de las empresas chilenas a los desafíos de la competitividad fue externalización de actividades a través de la subcontratación. La nueva ley produce incongruencias y genera críticas.

Pablo Granifo: La nueva ley nos pega fuerte, pero como somos una empresa grande no tenemos mayores traumas ni problemas en adaptarnos. Si uno tiene un cierto tamaño y está en el sector de los servicios, debe administrar mirando el largo plazo y debe saber aprovechar todas las coyunturas. Si no, está muerto. Ciertamente que la nueva normativa de subcontratación nos afecta. En el banco tuvimos que montar una estructura interna muy compleja para operar de la forma que exige la ley. Lo dramático es que como no voy a poder fiscalizar al proveedor chico, lo voy a tener que cortar y contratar a uno más grande, que me dé cobertura regional y ojalá nacional. El mediano empresario, la pyme de la que tanto se habla, es la más perjudicada con las nuevas disposiciones.

Marcelo Awad: En la minería también las nuevas disposiciones nos tocan muy de cerca, porque tenemos prácticamente un trabajador propio por cada tres o cuatro externos. Y a pesar de las nuevas exigencias, hemos mantenido esa misma relación. Sin embargo, también se ha producido un fenómeno: como la ley nos exige más, nosotros le exigimos más a nuestros proveedores y eso termina en que los pequeños y medianos empiezan a desaparecer porque no pueden cumplir con las exigencias. La autoridad ha tratado de crear leyes y legislar con el propósito de mantener la economía con un sector pyme fuerte, pero ha terminado perjudicándolo. Y es por eso que la flexibilidad laboral, que de nuevo se está revisando, es fundamental. Nosotros somos partidarios del proceso de autorregulación.

De frente a las regulaciones

Si bien las medidas pro inversión anunciadas por el Ministerio de Hacienda fueron bien recibidas, el sector privado ha sido enfático en señalar que no bastan para solucionar la falta de inversión en el país. Aducen que hay exceso de regulaciones y trabas.

Pablo Granifo: En la banca, después de la crisis de los 80, hemos tenido una rigurosa disciplina de regulación. Pero en el último tiempo han aparecido temas nuevos: nos hemos encontrado con el Sernac y con los famosos class action. Pero la regulación per se no nos complica y más bien creemos que lo importante es la autorregulación, porque al final uno está generando un negocio sustentable en el largo plazo. En nuestro caso, la marca Banco de Chile es tremendamente valiosa, la hemos cuidado y la seguiremos cuidando de por vida.

Juan Benavides: Por mucho tiempo Falabella ha tenido una política muy relevante de prioridad al consumidor. Y eso pasa por la transparencia, la calidad de la atención y la calidad del producto que estamos vendiendo. Para nosotros la autorregulación va de cara al consumidor. No obstante, igual hemos tenido dificultades con normativas nuevas y cosas que de pronto nos han parecido incoherentes o inorgánicas. Nos hemos sentido bajo la lupa. Pero cuando hay una autoridad solicitando antecedentes o planificando una nueva ley, uno tiene que ade-cuarse.

Pablo Granifo: Pero, veamos, la regulación en sí no es mala, no hay que estigmatizar las cosas. Pero cuando surgen iniciativas de regular por regular hay que levantar la mano, sobre todo porque agregan poco y entorpecen mucho. Concretamente, parte de los problemas de bancarización en Chile se han producido porque la discusión ha estado mal enfocada. El debate sobre el bajo nivel de bancarización existente en Chile, por ejemplo, está asociado a la tasa máxima, a las tasas de cobranza y a las dificultades de acceder a información.

Marcelo Awad: Ninguna regulación es buena o mala por definición. Es su conjunto y racionalidad, unida al criterio que las inspiró y guía su aplicación, lo que finalmente ayuda o no a obtener un mayor nivel de de-sarrollo en el país. En este sentido, me parece que la creciente judicialización de los procesos es un problema, porque plantea una inseguridad institucional y de plazos. ¿Qué nos está pasando? ¿Está fallando la idea de la ventanilla única? Cuidado, porque cada una de estas deserciones le resta com-petitividad al país.


Chile y la competitividad
Pablo Granifo: La competitividad es algo relativo. Si hay otros países que avanzan más rápido que el nuestro, entonces perdemos competitividad. Y Chile, a pesar de estar todavía en una posición privilegiada, ha perdido terreno en este campo. Llevamos años discutiendo reformas al sistema financiero. ¡Todavía discutimos indicaciones al MK2 y ya estamos pensando en la necesidad de un MK3! Eso tiene algo de burla.


Y la libre competencia, ¿libre?

Los últimos gobiernos se han vuelto sensibles a la concentración. La creación de un Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y los altos grados de autonomía que se le han dado a la Fiscalía así lo demuestran. ¿Cómo ven los gerentes máximos este punto?

Juan Benavides: En materia de concentración uno tiene que tener miradas globales y regionales, que es donde los tamaños cada vez importan más. ¿Qué ocurre en casos como el retail? Llegamos a países donde hay grandes operadores que, por trabajar a otra escala, con mayor tecnología, capacidad de compra y recursos financieros, tienen un estándar de competitividad mucho mayor. Para competir hay que tener una mirada global. Por lo mismo a mí me parece que el debate por el tamaño y la concentración está definitivamente mal planteado. Está bien que la autoridad atienda a la concentración y combata los enclaves monopólicos. Pero alguna atención debe poner también en las ventajas que el proceso tiene para el consumidor. En un país tan chico como el nuestro hasta la mayor de nuestras empresas es pequeña en relación con lo que son los grandes operadores del mundo. ¿Cuál es la alternativa? O vendemos, y nos convertimos en parte de un monopolio mundial, o somos competitivos. Y esto último pasa necesariamente por un asunto de tamaño. No hay opción. Carrefour o Wal-Mart tienen una capacidad extraordinaria para acceder a precios y a volúmenes gigantescos de producción y al final llegan a un precio al que uno no puede. La autoridad debiera evaluar el tamaño de una compañía en el contexto de lo que son sus competidores a nivel mundial.

Pablo Granifo: El mundo hoy está armado para grandes compañías. Llevo años trabajando en la banca y he visto cómo los tres o cuatro mayores bancos de la plaza generan una competencia infinitamente mayor que los 20 más chicos. Supuestamente hay mayor concentración, pero resulta que todos nos sacamos la mugre. Y que el mercado es el que gana.

Juan Benavides: A eso voy: la competencia ha generado importantes beneficios para el consumidor. Sin embargo, pareciera que hay un exceso de celo de la autoridad. A lo mejor no hemos sabido comunicar bien. Hace cuatro o cinco años un reproductor de DVD no costaba menos de 190 mil pesos, en cambio hoy uno puede tener uno por 6.000 pesos. Y eso es posible porque hay compañías que han sido capaces de llegar a China, de conseguir el mejor precio y con la menor cantidad de intermediarios.

Pablo Granifo: Siendo Chile parte de una economía globalizada, es inevitable que la competencia se dé con grandes conglomerados mundiales. Por lo tanto, no debemos mirar con tanto temor las cuotas de participación de mercado. Lo importante es que las empresas cumplan con las regulaciones establecidas y que los tribunales sigan los procesos de manera seria y eficaz… Lo importante es que la normativa de libre competencia siempre beneficie al consumidor.

Juan Benavides
El día en que Pablo Turner renunció a la gerencia general, hace dos años, en Falabella se produjo un terremoto, pero los controladores del holding no tuvieron que quebrarse la cabeza para encontrar al reemplazante más idóneo. Porque en sus filas llevaba 14 años Juan Benavides, ingeniero comercial de la Católica de 48 años, el cerebro hasta esa fecha del gran desarrollo de la tarjeta de crédito CMR, la división de retail financiero del grupo. Meritócrata como el que más, el ex ejecutivo del grupo Pathfinder y de Anagra se hizo cargo de la marcha de este gigante del retail, cuyo valor en bolsa roza los 8.600 millones de dólares. Bajo su conducción la compañía no solo no ha parado de crecer. También ha agregado nuevos formatos, el de supermercados entre ellos.


La minería y su mala fama
Marcelo Awad: Tenemos fama de ser un sector sucio y contaminante. Es un tema que nos preocupa y hasta nos hemos victimizado, nos hemos autoflagelado y hemos hecho un mea culpa. En concreto no hemos sabido vendernos ni llegar a la opinión pública… Pero ¿saben por qué ocurre ese fenómeno? Porque siempre hemos tenido al gobierno en contra. El ministerio de Minería nunca ha estado de nuestro lado, salvo ahora con Karen Po-niachik. Ella partió siendo muy amistosa, muy cooperadora con el proyecto de vender la minería en Chile, de cambiarle la imagen. Pero le duró un mes. A los 30 días el 99% de su tiempo lo ocupaba el tema del gas argentino, la energía y la electricidad. ¡Nos abandonó! y ella lo sabe. Nos ha dicho: discúlpenme, pero no tengo un minuto para ustedes.
La relación con Alfonso Dulanto, en cambio, fue muy difícil. Y se lo dijimos un millón de veces. Pese a provenir del mundo privado, fue el ministro que más en contra tuvimos. Partió con el tema del royalty y luego le dio con el famoso cluster minero. Fustigaba a todo el sector minero con eso, incluyendo a Codelco. Y resulta que los cluster mineros existen en Chile desde tiempos pretéritos. Yo, la verdad, no sé qué pretendía con eso. Basó su discurso en ese tema, cuando en realidad ya no había nada más que hacer.


La relación con los sindicatos

La paralización de Minera Escondida abrió un acalorado debate en torno a los sueldos del sector minero y el poder que pueden llegar a tener los sindicatos. ¿Sienten que eso sentó un mal precedente para las negociaciones del resto de las grandes compañías nacionales? ¿Cómo es su relación con los sindicatos?

Marcelo Awad: Evidentemente que el nivel de negociaciones durante la paralización de Escondida sentó un mal precedente, porque subió la valla. Ahora, en el caso nuestro, el sector sindical ha entendido nuestro mensaje: ellos saben que estamos en un sector mediano y que las condiciones que podemos dar no son comparables con las de Escondida. Pero las presiones siempre existen. Todos los sindicatos mandan mensajes directamente o a través de terceros para conseguir un bono adicional, fuera del contrato colectivo vigente. Para zanjar eso, establecimos convenios de desempeño, metas métricas muy asociadas a productividad. Y ahí los niveles de bonos son bastante interesantes.

Pablo Granifo: La mirada que se da sobre las empresas en materia laboral suele ser muy castigadora. Sin embargo, en un marco de competitividad como el que nosotros tenemos, se dan todos los estímulos para que la relación empleador–empleado sea buena. Si nosotros como banco no tuviéramos a nuestro equipo satisfecho, motivado y capacitado, no podríamos estar en el mercado.

Gobiernos corporativos, su aporte y su peso

¿Están siendo los directorios chilenos lo bastante receptivos a los desafíos de la administración? ¿Funcionan los gobiernos corporativos en Chile?

Marcelo Awad: En el caso nuestro, el corporativo es Antofagasta Minerals, que a la vez es dueño de varias otras compañías como Pelambres, Tesoro y Michilla. Eso nos obliga a tener directorios separados para cada una. Eso, más las dos empresas que compramos en Australia y una serie de otras menores, suman casi siete u ocho directorios mensuales. Todo concentrado en la última semana del mes. Es un trabajo tremendo. La plana ejecutiva tiene que estar permanentemente preparando presentaciones. Nuestro esquema de gobierno corporativo es bastante bueno, nutrido y exigente. Pero –lo reconozco– es un gran consumidor de tiempo.

Pablo Granifo: El gobierno corporativo es una necesidad. En países desarrollados existe una capa de administración bastante independiente de la propiedad. El accionista mayoritario a veces tiene el 1,5%, por lo tanto los CEO o gerentes generales son amos y señores de la administración. En Chile, en cambio, la mayoría de los directorios de las grandes compañías está conformada por los dueños. Y créanme que los dueños, en general, son bastante más incisivos. Yo, al igual que Marcelo, tengo una semana “maravillosa” con 14 a 18 directorios. Afuera ese formato no existe.

Juan Benavides: En el caso nuestro los dueños también están muy cerca. En Falabella hay un directorio por negocio y un directorio general para todo lo estratégico. Esa estructura funciona muy bien, porque en general los miembros de la familia son muy especialistas en cada área. Los aportes de cada uno son muy sustantivos.

Marcelo Awad
Ingeniero civil industrial, lleva 26 años ligado al sector minero, primero en la cuprífera estatal Codelco, donde estuvo 17 años, y luego en el grupo Antofagasta Minerals, cuya gerencia general asumió a fines del 2004. A sus 53 años, Awad es el segundo hombre del grupo después de Jean Paul Luksic y está a la cabeza de la que está considerada entre las diez principales productoras de cobre en el mundo, dueña de yacimientos como Pelambres, El Tesoro y Michilla. Bajo su conducción la compañía –cuyas ventas por casi 3.000 millones de dólares a septiembre superan todo lo facturado en 2005– se ha expandido internacionalmente, con la compra de yacimientos en Pakistán y Ecuador. Entre sus planes estarían otros mercados de la región.

Capital.cl

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