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2015/04/11

América latina y el Caribe tienen grandes retos en materia de infraestructura

Los Gobiernos deben contar con estabilidad política, inversión estable y garantizar que los pagos que hace los inversionistas reviertan en beneficio de las comunidades, en esto coinciden Philip Enquist, socio Skidmore, Owings y Merrill, y Kelvin Dushnisky Co presidente de Barrick Gold, durante el II Foro Empresarial de las Américas.
 
Durante la jornada otros empresarios como Marcelo Odebrecht, CEO de Odebrecht Organization y  Brian Porter presidente CEO de ScotiaBanktemas sobre Infraestructura, Logística y conectividad: uniendo las Américas.
 
Los panelistas hicieron énfasis en los retos que tienen los gobiernos de la región para incrementar las inversión en materia de infraestructuras, con transparencias y en beneficio de las mayorías.
 
Al respecto, Marcelo Odebrecht destacó que los principales retos son lograr el financiamiento de las obras y la sostenibilidad ambiental.
 
En este sentido, Kelvin Dushnisky representante de una de las empresas mineras más grandes de la región, señaló que las empresas minera están construyendo infraestructura a favor de las comunidades y los gobiernos deben hacer lo mismo para garantizar la inversión de las empresas.
 
Inció que las empresas y los gobiernos deben evaluar el impacto ambiental que tienen las obras previo a su contratación, para ello deben abrirse al diálogo donde participen todas las organizaciones que cuestionen el proyecto.
 
En tanto, Porter se refirió a la capacidad que tienen los gobiernos para acceder a capital de inversión, para lo cual deben examinar los proyectos, pensar a largo plazo y que sea en beneficio de la ciudadanía.
 
Por su parte, Romaine Seguin, presidenta de UPS Américas, considera que el desarrollo de las infraestructura en la región van de la mano con la tecnología. En tanto, el reto de los gobierno es enfrentar el desplazo que hace la tecnología de la mano de obra

http://www.panamaamerica.com.pa/

2014/10/24

Crecimiento económico de América Latina y el Caribe

No somos los únicos. Muchas otras empresas están invirtiendo de manera similar en tecnologías innovadoras que mejoran la logística de transporte y muchos otros servicios. 

Las innovaciones tecnológicas impulsan a las economías más exitosas del mundo. Sin embargo, para muchas naciones lo contrario es igualmente cierto, ya que la carencia de los revolucionarios avances tecnológicos de la Era Digital ha obstaculizado de manera grave el crecimiento económico y ha afectado de manera negativa la calidad de vida.

Desgraciadamente, la región de América Latina y el Caribe (LAC, por sus siglas en inglés) es donde se encuentran varias de las naciones del mundo rezagadas en materia de innovación tecnológica.

Según los resultados más recientes publicados por el informe anual del Foro Económico Mundial¹, 13 países de LAC se clasificaron en la mitad inferior de los 144 países medidos por su capacidad de innovar en tecnología. No es una casualidad que 12 de esos 13 países – todos menos Perú – se clasifiquen también en la mitad inferior de las economías del mundo cuando medimos su capacidad de competir en el mercado global.

Aun cuando los gobiernos de LAC se esfuerzan por aumentar el nivel de su apoyo a las iniciativas de investigación y desarrollo tanto como el de su inversión en las mismas, especialmente dentro de sus sistemas universitarios, ellos generalmente también  enfrentan muchas otras dificultades, entre ellas infraestructuras deterioradas, sistemas inadecuados de educación y de servicios de salud, y mercados económicos en mal funcionamiento.

Así que, al sector privado le corresponde marcar la pauta en materia de avance tecnológico en LAC. Y hay mucho por hacer.

Desigual en innovación en LAC

Según otro reciente informe² del Banco Mundial, específicamente orientado a la falta de innovación en LAC, los negocios de la región “presentan una brecha de innovación considerable frente a otros países y regiones (comparables)”. Las cifras no mienten – en promedio, la probabilidad de que las empresas en LAC introduzcan un producto nuevo es 20 por ciento inferior a la de sus contrapartes en Europa y Asia³.

¿Por qué esa disparidad en innovación? Abundan las teorías, y son bien legítimas – un entorno lento para reformas regulatorias en algunos países, bajos niveles de competencia en ciertos sectores, opciones de financiamiento limitadas, e insuficiente educación técnica y gerencial.

Pero las empresas privadas – especialmente las corporaciones multinacionales, cuyo acceso a los recursos es mayor que el requerido por las empresas nacionales más pequeñas – han tenido un gran efecto en numerosos campos donde contribuyen a potenciar la economía regional y la competitividad global. A menudo, lo hacen por un efecto de “desbordamiento”, es decir, por la capacidad que estas organizaciones tecnológicamente avanzadas y bien financiadas tienen para pedir a sus proveedores mayor observancia de las pautas de proceso y otros factores de calidad – un tipo de innovación “forzada” que es, no obstante, efectiva.

También causando un mayor impacto en la economía y, en menor medida, en la innovación están las multilatinas4, empresas con sede en LAC que se han expandido más allá de sus fronteras originales para competir en el mercado global.

En muchos casos, las multilatinas – por ejemplo América Móvil y Embraer – se han expandido internacionalmente no sólo para aumentar sus ingresos, sino también para ganar mayor acceso a la tecnología, al personal formado y a la pericia sectorial. Por fortuna, muchas de las mejores prácticas adquiridas encuentran el camino a casa y promueven la innovación nacional.

Estos esfuerzos atestiguan el impacto que el visionario enfoque innovador de las multinacionales o multilatinas puede tener para estimular el crecimiento y desarrollo generalizado y, positivamente también, otras innovaciones en LAC.

La innovación en acción
Una iniciativa particularmente entusiasmante fue la anunciada5 a principios de año por el gobierno de México. Éste se encuentra reuniendo fondos federales, estatales y privados por un monto aproximado de US$590.000 millones en los próximos cinco años para mejorar la infraestructura nacional de energía, comunicaciones, transporte y otros sectores. El cuarenta por ciento de la inversión proviene de fondos privados, lo que ofrece una oportunidad para que las empresas y firmas de inversión participen en estimular una innovación que intensifique la productividad y competitividad mexicana.

En FedEx LAC contamos con el apoyo y la dedicación que uno pudiera esperar de una empresa mundial construida sobre las bases de la innovación, y estamos dedicados a invertir más en tecnología nueva en toda la región. Como empresa de transporte, nuestro énfasis recae en aquellas formas de innovación que no sólo mejoren nuestras operaciones internas, sino también refuercen la capacidad de nuestros clientes – en su mayoría, negocios pequeños – para servir a sus propios clientes de manera pronta y rentable.

Hace poco develamos un portafolio de servicios con embalaje termocontrolado que permite a nuestros clientes de servicios de salud situados en Puerto Rico, Panamá, Brasil, México y Colombia seleccionar una opción de “envío refrigerado”. Aprovechando ese portafolio, los fabricantes de productos de servicios de salud, hospitales y laboratorios pueden cumplir de manera segura, confiable y rentable los requisitos de temperatura de sus envíos que les permitan entregar medicinas esenciales, salvadoras de vidas.

También, invertimos US$48 millones en México para construir nuestro centro de distribución más avanzado de América Latina. Sus características y capacidades – las primeras de su clase – nos están ayudando a reducir los tiempos de tránsito, a mejorar las recolecciones y a proveer entregas más eficientes en todo el país. Más significativamente aún, gracias a estas mejoras, nuestros clientes pueden elegir soluciones rápidas y fáciles, que agregan valor a sus negocios.

Además de eso, y junto con otras empresas de transporte, estamos sacando partido del poder de la tecnología móvil para hacer nuestros procesos más fluidos, más transparentes y más eficientes en toda la cadena de suministro. Un ejemplo es SenseAware, un poderoso servicio Web que brinda a los clientes de FedEx LAC seguimiento casi en tiempo real y mayor visibilidad de sus envíos.

Aun así, a pesar de la estrategia de inversión y dedicación a la tecnología y a la innovación adoptada por las multilatinas y corporaciones multinacionales en toda la región, nuestras luchas continúan. Como lo indicó el informe del Foro Económico Mundial, la mayoría de las economías de LAC siguen girando sus ruedas sin tracción alguna en el aspecto de la competitividad. Así que, el sector privado, de común acuerdo con el sector público, debe comprometerse a hacer más.

Todavía no es demasiado tarde para ocuparnos de las debilidades de la innovación en LAC. Pero el reloj prosigue su implacable curso…


Por F. Michael Murkowski
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2014/03/31

Las economías de América Latina y el Caribe crecerán 3 por ciento en 2014 y 3,3 por ciento en 2015

bid informe anual 2014

El futuro económico de América Latina

El análisis
Federico Steinberg
(Especial Infolatam).- “Poco a poco se va confirmando que el crecimiento en América Latina se está desacelerando. Lo que pone de manifiesto esta situación es que la mayoría de los países de la región no han sabido aprovechar el boom de la última década para completar un cambio estructural en sus economías que las hiciera menos dependientes del ciclo de materias primas internacional y del entorno externo”.

BID: Informe Macroeconomico de América Latina y el Caribe2014

El análisis
José Juan Ruiz
(Informe Macroeconomico BID 2014).- “Tras un largo periodo de crecimiento y desarrollo, la mayoría de los paises de America Latina y el Caribe han desarrollado instituciones y políticas que pueden permitirles aprovechar mejor las mejoras del escenario global y, si este es el caso, reaccionar con mayor eficiencia ante los posibles shocks externos negativos”.
Se prevé que las economías de América Latina y el Caribe crecerán 3% en 2014 y 3.3% en 2015, gracias al mejoramiento de las condiciones económicas en los Estados Unidos y Europa, señala un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el  Informe Macroeconómico sobre América Latina y el Caribe de 2014 se afirma que el crecimiento regional está condicionado por  las condiciones en Estados Unidos y Europa.


El BID señaló que este pronóstico concuerda con el potencial básico de la región a falta de reformas tendientes a aumentar la productividad, que impulsen el crecimiento, según el informe macroeconómico sobre América Latina y el Caribe de 2014, titulado ‘La Recuperación Global y la Normalización Monetaria ¿Cómo Evitar una Crónica Anunciada?’
El BID señala que mejoramiento de las perspectivas económicas en los Estados Unidos y Europa ayudará a fomentar el crecimiento y existen posibilidades crecientes de que la economía estadounidense crezca a un ritmo más firme que el previsto, brindando un potencial adicional de crecimiento de la región, especialmente en México, América Central y el Caribe, cuyas economías están más vinculadas con los Estados Unidos.

La región de América Latina y el Caribe también hace frente a dos posibles riesgos negativos, de impactos financieros si las tasas de interés en los Estados Unidos aumentan a una velocidad mayor a lo previsto y de una reducción del crecimiento real de la región si el crecimiento de China se reduce. Las economías sudamericanas son especialmente vulnerables ante una desaceleración china.

Si bien las economías de la región se encuentran en una posición más sólida que la que tenían durante las crisis financieras de mediados de los años noventa, la mayoría de los países está en una posición más débil que en 2007, antes de que se precipitara la Gran Recesión.

Durante los años recientes, crecieron los niveles de la deuda pública y la dolarización, y los países aumentaron el gasto público en programas menos flexibles a acciones anti cíclicas, según el estudio que se dio a conocer en la sede de la Reunión Anual del BID.

En la presentación del informe, en el balneario brasileño de Costa do Sauípe, el economista jefe de la institución,José Juan Ruiz, aseguró que si a largo plazo, Latinoamérica “va a crecer un 3,5 %”, con una economía mundial con “tasas de entre un 4 y un 4,5 %”, va a estar por debajo del desempeño medio, sin “tener la posibilidad de ganar terreno y protagonismo” en el mundo.

“Y posiblemente tasas del 3,5 % no son suficientes para poder cumplir con las expectativas y los desafíos sociales que tiene por medio”, mientras que seguirá perdiendo terreno en lo que se refiere a renta per cápita en relación a Estados Unidos y los países emergentes de Asia.

Un factor determinante para la economía de la región a corto plazo es una posible recuperación más fuerte de lo previsto en EE.UU., impulsada por los mercados de la vivienda y laboral, que puede impulsar una subida de los intereses más rápido de lo anticipado y “provocar tropezones en el camino”, dijo Ruiz.

Paralelamente, “las tasas de crecimiento más moderadas en China despiertan inquietudes”, sobre todo para los países de Sudamérica, cuyos mercados de materias primas están más vinculados a los avatares de la economía del gigante asiático.

La aceleración estadounidense, sin embargo, podría suponer ventajas, sobre todo para los países del norte (México, Centroamérica y el Caribe), cuyo crecimiento podría aumentar a una media del 3,7 % entre 3014 y 2016, frente al 3,4 % previsto ahora.
En el caso de América del Sur, de darse los factores que anticipa el BID en EE.UU. y China, podría producirse una desaceleración media al 2,9 % en el período 2014-2016, frente al 3,3 % previsto ahora.

Los ritmos previstos, “desafortunadamente son insuficientes para satisfacer las numerosas demandas sociales en la región y reflejan un bajo crecimiento de la productividad”, lo que impedirá “mantener niveles de ingreso relativos con otras economías emergentes o cerrar la brecha” con los países avanzados, insiste el informe.
COSTA DE SAUÍPE (BRASIL), 30/03/2014.- EFE/Julio César Rivas
Ruiz aseguró que aparte del incremento del gasto público, que aumentó en la región un 52 por ciento de 2008 a 2013, "lo que es todavía más preocupante" es que una parte importante de ese gasto fue a partidas fijas, como subsidios o ampliación de salarios.
Aunque el BID ve que Latinoamérica está en una posición “más sólida” que la que tenía durante las crisis financieras de mediados de los años 90, en su mayoría los países están en una posición más débil que en 2007, antes de que se precipitara la Gran Recesión.
Entre las debilidades, el economista jefe del BID destacó un deterior de los balances fiscales y aseguró que el déficit fiscal estructural del típico país de la región representa ahora un 3,1 % del PIB, cuando en 2007 era de un 0,5 %, con lo que estaba mejor preparada para encarar un shock externo.
Asimismo, los niveles de deuda pública y la dolarización de las economías han crecido recientemente, y los países aumentaron el gasto público en programas menos flexibles, lo que deja menos margen a la adopción de acciones anticíclicas, según el estudio.
En declaraciones a Efe previas a la presentación del informe, Ruiz aseguró que aparte del incremento del gasto público, que aumentó en la región un 52 por ciento de 2008 a 2013, “lo que es todavía más preocupante” es que una parte importante de ese gasto fue a partidas fijas, como subsidios o ampliación de salarios.

El porcentaje de gasto empleado en infraestructura, en generación de capital público, es “menos de un tercio del incremento del gasto público” total, y la subida en las partidas fijas, como salarios a funcionarios y subvenciones, supone haber concedido “derechos” a la población y revertirlos exige usar “capital político”, dijo.

Sobre el peligro de una parada súbita de entrada de capitales a la región, como ha ocurrido en crisis del pasado, el economista jefe del BID dijo que éste es inferior al que había en 1997, pero superior a la situación en 2007, cuando Latinoamérica estaba mejor preparada pata afrontar los efectos de un choque externo.

Una caída de la entrada de capitales, según el experto, debe compensarse por un ajuste de la cuenta corriente, una depreciación del tipo de cambio real y una disminución del crecimiento.

Otro aspecto del que advierte el informe macroeconómico del BID es del elevado endeudamiento en dólares que han acumulado las grandes empresas, financieras y no financieras, de la región en los últimos cinco años, sobre todo con la emisión de bonos, aprovechando las facilidades de un mercado con tipos de interés muy bajos.

La receta fundamental que propone el BID a Latinoamérica para evitar “los tropezones” es encarar reformas tendentes a incrementar la productividad que impulsen el crecimiento y tomar medidas para atenuar el impacto del endurecimiento de la política monetaria de EE.UU. o la merma del crecimiento de China.

www.infolatam.com

2013/10/04

La coyuntura económica internacional y sus consecuencias macroeconómicas para América Latina y el Caribe

cepalEste documento fue elaborado por la División de Desarrollo Económico de la CEPAL, bajo la supervisión de Juan Alberto Fuentes, Director de la División, y con contribuciones de los siguientes funcionarios: Alejandra Acevedo, Seung-jin Baek, Rodrigo Cárcamo, Jazmín Chiu, Cambiz Daneshvar, Ivonne González, Michael Hanni, Luis Felipe Jiménez, Giannina López, Alexander Loschky, Sandra Manuelito, Ricardo Martner, Ramón Pineda y Jürgen Weller.
Ver Informe completo: “La coyuntura económica internacional y sus consecuencias macroeconómicas para América Latina y el Caribe”
INTRODUCCION
En este documento se identifican los principales rasgos de la actual coyuntura económica internacional y cuáles serían las consecuencias más importantes que tendrían para el desempeño macroeconómico de América Latina. Entre los principales rasgos de la actual coyuntura económica internacional se destacan indicios preliminares de que se ha detenido el deterioro del crecimiento económico mundial, lo cual se estaría reflejando en cierta estabilización del crecimiento del comercio internacional, aunque todavía no se vislumbra con certeza un dinamismo significativo ni del crecimiento del PIB mundial ni del comercio internacional. Como parte de este panorama internacional potencialmente positivo pero aún incierto, se combinan dos tendencias: una vinculada a los efectos de las políticas fiscales aplicadas en los países más afectados por la crisis financiera mundial que estalló en 2008 y otra relacionada con las repercusiones de las políticas monetarias adoptadas por estos mismos países.

Por una parte, perduran los riesgos y una tendencia a restringir el crecimiento de la demanda interna en los países desarrollados, debido a los ajustes implementados con el fin de reducir las persistentes brechas fiscales de Europa, los Estados Unidos y el Japón. Aunque con diferencias, en la mayoría de los países se restringió el gasto público o se aumentaron los impuestos. Por otra parte, se impulsaron estímulos monetarios para facilitar una salida de la recesión. En particular, la Reserva Federal de los Estados Unidos aplicó un programa de estímulos monetarios que consistió en la compra de activos financieros y no financieros del sector privado a cambio de liquidez, lo cual se reflejó en el crecimiento de los agregados monetarios con rezagos variados. Otras economías, como el Japón y el Reino Unido, así como el Banco Central Europeo, han adoptado políticas similares para impulsar una recuperación del crédito en estos países o grupos de países.

Los efectos de las políticas han sido diferenciados. El ajuste fiscal realizado en los países desarrollados ha tendido a reforzar la falta de dinamismo del crecimiento surgida de la crisis financiera mundial, al restringir sensiblemente la expansión de la demanda interna —incluida la demanda de importaciones—, lo que ha repercutido en el escaso dinamismo del comercio internacional. Esta situación, con sus correspondientes efectos multiplicadores en otras economías, como la de China, ha afectado directamente a las economías de América Latina y el Caribe, al provocar una contracción de sus exportaciones, en parte por la caída de los precios de las materias primas exportadas. El menor crecimiento de los países desarrollados también ha perjudicado el flujo del turismo y de las remesas a la región, y la cuenta corriente de la balanza de pagos de umerosos países de América Latina y el Caribe se ha deteriorado, a pesar de lo cual se sigue observando cierto dinamismo —y en algunos casos un repunte parcial— de la actividad económica y del empleo.

A su vez, el aumento de la liquidez internacional resultante de los estímulos monetarios dio lugar a un aumento de los flujos de capitales hacia distintos mercados emergentes, incluida América Latina y el Caribe. Este aumento obedeció a los diferenciales de las tasas de rendimiento previsto, afectados por perspectivas de mayores tasas de interés y de crecimiento económico. En paralelo, la mayor demanda de activos de mercados emergentes se tradujo en presiones a la apreciación de las monedas de dichos países, en especial aquellos con mayor integración a los mercados financieros internacionales y los especializados en productos básicos, que también fueron considerados objeto de inversión por los inversores internacionales.

En mayo de 2013, el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos anunció que, según la evolución de la actividad económica del país y, en particular, del empleo, el programa de compra de activos podría llegar a su fin. Aunque el anuncio era positivo en la medida en que reflejaba cierta reactivación de la economía estadounidense, desencadenó una mayor volatilidad en el corto plazo, por los mayores rendimientos de los bonos de ese país (y de las tasas de interés), las reducciones de los índices bursátiles mundiales y de América Latina, y la mayor volatilidad cambiaria, incluidas presiones que favorecían la depreciación cambiaria en los países latinoamericanos —y emergentes, en general— más integrados a los mercados financieros internacionales. Así, desde mayo de 2013, las primas de riesgo de países emergentes, incluidos los países de la región, se elevaron significativamente. Este aumento reflejó las expectativas de encarecimiento futuro de los recursos externos, al percibirse que tal fenómeno podría tener una mayor incidencia en los países cuyo déficit de la cuenta corriente subiera significativamente, puesto que dependerían en gran medida del financiamiento externo para cubrir esta brecha.

Con el anuncio posterior, en septiembre, de que el fin de los estímulos monetarios se postergaba, los índices bursátiles mejoraron, bajó el rendimiento de los bonos de los Estados Unidos y se apreciaron las monedas en varios países de América Latina con relación al dólar. Persiste el peligro, sin embargo, de que el anuncio del retiro de los estímulos podría reducir la demanda de los activos financieros de estas economías, lo que a su vez tendría efectos negativos en los precios de dichos activos y en la emisión de nuevos instrumentos de mercados emergentes, con el consiguiente aumento de los costos de los recursos externos requeridos para cubrir el déficit de la cuenta corriente y financiar la inversión. Además, la incertidumbre sobre la política fiscal de los Estados Unidos, con la amenaza de que sea más restrictiva en el futuro, junto con el menor crecimiento observado de la economía china, podría tener efectos moderadores sobre los precios de algunos productos básicos. Esto implica que, desde la perspectiva de la necesidad de dinamizar la economía mundial y la de América Latina y el Caribe, el fin de los estímulos monetarios tendría que coincidir con un claro repunte del comercio, que a su vez está vinculado a las políticas fiscales de los paísesdesarrollados, para así compensar los efectos de la volatilidad e incertidumbre financiera generada por elfin —o por el anuncio del fin— de estos estímulos.

Desde la perspectiva de la CEPAL, facilitar el paso de esta transición de poco dinamismo comercial y de volatilidad financiera internacional justifica implementar políticas distinguiendo entre las respuestas orientadas al corto plazo y las de largo plazo. En el corto plazo, el nuevo escenario financiero mundial se caracteriza por las expectativas de mayor rendimiento de los activos de los Estados Unidos y el posible fin del deterioro de las economías desarrolladas. En esas condiciones, es previsible que se produzca un reequilibrio de carteras de inversión en favor de activos financieros de esos países, en particular de los Estados Unidos. Generalmente, ello ocurre en forma rápida y eleva de forma exagerada las variaciones de corto plazo en precios clave, como el de los productos básicos de exportación, y en el tipo de cambio. En cierta medida, esta readecuación de carteras ya se ha producido, como lo reflejan las salidas netas de los componentes más variables y líquidos de la cuenta financiera de la balanza de pagos en varios países de la región (los pasivos netos de otras inversiones, que incluyen depósitos transfronterizos y líneas de crédito). Pero no puede descartarse que durante los próximos meses esa salida de recursos se mantenga, si bien no con la misma intensidad, puesto que los flujos más volátiles ya habrían salido.

En la medida en que exista credibilidad en el sistema cambiario (es decir, que el nivel del tipo de cambio nominal observado no se encuentre muy alejado de lo que correspondería según sus determinantes fundamentales), la respuesta de corto plazo debería tener dos orientaciones: i) emplear las reservas internacionales, manteniendo las reglas de salidas y entradas de flujos financieros, para reforzar la confianza en el sistema y prever salidas abruptas ocasionadas por expectativas de modificaciones del régimen cambiario, y ii) moderar las fluctuaciones más bruscas del tipo de cambio, por su posible efecto tanto en la inflación como en las expectativas, muchas veces autoalimentadas, de devaluación.
En el mediano a largo plazo, en la medida en que se materialice el mayor crecimiento en los países desarrollados y su política monetaria sea menos expansiva, es previsible un fortalecimiento de sus monedas. Ello representaría una corrección hacia el reequilibrio tras las distorsiones creadas por el aumento sin precedentes de la liquidez global proveniente de países desarrollados.

La recomendación general sería aceptar gradualmente este nuevo escenario, permitiendo que el tipo de cambio refleje la tendencia a una depreciación de las monedas de los países menos desarrollados. Si bien ello puede significar el encarecimiento relativo de ciertos bienes necesarios para el consumo y la producción interna, en contrapartida permite recuperar parte de la competitividad perdida por los sectores transables (exportables e importables) de las economías de América Latina y el Caribe. Esta recomendación de la política cambiaria debería enmarcarse dentro de una perspectiva de largo plazo centrada en favorecer la inversión en la diversificación de la producción de los sectores transables, con lo cual se transitaría de una situación en que el crecimiento está anclado principalmente en la expansión del consumo a una situación en que la inversión y las exportaciones aumenten su contribución al crecimiento en un contexto de creciente igualdad.

Evaluaciones de la CEPAL sugieren que la productividad laboral en América Latina y el Caribe depende tanto del monto y destino de la inversión como de la heterogeneidad estructural que existe en la región. En cuanto al incremento de la productividad y como base del crecimiento futuro, la CEPAL ha recomendado impulsar la inversión dirigida a favorecer el aumento de la producción y de la diversificación de bienes y servicios transables sobre la base de pactos que involucren al Estado, al sector privado y a las organizaciones sociales, mediante arreglos institucionales y la implementación de políticas de corto y largo plazo. Como parte de este proceso, sería fundamental aprovechar la demanda regional surgida de la expansión del consumo que se ha observado en América Latina y el Caribe en los últimos años, ya que podría ser el punto de partida de un proceso de integración basado en la expansión dinámica de las inversiones y de las exportaciones intrarregionales.

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