2011/11/06

Ventas de jeans en Chile duplican al promedio mundial y de América Latina

En el mundo se consumirán este año US$ 90 mil millones en estas prendas. Donde más se usan jeans son en América del Norte, Europa y Latinoamérica. Asia recién está partiendo.  
Valeria Ibarra M. 
Nació como una ropa de trabajo y hoy es el uniforme del mundo. Con una facturación de US$ 90 mil millones prevista para este año por la consultora Euromonitor, el jeans es una prenda presente en todos los clósets y que en Chile está cobrando cada vez más importancia. Tanta que multitiendas como Falabella y Ripley renuevan su oferta continuamente y se las ingenian para que, desde casi salidos del vientre materno, cada chileno tenga su "vaquero".

Euromonitor prevé que en Chile la comercialización de estos pantalones para hombres crezca 53% entre 2010 y 2015, mientras que los jeans de mujer lo hagan 69% en igual período. En ambos casos se trata de una tasa de crecimiento que duplica las que se ven a nivel mundial y en Latinoamérica. La consultora prevé que este año en Chile se venderán US$ 114,8 millones en jeans de hombres y US$ 129,8 millones en pantalones de mujeres.

En Falabella tienen un crecimiento promedio de 30% a 35% por temporada. Ripley señala que crecen en torno a 12% al año. Para ambas multitiendas, es una prenda estable en cuanto a venta. "Se trata de un producto clásico, con muchas opciones en cuanto a modelos, lo que hace que sea apetecido por personas de distintas edades", explica María Paz Recaman, jefa de diseño de Falabella.

El jeans, agrega David Piket, gerente divisional de hombres y deportes de Ripley, "es transversal a todas las edades en los productos básicos. Sin embargo, en los productos de moda (nuevos fits o calce, y lavados) existe una mayor venta entre los más jóvenes".
¿Qué hace de esta prenda, que nació como ropa para mineros, un "imprescindible" en el mundo de la moda? "El jeans transitó desde el mundo del trabajo para convertirse en un ícono de la clase media en Chile", explica Carlos Catalán, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, sicólogo y experto en comportamiento del consumidor. "Es una prenda versátil en significados y usos y tiene un gran significado para las mujeres: les da igualdad de género con los hombres", agrega.

El experto puntualiza que tiene múltiples significados, porque es una prenda de trabajo para un minero, pero bien puede ser un artículo de lujo cuando es diseñado por un creador de renombre. Es más, "el usuario es codiseñador: si le pones una blusa tu atuendo es formal, si te pones una polera es casual".

En ese sentido, Euromonitor señala que uno de los mercados donde más crece el jeans en el mundo es en el segmento de lujo, de ahí el éxito de la marca True Religion, que vende con gran éxito jeans que parten en US$ 200, o de la marca 7 for all Mankind, que tiene modelos que superan los US$ 400.

En el planeta, hay países donde el jeans tiene una alta penetración y otros, donde son más escasos.

Asia en general es poco partidaria de los "vaqueros", aunque esto está cambiando. En 2010, en China el consumo de jeans creció 8%, mientras que en India lo hizo en 11%, de la mano de la occidentalización de estas sociedades.

En Latinoamérica aman los pantalones de mezclilla. Según Euromonitor, ello se debe a que a las latinas les gusta mostrar sus curvas y con los jeans eso se puede. De hecho, Levi Strauss, que es una de las diez empresas de vestuario que más factura en la región, lanzó el año pasado un pantalón especial, el Curv ID, para el mercado mexicano y para el brasileño.
Antes y ahora

Los jeans son lo que son gracias a Levi Strauss, que en 1872, en plena "fiebre del oro", usó las lonas de las tiendas de campaña para hacer ropa de trabajo para los mineros. Tenían que resistir las largas jornadas de trabajo, la rudeza de la vida al intemperie y con bolsillos resistentes para guardar allí el mineral que sacaban. Uno de sus clientes, el sastre Jacob Davis, ideó los reforzamientos con remaches de cobre. Juntos patentaron la idea en 1873.

Desde entonces, se ha invertido tecnología y diseño para adaptarlos a todos los gustos. Y, aunque no lo crea, la industria ya encontró un nuevo nicho: lactantes e infantes.
"En el mercado infantil la tendencia apunta a una masificación en todas las edades a partir de los tres meses y las mamás compran tanto jeans básicos para el día como jeans "fashion" para otras ocasiones", dice Piket, de Ripley.

http://diario.elmercurio.com

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