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2014/09/15

Argentina confirma pago de vencimiento de deuda a fin de mes bajo nueva ley

BUENOS AIRES (ARGENTINA), 20/08/2014.- EFE/David Fernández
El Gobierno argentino confirmó hoy que pagará un nuevo vencimiento de su deuda a acreedores que se acogieron a reestructuraciones y lo hará a finales de este mes, bajo la nueva ley que habilita el pago local para evitar otro bloqueo judicial en Estados Unidos.

“Con la ley de pago soberano hemos asegurado que en el próximo vencimiento, a fin de septiembre, ahora en unos días, vamos a estar de nuevo pagando”, dijo el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, en declaraciones radiales.

Kicillof insistió en que su país no está en cese de pagos y subrayó que “es un default (impago) inventado por (el juez estadounidense Thomas) Griesa”, quien falló a favor de fondos especulativos que reclaman a Argentina el pago de deudas por valor de 1.500 millones de dólares, entre capital e intereses, y que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010.

Para el ministro, el Gobierno de Cristina Fernández tiene “los instrumentos” que le “ha dado el Parlamento para seguir pagando”.

El Congreso argentino aprobó el pasado jueves una ley para sustituir Nueva York como lugar de cobro para sus acreedores, que podrán optar entre Buenos Aires o París.
La nueva ley pretende evitar que el juez Griesa vuelva a bloquear el pago de fondos destinados a los tenedores de bonos reestructurados, como hizo a finales de junio hasta que Argentina salde su deuda íntegra con los fondos especulativos.

La norma contempla el pago a los acreedores que aceptaron entrar en los canjes de 2005 y 2010, el 92,4 %, pero prevé también el pago en iguales condiciones al 7,6 % que rechazaron reestructurar su deuda, entre ellos los fondos especulativos.

El Ejecutivo presidido por Fernández se ha negado a cumplir el fallo de Griesa al argumentar que desencadenaría un aluvión de demandas por parte de los tenedores de bonos reestructurados, ya que una cláusula del contrato, que expira a fin de año, les permite reclamar si se ofrecen mejores condiciones a los que no se acogieron al canje.

www.infolatam.com

2014/08/25

La presidenta Cristina Fernandez busca respaldo a su plan de pago local de deuda

La presidenta Cristina Fernández encabeza el acto por el 160º aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en la sede de la entidad.

Una semana clave para la deuda argentina

El análisis
Alejandro Rebossio
(Especial Infolatam).- Cristina Fernández Kirchner niega que esté en moratoria de la deuda reestructurada en 2005 y 2010, le echa la culpa al bloqueo judicial de EE UU, pero agencias de riesgo crediticio hablan impago parcial o restringido porque los tenedores de tres de los 16 títulos de ese pasivo no han podido cobrar. Pues esa suspensión de pagos limitada a unos bonos en particular puede devenir en total. Depende de lo que suceda esta semana.
El Gobierno de Cristina Fernández busca apoyos para la iniciativa que habilita el pago local de la deuda, mientras se prepara para una semana conflictiva por la huelga general convocada por sindicatos opositores para el jueves.

El Gobierno elevó la pasada semana el tono de sus críticas contra el juez estadounidense que falló a favor de los fondos que demandan el pago de la deuda en mora desde 2001, mientras busca aliados para defender el pago local a los bonistas en un clima de incertidumbre que ha acelerado la depreciación del peso.

Las “desafortunadas expresiones” del juez Thomas Griesa constituyen una “injerencia indebida de un juez de otro país respecto a la soberanía argentina” y merecen un “repudio de carácter colectivo por parte del Congreso”, sostuvo el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich.

“Nosotros esperamos, obviamente, que de un modo absolutamente consensual entre todos los actores políticos y los miembros del Congreso se expresen respecto a esta desafortunada, incorrecta y hasta imperial expresión del juez Griesa”, subrayó.
El funcionario respondía así a las declaraciones del juez, que este jueves calificó de “inválido e ilegal” el proyecto del Ejecutivo de Cristina Fernández de llevar al Congreso una iniciativa para permitir el pago de la deuda externa en Argentina y no en Estados Unidos.

El Senado comenzará a debatir en los próximos días el proyecto de Ley de pago soberano local de deuda externa con el que el Gobierno de Cristina Fernández pretende esquivar el fallo de tribunales estadounidenses que le obliga a pagar la totalidad de la deuda al 1 % de los acreedores demandantes, en su mayoría fondos especulativos.

El kirchnerismo, que cuenta con un ajustada mayoría en ambas cámaras, aspira a una rápida tramitación de la ley a la vez que busca convencer a los tenedores de bonos que aceptaron fuertes quitas de deuda al ingresar a los canjes de 2005 y 2010 (92,4 % del total).
El primer gran respaldo llegó del magnate mexicano David Martínez Guzmán, quien opinó que la iniciativa permitirá sortear el bloqueo del pago a los acreedores de deuda reestructurada dictado por el juez estadounidense Thomas Griesa hasta que no cobren también los fondos demandantes.

“Es la medida correcta que debe tomar un país soberano ante un ataque judicial indebido”, afirmó Martínez Guzmán, titular del fondo de inversión Fintech, en una entrevista publicada por el diario Página/12.

El inversor mexicano afirmó estar dispuesto a canjear sus títulos de deuda pública argentina bajo legislación extranjera por bonos pagados en el país suramericano para “aislar al juez Thomas Griesa y a los fondos buitre y reanudar la cadena de pagos interrumpida en forma arbitraria”.

Pese al respaldo expresado por Martínez Guzmán, la mayoría de economistas dudan que el Gobierno consiga convencer a todos los tenedores de deuda reestructurada y pronostican que desatará nuevas y complejas batallas judiciales y tendrá un impacto negativo en la economía.

Algunos partidos políticos opositores, como la conservadora Propuesta Republicana (Pro) encabezada porMauricio Macri, y la Unión Cívica Radical (UCR), han adelantado que votarán en contra del proyecto de ley; mientras que otros aún no han decidido si rechazarán la propuesta o se abstendrán, como es el caso de la coalición de centroizquierda Unen.

El diputado y líder del opositor Frente Renovador, Sergio Massa, anunció que presentará un proyecto de ley alternativo con sedes de pago alternativas en París y Basilea, y criticó que Argentina vive “una situación de incertidumbre, de angustia y de preocupación, dada por la suma de errores y por la conjunción de pecados capitales, por no haber abordado en tiempo y forma e integralmente este tema”.

Los últimos indicadores económicos muestran la debilidad de la economía argentina, que registró una contracción interanual del 0,2 % de su producto interno bruto (PIB) los tres primeros meses de 2014, y sufrió un leve avance del desempleo, que se situó en el 7,5 % en el primer semestre del año, tres décimas más que en el mismo periodo de 2013.

Los sindicatos opositores han echado un pulso al Gobierno con la convocatoria de una huelga general para el jueves 28 de agosto en protesta por la caída de los salarios frente a la inflación y contra el aumento de las suspensiones y los despidos.

El líder sindical Hugo Moyano denunció que ve a la presidenta argentina “muy desorientada” y “muy confundida” y vaticinó que el paro será “total”, aunque el Gobierno y los sindicatos afines buscan minimizar la protesta.

www.infolatam.com

2014/08/22

Juez de EE.UU califica de inválida e ilegal propuesta sobre deuda

juez griesa
Las claves
  • El juez estadounidense Thomas Griesa, que falló a favor de los fondos de inversión que demandaron a Argentina en EE.UU. para cobra la deuda en mora desde 2001, calificó hoy de "inválida e ilegal" la última propuesta anunciada desde Buenos Aires para destrabar los pagos.

Se potencia el riesgo cambiario

El análisis
Ecolatina (Argentina)
Laeco/ Ecolatina (Argentina).-  “Si al incumplimiento con los acreedores del Discount le sumamos la pérdida de consistencia de la política económica y un menor ingreso de agrodólares, queda claro que se ha roto la frágil tregua cambiaria alcanzada en el segundo trimestre del corriente año”.
El juez estadounidense Thomas Griesa, que falló a favor de los fondos de inversión que demandaron a Argentina en EE.UU. para cobra la deuda en mora desde 2001, calificó hoy de “inválida e ilegal” la última propuesta anunciada desde Buenos Aires para destrabar los pagos.

El juez Griesa, en una audiencia sobre el caso llevada a cabo hoy en los tribunales de Nueva York, dijo además que la propuesta, contenida en un proyecto de ley que ya fue remitido por el Gobierno el Parlamento argentino, viola las órdenes dadas por la Justicia estadounidense.

No obstante, descartó una petición de uno de los fondos demandantes para que el Estado argentino fuera declarado en desacato, porque consideró que antes debe pronunciarse el Parlamento argentino sobre ese proyecto de ley.
El Gobierno de Cristina Fernández quiere pagar en Argentina los vencimientos de los bonos que fueron reestructurados en 2005 y 2010.

De esa manera, evitaría que el dinero que gira a EE.UU. para pagar a los bonistas quede bloqueado en los bancos como ha ocurrido, por recomendación de Griesa, con parte del enviado para abonar una cuota que vencía el 30 de junio.

Griesa considera que Argentina debe pagar a la vez a los tenedores de deuda reestructurada y a los fondos demandantes y que en último caso, estos últimos tienen prioridad por no haber cobrado nunca la deuda que quedo en mora desde el cese de pagos de 2001.

El, fallo de Griesa, ratificado por la Corte Suprena de EE.UU., ordena a Argentina pagar a los demandantes unos 1.500 millones de dólares, cantidad que incluye los intereses desde 2001.

La propuesta anunciada el pasado martes por el Gobierno de Cristina Kirchner quiere precisamente canalizar el pago a sus acreedores desde Argentina, para así esquivar las disposiciones judiciales de Estados Unidos y poder cumplir con sus compromisos.
En la audiencia de hoy sobre el caso, Griesa, que habló por más de una hora, se mostró “consternado” por el hecho de que el Gobierno argentino no haya contactado con los fondos a los que se enfrenta en Nueva York antes de haber anunciado su propuesta del martes.

Un representante de la firma NML, uno de los fondos demandantes, “fondos buitres”, según el Gobierno argentino, se quejó en el tribunal de que ellos mismos se enteraron de la propuesta cuando Argentina la dio a conocer los medios de comunicación.

Griesa insistió en que todo lo relacionado con los bonos argentinos, reestructurados o no, está bajo la jurisdicción del tribunal de Nueva York que lleva el caso.

En su intervención, Griesa afirmó que la única vía para cerrar este litigio era llegar a un acuerdo entre las partes y pidió a Argentina olvidarse de “actividades ilegales”.
“A lo mejor la República (Argentina) no quiere un acuerdo, pero si sigue así se encontrará siempre con la oposición de este tribunal”, agregó el magistrado.

El juez estadounidense había encargado previamente a un abogado especialista, Daniel Pollack, que mediara entre las partes, pero no ha habido ningún acuerdo en las distintas rondas de negociaciones que se han llevado a cabo en esta ciudad.

www.infolatam.com

Argentina sostiene juez de EE.UU. pretende "imponer condiciones" a Congreso local

El magistrado Thomas Griesa calificó "ilegal" el proyecto de ley que propuso la Presidenta Cristina Fernández para pagar en el país a los bonistas de deuda reestructurada.


El Gobierno argentino afirmó hoy que el juez Thomas Griesa "pretende imponer condiciones al Congreso" después de que el magistrado de Nueva York calificara de "ilegal" el proyecto de ley que propuso la Presidenta Cristina Fernández para pagar en el país a los bonistas de deuda reestructurada.

"El hecho de declarar 'ilegal' a un proyecto de ley que el poder ejecutivo envía al Parlamento demuestra también, nuevamente, su desprecio por la soberanía nacional de Argentina y su absoluto desconocimiento del funcionamiento de las instituciones democráticas", sostuvo un comunicado del Ministerio de Economía.

Griesa, agrega el documento, "pretende ahora, a pedido de los fondos buitres, imponer condiciones al Congreso, máximo órgano legislativo de la Nación".

Según el Gobierno argentino, "en un nuevo exceso de jurisdicción y desconocimiento de la soberanía, Griesa opinó sobre la ilegalidad de un proyecto de ley que ni siquiera comprendió en toda su extensión (al desconocer elementos centrales del mismo) y que fue enviado para su tratamiento en el Congreso de la Nación, como debe ser en todo Estado democrático".

"Una vez más, la audiencia convocada por el juez de Nueva York Thomas Griesa finaliza sin resoluciones para ninguna de las cuestiones realmente importantes ocasionadas por su sentencia", añadió el ministerio que encabeza Axel Kicillof.

"Lejos de impartir justicia y generar condiciones equilibradas entre las partes, el juez sólo busca favorecer a los fondos buitre", concluyó.

Thomas Griesa, que falló a favor de los fondos especulativos que demandaron a Argentina en Estados Unidos para cobrar la deuda en mora desde 2001, calificó este jueves de "inválida e ilegal" la última propuesta anunciada desde Buenos Aires para destrabar los pagos.

En una audiencia desarrollada en los tribunales de Nueva York, el magistrado expresó que el proyecto de ley que ya fue remitido por el Gobierno el Parlamento argentino para abrir la puerta al pago local a los acreedores de deuda reestructurada, viola las órdenes dadas por la Justicia estadounidense.

Griesa mantiene bloqueados los fondos que Argentina depositó en un banco estadounidense para cumplir con sus obligaciones de pago con los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010, que implicaron importantes quitas sobre las cifras originales.

El proyecto que impulsa el Ejecutivo de Fernández pretende esquivar el bloqueo del magistrado y hacer que sus acreedores cobren lo que les corresponde a través del Banco de la Nación Argentina o presenten un agente fiduciario alternativo, antes del próximo vencimiento de deuda, el próximo 30 de septiembre.

www.emol.com

2014/08/21

Juez Griesa fija una nueva audiencia para este jueves por deuda de Argentina

Juez Griesa fija una nueva audiencia para este jueves por deuda de Argentina

Uno de los demandantes pidió al magistrado estadounidense que considera declarar en desacato al país trasandino por buscar evadir un fallo de su tribunal.


 El juez estadounidense, Thomas Griesa, a cargo del caso entre Argentina y sus acreedores no reestructurados, convocó a una nueva audiencia para este jueves en Nueva York, después de que uno de los demandantes pidió al magistrado que considere declarar en desacato al país por buscar evadir un fallo de su tribunal.

La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anunció el martes que presentará un proyecto de ley que permitirá a sus tenedores de bonos soberanos cobrar su deuda en el país, en un intento por sortear un fallo de la justicia estadounidense que empujó a la nación sudamericana a un default.

NML Capital indicó que las medidas anunciadas por Fernández fueron una "grave afrenta" a la decisión del juez federal estadounidense Thomas Griesa, que prohibió a Argentina pagar a sus tenedores de deuda reestructurada hasta que no cancele su deuda con los "holdouts" que rechazaron canjes en el 2005 y 2010 y demandan una compensación completa por sus bonos.

"El fin de estas maniobras es dejar las órdenes de esta corte en un estado de nulidad", señaló Robert Cohen, abogado del fondo NML, en una carta enviada a Griesa a última hora del miércoles.

La misiva de Cohen urgía al juez a realizar una audiencia de emergencia para señalar "si esta corte debería declarar a Argentina en desacato". Horas después, el magistrado convocó a una audiencia para las 1900 GMT del jueves en Nueva York.

En el 2012, Griesa había dictaminado que Argentina debía pagarle a un grupo de acreedores que rechazaron reestructurar los bonos soberanos que compraron a precios reducidos luego del masivo default que el país declaró en el 2002. Esos "holdouts" deben ser compensados con unos 1.330 millones de dólares más intereses.

En junio, Griesa bloqueó un pago de 539 millones de dólares a acreedores reestructurados que Argentina depositó en una cuenta del agente de pagos, el Bank of New York Mellon (BONY), aduciendo que el país había violado su orden. Esos fondos aún están esperando su destino en la cuenta del BONY.

La tercera economía de América Latina entró nuevamente en cesación de pagos cuando las negociaciones con los fondos de cobertura en Nueva York colapsaron y el país no logró cumplir con un vencimiento de su deuda tras la fecha límite del 30 de julio.

Griesa, que ha presidido sobre la larga disputa entre Argentina y los fondos de cobertura -conocidos como "fondos buitre" en el país austral-, ya amenazó con declarar al país en desacato por haber declarado públicamente que honró sus obligaciones de deuda, sin tener en cuenta a los "holdouts".

El Gobierno argentino ha dicho que una orden de desacato no tendría consecuencias para el país.

Un proyecto que será debatido en el Congreso argentino la próxima semana plantea reemplazar al BONY por el estatal Banco Nación.

"El cambio propuesto por Argentina destruiría las decisiones de esta corte porque reemplazaría instituciones financieras como BONY, que se han negado en participar de las violaciones realizadas por Argentina", escribió Cohen en la presentación de NML.

www.emol.com

2014/08/20

Argentina abre opción para pagar deuda

Argentina enfrenta demanda a Estados Unidos

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner anunció que su gobierno envió un proyecto de ley al Congreso para tratar de garantizar el pago de su deuda reestructurada a los tenedores de bonos.


Buenos Aires, Argentina.- El gobierno de Argentina anunció este martes el envío al Congreso un proyecto de ley para tratar de garantizar el pago de su deuda reestructurada que incluye, entre otras medidas, un nuevo canje de deuda y un cambio de jurisdicción que abre la posibilidad de cobro en Argentina.
Lo anterior, ante el bloqueo judicial de los pagos en Estados Unidos, y reabre el canje para todos los acreedores que siguen en mora, así lo anunció la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
“Para salvaguardar el cobro al 93% de los acreedores que adhirieron a los canjes de deuda de 2005 y 2010, se designa al Fideicomiso Banco Nación como reemplazo de la sede de pago del Bank of New York Mellon (BONY), sin perjuicio de lo que decidan los tenedores de bonos. Es una medida voluntaria”, sostuvo la mandataria argentina en un discurso difundido en los medios nacionales.
La iniciativa habilita al Ejecutivo a emitir “instrumentos legales que permitan el cobro” de todos los tenedores de los títulos emitidos con los canjes. El proyecto autoriza al Ministerio de Economía a remover al Banco de Nueva York Mellon (BONY) como agente fiduciario de pago a los acreedores de la deuda reestructurada.
Por el litigio con los fondos buitre, el juez neoyorquino del caso, Thomas Griesa, mantiene bloqueados fondos que Argentina depositó en el BONY para el pago a los acreedores que aceptaron los canjes.
En lugar del BONY, se nombrará como agente de pago a Nación Fideicomisos, subsidiaria del Banco de la Nación Argentina. Asimismo, los acreedores podrán establecer su propio agente que les garantice el canal de cobro.
Además de cambiar la jurisdicción del pago de la deuda, la iniciativa también abre la posibilidad de que los inversores sometidos a la legislación estadounidense accedan a un canje de títulos para quedar bajo la normativa argentina en iguales condiciones a los realizados en 2005 y 2010.
Asimismo, permitiría que quienes no se adhirieron a esas reestructuraciones puedan hacerlo si el proyecto es aprobado por el Parlamento, de mayoría oficialista.
El Semanario Sin Límites con información de EFE, AFP y medios

2014/07/21

Los próximos diez días pueden cambiar la historia y el futuro

La Nación

Por JOAQUÍN MORALES SOLÁ
(La Nación. Argentina)-. “Diez días con movimientos de vértigo. No cabrá en ellos ni la posibilidad de un error. Son los días que vienen, hasta el 30 de julio. Un mal final podría empeorar de manera brutal la última fase del poder de Cristina Kirchner. El riesgo de otro default es verdadero. Una falta de acuerdo con los fondos buitre podría colocar en cesación de pagos a toda la deuda argentina. Los eventuales impagos no sólo afectarían políticamente a la Presidenta; también condicionarían a la próxima administración, que debería, en tal caso, empezar de nuevo con la deuda pública argentina.

El peronismo se agita. ¿Otro presidente peronista declarando un default de la deuda? El primero fue Adolfo Rodríguez Saá en la Navidad de 2001. ¿Será Cristina Kirchner la segunda?
La política está en tensión. Ese potencial default podría cambiar todo: las condiciones de la economía, la posición de los candidatos y las perspectivas electorales. Daniel Scioli está preocupado. Un default podría acabar con sus ambiciones presidenciales, que cabalgan sobre la promesa de la continuidad y el cambio.

Los analistas económicos difieren, a veces vacilantes. Algunos se dejan llevar por la lógica histórica de los actuales gobernantes. Son los optimistas. Otros prefieren leer los discursos y mirar los actos concretos.Ellos son los escépticos. Los primeros resaltan que Cristina es una Kirchner. Puede dar vueltas, buscar la épica necesaria y el escenario adecuado, pero al final terminará acordando con los fondos especulativos. Ya no se trata de si le gusta o no, dicen, sino de la obligación de cumplir con una sentencia judicial.

Un grupo de bancos tiene, además, una salida terminada en sus preparativos. Se concentra en una oferta de 8500 millones de dólares para comprar el total de la deuda en juicio, unos 11.500 millones de dólares.

El juez Thomas Griesa debería dictar un stay (una cautelar) durante 24 horas para que el gobierno argentino pueda pagar los vencimientos del 30 de julio. Luego habrá dos meses de plazo para posibles negociaciones, hasta el próximo vencimiento de la deuda ya acordada.
Ese esbozo tropieza con las palabras y los actos de los gobernantes. La Presidenta discute con los fondos buitre con interpretaciones históricas y con argumentos ideológicos. Esos fondos no tienen buena reputación, pero cuentan a su favor con una sentencia definitiva de la justicia norteamericana. Hace tres meses, Cristina Kirchner se comprometió formalmente ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos a cumplir con las resoluciones de la justicia de ese país, cuya jurisdicción fue propuesta por la propia administración kirchnerista. Sin embargo, los últimos discursos presidenciales muestran un cambio notable en esa posición: dicen literalmente que la Argentina no pagará su deuda a los holdouts.

El juez Griesa ya resolvió que, en ese caso, embargará los fondos girados al Banco de Nueva York por el gobierno argentino para pagar la deuda de los bonistas que aceptaron los canjes. Éstos no cobrarían. Sería el default, con todas sus consecuencias.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, usó gran parte de su última reunión con el facilitador nombrado por Griesa, Daniel Pollack, para darle a éste una clase magistral sobre historia de la economía y sobre cómo debería ser el sistema financiero internacional. A ?Pollack le costó encontrar un hueco para aclararle al ministro que él no está para cambiar ningún sistema, sino para hacer cumplir una sentencia judicial firme y definitiva. En la siguiente reunión, el secretario de Finanzas, Pablo López, le reclamó a Pollack un stay de Griesa y la posibilidad de pagarles a los acreedores corrientes de la Argentina. Prometió a cambio una intensa gestión del Gobierno ante los bonistas que canjearon sus deudas del viejo default para que aceptaran que cayera de inmediato la cláusula RUFO. Esa cláusula estipula que cualquier mejoramiento parcial para los acreedores deberá extenderse a la totalidad de los bonistas. Pareció una promesa desmesurada, porque ese cambio necesitaría de mucho tiempo y de una mayoría especial. La cláusula vencerá naturalmente en diciembre próximo. Desde el 1º de enero no tendrá valor.

Los economistas y los abogados no ven del mismo modo a la cláusula RUFO. Los economistas le temen. Todos los acreedores de la Argentina, los que aceptaron los canjes de 2005 y 2010, podrían pedir el pago del 100 por ciento de la deuda original, que es lo que ordenó Griesa para el caso exclusivo de los fondos que están en juicio por 1330 millones de dólares. Esta posición es compartida hasta por algunos ex funcionarios que participaron de las negociaciones de los dos canjes.

Los abogados disienten. “Es interpretación de economistas, no de abogados”, dicen. Está claro, para ellos, que la mejora a los bonistas en juicio es una decisión del juez Griesa, no una oferta voluntaria del gobierno argentino. La cláusula RUFO no es procedente en tal caso. Ni siquiera se necesita que Griesa aclare nada. Ya lo dijo con su sentencia. Cualquier juez, hasta Griesa, lo interpretaría así. Es la posición de los abogados, obviamente.

En aquella reunión con Pablo López, la última con Pollack, Kicillof no asistió porque estaba cansado de tantos viajes. Es un pretexto casi despectivo para una reunión con el facilitador que nombró el único juez que puede resolver el conflicto. Pocos días después, en Brasil, la Presidenta comenzó con discursos cargados de furia contra los fondos buitre y con promesas de no aceptar la resolución de Griesa. Fue Cristina la que lo bajó del avión a Kicillof.

La decisión coincidió con la habitual actitud desafiante del ministro de Economía. Kicillof no repara en gastos cuando debe pagar sus propios errores. Hay que contrastar su acuerdo con el Club de París con el anterior acuerdo con ese organismo. Fue en 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, y los negociadores argentinos fueron Mario Brodersohn y Daniel Marx. Consiguieron seis años de gracia (durante los que no se pagó nada), diez años posteriores de plazo para pagar y una quita importante de los punitorios. Dieciséis años en total. El reciente acuerdo de Kicillof aumentó en un 50 por ciento el pasivo por los punitorios, no existe ningún tiempo de gracia y el plazo de pago es de apenas seis años. Lo pagará totalmente el próximo gobierno.

En Brasil, en el último fin de semana, hubo palabras aisladas de otros presidentes en solidaridad con la Argentina, pero el grupo Brics no firmó un documento en apoyo al país, como esperaba la delegación argentina. Ni tampoco ese grupo evaluó un crédito a la Argentina, que nadie sabe si lo pidió. Dilma Rousseff fue didáctica: el banco que crearán los Brics será para sus miembros (la Argentina no lo es ni le abrieron ninguna puerta) y no será competitivo con el Fondo Monetario ni con el Banco Mundial. “Será complementario”, aclaró Rousseff. Cristina no pudo declarar otra guerra, esta vez entre los Brics y el sistema financiero.

Griesa convocó para pasado mañana a una reunión sobre el caso argentino, pero no invitó al gobierno argentino. Sólo participarán los holdouts, el Banco de Nueva York y los bonistas que aceptaron el canje y cobran en euros, en Luxemburgo, o en libras, en Londres. Griesa congeló todos los pagos, pero acreedores en libras y euros creen que se excedió en sus facultades. Le pidieron que ordene a las sucursales del Banco de Nueva York en Londres y Luxemburgo que liberen el pago de los bonos en moneda europea o británica. La reunión girará sobre esa cuestión puntual. Nada más. Los abogados argentinos podrían asistir, si lo reclamaran, pero no participarán del encuentro.

La peor consecuencia del default será que todos los bonistas que aceptaron los canjes podrían exigir un dramático adelantamiento de los pagos y dar por cancelados los compromisos a largo plazo. Para hacer eso necesitarían contar sólo con el apoyo del 25 por ciento de los acreedores. El país no puede pagar eso, desde ya. La situación de la deuda volvería a 2002, a como quedó después de que Rodríguez Saá declarara alegremente el default. En el desorden del desmoronamiento, caerían también países como Venezuela y Brasil, que aceptaron bonos a cambio de dólares o de pagos por importaciones. El eventual default argentino significaría drama y tragedia para Venezuela, que carece de dólares tanto o más que la Argentina.

La Presidenta ordenó a sus representantes que ni siquiera se sienten a dialogar con los fondos especulativos. El diálogo no compromete a nadie. De hecho, durante las gestiones de Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen ante los bonistas en default, aquellos hablaron siempre con los fondos que están ahora en juicio. Siempre se puede decir que no. Lavagna y Nielsen les dijeron que no. Por eso, están todavía pendientes los juicios. La renuencia al diálogo es una mala imagen para un país con mala imagen y ante un juez que esperó durante seis años que hubiera una solución entre las partes.

El default sería un regreso al peor pasado. Al default económico le seguirá el default político. Comprometería también la situación crediticia de las provincias. Ni siquiera el BID o el Banco Mundial liberarían nuevos créditos al país. Las expectativas internacionales sobre el país, que despertó la certeza de un final kirchnerista, se arruinarían en el acto. La Presidenta debería responder, además, por qué ordenó otro default, esta vez innecesario. Su futuro y el de su fracción se encogerían seguramente hasta encerrarse entre fronteras pequeñas e insoportables”.

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2014/06/23

Gobierno argentino asegura que pedirá en EE.UU. negociación "equitativa" para todos los acreedores

Gobierno argentino asegura que pedirá en EE.UU. negociación 'equitativa' para todos los acreedores

Los abogados trasandinos mantendrán este lunes un encuentro con el juez responsable del fallo por los fondos "buitres" para tratar de avanzar en la negociación que permita al país evitar la suspensión de pagos.


 El Gobierno argentino reclamará "condiciones de negociación justa y equitativa para el 100% de los bonistas", en el encuentro que mantendrán hoy sus abogados con el juez estadounidense que dictó el fallo que obliga al país a pagar íntegramente su deuda con un grupo de fondos especulativos.

"Nosotros mantenemos siempre la misma línea de negociación, esto es la perspectiva de Argentina de cumplir con el proceso de reestructuración de deuda pública iniciado en 2005. En ese contexto, obviamente solicitamos condiciones de negociación justa y equitativa para el 100% de los bonistas", destacó este lunes el jefe de Gabinete del Ejecutivo de Cristina Fernández, Jorge Capitanich.

Los abogados argentinos mantendrán hoy un encuentro con el juez neoyorquino Thomas Griesa -responsable del fallo que obliga al país a pagar US$ 1.300 millones a los fondos especulativos que entablaron un litigio en Estados Unidos por el pago íntegro de la deuda argentina- para tratar de avanzar en la negociación que permita al país evitar la suspensión de pagos.

"Todos los detalles de la presentación formal serán conocidos públicamente", aseveró Capitanich tras ser preguntado por el que será el segundo encuentro entre los abogados y el juez, después de que la semana pasada la Justicia estadounidense levantase la cláusula que suspendía la ejecución del pago a los denunciantes.

Según el Ejecutivo, Argentina busca cumplir en primer lugar con los acreedores que se avinieron a los canjes de deuda planteados por el país en 2005 y 2010 (con importantes quitas), para reestructurar los pagos que habían quedado en mora tras la crisis económica de 2001.

El fallo de Griesa pone en peligro el pago que debe hacer 
Argentina a esos acreedores de deuda reestructurada a finales de junio, ya que impone condiciones "pari passu (en igualdad de condiciones)", por las que el Estado está obligado a pagar de manera simultánea a todos los tenedores de deuda o enfrentar un "default" técnico (suspensión de pagos).

Ante esta situación, el equipo económico de Fernández buscará un acuerdo con los fondos litigantes, conocidos como "fondos buitre", que permita saldar la deuda con todos los acreedores según sus condiciones de pago y evitar que otros acreedores inicien demandas para solicitar también el pago íntegro de la deuda.

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Los molinos de viento de la deuda Argentina

Cristina aseguró que Argentina "no va a defaultear su deuda reestructurada" y que no se someterá a "la extorsión".
(Especial Infolatam).- En una semana el humor argentino cambió radicalmente. Si el 9 de junio La Nación de Buenos Aires titulaba en su primera plana que los capitales internacionales volvían a mirar al país, siete días después el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra Argentina y su postura sobre los holdouts fue suficiente para recordar lo peor de la crisis de 2001. En pocas horas el precio de los bonos argentinos y de las acciones cotizadas en la Bolsa de Buenos Aires se desplomó a la vez que subían dramáticamente el dólar paralelo, que recuperó la cota de 12 pesos, y el riesgo país, con un aumento del 16%.

La idea de normalidad se basaba en un índice llamado de economías de frontera, unas economías en desarrollo con grandes oportunidades de ganancia, del cual están excluidos países emergentes como Brasil o México con mayor estabilidad e institucionalidad. Esa sensación era producto de una serie de medidas recientes del gobierno kirchnerista, desde la elaboración de un nuevo índice para medir la inflación (demandado por el FMI) hasta acuerdos millonarios para cerrar contenciosos pendientes ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), el Club de Paris o Repsol.

Si bien estas medidas no solucionaron los problemas económicos de fondo ni relanzaron el crecimiento argentino, bastaron para instalar la idea de que el país se había distanciado del precipicio. Sin embargo, la fuerte inflación, la caída de reservas internacionales, la falta de divisas, el déficit energético, el excesivo peso de los subsidios y el elevado gasto público seguían ahí, aunque Cristina Fernándezhabía logrado su objetivo de comprar tiempo.

Los resultados electorales de 2013 cerraron el camino a la reforma constitucional que hubiera habilitado una nueva reelección. Simultáneamente, el hiperliderazgo presidencial evitó que surgiera ninguna candidatura viable dentro del riñón del régimen, una cuestión agravada por la situación judicial y política del vicepresidente Boudou,que afronta serias acusaciones de corrupción. En el oficialismo, el candidato mejor posicionado es Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, pese a ser rechazado por el kirchnerismo más radicalizado.

El futuro, plagado de dificultades y peligros como la apertura de causas judiciales contra los principales miembros del gobierno, podría ser más llevadero si se concretara el deseo de retornar a la presidencia en 2019. Para que esto ocurra deben cumplirse algunas condiciones nada fáciles. Lo más importante es llegar al cambio de gobierno al final de 2015 sin que una nueva crisis económica estalle en las manos de Fernández y acabe dramáticamente con sus expectativas. Esto explica algunas políticas recientes, como las mencionadas más arriba, pese a su incompatibilidad con el relato político-ideológico del gobierno.
Manifestacion Argentina Fondos Buitres
Nuevamente el discurso para el consumo interno buscó inflamar las pasiones nacionalistas (“¡patria o buitres!”), a tal punto que muchos comenzaron a comparar la Guerra de las Malvinas con esta nueva crisis.
El fallo de la Corte Suprema se llevó por delante el oasis de tranquilidad en que se había instalado la sociedad argentina. La respuesta gubernamental mantuvo la estrategia tradicional: negativa absoluta a negociar con los “fondos buitre” y descalificación de la justicia norteamericana, en un momento en el que ni la política económica ni la diplomacia estuvieron a la altura de lo demandado. Nuevamente el discurso para el consumo interno buscó inflamar las pasiones nacionalistas (“¡patria o buitres!”), a tal punto que muchos comenzaron a comparar la Guerra de las Malvinas con esta nueva crisis.

La malvinización del conflicto se tradujo no sólo en soflamas altivas sino también en la negativa a pagar, a enviar misiones negociadoras a Estados Unidos o a cambiar el tono del discurso contra el juez Griesa, principal responsable de la causa de los holdouts en Nueva York. La sensación de debacle llevó a recapacitar y se comenzaron a llamar a las cosas por su nombre. De este modo los molinos de viento dejaron de ser gigantes para ser simplemente molinos ya que el estallido de una crisis acabaría con Cristina Fernánez, sin un recambio político viable, pero también con el kirchnerismo y, muy probablemente, supondría un golpe durísimo al peronismo.

De una manera u otra Argentina está frente a un cambio de ciclo. Independientemente de la evolución judicial y económica del problema de la deuda vale la pena no perder de vista su componente político, con unas elecciones presidenciales a la vista (octubre de 2015). El fin de la etapa kirchnerista se observa en los detalles más nimios pero de momento nadie tiene las claves del futuro. Faltan 16 meses para las elecciones, un siglo en la política argentina, y 14 para las primarias, simultáneas y obligatorias (PASO), a celebrarse en agosto de 2015, cuando comenzarán a aclararse las cosas. Hasta hace poco la mayor parte de los observadores señalaba que el recambio sólo podría provenir del peronismo.

Pero la coyuntura ha cambiado radicalmente. La dispersión del voto es absoluta y todas las opciones están abiertas. Ninguno de los principales candidatos (el paraoficialista Daniel Scioli, el neoperonista Sergio Massa, el centroderechista Mauricio Macri o alguno de los cuatro precandidatos de UNEN, coalición de radicales, socialistas y otras opciones de centro izquierda) tiene el 30% de la preferencia ciudadana. Actualmente la única certeza es que habrá segunda vuelta, aunque el resultado final dependerá únicamente de quiénes sean sus dos competidores.

Una vez más Argentina se ha perdido en su laberinto. Nuevamente retornan las preguntas de por qué un país tan rico es incapaz de transitar decididamente hacia el desarrollo. Pese a las voces catastrofistas, Argentina no se despeñará esta vez ni volverá a declararse en cesación de pagos. Sin embargo, cualquiera sea el nuevo gobierno, deberá recomponer una economía devastada. Para lograr su cometido el próximo presidente tendrá que deshacer muchas de las medidas que, bien por prejuicios ideológicos, bien por politiquería o bien por incompetencia, se adoptaron en los últimos 12 años. Como los milagros son imposibles, la complicada articulación de equilibrios políticos y económicos sólo se alcanzará con amplios consensos, cuya búsqueda debería ser la tónica dominante a partir de 2015.

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Argentina intenta negociar el problema de la deuda para evitar suspensión de pagos

Manifestacion Argentina Fondos Buitres

Los molinos de viento de la deuda Argentina

El análisis
Carlos Malamud
(Especial Infolatam).- “De una manera u otra Argentina está frente a un cambio de ciclo. Independientemente de la evolución judicial y económica del problema de la deuda vale la pena no perder de vista su componente político, con unas elecciones presidenciales a la vista (octubre de 2015). El fin de la etapa kirchnerista se observa en los detalles más nimios pero de momento nadie tiene las claves del futuro. Hasta hace poco la mayor parte de los observadores señalaba que el recambio sólo podría provenir del peronismo. Pero la coyuntura ha cambiado radicalmente”.
Argentina afronta una semana crucial para definir si puede alejar el fantasma de la suspensión de pagos y avanzar en la negociación con los fondos especulativos que entablaron un litigio contra el país en Estados Unidos, en reclamo del pago de 1.330 millones de dólares de deuda.

El equipo económico de la presidenta, Cristina Fernández, estudiaba este domingo distintas alternativas para cumplir con el cien por cien de los acreedores y además cancelar el total de la deuda que reclaman judicialmente aquellos que no se avinieron a los canjes de deuda planteados en 2005 y 2010, los denominados “fondos buitre”.


Según publican medios locales, el Gobierno argentino contemplaría poder realizar a estos últimos un pago inicial, a cuenta del total, de entre 300 y 400 millones de dólares, para mostrar la voluntad de cumplimiento, y luego negociar el resto con emisiones de bonos de vencimientos escalonados en años.
La cantidad inicial sería la misma que se les paga con una quita del 65 % a los acreedores que sí entraron en la reestructuración de la deuda, para de esa manera evitar la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers), que da a esos bonistas el derecho a beneficiarse con mejoras a lo ofrecido en el canje que vence en diciembre de 2014.

Por eso el Gobierno argentino tratará esta semana de alargar la negociación con los fondos especulativos y con el juez neoyorquino Thomas Griesa, que falló a favor de ellos, y que exige que Argentina cumpla con la totalidad de los pagos que se le reclaman.
Si el Ejecutivo de Cristina Fernández lograra estirar la negociación hasta diciembre, en enero de 2015 oficializaría un plan de pagos, con bonos a largo plazo, basado en el mismo modelo del acuerdo alcanzado con la petrolera española Repsol o, recientemente, con el Club de París, según señalan expertos en economía.

En su estrategia de forzar una negociación, el Gobierno argentino utilizó este sábado un espacio pagado en el diario The Wall Street Journal para explicar, bajo el título “Argentina quiere seguir pagando sus deudas pero no la dejan”, la postura de las autoridades argentinas respecto a la sentencia del juez Griesa.

Un día antes, Fernández había dado un giro a su discurso inicial, difundido el lunes en un mensaje a la nación, en el que aseguró que Argentina no aceptaría “extorsiones”.
Tras varios días de incertidumbre económica, la presidenta relajó su tono, reafirmó la voluntad de su Gobierno de pagar a todos los acreedores y pidió que se garantizaran “las condiciones necesarias” para poder negociar “justa y equitativamente”.

A lo largo de la semana, el Ejecutivo argentino trató de explicar a la ciudadanía el origen de la abultada deuda externa que arrastra el país desde la dictadura (1976-1983) y frenar el vaivén de los mercados ante el riesgo de un nuevo “default” (suspensión de pagos).
El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció que propondría un canje de los bonos amparados por la legislación de EE.UU. en manos de acreedores que aceptaron reestructurar, por otros nuevos pero bajo legislación argentina, un planteamiento que Griesa descartó inmediatamente por considerar que “violaría los fallos de la Justicia”.

La estrategia era una forma de burlar el fallo de Griesa que complica los desembolsos que Argentina debe hacer a finales de este mes a los acreedores que sí se acogieron a los canjes, ya que incluye las órdenes “pari passu (en igualdad de condiciones)”, por las que está obligada a pagar de manera simultánea a todos los tenedores de deuda.

Además, los giros de dinero a Estados Unidos que haga Argentina corren el riesgo de ser embargados por solicitud de los litigantes con sentencia a favor.

En estas circunstancias, la próxima semana se convierte en crucial para el Ejecutivo de Cristina Fernández, que cuenta con el apoyo de políticos de todo signo, organizaciones sociales y organismos regionales como el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

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2014/06/19

Argentina está dispuesta a negociar con acreedores nuevas condiciones de pago

El ministro de Economía se refirió esta tarde al tema de los fondos buitre en el Palacio de Hacienda, donde anunció además que los abogados del Estado irán a hablar con el juez Thomas Griesa.
Las claves
  • Esta medida, según el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, permitiría al país afrontar la deuda y poder pagar a sus acreedores, mientras que lo fallado por Griesa, de realizar el pago a través de bancos estadounidenses, "empuja al país al 'default' (suspensión de pagos)".
  • El juez estadounidense Thomas Griesa, que presidió el miércoles una audiencia entre Argentina y sus deudores impagos, consideró que las palabras de la presidenta del país austral, Cristina Fernández, son "un problema" para lograr un acuerdo con los acreedores que evite un default.
Argentina “está preparada para negociar con los ‘holdouts’” (acreedores que no accedieron al cambio de bonos) para pagar la deuda, aseguró hoy en nombre del país el abogado Carmine Bocuzzi en un tribunal federal de Nueva York.

En esta audiencia, doce días antes de la fecha fijada por el juez Thomas Griesa para que Argentina pague a esos acreedores 1.500 millones de dólares, los representantes de acreedores pidieron al magistrado “que haga imposible que Argentina vuelva a evadir el pago” y que el país suramericano “aclare al menos una parte de su nuevo plan” para hacer frente a esta deuda que arrastra desde la crisis de 2001.

“No creemos que haya ningún plan”, añadieron los representantes de los conocidos como “fondo buitre”, quienes solicitaron la redacción de una “orden antievasión” en contra del nuevo canje de bonos de deuda (tras los que rechazaron estos acreedores ya en 2005 y 2010) que propone el Gobierno argentino y que quiere cambiar los bonos por unos nuevos regidos no por la legislación estadounidense sino por la argentina.

Esta medida, según el ministro de Economía argentino,Axel Kicillof, permitiría al país afrontar la deuda y poder pagar a sus acreedores, mientras que lo fallado por Griesa, de realizar el pago a través de bancos estadounidenses, “empuja al país al ‘default’ (suspensión de pagos)”.

El letrado Bocuzzi no aclaró en qué consiste el nuevo plan para afrontar la deuda, cuyo pago ha sido fijado por el juez Griesa para el próximo 30 de junio, y el magistrado mostró “preocupación” por que “la República Argentina haga con este juicio lo mismo que ha hecho hasta ahora con los anteriores: ignorarlo”.

Griesa, quien dictó sentencia contra Argentina en un litigio planteado por fondos especulativos tenedores de deuda soberana, expresó su intención de “encontrar el mecanismo legal para evitar el impago” y pidió a los “holdouts” que demostraran “simplemente que el mecanismo propuesto por Argentina viola las órdenes de este tribunal”, algo que el propio juez afirmó creer.

Asimismo, el juez mostró su desconfianza hacia “la buena fe” del Gobierno de Argentina después de que la presidenta Cristina Fernández usara en uno de sus discursos la palabra “extorsión” a las medidas legales de Estados Unidos para exigir el pago de la deuda.

“No es mi trabajo juzgar discursos políticos, pero en este caso era algo más que un discurso político”, aseguró el juez estadounidense, refiriéndose a dicho discurso como “desafortunado”.

Paralelamente a esta vista judicial, un tribunal federal de apelaciones de Nueva York levantó hoy la suspensión cautelar de los pagos a tenedores de bonos argentinos que reclaman el pago íntegro de la deuda en mora desde el cese de pagos de 2001 en Argentina.

Esa decisión se produjo después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó el pasado lunes una apelación argentina y dejó en firme una sentencia de Griesa que ordena a Argentina pagar a los fondos una deuda de 1.300 millones de dólares que, con intereses, suma 1.500 millones.

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2014/06/17

Cristina Fernández dice que Argentina pagará su deuda pero no explica cómo

cristina fernandez 16 junio 2014
Las claves
  • La presidenta de Argentina advirtió, todos los acreedores podrían demandar el pago total de la deuda original, 102.000 millones de dólares, y entonces la reestructuración "se caería como un castillo de naipes y con ella la República Argentina".

Argentina y los “holdouts”: La Suprema Corte de los Estados Unidos le pega duro al Gobierno

El análisis
Claudio Loser
(Especial Infolatam).- “La economía argentina sufrirá ahora directamente, pues corre peligro tanto el flujo de capitales, que hubiesen surgido del acuerdo con el Club de Paris, como el que pudiera estar asociado a las enormes reservas de gas no convencional de Argentina. Todo esto llevara a que la recesión se profundice. La única solución es sentarse con los “holdouts” y negociar, ahora desde una posición más débil que hace una semana”.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, aseguró hoy que pagará a los acreedores que aceptaron los canjes de deuda, pero no aclaró que hará frente a la decisión de la Corte Suprema de EE.UU. de rechazar la apelación contra un fallo adverso en un litigio entablado por fondos de inversión.

En un mensaje transmitido por cadena nacional,Fernández aseguró que el próximo día 30 Argentina, arbitrando “todos los instrumentos y estrategias necesarios”, pagará 900 millones de dólares al 92 % de los acreedores que adhirieron a las reestructuraciones de 2005 y 2010.
En su alocución, de cerca de media hora de duración y grabada en su despacho en la sede del Ejecutivo, la presidenta dijo que Argentina siempre ha demostrado en forma “clara” su voluntad de negociación y de pago, pero afirmó que no se someterá a la “extorsión” de los denominados fondos “buitres”.

Fernández no despejó sin embargo las dudas sobre la estrategia legal a seguir ante el fallo de la Corte Suprema de EE.UU., que resolvió este lunes rechazar la apelación presentada por Argentina en un litigio entablado en Nueva York por fondos de inversión que reclaman a Buenos Aires el pago de bonos por unos 1.500 millones de dólares.

Con esta decisión del Supremo, quedó en pie un fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa, confirmado luego por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que obliga a Argentina a pagar en efectivo la deuda reclamada. El fallo del Supremo golpeó este lunes a los activos financieros argentinos, con un desplome del índice Merval del 10,09 % y fuertes caídas de los papeles argentinos que se cotizan en la Bolsa de Nueva York.
Fernández sostuvo que la decisión de la Corte no solo es “contraria” a los intereses de Argentina y del 92 % de los acreedores que aceptaron los canjes sino a los del sistema financiero global, razón que explica por qué el país suramericano recibió el apoyo de naciones como Francia, México y Brasil.

“El fallo no me sorprendió,. Yo esperaba este fallo (…). No estoy ni siquiera enojada. Estoy muy preocupada”, dijo la mandataria. Según Fernández, éste no es un problema financiero o legal, sino la “convalidación de un modelo de negocios a escala global que, si se sigue produciendo, va a generar tragedias inimaginables”.
Afirmó que los litigantes compraron los bonos en mora, en 2008, mucho después del cese de pagos de 2008, a precio de “basura”, acumulando hasta ahora una tasa de retorno del 1.600 % “que ni el crimen organizado tiene”. “Queremos honrar nuestras deudas y lo vamos a hacer, pero no queremos ser cómplices de esta manera de hacer negocios”, aseguró.
Argentina asegura que a finales de este mes le pagará al 92 % de los acreedores que aceptaron los canjes, pero los fondos litigantes, con el fallo de la Corte a su favor, pueden pedir el embargo de los giros que Argentina haga a Estados Unidos para hacer los pagos en esa jurisdicción.

Si los querellantes lograran embargar esos fondos para cobrarse en parte lo que demandan, los acreedores que sí aceptaron los canjes se quedarían sin cobrar y Argentina entraría así en “default” (cese de pagos) técnico.

“Argentina no va a defaultear su deuda reestructurada” y el Gobierno adoptará “todos los instrumentos y todas las herramientas necesarias” para hacer frente al pago de los compromisos asumidos con los bonistas que ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010 y que explican el 92 por ciento de la deuda que cayó en default en 2001, afirmó.
En ese sentido, dijo que Argentina “demostró una evidente voluntad de negociar, pero hay que distinguir entre una negociación de lo que es una extorsión”.

Cristina fernandez dijo que como todo jefe de Estado “se tiene que estar dispuesto a negociar, pero lo que no puede hacer es someter a su país y a su pueblo a una extorsión semejante” como calificó a la acción de los fondos buitres que recurrieron a la Justicia de Estados Unidos para cobrar el 100 por ciento del valor nominal de los bonos en default que tienen en su poder.

“He instruido al Ministerio de Economía y a todos los organismos técnicos del Estado nacional para que dispongan de todos los instrumentos y todas las herramientas necesarias para que todos aquellos que confiaron en Argentina, reciban su dinero, los dólares a los que nos hemos compromietido a pagar, con seriedad y responsabilidad”, enfatizó la Presidenta.

En lo que respecta a lo que significaría para el país cumplir con el fallo del juez Griesa, Cristina dijo que estarían en “condiciones de cobrarle a la Argentina ya y ahora 15.000 millones de dólares, y esto es más de la mitad de la totalidad de las reservas del Banco Central”.

“No sólo es algo absurdo, sino que es imposible que un país destine más del 50 por ciento del total de sus reservas en un solo pago a un acreedor”, dijo Cristina, tras lo cual advirtió que  además “el otro 92% también puede reclamar el derecho a lo mismo” lo que incrementaría de manera exponencial el monto bajo discusión.

De generarse este escenario, “estaríamos ante la posiblidad más que cierta de que fuera exigida la totalidad de la deuda Argentina y la reestruturación operada en 2005 y 2010 se cayera como un castillo de naipes y con él la República Argentina”, advirtió la Presidenta.

La jefa del Estado fustigó el accionar especulativo de los fondos buitre que hoy atentan contra el país y sus reestructuración de deuda, pero insistió en la disposición del Gobierno a que “entre a ese canje el 100% de los acredores, ese 7% que todavía falta ingresar”.

Pero en particular, la presidneta de Argentina relató los detalles del reclamo del fondo NML que tiene en su poder fondos que adquirieron en el año  2008 por 48,7 millones de dólares y que en la actualidad -juicio mediante- pretenden obtener un retorno equivalente al 1608% de su inversión inicial.

Enfatizó además que el 60 por ciento de los bonos reestructurados corresponden al denominado Megacanje, que fue uno de las medidas financieras que terminaron de disparar el default en 2001.

Respecto al fallo en favor de la demanda de los fondos especuladores, la Presidenta dijo que no la sorprendió la decisión de la Corte al entender que “este no es un problema económico, financiero, jurídico, ni legal, (sino que) es la convalidación de un modelo de negocios a escala global que sí se sigue pronunciando va a producir tragedias inimaginables”.

Para Cristina la decisión de la Corte, “está convalidando una forma de dominación mundial financiera de derivados para arrodillar a los pueblos, donde ya no es necesario explotar a nadie, sino que alcanza con la exclusión”. En ese marco uno de los escenarios pasa por que Argentina decida cambiar el domicilio de pago y el gobierno deberá reunir una mayoría de tenedores para poder avalar el cambio, entre otras cuestiones.

El subsiguiente pago deberá afrontarlo en septiembre. Llegado el caso de una negativa del Supremo estadounidense a revisar su decisión de este lunes, el Gobierno aún tiene la alternativa de pedir a Griesa la apertura de una negociación con los querellantes para determinar el modo de pago de lo adeudado.

Esa opción también le permitiría ganar tiempo, al menos con el objetivo de llegar al 31 de diciembre, fecha en que vencerá la cláusula de “mejor acreedor” inserta en las ofertas de reestructuración y que impide pagarle a quienes no aceptaron los canjes en mejores condiciones que a quienes sí adhirieron a las refinanciaciones y aceptaron fuertes quitas sobre el capital original adeudado.

Antes de esa fecha, un pago en efectivo a los querellantes habilitaría a los acreedores que aceptaron los canjes a realizar reclamos judiciales contra Argentina.

Fernández alegó que no puede pagar “ya” a los querellantes porque de ese modo el resto de los acreedores que no aceptaron los canjes podrían exigir el pago de 15.000 millones de dólares, suma equivalente a la mitad de las reservas monetarias argentinas.

Incluso, advirtió, todos los acreedores podrían demandar el pago total de la deuda original, 102.000 millones de dólares, y entonces la reestructuración “se caería como un castillo de naipes y con ella la República Argentina”.

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