Gonzalo Bofill: "Preparamos a Carozzi para enfrentar la competencia en los próximos 20 años"
Tras inaugurar su nuevo complejo industrial, el
presidente del grupo, dice que ahora buscan nuevos mercados en la región
y consolidarse en consumo masivo.
por K. Ferrando y S. Pérez
LA mayor transformación de Empresas Carozzi empezó a planearse durante
la noche del 3 de agosto de 2010. En la sala de directorio, a unos 100
metros de las llamas que en esos momentos consumieron 30 mil metros
cuadrados de la planta de pastas y cereales de Nos, Gonzalo Bofill
Velarde, presidente del grupo, trabajó hasta la madrugada junto a un
equipo de unas 20 personas. “Apaguemos luego esto para que empecemos a
trabajar. Esto deberá ser recordado como una anécdota. No como una
desgracia”, dice que fue la consigna de esa jornada.
Y lo que en
un principio fue un plan para sobreponerse al siniestro, terminó
convirtiendo a Nos en uno de los mayores complejos industriales de
alimentos de Latinoamérica y cambiando radicalmente a la firma, que con
una capacidad de 375 mil toneladas anuales recuperó su volumen en
pastas, aumentó en 50% su capacidad de producción de galletas y snacks y
en 70% la de cereales. “Tuvimos la capacidad de que ese primer proyecto
pasara a ser una transformación, más que una reconstrucción. Este
Carozzi no es el mismo de hace dos años. Es otra empresa: en capacidad
de producción, en su compromiso con el medioambiente, en
sustentabilidad, en seguridad alimentaria, etc. Preparamos a Carozzi
para enfrentar la competencia en los próximos 20 años”, explica Bofill,
tras recorrer las obras que inauguró este jueves.
Recuerda que el
proyecto estuvo aprobado en 50 días y que trabajaban contrarreloj,
porque el seguro por lucro cesante los cubría sólo por un año. Debían
empezar a producir pastas cuanto antes -mien- tras, se abastecieron vía
importaciones- y lo lograron en el plazo estipulado, gracias al
compromiso del equipo que lo acompañó durante la madrugada del incendio y
el resto de los trabajadores. “Yo giraba la cabeza y veía cómo caían
las techumbres. Sonaban las sirenas y todos veíamos las llamas a todo lo
largo y ancho de esta avenida. Estuvimos hasta las 4 de la mañana
asignando responsabilidades y formando los distintos comités. Para mí
ese fue el momento y la reunión más importante”, confiesa.
Hoy,
en las 130 hectáreas que posee la empresa coexisten seis unidades
productivas: pastas, bebidas y postres, harina, galletas, cereales y
arroz. También ampliaron 40% su centro de distribución, a 66 mil metros
cuadrados, hicieron oficinas, un centro cívico, canchas deportivas, un
supermercado para los trabajadores, un casino y 15 mil metros cuadrados
de bodegas subterráneas que suministran insumos a las plantas. En total,
115 mil metros cuadrados nuevos, casi cuatro veces lo que se quemó,
ahora todo inserto en un gran proyecto de paisajismo.
Cuenta que a
medida que el proyecto fue teniendo una mayor envergadura recibió
comentarios por su audacia. “Una vez vino a vernos un empresario
extranjero y le dije que debíamos ser uno de los centros productivos más
grandes de Chile y él me dijo: ‘no, de Latinoamérica. Son pocos los
centros productivos de estas dimensiones’”.
Este es el resultado
del plan que bautizaron como “Lasaña”. Y por dos razones. La primera,
porque el techo del edificio central imita las ondas de esta tradicional
pasta, y la segunda, “porque fuimos parte de una verdadera hazaña: la
proeza de levantarnos en poco tiempo y transformar la compañía”, dice
Bofill, quien ha pasado 33 de sus 56 años trabajando en Carozzi, grupo
que hoy emplea a más de 10.000 personas.
Todo esto demandó US$
350 millones en los últimos dos años. Lo que viene ahora, asegura
Bofill, es un triple desafío: rentabilizar esta inversión, ingresar a
nuevas categorías de consumo masivo y consolidar una posición fuerte en
otro país de América Latina (ver nota secundaria). Hoy tienen plantas en
Chile, Perú y Argentina y oficinas comerciales en Estados Unidos,
México, Ecuador y Paraguay. Un 51% de sus ventas anuales proviene del
extranjero.
Uno de los hechos que destaca Bofill de todo este
proceso es que mantuvieron sus planes para otras unidades productivas de
la firma. Así, por ejemplo, construyeron una planta de jugos en Teno
(US$50 millones) y ampliaron Molitalia en Perú (US$ 30 millones). “Nada
se detuvo, quisimos dar una señal de mucha motivación para nuestra
gente, que no pensaran que sólo nos enfocaríamos en recuperar la planta
de pastas, sino que también seguiríamos adelante con nuestros otros
planes de crecimiento”, comenta. En el caso de las pastas, dice que
recobraron la capacidad que tenían para producir 97 mil toneladas al
año, pero “con otra tecnología, otra productividad y otra calidad final
de producto”.
LO QUE VIENE
Dentro de los
próximos meses, la empresa destinará otros US$100 millones a mejorar sus
procesos. “Esto es parte de nuestro proyecto de consolidar a la
compañía en un nivel de productividad que nos haga realmente
competitivos a nivel mundial”, explica Bofill.
Carozzi tiene 40
marcas en 16 categorías, que van desde las tradicionales pastas a
chocolates, galletas, confites, bebidas, harinas, arroz, cereales y
alimentos para mascotas. En Chile, donde obtiene 49% de su facturación,
42% corresponde a alimentos; 44% a confites, y 14% a mascotas.
Para
este año, la empresa espera ventas por US$1.200 millones, superando por
primera vez los US$ 1.000 millones. El empresario admite que es un hito
más para Carozzi. “Al final de cuentas, lo importante es que nos pilla
sólidos, muy diversificados, con una internacionalización muy avanzada y
muy consolidada. Además, con marcas muy potentes en cada una de las
categorías. Hoy somos primeros o segundos en todas las categorías en que
estamos”, señala.
Esta nueva etapa de crecimiento también está
marcada por la búsqueda de asesoría externa. En el proyecto Lasaña, por
ejemplo, trabajaron con la empresa de ingeniería Poch. “Siempre hacíamos
las cosas con nuestra gente, pero para enfrentar esta emergencia
decidimos apoyarnos en una empresa externa y fue un acierto
contratarlos. Sin ellos no hubiéramos podido hacer esto en el tiempo
récord que lo hicimos. Uno siempre tiene que estar dispuesto a aprender
del resto y confirmamos y afianzamos ese estilo de hacer empresa”,
indica el presidente de la firma.
"Queremos entrar en nuevas áreas de negocios en consumo masivo"
EN
medio de la reconstrucción, Carozzi mantuvo sus otros proyectos de
crecimiento. Entre ellos, el foco de diversificarse hacia otros rubros,
que materializaron un año después del incendio, cuando compraron la
empresa de alimentos para mascotas Nutripo, en US$ 82 millones.
“Mientras avanzábamos en Nos, seguimos produciendo, nos reconstruimos y
fuimos capaces de ingresar a una nueva categoría. Peleamos con los
grandes de este rubro para entrar a alimentos para mascotas y compramos
al líder del mercado”, comenta Bofill.
Para la empresa, era clave
entrar a esa categoría, porque es un mercado en expansión y con tasas
de crecimiento muy superiores a las pastas: mientras en el país se
venden 130 mil toneladas de pastas al año, la demanda por alimento para
mascotas llega a 250 mil toneladas. Este negocio agregó al grupo ventas
por US$100 millones anuales.
¿Esta adquisición fue tan importante como la de Costa o Ambrosoli?
Sí,
porque nos transforma en una empresa de consumo masivo y no solamente
en una empresa alimenticia. Y nuestro gran objetivo es ese:
transformarnos en la empresa de consumo masivo más respetada y valorada
de Latinoamérica. Eso necesariamente pasaba por ampliar el portafolio y
no sólo concentrarnos en alimentos para humanos.
¿Por qué decidieron hacer esta transición?
Es
necesario diversificarse para aprovechar las sinergias que uno tiene en
este mercado. Por lo tanto, si nosotros tenemos capacidad de gestión
industrial, buena capacidad de distribución y, a la vez, somos capaces
de administrar marcas, tenemos los tres elementos fundamentales para
crecer en otras categorías. Eso lo pensamos desde hace unos años, pero
estábamos esperando la oportunidad para concretarlo. En el negocio de
alimento para mascotas veníamos hace cinco años buscando la alternativa.
¿Cómo harán para consolidarse como una empresa de consumo masivo?
Eso
significa entrar a nuevas áreas de negocios. El crecimiento de Carozzi
ha estado siempre en confiar en lo que somos capaces de producir. Por lo
tanto, el crecimiento orgánico es fundamental, pero siempre estamos
abiertos a analizar la posibilidad de crecer vía adquisiciones, en
especial cuando queremos ingresar a otras áreas donde las marcas son
fundamentales.
¿En qué categorías quieren crecer?
En todas las categorías de consumo masivo.
¿Lácteos por ejemplo?
Pueden ser lácteos o té, por ejemplo. Aseo personal, lo que llaman Personal & Home Care…
¿Eso lo harán en el corto plazo?
Nuestro
primer y gran objetivo hoy es rentabilizar esta inversión. Luego,
tenemos que ingresar a otras áreas de negocios y, en tercer lugar, estar
presente en otros países de Latinoamérica.
¿Ecuador, Colombia, México y Centroamérica siguen siendo los focos?
Sí.
¿En alguno de ellos están más avanzados?
De
todas maneras. No tiene sentido decirlo ahora, pero siempre estamos
analizando y sentimos que este debiera ser uno de nuestros pasos
importantes. Para Carozzi es determinante estar en otro país para
cumplir con su visión.
¿Qué miran en un país?
Que
se respeten las instituciones y las reglas del juego. Que uno, como
inversionista extranjero, tenga la posibilidad de desarrollar su
actividad en un país bien administrado desde el punto de vista económico
y con un consumo creciente.
¿En esa categoría están Colombia y México?
Hay otros países, quizás no tan grandes, que también ofrecen posibilidades. Estamos en esa búsqueda.
¿La apuesta es replicar el modelo productivo de Carozzi afuera?
La
única manera de que Carozzi siga siendo una empresa relevante a nivel
internacional es que siga siendo altamente productiva y alcanzando un
nivel de competitividad internacional. Nos gusta ir replicándonos
afuera. En Perú participamos en 15 categorías de productos: las mismas
que acá y algunas más. Estamos en mermeladas allá y acá no. Estamos
vendiendo Master Dog y debiéramos levantar una planta allá en el corto
plazo. Los competidores son globales, por lo tanto, si no tienes un
estándar de competitividad y productividad a nivel internacional, no
eres nadie.
¿Siguen trabajando con el grupo Pérez Companc tras el fin de la alianza en Argentina?
Sí.
Nosotros distribuimos cosas de ellos acá y ellos nos producen allá. Y
nos gustaría, ojalá, el día de mañana, enfrentar algo juntos afuera,
porque además somos complementarios… La relación es muy cercana.
www.latercera.com
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