Los agricultores tradicionalmente han optado por el trigo en lugar de la cebada porque tiene un valor más alto para la exportación. Sin embargo, eso está cambiando
La política de Argentina de poner límites a la exportación de trigo para contener la inflación de los alimentos en su país tiene el "efecto perverso" de beneficiar a cerveceras como Heineken y abaratar el alimento a los criadores de cerdo de China, explican los productores de trigo.
Los agricultores de Argentina de una zona que en la
primera mitad del siglo pasado se conocía como el granero del mundo,
aumentarán en 17% la siembra de cebada este año en detrimento del trigo,
que se contraerá a la segunda más baja en un siglo, dijo ayer la Bolsa
de Cereales de Buenos Aires. La cebada no está incluída en la
restricción a las exportaciones de la presidenta Cristina Fernández.
Cerveceras
como Heineken y Anheuser-Busch InBev, la productora de Budweiser, salen
ganando en momentos en que Argentina abarata uno de sus principales
costos de producción, dijo Raúl Maestre, el tesorero de la asociación de
productores de trigo de Argentina, en entrevista telefónica. Los
productores también se sienten atraídos hacia la cebada cuando los
crecientes precios del maíz obligan a los criadores de cerdos y pollos
de China a utilizar la cebada como alimento, dijo.
"Los
agricultores se alejan del trigo debido a la intervención del gobierno",
dijo ayer Daniel Miró, presidente de la consultora agroindustrial
Nóvitas SA, en entrevista telefónica desde Buenos Aires. "La cebada es
un cereal emergente".
La cebada y el trigo son cultivos de
invierno que se siembran en julio y agosto y se cosechan en diciembre,
según el operador de Buenos Aires J.J. Hinrichsen. Los agricultores
tradicionalmente optaron por el trigo en lugar de la cebada debido a que
tiene un valor más alto en los mercados de exportación, dijo Miró.
Aumento de precio
El
valor del trigo nacional en Argentina ha caído por debajo de los US$
200 por tonelada, en comparación con US$ 210 por tonelada de la cebada
para forraje, dijo Maestre. Los futuros de trigo en la Bolsa Mercantil
de Chicago, CME por la sigla en inglés, han aumentado 49% desde mediados
de junio y alcanzaron el jueves los US$ 9,38 por bushel, el nivel más
alto para un contrato activo desde el 21 de agosto de 2008. Eso equivale
a unos US$ 345 por tonelada.
La cebada, que no se negocia en
la CME alcanza entre US$ 340 y US$ 350 por cereal de alta calidad que
compran las cerveceras en el exterior, y entre US$ 300 y US$ 320 para
forraje, dijo Miró.
Los costos del forraje aumentan conforme
la sequía que afecta los cultivos del Medio Oeste estadounidense ha
desencadenado un incremento de más de 50% del precio del maíz en el
último mes. Los importadores de forraje de China bajan sus estándares de
calidad de cebada para compensar una escasez global de granos, agregó
Miró. Arabia Saudita es el mayor importador de cebada argentina porque
se prefiere ese cereal al maíz como forraje, según Nóvitas.
Cerca de un récord
Los
agricultores sembrarán trigo en 3,6 millones de hectáreas (8,9 millones
de acres), una superficie que sólo supera los 3,56 millones de
hectáreas de 2009-2010 sembrados durante una sequía, según la Bolsa de
Cereales de Buenos Aires. La siembra de trigo de 2009-2010 fue la más
baja desde que la bolsa empezó a recopilar los datos en 1910. Las
condiciones del suelo para la siembra de trigo son las mejores en 10
años, dijo la Bolsa de Cereales de Rosario el 28 de julio.
Se
estima que la siembra de cebada, por su parte, ha aumentado a 1,35
millones de hectáreas en la campaña 2012-2013, en comparación con
339.000 hectáreas en 2006-2007, cuando el predecesor y esposo de
Fernández, Néstor Kirchner, empezó a instrumentar la política
gubernamental de poner límites a la exportación de carne, maíz y trigo.
Se
pronostica que la cosecha de cebada de este año alcanzará los 5
millones de toneladas, más que los 3 millones de toneladas del año
pasado, dijo Miró.
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