Las claves
- Cientos de miles de personas se movilizaron el jueves en todo el país e incluso fuera de Argentina en protesta por la inseguridad, la inflación, la corrupción, las restricciones cambiarias y contra la posibilidad de una reforma constitucional para que Fernández pueda aspirar a la reelección en 2015.
Cacerolazos como expresión de la disidencia democrática
(Especial para Infolatam).-”El día 8 de noviembre, la manifestación masiva y pacífica por parte de una clase media descontenta en las principales ciudades de Argentina, en forma de cacerolazos, está mandando una fuerte advertencia la Presidente. Hoy, el deterioro económico de la Argentina sólo es frenado por la enorme riqueza del país, principalmente en agricultura, minería y capital humano. Pero esta protección tiene límites. Si las políticas no se corrigen pronto, el cacerolazo será cada vez más fuerte”.“El verdadero problema es la falta de una dirigencia política que represente un modelo alternativo. De eso no podemos hacernos cargo”, dijo la mandataria en su primera intervención tras las movilizaciones secundadas por cientos de miles de personas en todo el país.
“No nos podemos hacer cargo nosotros de esa falta, nosotros creemos en nuestro proyecto político, (los otros) que se encarguen de generar un proyecto en base a lo que quiera la sociedad”, subrayó Fernández en una intervención centrada en reivindicar los logros de su gestión sin mencionar las protestas del jueves.
Además de la presidenta, desde el oficialismo sólo el ex jefe de Gabinete y actual senador Aníbal Fernández se refirió al tema para asegurar que las protestas no le quitan el sueño y que no entiende “hacia dónde va el mensaje” de los manifestantes. “Lo que no logro es comprender el mensaje hacia dónde va ni de qué tengo que tomar nota”, dijo.
Por el contrario, varios dirigentes opositores coincidieron en la necesidad de “tomar nota” de la indignación popular. “El mensaje de la gente fue que quiere ser conducida con una agenda positiva, que resuelve sus problemas, y no con una agenda que confronta y divide”, dijo hoy el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri.
“La oposición tiene que aprender de la marcha de ayer que si pretende gobernar -como es mi caso, que pretendo gobernar en 2015-, tenemos que tener una agenda cercana, concreta, que la gente comprenda”, agregó Macri, duramente criticado esta semana por acudir a un concierto de rock en medio de un apagón que sumió en el caos la capital, sembrada de toneladas de basura por una huelga.
También para el socialista Hermes Binner la manifestación tuvo “una dirección principal hacia el Gobierno” pero implicó una “demanda hacia la oposición” y es necesario “empezar a construir una oposición alternativa” y “una renovación”.
Un análisis compartido por el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Mario Barletta, porque “quienes conformamos los partidos de la oposición tenemos que ser quienes tratemos un proyecto alternativo”.
Cientos de miles de personas se movilizaron el jueves en todo el país e incluso fuera de Argentina en protesta por la inseguridad, la inflación, la corrupción, las restricciones cambiarias y contra la posibilidad de una reforma constitucional para que Fernández pueda aspirar a la reelección en 2015.
El próximo desafío al Gobierno de Cristina Fernández llegará apenas en unos días, el 20 de noviembre, con la huelga general convocada por sindicatos enfrentados con el oficialismo.
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