2006/01/30

Colombia: “Hay que reestructurar deuda externa del país”



Entrevista a Horacio Serpa Uribe

Cambiar el modelo de desarrollo por uno nuevo que enfrente la desigualdad social, reestructurar la deuda externa y duplicar el salario mínimo son algunas de las propuestas económicas de Horacio Serpa Uribe en su programa de gobierno.

Y claro, eso va acompañado de fuertes críticas al Presidente Álvaro Uribe, a quien califica de neopopulista no sin poner en tela de juicio los resultados de su política social y el plan de ajuste a las finanzas públicas.
Tesis polémicas, como se verá a continuación.
Gobierno para todos
- Su programa económico será ante todo, con seguridad, un programa social. ¿Lo será, en verdad?
Le concedo el beneficio y el derecho de la duda. Pero sí, es cierto, mi propuesta es esencialmente social. Propugno por el cambio del actual modelo de desarrollo, por uno nuevo que exprese mi sueño vital, que es la lucha contra la desigualdad. Por una política pública que genere más crecimiento y distribuya equitativamente sus beneficios. Un gobierno para todos, no para unos pocos, como ahora.
- ¿Incluso el énfasis en la política social es porque el actual gobierno, en su opinión, la dejó en un segundo plano, sin los positivos resultados que todos esperábamos?
Este gobierno no tiene política social. Ha puesto en práctica lo que ahora se llama el neopopulismo, signado por una permanente “puesta en escena” de los actos de gobierno, una suerte de asistencialismo sin brújulas identificables como política social. Ello no es bueno en un país que es el segundo de Latinoamérica en desigualdad. Lo social, que es lo de la gente, lo del diario vivir, es el gran talón de Aquiles de Uribe.
No obstante, los defensores del gobierno destacan sus avances sociales (en educación, salud, vivienda, etc.), con cifras en la mano. ¿Usted no cree en esas cifras?
Esas son cifras del gobierno, de Planeación, de los Ministerios. Su credibilidad está bajo cuestión por parte de los analistas serios e independientes. Ya verá usted el debate sobre las estadísticas de pobreza que acaba de anunciar el DNP. Hay que rescatar la respetabilidad de las cifras y las estadísticas. En mi gobierno lograré que el Dane sea una entidad independiente y autónoma para que no siga abusando de la credibilidad pública.
“Muy a la colombiana”
- ¿Usted sería el llamado a liderar en Colombia un gobierno de izquierda como los que se han ido extendiendo en América Latina? Sí, represento lo social, el cambio y la convivencia. Muy a la colombiana voy a poner a nuestro país a tono con lo que está ocurriendo en el resto de Latinoamérica.
- En síntesis, ¿por qué le parece malo el neoliberalismo? ¿Acaso no tiene aspectos positivos, dignos de destacarse?
El neoliberalismo ha sufrido una estruendosa derrota histórica en todas partes. Favoreció a los poderosos. Concentró la riqueza y el ingreso. Generó mayor desigualdad y pobreza. Sirvió de auxiliar al autoritarismo y produjo ingobernabilidad.
- ¿Qué le ha gustado de Uribe en el manejo económico?
Le digo más bien lo que no me ha gustado. Que puso la economía al servicio de los más ricos. No tenemos una buena economía, pues no ha servido para todos. No ha generado empleo. El gran capital está contento, pero no la clase media ni los pobres.
-Para algunos analistas, presentar a Uribe como el candidato de los empresarios, y a usted, el de los trabajadores, buscaría atizar la lucha de clases en el país...
Más allá de lo que piensen “algunos analistas”, la realidad es que Uribe trabaja para unos pocos, y yo voy a trabajar para todos. Entre ellos, por supuesto, para los trabajadores. Hay que hacer una contrarreforma laboral porque la reforma de Uribe fue inequitativa, y además fracasó. No produjo un solo empleo.
Más deuda y más pobreza-¿En su gobierno, no estaría dispuesto a renovar el acuerdo con el Fondo Monetario, quizá en nombre de la soberanía nacional?
En mi gobierno se manejará la economía con responsabilidad e independencia. Tendremos buenas relaciones con los organismos internacionales, pero el interés nacional primará en todas nuestras actuaciones. Al FMI hay que tratarlo con reticencias, pues sus errores han sido manifiestos.
- De hecho, los niveles de la deuda pública colombiana son preocupantes. ¿Qué hará usted al respecto? ¿Refinanciar la deuda externa? ¿O declarar la moratoria, como Argentina?
Me preocupa el nivel de la deuda, y especialmente que no haya servido para atender el desarrollo social. Hay más deuda y más pobreza. Hay que reestructurarla, para que su atención no requiera más del 20% del presupuesto de gastos. Hoy es del 37%.
- Ante el alto déficit fiscal que aún se tiene, habría que seguir recortando el gasto público, lo cual sería poco probable en su caso por la anunciada política social...
Me voy a preocupar por aumentar los ingresos de la nación para que haya más inversión social. Lo que acabo de decir de la deuda mejora la posibilidad del gasto, que será, además, priorizado. Y voy a acabar con la guerra. Imagínese usted lo que ello permitirá en materia de política social.
- ¿Usted desmontaría el plan de ajuste? ¿O piensa, de todos modos, que es preciso hacerle algunos ajustes? ¿Cuáles?
¿Cuál plan de ajuste? Sólo mire las cifras fiscales. Propiciaré, como ya dije, un nuevo modelo, para equilibrar las cargas. Ello implica que los más necesitados y la clase media no sean los que paguen el pato en materia de ajustes. Hay que salir de la dudosa “ortodoxia” que quiso vestirse de verdad única y universal.
Colofón
-¿La reforma tributaria estructural no puede contemplar el aumento de impuestos, en especial para los sectores populares de menores ingresos?
-En impuestos habrá cambios, no lo dude, pero no al estilo Uribe, que sólo piensa en impuestos para los pobres y rebajárselos a los de arriba. Al contrario. Propiciaré una reforma tributaria a fondo, progresiva, para que paguen los que tienen y los que ganan. Tenemos que sincerar la cuestión tributaria eliminando exenciones, deducciones, beneficios tributarios y subsidios que no se justifiquen en equidad.
Debate A duplicar el salario mínimo- ¿Insiste en la propuesta de duplicar el salario mínimo al término del cuatrienio, aunque sus críticos afirmen que semejante medida puede elevar la tasa de desempleo al subirse de manera desproporcionada los costos laborales a las empresas?
Desde luego. Propiciando el crecimiento de la economía, aumentando la productividad, sensibilizando a los empresarios, repartiendo en equidad los beneficios de la economía, es posible lograr un gran aumento de la capacidad adquisitiva del salario mínimo. Lo voy a hacer, como lo hizo Cardozo en Brasil.
- ¿Dicha propuesta no es populista? ¿Usted no lo es?
Es una propuesta viable y equitativa. El país no aguanta que los más ricos aumenten sus ganancias anuales el 40% y el 50%, o más, y los pobres solo tengan reajustes en sus salarios del 6%. Eso es injusto y aumenta la desigualdad. Mi propuesta es popular, no populista. Populista, el manejo mediático que hace Uribe.
Panel “Represento una escuela diferente”
El estilo de Horacio Serpa es de combate, a veces agresivo. O de carácter, dirá él. Así, cuando se le dice que los economistas más prestigiosos y los medios empresariales del país no suelen respetarlo en los temas económicos, él contesta en tono enérgico: “Primero dígame quiénes son los economistas más prestigiosos y por qué tienen prestigio, cuáles los medios empresariales a que se refiere y qué significa en este contexto la palabra respeto”. En realidad, admite que “los economistas neoliberales” no lo quieren, actitud que justifica con creces: “Hacen bien, pues represento una escuela diferente”. Y aclara, como cerrando la discusión: “Para mí la economía es una ciencia muy importante, al servicio de la política. Y yo estoy en la política al servicio de la equidad. Por eso no nos entendemos”.
Renovación del liberalismo
Eso es por el lado económico. En lo político, también recibe fuertes críticas de sus detractores, aún dentro del Liberalismo, quienes afirman que él representa la viaje clase política mientras otros dirigentes encarnan, según ellos, la renovación del partido. “Yo sí represento algunas viejas ideas liberales”, afirma, aceptando en principio los cargos. Sólo que tales ideas –precisa- son nada menos que “la igualdad, el respeto a las libertades individuales y la economía al servicio del bienestar”. Y para no dejar dudas al respecto, convirtiendo su defensa en ataque, dice a modo de confesión: “Soy también un hombre de experiencia, conocedor del mundo contemporáneo”, aludiendo no sólo a su amplio recorrido en la vida pública sino al reciente paso por la OEA, donde fue embajador. “No se le olvide, además, que la renovación del Partido Liberal tiene mucho que ver con mis iniciativas y mis propuestas”, sentencia al oído de sus críticos.
No son cosas de maquinaria
En tales circunstancias, no puede sino pensarse en la llamada maquinaria liberal, la misma que estaría a su servicio de tiempo atrás y que tiende a arrasar con quien se le atraviese en el camino, aunque sea dentro de una consulta popular. “No tengo nada ganado, pero me voy a esforzar por vencer”, declara Serpa a pocos días de realizarse dicha consulta en el Liberalismo para escoger el candidato presidencial. Cree, en fin, que su esperado triunfo electoral no sería por la maquinaria sino por sus condiciones personales, académicas y políticas, conocidas de vieja data: “He sido un buen liberal y tengo todas las condiciones para dirigir al país”, expresa sin rodeos y con honda convicción. El optimismo, de otra parte, lo acompaña en sus aspiraciones: “Sé que el pueblo –asegura- me va a dar, por fin, esta oportunidad por la que sigo luchando con el mayor entusiasmo”. Es tan optimista que descarta no llegar algún día a la Presidencia de la República, a diferencia de Álvaro Gómez, cuya candidatura fue siempre derrotada: “Lula –recuerda- luchó cuatro veces, Allende cinco, Tabaré tres, Betancur cuatro. A Lincoln lo derrotaron siempre, pero perseveró y llegó a la Presidencia de su país”.
“Yo sí voy a conseguir la paz”
De hecho, la referencia al proceso de paz con los grupos guerrilleros es obligada en su caso, teniendo como telón de fondo la política de seguridad democrática del Presidente Álvaro Uribe y los avances en tal sentido, en la lucha contra la subversión, que por lo visto ha sido factor decisivo en la reactivación económica del país a través, por ejemplo, de la mayor confianza que ha generado. “¿Usted cree estar en mejores condiciones que el Presidente Uribe para adelantar un proceso de paz con las Farc?”, es la pregunta de rigor. No lo piensa dos veces para responder: “Por supuesto. Y no solo con las Farc, sino con los elenos y los paramilitares”, cual si descartara de antemano que un segundo mandato de Uribe, con más represión, logre doblegar a los violentos. “Yo sí conozco el almendrón”, dice en frase que muchos habrán de interpretar. “Tengo la experiencia, los conocimientos, el carácter y el buen juicio que se requieren para lograr la paz. Yo la voy a conseguir”, advierte.

Fuente: diario La REPUBLICA, Actualidad Económica, 30 de enero del 2006

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