Las innovaciones tecnológicas impulsan a las economías más exitosas del mundo. Sin embargo, para muchas naciones lo contrario es igualmente cierto, ya que la carencia de los revolucionarios avances tecnológicos de la Era Digital ha obstaculizado de manera grave el crecimiento económico y ha afectado de manera negativa la calidad de vida.
Desgraciadamente, la región de América Latina y el Caribe (LAC, por sus siglas en inglés) es donde se encuentran varias de las naciones del mundo rezagadas en materia de innovación tecnológica.
Según los resultados más recientes publicados por el informe anual del Foro Económico Mundial¹, 13 países de LAC se clasificaron en la mitad inferior de los 144 países medidos por su capacidad de innovar en tecnología. No es una casualidad que 12 de esos 13 países – todos menos Perú – se clasifiquen también en la mitad inferior de las economías del mundo cuando medimos su capacidad de competir en el mercado global.
Aun cuando los gobiernos de LAC se esfuerzan por aumentar el nivel de su apoyo a las iniciativas de investigación y desarrollo tanto como el de su inversión en las mismas, especialmente dentro de sus sistemas universitarios, ellos generalmente también enfrentan muchas otras dificultades, entre ellas infraestructuras deterioradas, sistemas inadecuados de educación y de servicios de salud, y mercados económicos en mal funcionamiento.
Así que, al sector privado le corresponde marcar la pauta en materia de avance tecnológico en LAC. Y hay mucho por hacer.
Desigual en innovación en LAC
Según otro reciente informe² del Banco Mundial, específicamente orientado a la falta de innovación en LAC, los negocios de la región “presentan una brecha de innovación considerable frente a otros países y regiones (comparables)”. Las cifras no mienten – en promedio, la probabilidad de que las empresas en LAC introduzcan un producto nuevo es 20 por ciento inferior a la de sus contrapartes en Europa y Asia³.
¿Por qué esa disparidad en innovación? Abundan las teorías, y son bien legítimas – un entorno lento para reformas regulatorias en algunos países, bajos niveles de competencia en ciertos sectores, opciones de financiamiento limitadas, e insuficiente educación técnica y gerencial.
Pero las empresas privadas – especialmente las corporaciones multinacionales, cuyo acceso a los recursos es mayor que el requerido por las empresas nacionales más pequeñas – han tenido un gran efecto en numerosos campos donde contribuyen a potenciar la economía regional y la competitividad global. A menudo, lo hacen por un efecto de “desbordamiento”, es decir, por la capacidad que estas organizaciones tecnológicamente avanzadas y bien financiadas tienen para pedir a sus proveedores mayor observancia de las pautas de proceso y otros factores de calidad – un tipo de innovación “forzada” que es, no obstante, efectiva.
También causando un mayor impacto en la economía y, en menor medida, en la innovación están las multilatinas4, empresas con sede en LAC que se han expandido más allá de sus fronteras originales para competir en el mercado global.
En muchos casos, las multilatinas – por ejemplo América Móvil y Embraer – se han expandido internacionalmente no sólo para aumentar sus ingresos, sino también para ganar mayor acceso a la tecnología, al personal formado y a la pericia sectorial. Por fortuna, muchas de las mejores prácticas adquiridas encuentran el camino a casa y promueven la innovación nacional.
Estos esfuerzos atestiguan el impacto que el visionario enfoque innovador de las multinacionales o multilatinas puede tener para estimular el crecimiento y desarrollo generalizado y, positivamente también, otras innovaciones en LAC.
La innovación en acción
Una iniciativa particularmente entusiasmante fue la anunciada5 a principios de año por el gobierno de México. Éste se encuentra reuniendo fondos federales, estatales y privados por un monto aproximado de US$590.000 millones en los próximos cinco años para mejorar la infraestructura nacional de energía, comunicaciones, transporte y otros sectores. El cuarenta por ciento de la inversión proviene de fondos privados, lo que ofrece una oportunidad para que las empresas y firmas de inversión participen en estimular una innovación que intensifique la productividad y competitividad mexicana.
En FedEx LAC contamos con el apoyo y la dedicación que uno pudiera esperar de una empresa mundial construida sobre las bases de la innovación, y estamos dedicados a invertir más en tecnología nueva en toda la región. Como empresa de transporte, nuestro énfasis recae en aquellas formas de innovación que no sólo mejoren nuestras operaciones internas, sino también refuercen la capacidad de nuestros clientes – en su mayoría, negocios pequeños – para servir a sus propios clientes de manera pronta y rentable.
Hace poco develamos un portafolio de servicios con embalaje termocontrolado que permite a nuestros clientes de servicios de salud situados en Puerto Rico, Panamá, Brasil, México y Colombia seleccionar una opción de “envío refrigerado”. Aprovechando ese portafolio, los fabricantes de productos de servicios de salud, hospitales y laboratorios pueden cumplir de manera segura, confiable y rentable los requisitos de temperatura de sus envíos que les permitan entregar medicinas esenciales, salvadoras de vidas.
También, invertimos US$48 millones en México para construir nuestro centro de distribución más avanzado de América Latina. Sus características y capacidades – las primeras de su clase – nos están ayudando a reducir los tiempos de tránsito, a mejorar las recolecciones y a proveer entregas más eficientes en todo el país. Más significativamente aún, gracias a estas mejoras, nuestros clientes pueden elegir soluciones rápidas y fáciles, que agregan valor a sus negocios.
Además de eso, y junto con otras empresas de transporte, estamos sacando partido del poder de la tecnología móvil para hacer nuestros procesos más fluidos, más transparentes y más eficientes en toda la cadena de suministro. Un ejemplo es SenseAware, un poderoso servicio Web que brinda a los clientes de FedEx LAC seguimiento casi en tiempo real y mayor visibilidad de sus envíos.
Aun así, a pesar de la estrategia de inversión y dedicación a la tecnología y a la innovación adoptada por las multilatinas y corporaciones multinacionales en toda la región, nuestras luchas continúan. Como lo indicó el informe del Foro Económico Mundial, la mayoría de las economías de LAC siguen girando sus ruedas sin tracción alguna en el aspecto de la competitividad. Así que, el sector privado, de común acuerdo con el sector público, debe comprometerse a hacer más.
Todavía no es demasiado tarde para ocuparnos de las debilidades de la innovación en LAC. Pero el reloj prosigue su implacable curso…
Por F. Michael Murkowski
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