2011/11/03

Latinoamérica: sin infraestructuras no hay paraíso


Una gran oportunidad para las empresas españolas de obras públicas y energía

La región necesita una inversión global mínima de 250.000 millones de dólares en ese capítulo

Obras públicas, generación y conexión eléctrica, renovación de redes viales, puertos y aeropuertos... Los gobiernos latinoamericanos comienzan a afrontar con megaplanes de desarrollo la ingente tarea de reducir o eliminar el gigantesco déficit que tienen en infraestructuras, amparados en los actuales tiempos de bonanza, y con la meta de convertir en sostenido el actual crecimiento económico de la región. Todos estos proyectos, a desarrollar en los próximos años, conforman una enorme oportunidad de negocio e inversión para las empresas españolas de los sectores de la construcción, ingeniería, electricidad, energía y turismo, la mayor parte de las cuales ya están establecidas en Latinoamérica o forjan planes para desembarcar en la zona. Un gigantesco pastel para el que ACS, Telefónica, Sacyr, FCC y Endesa, entre otras, pero también cada vez más pymes, parten bien posicionadas

Tanto en el reciente VII Encuentro Empresarial Iberoamericano (con presencia de España y Portugal y celebrado en el marco de la última cumbre de jefes de Estado de Paraguay), como en el programa inicial de la II Cumbre de Infraestructuras del Cono Sur abierta esta semana, se ha señalado que Latinoamérica precisa una gigantesca inversión global a medio y largo plazo para disponer de un adecuado nivel de infraestructuras, objetivo que se considera la receta básica para que la región mantenga sus cotas de expansión en los próximos años. Las cifras varían, pero impresionan igualmente: desde los 250.000 millones de dólares como mínimo de los que se ha hablado durante la Cumbre Iberoamericana a los 450.000 millones que pronostican los asistentes a la cita de especialistas sudamericana celebrada en Lima.

A la tarea de reducir el déficit en infraestructuras se han aplicado en los últimos dos años países como Colombia, Brasil, Perú, Argentina, Guatemala y Uruguay, con nuevos y millonarios planes para zanjar la brecha existente en obras públicas, así como Chile, el país que goza ahora mismo de las más óptimas infraestructuras en la región. Cuentan en su esfuerzo con ayudas de entidades financieras como el Banco de Desarrollo de América Latina-Corporación Andina de Fomento (CAF), que ha impulsado inversiones en ese campo por 30.000 millones de dólares, y que está dispuesto a seguir apoyando la construcción o el mejoramiento de rutas, puertos, aeropuertos y otras. Y con el apoyo de la UE, cuya Comisión Europea ya planteó en 2010 la puesta en marcha de un nuevo mecanismo financiero que permitiera movilizar fondos destinados a proyectos de infraestructuras en Latinoamérica e impulsar la interconectividad entre los países de la región a través de proyectos energéticos, de transporte y medio ambiente.

Duplicar las inversiones

La receta de más infraestructuras no parte sólo de los empresarios de la región: instituciones monetarias y el propio secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, han llamado a emprender y proseguir por la ruta de la creación y/o modernización de las infraestructuras como clave para el progreso, convencido de que la región, que ha superado la crisis internacional, mantendrá el crecimiento en niveles aceptables en los próximos años y es esta vez "no parte del problema de crecimiento mundial sino parte de la solución".

Según el presidente de la CAF, Enrique García, la región sólo invierte actualmente el equivalente al 3% de su PIB en infraestructuras, frente al 10% que destinan los emergentes asiáticos, y precisa por lo menos duplicar ese porcentaje para ponerse al día. "Las infraestructuras no son un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar otras metas y alentar un mayor desarrollo", recordó durante la reunión, para ratificar que 250.000 millones de dólares es el mínimo requerido para que la región se provea de un tejido óptimo de infraestructuras en todos los campos.

Mucho más allá van en su pronóstico de necesidad de inversión en infraestructuras los altos ejecutivos del sector público y privado de más de 20 países presentes en la II Cumbre de Infraestructuras del Cono Sur, para quienes el dinero destinado a esta capítulo podría alcanzar los 450.000 millones de dólares hacia 2015, englobando nuevos proyectos en energía, transporte, agua y comunicaciones.

Más impulso a asociaciones público-privadas

Los principales actores de la toma de decisiones en infraestructuras de Sudamérica se han mostrado partidarios de fomentar las asociaciones público-privadas que ya existen o comienzan a pergeñarse en varios países de la región, al mismo tiempo que han revisado los nuevos modelos concesionarios y la integración regional y han analizado tanto la estabilidad social, política y financiera en la región como el impacto de la internacionalización y las oportunidades para el sector en el Cono Sur.

Dar un mayor impulso a las asociaciones entre sector público y privado es algo que también reclamó el VII Encuentro Empresarial Iberoamericano, donde Enrique García destacó que la acción conjunta público-privada es indispensable para contar con los recursos suficientes en fondos y conocimiento técnico que requiere la ingente tarea. "Los empresarios por sí solos no pueden hacer infraestructura y los gobiernos tampoco, es muy importante tener agendas de largo plazo donde el sector público y el privado puedan tener una concepción integral de las necesidades en el espacio, no sólo mirar la cuestión puntual de un proyecto determinado", manifestó. En ambas reuniones se ha destacado que el nivel actual de las inversiones en Latinoamérica tiene calificaciones aceptables en energía eléctrica y telecomunicaciones, moderada en puertos y aeropuertos y débil y muy débil en agua y saneamiento, carreteras y ferrocarriles.

La revista digital América Economía también ponía el acento en la cuestión hace unos meses, cuando detallaba los principales proyectos de infraestructura que se acometen en la región. Sus analistas señalaban que "una de las principales problemáticas que se vislumbran en el futuro cercano es la escasa profundización de la alianza entre el mundo público y el privado". Y citaba a Norman Anderson, CEO de CG/LA, Infrastructure LLC, quien apuntaba que Latinoamérica tiene que avanzar más hacia un desarrollo interno que permita orientar un énfasis en infraestructura y no hacia un modelo que simplemente facilite las exportaciones de productos básicos".

La publicación identificaba entonces los 10 principales proyectos de infraestructura para la región en 2011: el primer tren de alta velocidad de Brasil (Sao Paulo-Río), con un coste de 20.000 millones de dólares; el corredor logístico del Nororeste de México, por 20.000 millones; la red de autopistas urbanas de Bogotá (Colombia), por 2.600 millones; la refinería Comperj de Río (Brasil), por 9.900 millones; el Acueducto El Zapatillo (México) por 446 millones; el proyecto de ferrocarril transandino (Chile-Argentina) por 5.000 millones; el proyecto del puerto de Açu (Brasil) por 5.500 millones; el proyecto de metro de Bogotá (Colombia) por 1.900 millones; la limpieza de la Bahía de Guanabara en Río (Brasil), por 886 millones y el aeropuerto de Cuzco (Perú) con 369 millones de inversión. Se trata de planes en los que ya se encuentran implicadas grandes y medianas empresas españolas.

También la OCDE y la Cepal, en un informe conjunto presentado durante la XXI Cumbre Iberoamericana han insistido en la necesidad de que Latinoamérica aumente su inversión en infraestructuras si no quiere ver cómo pierde ritmo el tren de su expansión. Entre los consejos que ambos organismos han recetado a la región para consolidar su desarrollo económico están el fortalecimiento del papel fiscal del Estado, la promoción de la educación, la innovación, la inversión en infraestructuras y el desarrollo productivo. Estas recomendaciones, recogidas en el texto Perspectivas Económicas de América Latina 2012, no sólo se aconseja apostar por el incremento de la recaudación tributaria, la creación de empleos de calidad y la inversión en formación, sino que se pide una mejora en la competitividad que pasa por inversiones en tecnología, educación, innovación e infraestructuras.

El documento hace énfasis especial en la necesidad de una mayor inversión en infraestructuras como transporte, energía y telecomunicaciones para reducir la brecha existente entre Latinoamérica y otras economías emergentes y la OCDE, una situación que "compromete seriamente el potencial de desarrollo económico y de cohesión social de la región". Además, expresa su inquietud por el hecho de que, en lugar de crecer, la inversión en infraestructura se reduce en la región: entre 1980 y 1985 alcanzó el 4% del PIB, para bajar al 2% en 2007-2008, cuando para cubrir la distancia con el sudeste asiático habría que incrementarla al 9% anual.

Puertos cercanos a su capacidad

La necesidad de impulsar las infraestructuras también se puso de manifiesto durante la reciente Conferencia Anual de la Asociación Internacional de Economistas Marítimos (IAME), celebrada en Santiago de Chile con presencia de 40 países, en la que se presentó un informe de la Cepal que señala que sin inversiones, los puertos de la región alcanzarán su plena capacidad y se saturarán en 2020. Según el documento, las acciones no sólo para modernizar los núcleos portuarios, sino para suplir el actual déficit global en infraestructuras en las áreas de transporte, energía, telecomunicaciones, agua y saneamiento requerirán inversiones globales por 170.000 millones de dólares anuales hasta 2020, el 5% del PIB regional.

En el aspecto portuario, se trata no sólo de acomodar las radas a la llegada de buques-contenedores gigantes en cuanto entre en funcionamiento la ampliación del Canal de Panamá, sino de aumentar la competitividad de los puertos y de las redes logísticas de la región. El informe calcula que entre 2016 y 2019 buques de un promedio de 13.000 TEUS (unidad de medida de contenedores) arribarán a las costas este y oeste de Sudamérica, cuando actualmente los buques más grandes que recalan en los puertos de la región no sobrepasan los 8.000 TEUS.

"La industria marítima, los puertos y los servicios logísticos juegan un rol cada vez más crítico como facilitadores del desarrollo e inserción internacional de Latinoamérica, señaló el secretario ejecutivo adjunto de Cepal, Antonio Prado, para quien la cuestión es a la vez una gran oportunidad y un desafío para dar un salto tecnológico y cualitativo incorporando los principios de la sostenibilidad en los ejes social, económico, ambiental e institucional. Los asistentes coincidieron en que existen enormes carencias en la infraestructura portuaria y sus cadenas logísticas asociadas y en que es crucial para la región mejorar la eficiencia y la competitividad internacional de las terminales y organizar mejor sus operaciones.

Por primera vez en la historia de la IAME, la reunión se vio precedida de una cita con gran presencia española, convocada gracias al apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y Puertos del Estado de España. Nuestro país, muy interesado en el desarrollo portuario de la región y en las posibilidades de participación empresarial en el proceso, también cuenta con estar presente en la cumbre de puertos más importante de la región, el XXI Congreso Latinoamericano de Puertos, que tendrá como eje la logística y que se celebrará en Guatemala en abril de 2012, organizado por la Asociación Americana de Autoridades Portuarias (AAPA).

Inversión por 20.000 millones en electricidad

Las inversiones que Latinoamérica precisa en sus sistemas eléctricos también son gigantescas y constituyen, asimismo, una oportunidad para las empresas españolas del ramo, tanto para las dedicadas a generación y distribución tradicional como a las pujantes firmas del sector de renovables, que han irrumpido con fuerza en Latinoamérica en los últimos tres años. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la región necesita inversiones por 20.000 millones anuales en infraestructura eléctrica, ya que tanto la inversión pública como la privada ha venido cayendo en el área en los últimos años, agravando el déficit existente, cuando la demanda sigue creciendo el 5% anual.

En un documento presentado en el reciente Congreso de Energía, celebrado en Buenos Aires en el marco del Oil & Gas 2011, el BID precisó que Latinoamérica necesita reemplazar e instalar 100.000 megavatios (11.000 millones de inversión); aumentar la transmisión por 3.000 millones y dedicar 6.000 millones todos los años a distribución, algo que no sucede hoy. "La inversión anual en infraestructura eléctrica se aproxima al 2% del PIB, cuando el promedio mundial de los países en desarrollo es de dos veces y media esa cantidad", se indicó. Según los expertos de la entidad, sólo para mantener la infraestructura existente, la región debe invertir el 1% de su PIB, mientras que precisa una inversión adicional del 1,5% del PIB para el desarrollo de nuevas infraestructuras. El BID, como en otros proyectos para otro tipo de infraestructuras en la región, está dispuesto a ayudar financieramente los proyectos energéticos en la región, especialmente los de energías renovables, algo que interesa, y mucho, a las compañías españolas del sector.

Además, las empresas españolas pueden desempeñar un papel clave en la integración energética del subcontinente, una idea que cada vez defienden con más ahínco los gobiernos de la región y los organismos multilaterales como el BID y que constituye una excelente oportunidad de negocio. Chile ha sido el último país en llamar a una total integración energética de Latinoamérica. El Gobierno Piñera dejó claro en la última Cumbre Iberoamericana que "la región daría un salto histórico en competitividad si es capaz de construir al más breve plazo un sistema interconectado: no estamos usando todos nuestros recursos energéticos e incurrimos en duplicidades de inversiones de transmisión que elevan cada vez más los costos, pese a que la región tiene ventajas comparativas en diversificación energética como pocas áreas del mundo", señaló el ministro de Economía chileno, Pablo Longueira.

Interés español

El interés y la necesidad de Latinoamérica por impulsar sus infraestructuras constituye una gran oportunidad para los inversores tanto del área como internacionales, especialmente para unas empresas españolas que mantienen posiciones de liderazgo en amplios sectores y fuerte presencia en la zona, desde la construcción e ingeniería (Sacyr, Acciona, ACS, OHL, Ferrovial, Técnicas Reunidas, FCC, Abengoa, Indra...) a la energía tradicional y renovable (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Inveravante...) pasando por las telecomunicaciones (Telefonica) y sistemas de aguas (Agbar, Tecvasa...). Las empresas del sector de la energía pueden ser, junto con las que basan su actividad en las obras públicas, las más beneficiadas.

Días, atrás, el director de Investigación, Desarrollo Tecnológico de Endesa, José Arrojo, destacaba las posibilidades que tiene la región para el desarrollo de las fuentes renovables, como la solar, la eólica y la hidráulica, sectores en amplio crecimiento en el mundo y también en la región. En estos momentos, las renovables experimentan un despegue en la región de la mano de firmas españolas como Abengoa, Iberdrola Renovables, Ibereólica, EHN, Gamesa y muchas otras.

Eso sí, el necesario y obligado impulso a las infraestructuras habrá de producirse en un momento en el que la región latinoamericana puede comenzar a sufrir los efectos de la prolongada desaceleración internacional en forma de una reducción de su crecimiento. De momento, y tras un crecimiento medio del 5,9% en 2010, la OCDE y la Cepal pronostican tasas de expansión del 4,4% en 2011 y del 4,1% en 2012 a pesar de la crisis, pero nada excluye que esa desaceleración pueda ir a más si el entorno mundial sigue débil.

www.capitalmadrid.com

No hay comentarios.: