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2012/08/27

La “terciarización” de la economía mexicana: ¿Cambio Estructural Negativo?


OPINIÓN
Por Dr. Antonio Reyes
La “terciarización” de la economía mexicana: ¿Cambio Estructural Negativo?
La economía nacional ha sufrido desde el año 2000 un profundo cambio estructural. Este cambio denominado estructural se refiere estrictamente a como el conjunto de las partes, componentes, o sectores han ido cambiando en su peso relativo dentro de la estructura total del aparato productivo nacional. Es decir, el sector terciario, identificado con los servicios, ha ido ganado peso dentro del total del Producto Interno Bruto (PIB), en detrimento del sector primario, mayormente asociado a las actividades agropecuarias, y del sector secundario, reconocido en general con la industria.

En la literatura económica tradicional, los países pobres tienen dos sectores relevantes: el sector primario y le sector terciario. En sector primario expresada mayormente en las actividades agropecuarias resultan poco tecnificadas y el sector terciario se constituye como un sector generador de empleo más informal que formal. Dentro de esta visión, se asume que en un país su sector secundario va ganando peso en la estructura productiva nacional conforme se desarrolla, en tanto el sector primario y el sector terciario tienden a disminuir en importancia relativa, a la par que se modernizan y aumentan su productividad.

Bajo la misma lógica, en un país desarrollado el sector terciario resulta apreciable por que el mismo proceso de desarrollo genera los suficientes ingresos públicos y privados que demandan crecientemente servicios, tales como los servicios financieros, de salud, educación, comunicación, recreación, administración, entre otros muchos más. Sin embargo, en los países desarrollados o ricos con relativamente fuertes sectores terciarios no significa necesariamente que sus sectores primarios o secundarios dejen de ser importantes, aun a escala internacional. Por ejemplo, las actividades agropecuarias en Estados Unidos rondarán en un peso relativo dentro del PIB de no más de 2%, pero son al mismo tiempo son las más importantes del mundo; obviamente por ser la economía más grandes del orbe.

Bajo esta lógica, uno esperaría que México tuviera un sector secundario o industrial en plena expansión relativa, en tanto el sector primario y el sector terciario estuviesen perdiendo peso en el conjunto de la economía. Esto sería totalmente natural, máxime que es el país que más tratados de libre comercio ha suscrito, en el afán, se dice, de incrementar las exportaciones. Dicho de otra manera, la lógica económica convencional haría pensar que el sector industrial mexicano cada vez sería más importante y el sector agropecuario y los servicios, aún modernizándose, fuesen teniendo una pérdida relativa dentro de la economía nacional.

A pesar de esa lógica expectativa, la verdad es que México en los últimos doce años ha ido “terciarizando” su economía, en detrimento creciente de forma sobresaliente del sector secundario, específicamente en la industria manufacturera. Así, de acuerdo al Cuadro 1, en tanto el sector terciario representaba casi el 61% del PIB en el año 2000, para el cierre de 2011 alcanzó casi el 65%.



Dentro del aumento del peso del sector terciario, sobresalen los aumentos experimentados por las actividades de medios masivos y los denominados servicios financieros. Tal cambio en el peso estructural sectorial, también ha originado, sin duda alguna, un proceso de concentración del ingreso nacional hacia tales actividades. Así, el incremento de la importancia relativa del sector terciario ha sido mayor de lo que por sí ha representa todo el sector primario para la economía nacional.

Por otra parte, de acuerdo a los datos oficiales manifestados en el Cuadro 1, el sector primario desde el año 2000 ha seguido perdiendo importancia relativa, aunque a menor velocidad. Este proceso de cambio estructural se inicio deliberadamente desde fines de la década de los 1980´s, al retirar el gobierno federal los apoyos y subsidios para la producción agropecuaria. La decisión gubernamental se aplicó bajo la lógica de que la producción de alimentos era más barata en el extranjero que en México, específicamente en USA, tal como acontece, y de que el país no podría seguir financiando un sector per se ineficiente.

Bajo tales premisas, se obvio por parte de los funcionarios federales, en turno, el hecho de que la agricultura de USA es una de la más subsidiada del mundo, junto a la de la Unión Europea (UE). Un argumento suplementario, entonces, fue que México no contaba con los suficientes recursos presupuestales para seguir apoyando al sector agropecuario nacional.

En este caso, no se consideró que un simple sistema de impuestos a la importación de productos agropecuarios subsidiados en su origen podría abatir esos subsidios, estableciendo una competencia más equitativa entre productores extranjeros y nacionales. El tiempo ha pasado, y hoy somos totalmente dependientes de alimentos básicos.

Si bien es cierto que el sector primario ha ido perdiendo cada vez menos importancia a lo largo de los dos últimos sexenios, también lo es que el sector secundario, especialmente las manufacturas, ha sido el sector que relativamente ha menguado más su peso dentro de la estructura del PIB. El sector secundario pasó de representar en 2000 32.5% a 30% del PIB en 2011. Tal pérdida, de casi dos puntos, equivale a más del 50% de todo lo que aporta por si sólo el sector primario al PIB.

Ese cambio estructural debió haber tenido un elevado efecto multiplicador adverso, toda vez que el sector secundario es el que agrega realmente valor al sector primario y encadena productivamente procesos y empresas, además de que demanda servicios importantes, como transporte. La proporción indicada del peso perdido del sector secundario, en relación al sector primario, es un simple indicador que puede ser asociado a la enorme mortandad de pequeñas y medianas empresas que ha habido.

En el mismo sentido, la importancia del sector secundario dentro del llamado ciclo productivo de la economía queda demostrada en el Cuadro 2, especialmente en relación a la caída del PIB en 2009.

Tal caída fue la consecuencia de la crisis económica internacional, calificada pintorescamente en ese momento como un “catarrito”, por el entonces Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La contracción económica nacional fue estimada en 5.95% del PIB. Sin embargo, la caída del sector secundario con respecto a 2008 fue de 7.7%, habiéndose contraído la industria manufacturera en 9.9%, tal como lo revela el Cuadro 1.

El Cuadro 2 también ilustra la manera tan errática en que el sector primario se ha comportado y lo elástico productivamente que es de un año a otro. Es decir, expresa lo rápido que se puede contraer o expandir la producción concretamente agrícola.

Fehacientemente, ello es producto de factores que van desde los precios de los productos finales, los costos de los bienes intermedios y de los servicios para la producción primaria, hasta resultado del clima. Este último caso pareciera haber ocurrido en 2011, como consecuencia de la sequía padecida en el centro y norte del país. Lo que es claro, es que el sector primario es un sector de ciclo productivo corto, que puede estimular rápidamente el PIB y también que puede ser palanca para inducir cambios estructurales.

Es obvio que la falta de una política industrial impidió aprovechar plenamente el Tratado de Libre Comercial, tal como el entonces Secretario de Industria y Comercio Zedillista estimó que era lo más conveniente para el país. Pero también es la clara razón de la insuficiente generación de empleos y la explicación de por qué el empleo temporal o precario haya estado aumentado más que el empleo formal.

La historia económica de México de los últimos seis lustros expresan una clara falta de destino y rumbo productivo del país. Las políticas públicas pasaron de la fe en que el mercado definiera el derrotero económico de la nación, a las ocurrencias, chocarrerías, changarros y “vochos” que no generaron suficientes ingresos y empleos productivos para más de un millón de nacionales que cada año engrosan el mercado laboral. Los resultados están a la vista.

México es una economía “terciarizada” sin haberse hasta ahora desarrollado. Desde el punto de vista estructural, es una economía en decadencia, sin haber nunca generado suficiente riqueza equitativamente distribuida. Es dependiente en sus alimentos de otros países, con importaciones de bienes de consumo que activan actividades informales, en la que los servicios financieros imponen elevados costos a la economía en su conjunto y cuyo contenido de los medios masivos de comunicación perpetúan el proceso improductivo señalado hace años por Gabriel Zaid.

Cambiar tal estado de cosas es auténticamente el cambio estructural que el país necesita, al menos eso indican las cifras; pobrezas y miserias, parecen confirmarlo. 

2012/05/14

Los ingresos petroleros: Importancia y dependencia

OPINIÓNPor Dr. Antonio Reyes




Los ingresos petroleros han sido una seguridad para solventar el gasto público y un elemento para sostener el exiguo crecimiento económico que ha tenido México en los últimos lustros.  A tal grado ha sido su importancia, que hoy se sostiene una vez más que las finanzas públicas están petrolizadas.  Tal situación resulta de gran preocupación, ante las voces electorales que proponen que el gobierno federal abra la realización de actividades de la industria petrolera, exclusivas del estado, a la iniciativa privada, hecho que afectaría, sine qua non, de manera drástica las finanzas públicas nacionales, tal como lo sustenta el pasado reciente del país. 

La crisis económica experimentada en México a raíz de la devaluación del peso en 1976 pudo ser relativamente superada gracias al petróleo.  En efecto, al inicio del sexenio del Presidente López Portillo el gobierno federal mexicano anunció internacionalmente la existencia de grandes reservas petroleras, que no sólo podían garantizar su deuda pública, sino también las grandes posibilidades de crecimiento económico que tendría el país.  Así, la economía mexicana alcanzó en ese sexenio gubernamental elevadas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a la par que la deuda pública se aceleró fuertemente. 

Todo esto dentro de un ambiente internacional inestable, que inicialmente significó elevadas tasas de interés de dos dígitos, hasta rondar alrededor de 20%, que culminó con una estanflación (inflación con recesión) casi mundial, sin precedente alguno.  Finalmente, México tuvo por una parte que reestructurar su deuda pública, que en menos de seis años, se había quintuplicado, y entrar en un nuevo período de contracción económica.
Sin embargo, como en un proceso de condena existencial, el país enfrentó una nueva bonanza petrolera gracias a los niveles de extracción de uno de los más grandes mega-campos petroleros del mundo, llamado Cantarell, localizado en el Estado de Campeche.  Este mega-campo petrolero, que fue uno de los más importantes del mundo, tuvo una doble consecuencia inmediata y adversa para la economía nacional.  Por una parte, pospuso la toma de decisiones de cambios políticos y económicos que el país necesitaba y, por la otra, hizo que se “petrolizaran” altamente los ingresos presupuestales del sector público federal. 

Dentro de las reformas que en su momento fueron pospuestas sobresale obviamente la impositiva, especialmente en materia del Impuesto sobre la Renta (ISR).  Como extremo de tal situación, ya en el sexenio de Carlos Salinas la tasa del IVA fue reducida, siendo compensada por los mayores ingresos del petróleo. 

En el mismo tenor, dado el peso y el volumen de los ingresos del petróleo, México pudo dar a los Estados Unidos de Norteamérica la factura petrolera como garantía para solventar la crisis de liquidez que enfrentó en 1995.  Ello, sin olvidar el sacrificio de los ingresos fiscales en los que se incurrió en el sexenio zedillista.  En este sexenio se amplió hasta con un período de 1º años las pérdidas que podían enfrentar las empresas; perdidas que podían ser recuperadas en los siguientes años.  De igual manera se redujeron las cuotas patronales al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).  Tales sacrificios de ingresos públicos, entre otros, contrastaron con la anemia de inversiones a la que se sometió a la propia industria petrolera nacional, es decir PEMEX.

Más recientemente, gracias a los crecientes ingresos presupuestales generados por PEMEX, a partir del año 2000 se tomaron medidas de mayores sacrificios en los ingresos fiscales, al permitir la consolidación de pérdidas y ganancias de los grupos corporativos hasta el 100%.  Esto permite cumplir con la máxima anglosajona de que “empresa que paga impuestos es empresa mal administrada”.  Situación que ha llevado a acumular al gobierno federal “gastos fiscales”, que no es más que sacrificios y devoluciones, del orden de casi $500,000 millones de pesos.

Todo ello, sin olvidar el aumento exorbitante de la alta burocracia, que sólo en el corporativo de PEMEX fue del orden de 50%.  En esta conducta gubernamental también se inscribe la baja temporal del ISR, que después volvió a ser aumentado, y de igual forma los gastos suntuarios e improductivos realizados en el actual sexenio.  Situación relativamente irracional ante la fragilidad reciente en los ingresos petroleros.

Es innegable que los ingresos del petróleo han sido importantes para las finanzas públicas y la economía nacional, pero también es incuestionable que han establecido su dependencia para mantener el elevado ritmo de gasto público, complementado con una mayor deuda pública.  Tal importancia y dependencia fiscal sobre los ingresos petroleros se evidencia con datos públicos y oficiales.

Cuadro 1

 
Los ingresos presupuestales anuales del sector público federal se integran por los ingresos petroleros y no petroleros, que se complementan con deuda neta para establecer el presupuesto anual federal.  De acuerdo a los datos de la SHCP, tal como se observa en el Cuadro 1, en el período de 2000 a 2011 los ingresos petroleros han tenido una gran importancia para las finanzas nacionales.  Sobresalientemente, en 2005 llegaron a representar $1,054 billones de pesos y en 2011 $1.1 billones.

Cuadro 2



En general, en el período de 2000 a 2011 los ingresos petroleros representaron casi 34% de los ingresos presupuestarios del sector público, como se demuestra en el Cuadro 2.  Relevantemente, en 2005 los ingresos petroleros llegaron a representar 38% del total y en 2008 casi 37 %, habiendo alcanzado en 2011 33.7%. 

El elevado peso relativo de los ingresos petroleros significa que un poco más del 30% de los ingresos totales federales, fuera de deuda, tiene como fuente el petróleo.  Dicho de otra manera, una sola entidad del estado mexicano aporta más de la tercera parte de los ingresos públicos federales, que terminan apoyando presupuestalmente a todos los órdenes de gobierno y la economía en su conjunto.  

Por otra parte, los ingresos presupuestarios han aumentado, entre 2000 y 2011, en su peso relativo dentro del PIB.  Esto es explicado indudablemente por los mayores ingresos petroleros y relativamente por más deuda pública que anualmente se asume.  De esta manera, en 2000 los ingresos presupuestarios fueron el equivalente del 18.5% del PIB, en 2011 alcanzaron 22.8%, habiendo sido 23.5% en 2008. 

Cuadro 3

 
Como se exhibe en el cuadro 3, los ingresos petroleros en 2000 equivalieron a 6.1% del PIB y en 2011 fueron 7.7%, habiendo alcanzado destacadamente 8.7% del PIB en 2008.  Es innegable el peso relativo de los ingresos petroleros en el PIB, por lo que es previsible que su efecto multiplicador deba ser de gran relevancia.  En este contexto habría que agregar el efecto positivo de encadenamiento que debe tener la industria petrolera con otros sectores y ramas de la economía. 

A pesar de los altos precios del petróleo a nivel internacional, en virtud de la caída en la plataforma de extracción de Cantarell los ingresos petroleros desde 2007 reflejan una inestabilidad, al haber caído en ese año 1.6%.  Sin embargo, la mayor caída se dio en 2009, año de recesión económica, habiendo tenido una contracción de -21.3%, experimentándose una recuperación en 2010 y 2011, por la reactivación económica internacional.  Por lo que el panorama petrolero no da buenos visos para el futuro inmediato.

Sin duda, en el corto plazo seguirá la dependencia nacional de los ingresos petroleros, tanto para la economía en su conjunto como para las finanzas públicas.  Tal realidad se pretende obviar, cuando se ofrece electoralmente que es posible compartir los ingresos petroleros con la iniciativa privada.  Olvidándose, con ello, que PEMEX desde hace años contrata buena parte de sus servicios y obras, especialmente con las empresas internacionales, para desgracia de las empresas nacionales y la economía del país.

Sin ofrecer nada más que lo posible, tanto constitucional como económicamente viable, PEMEX debería ser el pedal que moviera estratégicamente a la economía nacional y debería ser el eje de una industria petrolera amplia, donde sus empresas proveedoras nacionales tuvieran la oportunidad de desempeñar un papel activo.  Por desgracia, ello no parece ser la preocupación de las autoridades nacionales y los candidatos presidenciales, como tampoco lo es optimizar la eficiencia operativa de PEMEX e incrementar sus inversiones, como si lo es “vender la vaca que tanta leche ha dado” al país. 

Antes de vender la plata de la familia hay que pensar en los niños y los jóvenes, específicamente por la pobreza que vive el país y el entorno económico internacional adverso que se enfrenta.  A veces los bienes públicos vendidos terminan generando mayores males sociales; como parece haberle sucedido a buena parte de los mexicanos

2012/05/09

REMESAS: ¿fuente de riqueza o reflejo de pobreza?


OPINIÓN
Por Ignacio Beteta V.






En el primer trimestre de 2012 las remesas familiares totales crecieron 5.31 % respecto del mismo trimestre de 2011, al sumar 5372 millones de dólares. Esta suma no es nada despreciable si se la compara con otras fuentes de ingreso de divisas del país, pero no deja de inquietar el hecho de que ello es fruto del trabajo de connacionales que no encontraron una fuente digna de ingreso en México y emigraron a Estados Unidos, principalmente, en busca de mejores oportunidades aunque eso signifique vivir en condiciones difíciles e inclusive de ilegalidad. A continuación, se analiza la importancia de las remesas como generadora de divisas, su dependencia de Estados Unidos y  su impacto económico.

I. Las remesas como fuente de ingreso de divisas

·  En  2011 las remesas ascendieron a 22,730 millones de dólares, lo que representó el 6.5 % del valor del total de los bienes exportados. Sin embargo, si se compara con otras fuentes de divisas, la importancia de las remesas es más relevante:

Representan un poco menos de la mitad de las exportaciones petroleras, que en 2011 fueron de 56,427 millones de dólares.

 En 2011, su monto rebasó ligeramente al de la inversión extranjera directa, de 19,440 millones de dólares.

Las remesas aportaron al país en 2011 el doble de divisas que ingresaron por concepto del turismo, que fue de 11,662 millones de dólares.

II. La economía norteamericana, el factor determinante

del flujo de remesas

· México ocupa el tercer lugar en el mundo en la recepción de remesas, con un valor de un poco menos de la mitad que reciben la India y China, que ocupan los primeros lugares.

 
FUENTE: El Economista
·   En el caso de México, la mayor parte de los ingresos por remesas proceden de connacionales que trabajan en Estados Unidos, razón por la cual el flujo de divisas se ve determinado, en gran medida, por la actividad económica en ese país.  De acuerdo con la siguiente gráfica, existe una alta correlación (0.9) entre el ritmo de la actividad económica de Estados Unidos y las variaciones en la recepción de divisas, que por este concepto son enviadas a México. 

III. Impacto macroeconómico de las remesas

·  En algunos países, el monto recibido por remesas llega a ser fundamental para sus economías.  Tal es el caso de El Salvador, donde el flujo de divisas por este concepto ascendió en 2011 a 17 % del PIB.  El impacto de la recepción de divisas por este concepto es tan fuerte que ha dado lugar a la sustitución de la moneda de ese país (colón) por el dólar norteamericano, como moneda de curso legal a partir de 2001.

·  En México, el impacto es menor. El monto de remesas recibidas en el año 2011 representó 2.2 % del PIB. No obstante, las implicancias en el ámbito regional en algunos estados y comunidades llega a ser un factor determinante de actividad económica. Entre los estados más favorecidos por las remesas se encuentran Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Zacatecas.

·  El valor promedio de la remesa es de 325 dólares, equivalente a unos 4225 pesos (o a tres salarios mínimos). Desafortunadamente, los flujos enviados no son totalmente constantes, no solo por el nivel de actividad económica en Estados Unidos, sino también por un cambio en las prioridades que el remitente le puede dar a su propio ingreso. Inclusive, ha habido intentos de desarrollar esquemas financieros para que el dinero de las remesas se utilice para el pago de bienes duraderos y de viviendas. A pesar de ello, el esquema de garantías para respaldar esos créditos y la irregularidad en los flujos han limitado esas prácticas. 

·  El cobro de comisiones por el envío de remesas se ha reducido considerablemente por la competencia, que ha dado lugar a que algunos bancos en México otorguen el servicio, vía transferencias, a través de sus bancos filiales en Estados Unidos. 

En conclusión, las remesas constituyen una importante fuente de ingresos para México y un ingreso complementario y relevante para muchas familias que residen en diversas localidades de la República Mexicana, donde aflora la falta de oportunidad de trabajo con remuneraciones dignas.  Las remesas son un indicador adicional de la evidencia de la necesidad de llevar a cabo medidas de cambios estructurales en nuestro país, que nos permitan crecer a largo plazo y a ritmo más acelerado.
* El autor es economista por la Universidad Anáhuac, con maestría en finanzas en
San Diego State University; catedrático, investigador y consultor.

2012/05/06

México acelera su crecimiento en 2012 y se afianza como destino de inversión

La economía mexicana ha acelerado su crecimiento en el primer trimestre de este año y las expectativas de para 2012 han mejorado, por lo que se consolida como uno de los mejores países de Latinoamérica para invertir, según se desprende del último informe del Servicio de Estudios Económicos del BBVA.

La economía mexicana ha acelerado su crecimiento en el primer trimestre de este año y las expectativas de para 2012 han mejorado, por lo que se consolida como uno de los mejores países de Latinoamérica para invertir, según se desprende del último informe del Servicio de Estudios Económicos del BBVA.

El Producto Interior Bruto (PIB) de México crecerá un 3,7 % este año, impulsado por las exportaciones manufactureras y de servicios, que continuarán aumentando su cuota de mercado en Estados Unidos.

El informe "Situación Regional México" de mayo elaborado por BBVA Research confirma que la economía mexicana se encuentra en fase de expansión en sincronía con la evolución de la economía de EEUU, ya que desde enero hasta abril el panorama económico estadounidense "luce mejor" que en los últimos meses de 2011.

Frente a las adversas condiciones del entorno internacional y tras el deterioro que ha sufrido la imagen de Argentina y Bolivia después de las expropiaciones de dos empresas españolas, México gana posiciones a la hora de fijar la mirada inversora.

Según la oficina económica y comercial del ICEX en México D.F, las perspectivas apuntan a un importante progreso de la inversión española en los próximos años, debido sobre todo al interés de las empresas españolas en los procesos de privatización y liberalización que se están desarrollando en el sector eléctrico, de las comunicaciones y del transporte.
El estudio del BBVA valora también la evolución positiva del mercado interno, ya que ha mejorado la confianza de los consumidores, el crédito al consumo y los indicadores de empleo.

Señala los sectores de los servicios y de la construcción como los más dinámicos y apunta crecimientos de la inversión privada y pública para este año, del 4,7 % y del 6,3 %, respectivamente.

Además, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de la UE con México en 2000 las condiciones de acceso al mercado han mejorado sustancialmente y los bienes de origen español son muy bien valorados por su imagen y calidad, "por lo que la tendencia a medio plazo debe ser creciente", señala el ICEX.
Asimismo, México se incluye en los Plan Integrales de Desarrollo del Mercado (PIDM) que impulsa el Ministerio de Economía y Competitividad.

Actualmente están presentes en el país latinoamericano más de trescientas empresas españolas, de todos los sectores, y poco a poco se está produciendo la internacionalización de las pymes que llegan arrastradas por las grandes compañías.
En cuanto a inversión acumulada, España es el segundo inversor extranjero en México (detrás sólo de Estados Unidos) y el primero de la Unión Europea con el 15,2 % de la IED acumulada entre 1999-2009, especialmente en el sector financiero, energético, de las telecomunicaciones y el turismo.

Desde 2000 hasta 2009 la inversión neta española es de 35.642 millones de dólares (27.228 millones de euros).

Los últimos informes del ICEX indican que México es la segunda mayor y más estable economía de América Latina (después de Brasil), y cuenta con un pequeño segmento de la población con gran poder adquisitivo así como con una emergente clase media que cada vez demanda más productos de alto valor añadido.

Y es que la tecnología industrial, la moda, los productos químicos y la producción energética central las exportaciones de España hacia México.

Según el informe mensual de Comercio Exterior, la balanza comercial entre España y México presentó hasta febrero un saldo negativo de 167,9 millones de euros, consecuencia de unas exportaciones por valor de 143,5 millones de euros, que crecieron el 12,7 % respecto al mismo período de 2011, y de unas importaciones de 311,4 millones de euros, el 4,2 % inferiores.

http://noticias.lainformacion.com

2012/04/16

México busca retomar el liderazgo de Latinoamérica

Luego de una década marcada por el predominio de Brasil, la recuperación de EEUU empuja sus exportaciones de manufacturas y la industria automotriz se torna más competitiva. Las debilidades políticas, en la mira



Como potencia política y económica, Brasil ha crecido en el imaginario popular dentro y fuera de América Latina. Y la última reunión de la presidente Dilma Rousseff con el mandatario norteamericano Barack Obama ayuda a construir la imagen de liderazgo del país latinoamericano.  

Junto a esta última reunión entre los presidentes, el rol del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) es otro hecho que marca la búsqueda de liderazgo del país, ya que quiere convertirse en el "Goldman Sachs tropical", según un artículo publicado por Financial Times.

Hace una década, el país que demostraba el liderazgo económico de América Latina eraMéxico. El país recién completaba su transición política hacia la democracia. Económicamente, era más importante que Brasil. Incluso tenía un robusto sistema bancario. En ese mismo contexto, Brasil salía de una crisis de monedas y los inversores internacionales desconfiaban del perfil sindical del nuevo presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Pero las proyecciones no se cumplieron. Mientras que Brasil pasó a integrar el emergente grupo de los BRIC, la economía de México es tan sólo la mitad de la brasileña. Este retroceso se explica mayormente con la entrada de China a laOrganización Mundial del Comercio (OMC). Las manufacturas del país latinoamericano perdieron competitividad ante los bajos costos de la fabricación del gigante asiático.

Junto al factor comercial, el liderazgo político también se debilitó. Más de 50.000 personas fueron asesinadas por la guerra contra el crimen organizado en los últimos seis años. En ese contexto, Estados Unidos -su principal socio comercial- buscaba salir de la crisis de las puntocom.

Lo que perjudicó a México benefició a Brasil. China es un gran demandante de suscommodities y se convirtió en el socio comercial más importante. Los temores iniciales en torno al giro a la izquierda de Da Silva se disiparon cuando el país permitió queaccionistas privados compraran acciones de Petrobras. En esta línea, las empresas extranjeras se hicieron paso en las reservas de petróleo de Brasil.

Ahora, la tendencia está cambiando. China está perdiendo competitividad porque los salarios están creciendo y el costo de transporte es cada vez más alto. Si la economía norteamericana se recupera, las exportaciones de manufacturas mexicanas volverán a subir.

La industria automovilística mexicana es otro factor que empuja su recuperación, luego de generar US$ 23.000 millones de exportaciones en 2011. Con esas cifras, superó al turismo y al sector petrolero. Empresas como Vollswagen y Nissan aprovechan los tratados de libre comercio de México para exportar sus autos al mundo.

El principal problema de Brasil se centra en su alta dependencia a los precios de los commodities, que no seguirán subiendo por siempre. La suba de los costos laborales es uno de los obstáculos más grandes, lo que produjo un reflejo proteccionista en el comercio con México.

Si bien la economía mexicana creció más rápido que la de su par latinoamericano el año pasado, han pasado sólo 12 años desde el fin de la política de un solo partido. Ahora la nación sudamericana está entrando en su tercera década de democracia. La importancia de Brasil no va a pasar desapercibida en América Latina. Pero hacia el futuro, México seguirá buscando recuperar su liderazgo.

2012/04/05

¿Falta de inversión detiene a México?

Pese a que el gobierno federal ha buscado elevar la cobertura y calidad en infraestructura, los datos y cifras a nivel internacional van en sentido contrario ante la falta de presupuesto para generar nuevas inversiones.


Pese a que el gobierno federal ha buscado elevar la cobertura y calidad en infraestructura, los datos y cifras a nivel internacional van en sentido contrario ante la falta de presupuesto para generar nuevas inversiones.
Según datos del Foro Económico Mundial (WEF), en los últimos seis años México retrocedió dos posiciones en el índice de competitividad en materia de infraestructura ubicándose hoy en el sitio 66 de 159 países.
En este sentido la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) ha sido tajante al señalar el retraso que se tiene en la materia, por ejemplo, indica que se tiene al alcance importantes reservas de hidrocarburos, pero carece de capacidad técnica para aprovecharlas de forma sustentable.
En el estudio de la CMIC “Infraestructura, el proyecto que México necesita 2012”, expone que otro de los obstáculos para el sector y resolver los problemas ocasionados por malas prácticas son múltiples, donde el primero y más evidente es la necesidad de aumentar la inversión en la materia.
Cabe señalar que en 2011, del Presupuesto de Egresos de la Federación a inversión en infraestructura física se destinaron más de 636,000 millones de pesos, es decir 18.5% del total aprobado y poco más de 4% del Producto Interno Bruto (PIB).
El rezago se observa al restar a ese dato el gasto en energía, ya que la inversión total apenas alcanza 2.29%, cifra aún muy lejana del 4.8% que se requiere y sostener durante las próximas dos décadas para llegar, por ejemplo, a los niveles de inversión de Corea del Sur, sin que este aumento por sí mismo pueda mitigar los rezagos en la materia.
Asimismo se destaca que las empresas constructoras son clave para el desarrollo de México, porque sustentan la edificación de obras para combatir todo tipo de problemáticas.
Sin embargo, precisa que de las 24 compañías del ramo que existen en el país, más de 95% son micro y pequeñas, con acceso mínimo a fuentes de financiamiento y a tasas razonables para consolidarse.
Otro problema es el clima de inseguridad que se vive en México y que en el norte del país ha ocasionado que se detengan obras y se frene el desarrollo de infraestructura.

La voz oficial dice….

Contrario a las afirmaciones de los constructores, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Dionisio Pérez-Jácome, asegura en sus distintos discursos que éste es el sexenio de la infraestructura.
Refiere que en los últimos años la inversión impulsada para el desarrollo de infraestructura en México, que incluye sectores como agua, energía, comunicaciones y transportes, entre otros, ha registrado una tasa cercana a 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
“Durante la actual administración la inversión en infraestructura carretera asciende ya a más de 260,000 millones de pesos, recursos con los que se han modernizado y construido más de 19,000 kilómetros de carreteras y caminos rurales”, afirma.
De 2007 a 2011 se invirtieron 24,000 millones de pesos en ferrocarriles; 40,000 millones en puertos, es decir 60% más con respecto a la administración anterior.

Propuestas y demandas

La CMIC apuesta a un crecimiento de 8.0% en materia de infraestructura en la próxima administración, aunque para ello considera necesario adecuar leyes, como la de obra pública, la laboral y la fiscal.
“No tenemos que rezagarnos en el tema, sino que debemos apostar al 8.0%, aunque sea una meta agresiva”, declara el presidente entrante del organismo, Luis Zárate.
En este sentido afirma que México tiene que apostar a un mayor avance, luego de que países como China, Panamá, Chile y Brasil invierten 6.0% de su Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura.
Calificó como prioritario que la siguiente administración retome los principales proyectos que durante la actual quedaron pendientes, como la construcción del mega puerto de Punta Colonet, el aeropuerto de la Riviera Maya, terminales en puertos y la línea tres del tren suburbano.
La Cámara se pronuncia desde hace vario tiempo por regular la participación de las empresas extranjeras en la construcción de obras en el país, ya que actualmente estas compañías se llevan el 30% de los proyectos a nivel federal.
De tal manera, plantean que a las firmas foráneas se les obligue a contratar cierto porcentaje de mano de obra mexicana, para que se quede algo de las ganancias que se llevan cuando obtienen una licitación en el mercado local.

Aciertos y soluciones

Quizá uno de los aciertos durante este sexenio en el sector de infraestructura es la aprobación, luego de dos años, de la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP’s), con lo que se establece la posibilidad de reducción de 30% en el tiempo de ejecución de proyectos, así como una reducción estimada de 15% en costos de construcción.
Ramón Bravo Herrera, Socio de la Firma Barrera Siqueiros y Torres Landa, especialista en Financiamiento Corporativo y de Proyectos; Adquisiciones; Coinversiones; y Capital de Riesgo, afirma en entrevista para El Semanario que ésta Ley de APP’s, “es muy buena porque ha habido retraso en materia de infraestructura México”.
Explica que esta iniciativa ya aprobada lo que se provoca es que la Iniciativa Privada, justo con su propia iniciativa, pueda presentar proyectos viables al gobierno federal y que este a su vez analice las propuestas “y que de esta forma la IP se vuelva un socio real del gobierno en la implementación de estos proyectos de infraestructura”.
El otro problema es la falta de inversión que según explica en un estudio de BBVA Bancomer se puede resolver mediante fondos de pensiones privados.
En este señala que Latinoamérica experimenta un período amplio de crecimiento y para que esta tendencia logre expandirse en los próximos años, se requiere cerrar brechas claves que puedan limitar la productividad total de los factores y así evitar cuellos de botella.
Una fuente de financiamiento para los proyectos de infraestructura puede provenir de un uso más intensivo de los importantes recursos acumulados por los fondos de pensiones privados, los cuales ya han participado de diferentes maneras en el financiamiento de este tipo de proyectos a través de distintos vehículos financieros.
Incorporar mayor dinamismo a este tipo de financiamiento requiere realizar cambios sustanciales en los procesos de análisis socioeconómico del costo-beneficio; licitaciones transparentes, efectivas y eficientes; menor burocracia; legislaciones y procesos de regulación que aseguren una adecuada gestión de los riesgos del proyecto en todas sus etapas así como una regulación que se adapte al régimen de inversión de los fondos de pensiones, que finalmente cumple un estricto rol fiduciario a favor de los ahorros de los afiliados y futuros perceptores de pensión durante la vejez.
En el estudio se destaca que el índice de atracción de inversión privada en infraestructura del Foro Económico Mundial, se observa el enorme potencialidad de países como Chile, Brasil, Colombia, Perú y México, quienes detentan los primeros lugares.
Para el caso de México, en la última década, los fondos de pensiones han incrementado su importancia a nivel local, de pasar a representar 1.4% del PIB en 1998, al cierre del 2010 representaba el 10.2% del PIB.
En cuanto a la inversión en infraestructura por parte de los fondos de pensiones, la principal forma de inversión es la indirecta, inversión en cuotas de participación en empresas relacionadas con la infraestructura (incluye hoteles, siderúrgica, transporte, infraestructura, telecom y vivienda), representando el 0.6% del PIB a finales del 2010 - USD 6.6 mmdd.
La inversión directa, por medio de instrumentos estructurados entre ellos los CKD´s, representan el 0.2% del PIB. Los Certificados de Desarrollo (CKDes) son títulos fiduciarios destinados para el financiamiento de uno o más proyectos. Existen dos tipos, uno dirigido a Capital privado que a su vez invertirán en proyectos y otro dirigido sólo a proyectos, primordialmente infraestructura.
Si bien las modificaciones realizadas a la fecha en el régimen de inversión de las Siefores promueven la inversión en proyectos de infraestructura local, aún persisten limitaciones importantes para que el financiamiento de proyectos privados en ese sector sea óptimo. Factores estructurales como la baja liquidez de los instrumentos asociados, la dificultad de valuar estos activos y la poca o nula historia que las empresas suelen tener y por lo tanto la dificultad de asignarles una calificación crediticia dificulta la participación de los inversionistas privados.
Además se requiere desarrollar la capacidad para evaluar y seleccionar proyectos de inversión en infraestructura, dada la alta especialización requerida. La experiencia del rescate carretero de 1997 donde el Gobierno Federal rescató 23 de las 52 autopistas en concesión evidenció los serios problemas y consecuencias que tienen una valuación y estimación deficiente en este tipo de proyectos.
A su vez, los inversionistas institucionales como las Afores, deberán respaldarse en despachos de asesoría especializados o desarrollar su propia capacidad para seleccionar en que proyectos invertir. Por ello sería muy recomendable elevar la calidad de las evaluaciones técnicas y lograr una colaboración entre el sector privado y público donde instituciones como el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) tienen años de experiencia en esa materia, concluye el estudio.
Por Angélica Hernández

2012/04/02

Ligera disminución del riesgo-país de México

El riesgo-país de México disminuyó dos puntos base, para concluir en 159 unidades, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El informe del vocero precisó que al 30 de marzo pasado el riesgo-país de México se colocó 28 puntos base por debajo del nivel reportado al cierre de 2011, cuando se colocó en 187 unidades.

La dependencia agregó que este indicador se mide a través del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI+) de la calificadora internacional de riesgos, J. P. Morgan.

Por su parte, el riesgo-país de Argentina creció 58 puntos base para finalizar en 880 unidades, mientras que Brasil tuvo un una ligera alza de tres puntos base para concluir en 177 unidades.

Analistas comentaron que el balance semanal reflejó cierta estabilidad en los mercados emergentes latinoamericanos.

El índice de riesgo país elaborado por J. P. Morgan para los denominados "mercados emergentes" (EMBI+, Emerging Market Bond Index), mide el grado de "peligro" que supone un país para las inversiones extranjeras.

El EMBI+ agrupa las cotizaciones de los activos de 16 países: Argentina, Nigeria, Ecuador, Brasil, Venezuela, Rusia, Turquía, Filipinas, Perú, Colombia, Bulgaria, Panamá, México, Qatar, Polonia y Corea.

Cabe recordar que la fórmula para calcular el riesgo-país es que riesgo-país es igual a la tasa de rendimiento de los bonos de un país, menos la tasa de rendimiento de los Bonos del Tesoro norteamericano-.

El nivel más bajo histórico del riesgo-país de México fue de 71 puntos y lo alcanzó el pasado 1 de junio de 2007 y el más elevado fue de 624 puntos y lo registró el 24 de octubre de 2008.
Por: Redacción

2011/11/28

Salarios crecerían entre 3 y 5% en 2012: Analistas

Diversos analistas económicos indicaron que durante el próximo año los incrementos a los salarios contractuales en el país seguirán anclados a la inflación, por lo que en 2012 se cumplirían 10 años bajo un deteriorado poder de compra del salario, además de que se estima que el incremento a los sueldos será de entre 3% y 5% el año entrante, en línea con el índice general de precios.
Además, mencionaron que la capacidad de compra de los salarios acumula un fuerte debilitamiento desde la década de 1980, y que se intensificó recientemente con la crisis global en 2008, limitando la posibilidad de tener un mercado interno dinámico que impulse la actividad económica.
De acuerdo con la más reciente encuesta de Aon Hewitt recabada entre 226 empresas medianas y grandes de México, el año entrante habrían incrementos salariales para el personal no sindicalizado de estas firmas de 5%.
La semana pasada el gobierno y el sector empresarial anunciaron un posible aumento al salario mínimo de sólo 3%, unos 1.80 pesos, pero será en la segunda mitad de diciembre cuando la Comisión Nacional de Salarios Mínimos fije el aumento.
A pesar de que la trayectoria de la inflación ha descendido durante los últimos diez años, limitando el deterioro de la capacidad de compra de los salarios ante aumentos en los precios, no se ha compensado el fuerte embate que los salarios han tenido desde mediados de los 80.
Los salarios se deterioraron a tal grado a partir de entonces que el número de perceptores de ingreso (trabajadores) necesarios para que un hogar pueda adquirir una canasta de consumo subió de 2 a 7 individuos en la decada del 2000 y se ha mantenido constante hasta 2011.
De acuerdo con información de El Universal, José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, consideró que la perspectiva salarial para el año entrante es poco alentadora, al señalar que “en el mejor de los escenarios los salarios se mantendrán al mismo nivel de 2011, pero no de forma generalizada para todos los sectores económicos”.

2011/11/08

Gobierno estimula contratar a fin de año

Para conservar el empleo en el último tramo del año y principios del próximo, el gobierno federal exentará del pago de cuotas del Seguro Social a aquellas empresas que incrementen el número de nómina de sus trabajadores, informó Jorge Dávila, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur).
Ante dicho panorama, este viernes se reunirá el Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y se definirán los plazos de exención de impuesto, tal como se hizo durante 2009 como una medida contracíclica por parte del gobierno federal.
“La idea es que las empresas contraten empleos adicionales a su nómina normal en noviembre y diciembre, y se exente del pago de cuota durante un periodo, el cual se definirá el próximo 11 de noviembre”, explicó el empresario.
Además, Dávila comentó que se busca integrar en el esquema a aquellas personas que no hayan tenido trabajo en un lapso, sea o no su primer empleo, ya que de esa manera el incentivo sería dirigido únicamente a los nuevos empleos.
Precisó que sería una “gran beneficio” fiscal para las empresas, porque en lugar de disponer los recursos a la cuota se daría la oportunidad de un nuevo empleo.

2011/09/24

El desempleo, al alza: afecta a 2.83 millones

Gráfico: Juan Carlos Fleicer

Se trata también de la sexta cifra más elevada de desocupación de los últimos 11 años, sólo superada por algunos registros generados durante la reciente crisis financiera internacional; las mujeres, con la mayor afectación en el periodo. 

La desaceleración económica se reflejó con mayor intensidad en el mercado laboral doméstico, pues por quinto mes consecutivo la tasa de desempleo en México repuntó para ubicarse en 5.79 por ciento en agosto de 2011, lo que significa que en el país hay 2.83 millones de personas sin oportunidad de enrolarse en el mercado laboral, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo elaborada por el INEGI mostró que la tasa de desempleo en el mes referido es la sexta más elevada en los últimos 11 años, sólo superada por los reportes de la fase más crítica de la pasada crisis financiera mundial.

En los últimos 12 meses se sumaron más de 188 mil personas al desempleo, pues en agosto de 2010 la cifra de personas sin obtener alguna plaza laboral, ascendían a 2.64 millones, para igual mes de este año el total es de 2.83 millones.

El resultado del INEGI sorprendió negativamente al consenso de los analistas del mercado, que esperaban una ligera disminución en el desempleo, pues estimaban que la tasa pasaría de 5.62 por ciento observada en el séptimo mes de este año a 5.60 para el presente reporte.
Nuevamente las condiciones laborales fueron poco favorables para las mujeres, ya que la tasa de desocupación femenil llegó a 6.2 por ciento en el octavo mes de este año, la cuarta más elevada desde 2000.

Eso significó que el número de mujeres sin empleo sumó 1.1 millones, es decir, 59 mil 200 más que las observadas un año antes, siendo el segmento más afectado la población que contó con el nivel académico más elevado.
La tasa de desempleo entre los hombres fue de 5.53 por ciento, es decir, 1.6 millones de varones sin trabajo, cifra que superó en 73 mil plazas canceladas a las registradas en el mismo periodo de 2010.

Las entidades federativas que tuvieron los mayores niveles de desempleo fueron Tamaulipas, con una tasa de 9 por ciento, seguida de Aguascalientes, Zacatecas, Chihuahua, Distrito Federal y Tabasco, por encima de 7 por ciento; Estado de México, Nuevo León, Sonora, Tlaxcala, Durango, Coahuila, Baja California Sur y Nayarit, por arriba de 6 por ciento.

Las menores tasas de desocupación se vieron en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Campeche, Yucatán, Michoacán y Morelos, todas las entidades con niveles por debajo de 4 por ciento.
En cuanto a la población subocupada, es decir, aquellas personas que tuvieron necesidad y disponibilidad de trabajar más horas, representó a 9 por ciento de la población ocupada, nivel superior al 8.7 del mismo mes del año pasado.

Este porcentaje equivale a que 4.1 millones de trabajadores no consiguieron la remuneración suficiente y tuvieron que optar por un segundo empleo para compensar sus necesidades económicas. Respecto a agosto del año pasado, se sumaron 163 mil 430 personas.

En su cuenta de Twitter, el secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano, admitió el incremento en la tasa anual de desempleo en el país, lo que aunado a la incertidumbre en la economía mundial “evidencia la necesidad de aprobar las reformas pendientes”.

Sonia Machain, analista de Banamex, indicó que la “creación de empleo formal se desacelerado en los últimos meses. Este comportamiento responde directamente al menor dinamismo de la economía mexicana. Prevemos una mayor tasa de desocupación en lo que resta del año”, advirtió la analista.

Samuel Moreno, del departamento de análisis de Invex, Casa de Bolsa, dijo que es extremadamente difícil que el nivel del empleo se reacomode a los niveles previos a la crisis, pues el crecimiento de la actividad económica no ha sido suficiente.

México • Alberto Verdusco

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