2011/11/06

La dura carta que recibió el presidente de La Polar

No es común que el presidente de una compañía pulverice públicamente la gestión de sus antecesores con la dureza que lo hizo César Barros, titular de la Polar, respecto a quienes lo precedieron durante la última década.

El 27 y 28 de octubre denunció que la compañía jamás tuvo utilidades fidedignas; que las pérdidas reales fueron de alrededor de US$ 100 millones anuales en ese período y que este sería el maquillaje más grande de una empresa chilena.

La crudeza de las declaraciones remecieron al mercado y al día siguiente las acciones de la compañía perdieron el 11% de su valor, obligando la suspensión de sus transacciones.
Se suponía que las declaraciones habían caído como un mazazo para los ejecutivos aludidos, pero hasta ahora no se sabía de respuestas formales ni mucho menos de un contraataque. Pero sí ocurrió.

El viernes pasado, el ex presidente de la compañía Norberto Morita reaccionó a través de una carta enviada a Barros y copiada al superintendente de Valores y Seguros, Fernando Coloma, en la que cuestiona la precisión de los datos entregados.

"Considero necesario que usted aclare en qué antecedentes ha respaldado sus declaraciones, puesto que los estados financieros enviados por la compañía a la Superintendencia de Valores y Seguros se refieren al período terminado el 31 de julio 2011. Por consiguiente, no parece posible inferir de este balance los resultados obtenidos en ejercicios anteriores y menos que la compañía jamás haya generado utilidades", señala el texto.

A continuación, asegura que "parece difícil estimar que las pérdidas de la compañía eran de US$ 100 millones anuales, como usted indicó, ya que si así fuere, al año 2006, la empresa hubiera tenido una diferencia cercana a US$ 600 millones en los resultados acumulados a esa fecha, cuando la cartera reportada a esa época ascendía sólo a apróximadamente US$ 300 millones".

Morita también solicita a Barros que la información que entregue a lo largo de este proceso cuente con el respaldo adecuado, de manera de no inducir a conclusiones aventuradas ni a generar expectativas que no se ajusten a la realidad.

Al 31 de julio, la multitienda acumula pérdidas por US$ 892 millones, mientras que sus activos (que incluyen la cartera de crédito y la marca, entre otros elementos) alcanzan los US$ 744 millones. En tanto los pasivos sumaron US$ 1.221 millones, cifra superior a la calculada por el síndico Herman Chadwick que cifró las deudas de la compañía en cerca de US$ 970 millones.

Paralelamente, el plan de negocio incluye el cierre entre 2011 y 2012 de nueve tiendas.

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