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2017/02/28

¿Cuáles son los países de América Latina con las empresas tecnológicas más exitosas?

Son empresas jóvenes que han crecido a pasos agigantados en muy pocos años, hasta llegar a alcanzar una valoración millonaria.
empresas

En América Latina hay nueve “unicornios tecnológicos”.
Son empresas jóvenes que han crecido a pasos agigantados en muy pocos años, hasta llegar a alcanzar una valoración que supera los mil millones de dólares, algo raro en el mundo de las startups.
Su crecimiento puede compararse al de empresas emergentes globales como Uber, Xiaomi, Airbnb o Snapchat.
La mayoría de ellas nacieron antes o poco después de que explotara la burbuja de internet en 2001 y basan su actividad en el mundo web. Son digitales y emprendedoras, y con huella internacional.
“Por primera vez en la historia, América Latina está generando empresas de base tecnológica en escala”, le dice a BBC Mundo Ignacio Peña, fundador de la consultora de innovación Surfing Tsunamis.
“Apenas es el comienzo de una transformación profunda”, agrega el experto.
Su empresa, junto a un equipo de NXTP Labs -el fondo de inversión en tecnología más activo en la región- y con el apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN-BID) acaba de publicar “Tecnolatinas”, el primer estudio en analizar las firmas tecnológicas de la región.
Para ello, más de 20 expertos de diferentes países identificaron 5.000 compañías en América Latina y, después, redujeron la lista a aquellas con un valor mínimo de US$25 millones.

El resultado fueron 124 empresas de ocho países que representan un mercado de al menos US$38.000 millones.
TecnolatinasTECNOLATINAS REPORT
En América Latina hay nueve empresas valoradas en más de mil millones de dólares.
“Desde América Latina y de emprendedores latinos han surgido muchas innovaciones: desde la primera maleta inteligente (Bluesmart) o una constelación de nanosatélites (Satellogic), hasta mercados que facilitan el acceso a empleo a trabajadores no calificados o plataformas que permiten la inclusión financiera”, le cuenta a BBC Mundo Marta Cruz, cofundadora y directora de NXTP Labs.
Los países que encabezan el club de startups tecnológicas latinoamericanas son Brasil y Argentina.
De hecho, de los nueve unicornios, cuatro están en Argentina (Despegar.com, Globant, MercadoLibre y OLX), dos en Brasil (B2W y Totvs), otros dos en México (KIO Networks y Softtek) y uno en Chile (Crystal Lagoons).
Todos ellos representan el 61% del valor del ecosistema de empresas tecnológicas en América Latina y, según Peña, “están entre los mayores jugadores del mundo a partir de innovaciones en sus modelos tecnológicos”.
El país que encabeza el ranking de las “tecnolatinas” es Brasil (con un 48%), seguido por Argentina (19%), México (14%), Chile (8%) y Colombia (7%).
¿Cómo lograron crecer tanto?
startupsTHINKSTOCK
La innovación en los modelos de negocio fue clave para el crecimiento de estas empresas, dicen los expertos.

Países con las mayores empresas tecnológicas de América Latina

  • Brasil: 48%
  • Argentina: 19%
  • México 14%
  • Chile 8%
  • Colombia 7%

“Pool” de talentos

“Brasil y Argentina tienen más ‘tecnolatinas’ debido en parte al tamaño de pool de talentos del que disponen”, dice Peña.

“A eso se suma el liderazgo de algunos emprendedores pioneros que fueron clave para mostrar que era posible tener éxito creando empresas de internet y software”.
Marta Cruz coincide.
“Ambos países han sido el escenario de desarrollo de las empresas de mayor valor lideradas por talentos que destacan de resto de la región“, asegura la argentina, quien trabajó por más de ocho años en MRM Worldwide como directora regional de Latinoamérica, manejando cuentas como HP, Intel, Coca-Cola, GM o MasterCard.
Cruz asegura que los emprendedores a la cabeza de esas firmas tecnológicas “se convirtieron en los modelos a seguir” de otros empresarios en el sector.
Porcentaje de tecnolatinas por ciudadTECNOLATINAS REPORT
La mayoría de las “tecnolatinas” se encuentran en las megaciudades más grandes de la región como Sao Paulo, Buenos Aires o Ciudad de México.
Pero la especialista dice que existen diferencias socioculturales en la región y distintas iniciativas de cada país, las cuales han generado “un ambiente propicio para el desarrollo de empresas de alto impacto”.
“Aunque, muchas veces, las condiciones adversas, como ocurrió en Israel, son impulsoras para la creación de soluciones de alcance global, o al menos regional”.

“Es buen negocio innovar”

Y, cuando esto ocurre y una empresa logra llegar alto, el primer impacto es la creación de valor, dice Peña, quien tiene 15 años como consultor de administración en proyectos para Brasil, México, Chile y Argentina.
“A eso se suma la generación de empleos y oportunidades. Un ejemplo es MercadoLibre [una empresa argentina dedicada a compras online], que en apenas 16 años de vida logró tener más de 3.500 empleados y permitir que más de 100.000 pasen a vivir de vender productos en su sitio web”.
“Tal vez el mayor impacto sea demostrar que América Latina puede ser parte de la revolución tecnológica y promover un nuevo paradigma de lo que significa ser empresario en la región”, admite.
Sin embargo, dice Peña, “es temprano para hablar de impacto global”.
crecimiento económico (imagen conceptual)HIROSHI WATANABE/GETTY IMAGES
Para crecer hay que innovar, aseguran los especialistas.
¿Y que ocurre con los países que quedaron a la cola? ¿Cómo pueden mejorar?
“Tienen una gran oportunidad: analizar cómo se fueron desarrollando los ecosistemas de emprendimiento e innovación más exitosos, aprender de los errores que éstos hayan cometido y empezar a opoerar”, dice Cruz.
Para Peña, “lo primero es darse cuenta de que es posible y es buen negocio innovar desde América Latina“.
“Lo mejor que tenemos no son las materias primas, sino nuestra gente”, dice el experto.
“Lo segundo es percibir que, muchas veces, los países chicos tienen mayor capacidad de cambio y aprender de ellos”.
“Basta con ver los casos de Israel, Estonia, Singapur o Finlandia”.
“A partir de ahí, es lanzarse a la pileta sin pudor y persistir e iterar con inteligencia hasta triunfar“, sostiene el argentino.
“La clave es darse cuenta de que se trata de una maratón y no de una carrera de 100 metros, pero que el esfuerzo vale la pena”.

2016/07/18

La región de América Latina se prepara para dejar atrás las cifras negativas y crecería 2% el próximo año


Un estudio de Alberdi Partners prevé una recuperación económica para 2017 y proyectan que el PIB regional crecería 2% frente a una contracción de 1,5% prevista para este año.VALENTINA JOFRÉ |

América Latina viene recorriendo hace tiempo un camino difícil de contracción económica, a partir de la caída de los precios de los commodities y, entre otras cosas, el anuncio de 2013 de la Fed de parar con la expansión cuantitativa, la desaceleración y además el rebalanceo de la economía china. Sin embargo, desde la consultora Alberdi Partners preveen una recuperación económica para 2017 y proyectan que el PIB regional crecería 2% en 2017, lo que se compara con una contracción de 1,5% prevista para este año, arrastrado por Venezuela (-8%) y Brasil (-3,3%). 
© Bloomberg

¿Qué dicen los expertos en el tema al respecto? Los analistas esperan un repunte que será el inicio de un ciclo de recuperación, tras la caída de los últimos cuatro años, aunque advierten que factores domésticos pueden resultar gravitantes. Y es que a partir de este año se comenzó a ver una leve subida en los precios de los commodities. “La mayoría de los países de la región ha cambiado su estructura económica, por lo menos en lo que respecta al mercado cambiario. Tienen tipos de cambio flexibles”, señala el economista jefe para América Latina del Bank of America, Claudio Irigoyen (ver entrevista relacionada). “Es por esta razón que hoy los países se encuentran en período de ajuste de su política fiscal y monetaria”, agrega. En tanto, Eugenio J. Aleman, de Wells Fargo, afirma: “Creo que la región va a crecer un poco más el año que viene, pero el crecimiento no será muy alto. Brasil todavía tendrá problemas de crecimiento y si bien la mayoría de los demás países se expandirán, nuestra perspectiva para la economía global no es muy fuerte en términos de crecimiento”.
Factores políticos. Los expertos concuerdan en que el repunte económico para América Latina ocurrirá sobre la base de mejoras en la planificación política de los países, como por ejemplo en Argentina, Brasil y probablemente Venezuela. 
Según Alberdi-Partners, en Brasil se prevé que el Partido de los Trabajadores pueda verse favorecido en las próximas elecciones de la mano del ex presidente Lula Da Silva, mientras que en Colombia el proceso de paz tendría como consecuencia un fuerte apoyo al presidente. En Chile, en tanto, la Nueva Mayoría podría volver a reposicionarse debido al “fracaso de la oposición” de capitalizar la baja de popularidad de Michelle Bachelet, según la consultora. Todos estos panoramas ayudarían a aumentar la inversión y el crecimiento en la región. 
Así, se espera que Brasil vuelva a ver cifras de crecimiento tras su recesión de más del 3%: “Si comienzas a mejorar algo, ya es recuperación”, dice Liliana Rojas-Suárez, presidenta del Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros. Para Argentina también se prevé un panorama más augurioso debido al gasto fiscal expansivo.
Pese a las buenas expectativas, hay quienes aterrizan los datos. Alfredo Coutiño de Moody’s dijo que “el avance del 2017 dista de ser una recuperación, ya que varias de las economías importantes estarán en modo de ajuste, sobre todo con normalización de las políticas fiscal y monetaria, lo cual va a retirar el estímulo prolongado que los gobiernos quisieron darle al crecimiento durante los últimos años de debilidad mundial”.
Rojas-Suárez, agrega que puede existir algún tipo de recuperación en algunos países, pero no para decir que América Latina está nuevamente en el sendero del crecimiento que tenía desde el 2003 al 2013. “Mi duda es por  factores externos como la baja de precios de commodities. Hay una recuperación en algunos países, pero es muy ligera. Además todavía no se manifiesta un shock importante que tiene que afectar a la región, y es la subida consecutiva importante de tasas de interés en EEUU que se ha postergado y que encarecería el costo de financiamiento externo”.  

También acota que China tiene importantes problemas financieros internos que tendría un efecto sobre la demanda externa. “Tampoco se ve una mejora en Europa para 2017. La combinación de esos factores no se ve positivo para América Latina” señala. 

2016/06/13

Se mueve la industria aérea en América Latina

Las aerolíneas de Estados Unidos están estrechando vínculos con la industria aérea del continente. Colombia está en la mira ante las buenas perspectivas y el crecimiento de pasajeros.

Transporte aéreo: aerolíneas de EEUU buscan vínculos con empresas de Latinoamérica
Las grandes empresas aéreas norteamericanas han puesto sus ojos en América Latina, un mercado en crecimiento que les resulta muy apetitoso para expandirse. El posible interés de Delta Airlines y United Continental por Avianca, la más grande aerolínea de Colombia y la segunda de la región, muestra esta realidad. Según The Wall Street Journal las dos gigantes quieren además acortar la brecha con American Airlines, que domina en la zona.
A pesar de que varias economías se han desacelerado, y de la recesión que afecta a países como Venezuela y Brasil (que representa el 50 por ciento del mercado aéreo de la región), América Latina en su conjunto sigue con buenas perspectivas. Tiene más de 600 millones de habitantes que resultan un mercado muy atractivo para cualquiera, en especial si se tiene en cuenta que ha crecido una clase media más robusta y que millones de personas están pasando del bus al avión.
Para dar una idea, según la Organización Mundial del Turismo (OMT), los viajeros en América Latina crecen a un ritmo del 8 por ciento, casi el doble del turismo mundial. En el caso colombiano la movilización de pasajeros vía avión aumenta en un 10 por ciento al año.
Por eso no es de extrañar que las aerolíneas se estén fortaleciendo mediante fusiones, adquisiciones o alianzas estratégicas para competir en un mercado que tiene estrechas relaciones con Estados Unidos. Latam, por ejemplo, firmó este año una alianza comercial con American Airlines para acceder a una gran red de destinos, vuelos y mejores tiempos de conexión.
Aeroméxico anunció un acuerdo de colaboración con Delta por 1.500 millones de dólares, que le permitirá competir conjuntamente en las rutas de México y Estados Unidos. Delta tiene actualmente el 4,1 por ciento de las acciones de la compañía mexicana, con opción de subir su participación hasta el 49 por ciento. Copa Airlines mantiene desde hace un par de décadas una alianza con United, fortalecida con su entrada a Star Alliance, la alianza de líneas aéreas más importante del mundo.
Cabe señalar que las aerolíneas de la región vienen dando pasos desde hace varios años para fortalecerse. LAN, de Chile, y TAM, de Brasil, terminaron este año el proceso de fusión bajo la marca Latam. De este modo la compañía se convirtió en la mayor aerolínea de la región que, con una flota de 320 aeronaves, vuela a 137 destinos en 25 países, y el año pasado transportó a 68 millones de personas.
Avianca ya había dado este paso cuando en 2010 se unió con Taca, la mayor aerolínea de Centroamérica, en una fusión de la que también hacen parte Aerogal, de Ecuador, y Tampa Cargo. El año pasado Avianca Holdings movilizó 28,2 millones de viajeros con una flota de 180 aviones a 105 destinos de 28 países.
Otras de las grandes del sector, la panameña Copa Airlines, siguió ampliando sus conexiones a diversos lugares (atiende más de 74), y completó hace unos meses 100 aviones en su flota. Copa se quiere posicionar como la aerolínea con más conexiones internacionales con su concepto de Hub de las Américas en el vecino país.
Las compañías aéreas de Estados Unidos no solo tienen interés en las empresas de la región. También una enorme chequera. Según cifras de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (Iata) ganaron cerca de 20.000 millones de dólares el año pasado, y para este esperan ingresos por 23.000 millones gracias a que se han beneficiado con la baja en el costo de los combustibles.
Estados Unidos es un mercado maduro que en la última década sufrió una gran transformación, pues varias de sus aerolíneas se fusionaron en busca de economías de escalas y ahorro de costos. De ocho grandes que había hace unos años hoy quedan cuatro fuertes que manejan el 80 por ciento del mercado: American (fusionado con US Airways), Delta (con Northwest), United (con Continental) y Southwest, que compró una aerolínea de bajo costo.
La tendencia a las alianzas y fusiones también ha estado a nivel mundial a la orden del día. Ese es el caso de Iberia y British Airways, Air France y KLM y Lufthansa y Austrian Airlines, entre otras. Por eso no se descartan nuevas alianzas y fusiones en América Latina, más cuando las aerolíneas han tenido que volar en medio de un panorama muy turbulento, caracterizado por la desaceleración económica de la región y la fuerte devaluación de las monedas.
De hecho, el dólar fortalecido contrarrestó los beneficios de la caída en los precios de los combustibles, que representan el 35 por ciento de los costos del sector. Y les asestó un fuerte golpe si se tiene en cuenta que asumen en esa divisa alrededor del 60 por ciento de los costos. Por todo ello, el año pasado las grandes aerolíneas latinoamericanas reportaron pérdidas superiores a los 500 millones de dólares.
Por eso varias de ellas están en un fuerte proceso de ajuste. Latam, por ejemplo, que perdió 219 millones de dólares el año pasado debido a la desaceleración de Brasil, reducirá en 2.900 millones sus compromisos para ampliar su flota entre este año y 2018. Una posición similar asumió Avianca que reportó pérdidas por 139,5 millones de dólares y que anunció un recorte en su plan de inversiones por 1.400 millones de dólares y la desaceleración en la entrega de aviones en los próximos años.
Fernando Poitevin, director ejecutivo de Latam Colombia, reconoce que las compañías aéreas han tenido que hacer fuertes procesos de ajuste para enfrentar un entorno desafiante y costos muy elevados, lo que se traduce en menores márgenes de ganancia. Dice que la situación no puede permanecer así por tiempo indefinido y que más temprano que tarde se reflejará en las tarifas. La aerolínea está estudiando aplicar políticas de cobro por servicios, al estilo de las compañías de bajo costo.
Según un experto en este campo, la utilidad como porcentaje de los ingresos para el sector aéreo colombiano no supera el 2 por ciento. A ello se suma una carga tributaria muy elevada que representa más del 30 por ciento del valor de un pasaje. El país tiene, después de Venezuela, las mayores tarifas de impuestos en América Latina.
A la alta carga tributaria se suma la fuerte competencia con las aerolíneas regionales y de bajo costo. “Las grandes empresas de América Latina, muy pesadas en nómina y costos, están sintiendo pasos de animal grande con las de bajo costo”, dice otro experto de la industria, que afirma que la mayoría de las compañías aéreas de Estados Unidos ya pasaron por un proceso de reestructuración, pero que las del sur todavía no han hecho a fondo esta tarea, pues las cargas pensionales y laborales son muy elevadas. No obstante, coincide en que el mercado sigue siendo muy atractivo y por ello no descarta que se presenten en el futuro nuevas alianzas, teniendo en cuenta el gran interés de inversionistas internacionales.
http://www.semana.com/

2016/03/07

'El presente de América Latina resulta desafiante'

Eduardo Ragasol, líder de Mercer en la región, asegura que 
la crisis será de corto plazo y augura un futuro mucho mejor.


Eduardo Ragasol, líder de Mercer en la región.Mercer, una de las consultoras empresariales más importantes en el mundo, con 76 años de historia, oficinas en más de 40 países y 57.000 empleados, tiene sus fuertes en temas de recursos humanos, aseguramiento, reaseguramiento y más recientemente en asesoría en inversiones.
Justamente esta última línea será uno de los pilares del crecimiento en América Latina para el futuro inmediato, según anuncia el líder de la compañía en la zona, Eduardo Ragasol.
¿Cómo ve este momento en América Latina?
Es un tiempo bastante desafiante, sobre todo en el corto plazo. La presión de los commodities, el precio del petróleo y la minería, que son componentes muy importantes para las economías de la región, crean presiones inflacionarias y desempleo. Por ejemplo Chile ha perdido empleo en la minería, y lo mismo Colombia en todo lo que se refiere al sector de energía, y ni hablemos de Brasil, donde el sector de energía está en una situación desoladora. Eso crea tanto problemas sociales en las familias de desempleados y una enorme presión social sobre los gobiernos.
¿Aprecia oportunidades?
El momento se ve con mucha tensión por los precios del petróleo, pero en el mediano y largo plazo vemos al país bien posicionado por varios factores: ha tenido una gestión pública bastante profesional, han invertido en infraestructura, en tecnología, en puertos, en comunicaciones y educación, y esto además hay que unirlo a la Alianza del Pacífico. Además, su potencial humano de trabajo es muy importante y eso le va a dar una posición muy relevante en el concierto latinoamericano. Solo hay que tener un poco de paciencia para que esto se concrete y produzca efectos económicos positivos. 
¿Cómo se mueven en ese panorama tan difícil?
Nosotros tenemos que ser aliados de nuestros clientes. Sabemos que las empresas están atravesando momentos extremadamente difíciles y toda crisis implica también oportunidades de transformación, para volverse más competitivas y eficientes. Por lo tanto, todo nuestro capital intelectual tiene que ayudarles a transformarse, a enfrentar el momento volviéndose más competitivas.
¿Qué acciones concretas conlleva eso?
Por ejemplo, analizar las organizaciones y reestructurarlas para quitar lo que sobra, pero sin afectar su potencial futuro, de manera que se genere una reducción de gastos en la estructura, defendiendo los principios fundamentales para que salgan de la crisis mucho más sólidas. Otro ejemplo es adecuar los beneficios para los empleados con el fin de que la propuesta de valor hacia ellos siga siendo muy positiva pero más eficiente. También, hay que buscar que el ahorro de la gente sirva en el corto y largo plazo, y podemos ayudar a las empresas a analizar los pasivos para reestructurarlos y darles una mayor viabilidad hacia el futuro.
¿Les aumentan o bajan los clientes en la coyuntura?
Las empresas tienen mucho enfoque en preservar sus resultados de corto plazo porque están bajo mucha presión y tenemos que ayudarlas; eso hace que nuestro trabajo sea más difícil porque los efectos de nuestros servicios se ven más en el medio y largo plazo. Entonces, sí hay una compresión de la demanda de algunas áreas, pero en cambio vemos mayor demanda en lo que tiene que ver con reestructuración de empresas. La reestructuración del programa de gastos médicos tiene una gran demanda. 
¿Qué perspectivas ven para el 2016?
Vamos a seguir creciendo al 11%, pero tenemos una visión de transformación de nuestro modelo de negocios que nos permita acelerar en el 2017 y el 2018. Para eso buscamos hacer adquisiciones, con el fin de atender mucho más de cerca al consumidor final, al individuo.
¿En qué nuevos negocios entrarán?
Vamos a entrar en asesoría para inversión, tanto para inversionistas profesionales como para el público. México y Brasil son nuestras prioridades, pero el siguiente es Colombia.
Colombia ayudó al crecimiento de la región 
En el 2015 el crecimiento de Mercer en la región fue del 11% y Colombia, donde la cifra alcanzó el 17%, fue uno de los grandes pilares para amortiguar la baja en Brasil, el mercado más grande del área. "Tenemos un gran optimismo de que ayudando a nuestros clientes a afrontar estos momentos difíciles, y posicionándonos como sus aliados en sus desafíos vamos a crear una relación de largo plazo que nos va a dar sustentabilidad como negocio”.
http://www.portafolio.co/

Las empresas españolas ejercen la diplomacia en Latinoamérica

Las compañías han ganado influencia en América Latina al margen de la política


Obras de la ampliación del Canal de Panamá, que lidera un consorcio español. Cristóbal del Valle Morell
Los empresarios españoles han aprendido a navegar solos del otro lado del Atlántico. Desde hace más de 25 años, cuando se inició el proceso de internacionalización en América Latina, vienen forjando una red de contactos de primer nivel gracias a los grandes flujos de dinero que han desembolsado en los distintos países de la región. El poderío que han logrado ha sido de tal envergadura que ya no les resulta imprescindible el apoyo institucional para acrecentar sus negocios y aumentar las relaciones en Latinoamérica. Ya se mueven con más habilidad que nunca.
Un reciente acto de Francisco González, presidente del BBVA, es ejemplo de ello. El empresario español fue uno de los primeros en desembarcar en tierras latinoamericanas, hace casi dos décadas. El pasado febrero inauguró en la Ciudad de México el edificio corporativo de la filial, el rascacielos más alto de la capital, fruto de una inversión de 600 millones de euros. La capacidad de convocatoria del ejecutivo quedó patente: logró reunir a la crème de la crème de la política y de la economía. Desde el presidente Enrique Peña Nieto, al gobernador del Banco Central, Agustín Carstens, pasando por el ministro de Hacienda, Luis Videgaray, y el alcalde de la ciudad, Miguel Ángel Mancera. El banquero ha aprendido a nadar como “pez en el agua” en un mar de políticos latinoamericanos, reconoce una fuente de la institución bancaria en México.

Terreno perdido

Rafael Grasa, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que “la diplomacia empresarial ha ido a una velocidad mucho mayor que las relaciones diplomáticas entre España y los diversos países de Latinoamérica”. La política exterior española, que hasta inicios de este siglo promovió con ahínco las inversiones en el exterior, ha perdido terreno y ha dejado en las manos de los privados la tarea de ensanchar los lazos comercialesy productivos al otro lado del continente, corrobora Alejandro Barón, analista independiente en economía política.
España y América Latina han compartido una relación más que histórica. Los países del subcontinente veían en Madrid la puerta de entrada al mercado europeo; por su parte, el país ibérico se distinguía, entre sus socios regionales, como el trampolín hacia el Nuevo Mundo. Incluso en las negociaciones para lograr el ingreso en la Comunidad Económica Europea (CCE), en la década de los 80, este vínculo se convirtió en uno de los mejores baluartes para el Gobierno español. Según recoge el servicio de radiodifusión de Alemania, Deustche Welle, Carlos Westendorp, antiguo diplomático español (primero en ocupar el puesto como embajador en la CCE), diría en una conferencia que “Europa descubrió América Latina en 1986”, año en que España logró, después de nueve años de haberlo solicitado, formar parte del mercado único.
El gran impulso en esta relación trasatlántica fue el proceso de privatización que vivió América Latina en los noventa. El Banco de España reconoce que la apertura del sector público permitió la internacionalización de las empresas españolas en la región, pues entre 1993 y 2000 el 46% de la inversión extranjera directa (IED) española se dirigió a esa parte del mundo. En ese mismo periodo, el 55% de las inversiones realizadas fueron por la adquisición de un negocio, el 42% correspondieron a aportaciones de capital y el 3% restante se atribuye a la constitución de una nueva compañía en la zona, según un análisis del Real Instituto Elcano.
Pero una vez iniciado el Siglo XXI, el escenario cambió. América Latina ganaba peso en la economía mundial y se levantaba como un líder entre los países emergentes, gracias a la exuberancia que produjo el auge de las materias primas y a la resistencia que mostraba a la crisis mundial de ese entonces. A la par, la zona vivía el auge de gobiernos populistas, sobre todo en Sudamérica, que buscaban mirar hacia horizontes cada vez más lejos de España, expone Gorka Martija, analista del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMLA). “[La región] ha diversificado sus alianzas político-económicas internacionales, tratando de romper esa relación unívoca con España”, añade Martija.
El distanciamiento no ha sido unilateral. España también giraba la cabeza hacia objetivos más locales y trataba de consolidar su posición en el interior de la Unión Europea, concentrando su esfuerzo diplomático en Bruselas. Meta que se volvió prioritaria con el estallido de la crisis económica de 2008, dice Susanne Gratius, profesora de ciencia política y relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. Mientras se daba este alejamiento en las relaciones diplomáticas, las inversiones se fortalecían. “No ha habido una correlación directa entre la menor importancia de España en el terreno político [latinoamericano] y un supuesto decrecimiento de su presencia económica en América Latina”, afirma Barón.
Los datos lo confirman. Los flujos de IED de España hacia Latinoamérica se afianzaron en la región a pesar de la desaceleración que vivió la economía mundial al inicio de la primera década de los 2000. La participación española en el subcontinente logró representar un 14% de las inversiones totales en 2011, sólo por detrás de EE UU que acaparó el 18% de las entradas de dinero en la zona, según las cifras de la Cepal. Incluso, en 2008, al principio de la debacle económica, el país ibérico logró una cuota del 9% de las llegadas de recursos, conservando así el segundo sitio en el pódium. En 2014, la IED española en la región representó el 10% de los 158.803 millones de dólares que recibió el subcontinente de diferentes países del mundo. Esta cifra implicó la pérdida de una posición en el tablero y situó a España por detrás de los Países Bajos y Estados Unidos, los principales inversores de la región, según Cepal.
A pesar del descenso, el interés de la clase empresarial española en Latinoamérica no desapareció ni siquiera en el momento más álgido de la recesión, comenta Carlos Malamud, investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano. “España no vio reducida su relación… La crisis llevó a muchas empresas a volcarse a una práctica internacional más austera”, comenta.
La inversión extranjera directa española sigue siendo importante, arguye Diego Sánchez Ancochea, profesor de la Universidad de Oxford. El Ministerio de Exteriores, por su parte, argumenta que los recursos que se han dejado las empresas en Latinoamérica se deben también a un esfuerzo de la diplomacia: “Esta privilegiada relación política [con Latinoamérica] ha venido acompañada de una intensificación de los vínculos económicos. España es el segundo país inversor en América Latina y dos de los diez países con mayor stock de inversión en España son de la región [México y Brasil]”, destaca en un correo la institución que dirige José Manuel García-Margallo.

Vectores exteriores

La política exterior española ha tenido tres vectores. El primero, durante mucho tiempo, se centró en Iberoamérica. El segundo, el europeísta, se ha convertido en la prioridad, a la luz de que el 65% del comercio se realiza en el mercado comunitario, comenta Grasa, de la Universidad Autónoma de Barcelona. “El tercer vector ha sido una política más amplia, aquella relacionada con EE UU, África, Asia y otras partes del mundo”, detalla.
La crisis económica ha torcido los equilibrios: ha abierto una brecha en la relación y no ha permitido afianzar los lazos con América Latina. Los recursos destinados a la ayuda oficial al desarrollo, un importante instrumento de acción exterior, se vieron considerablemente reducidos ya con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, y este detrimento ha continuado con Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo. Si en 2009 la partida destinada a la cooperación representaba el 0,46% del producto bruto, en los años siguientes, el porcentaje descendió hasta llegar al 0,17%, en 2015. “Centroamérica y Sudamérica han sido los principales destinos de estos recursos, que se han visto afectados por la rebaja presupuestaria”, confirma Gratius, de la Universidad Autónoma de Madrid.
La difícil coyuntura económica no es la única causa de la menor interacción entre las dos orillas del Atlántico. Para Martija, del OMLA, la polarización ideológica con algunos países sudamericanos ha permeado este alejamiento. Un ejemplo son los enfrentamientos políticos con el fallecido Hugo Chávez, que han dejado episodios variopintos. Desde el “¿por qué no te callas?”, que espetó el entonces Rey Juan Carlos al mandatario venezolano en la Cumbre Iberoamericana de 2007, hasta las declaraciones de José María Aznar, en 2002, cuando recomendó a Chávez alejarse de “los modelos políticos como el cubano”. Encontronazos más recientes se han producido entre Caracas y Madrid con la llegada de Nicolás Maduro al poder, en 2013, y con la encarcelación del líder opositor Leopoldo López.
En medio de los conflictos diplomáticos, Venezuela y la española Repsol, le sacaban jugo al inmenso potencial energético del país sudamericano, con una alianza que permitió el descubrimiento de una las reservas de gas más grandes de América Latina. Chávez, incluso, levantó la voz en 2012 en defensa del Gobierno de Argentina, encabezado por Cristina Fernández, cuando decidió expropiar el 51% de la participacióno que estaba en manos de Repsol.

Tensas relaciones

La rispidez que se ha tenido con estos gobiernos de Sudamérica no se repite con todos los países de la región. “No es el caso de México, Brasil y Chile, con los que se ha mantenido una relación de cordialidad, pero con muy pocos pactos en materia económica”, resalta Grasa. Barón comenta también el “agotamiento” en las relaciones diplomáticas que se ha apreciado en las Cumbres Iberoamericanas, que patrocina España, y en donde la ausencia de jefes de Estado ha sido constante en los últimos años. En 2011, acudieron la mitad de los de 22 máximos representantes de esta comunidad nacida en 1991. En 2014, en el último de los encuentros celebrados, la cifra llegó a 15.
Esta pérdida de interés también se vincula con el nacimiento de diversas entidades regionales. Entre ellas, el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) o la Alianza del Pacífico, que en muchas ocasiones compiten entre sí y defienden sus intereses comerciales dentro de la misma región, dice Barón. “Las cumbres se han convertido en una costumbre pero no son importantes para diseñar políticas, ni para lograr acercamientos económicos”, añade Grasa. Sin embargo, considera que ningún país ha barajado la idea de salirse de este grupo que une a los dos continentes. “Ya no hay sex appeal… Es como un matrimonio que no piensa en el divorcio, pero que ha perdido la alegría de los primeros tiempos y ha conocido otros posibles enamoramientos”, expresa.
Las relaciones entre empresarios y representantes de Gobierno se han mantenido al margen de este “enfriamiento”. “Los empresarios no se han olvidado de la facturación que pueden sacarle a América Latina, mientras que el dividendo político que el Gobierno ha visto en mantener una presencia muy grande en la región no es el mismo”, lanza Barón. Para Sánchez Ancochea, de la Universidad de Oxford, existen otras consideraciones más allá de la relación directa entre las empresas y los políticos de los países de la región. “Creo que es más importante el momento del ciclo económico a la hora de decidir cuánto y dónde invertir”, comenta.
Pero si bien la llegada de empresas españolas en América Latina se ha dejado sentir con fuerza, en la última década no ha ocurrido lo mismo con el nivel de exportación hacia la región. “España exporta más a Portugal que a toda América Latina”, llegó a decir Rajoy en una entrevista concedida a Radio Nacional en 2013.
De acuerdo con los datos oficiales, en 2015, las exportaciones hacia América Latina ascendieron a 14.886 millones de euros frente a los 17.915 millones que se obtuvieron en Portugal. “El comercio regional siempre ha sido prioritario para todos los países del mundo, por la cercanía y por compartir algunas legislaciones… Pero en América Latina es relevante observar que, mientras la inversión ha ido al alza, el comercio se ha estancado”, dice Pankaj Ghemawat, economista y profesor del IESE Business School. El experto sostiene que la relación histórica que hay entre la región podría convertirse en un incentivo para ampliar los lazos comerciales. “En la relación económica entre España y América Latina siempre ha importado más la presencia empresarial que el comercio, que es bajo”, dice Malamud, del Instituto Elcano.
En cuanto a las importaciones procedentes de los países de Latinoamérica, existe una cierta tendencia a la baja. Mientras que en 2012 totalizaban 19.659 millones de euros y en 2015 llegaron los 14. 807 millones. Esto se deben en buena medida al descenso de los precios internacionales en el último bienio de los artículos, con un componente grande de materias primas, que exporta la región.
América Latina enfrenta un escenario adverso. La bajada en precio en las materias primas, los cambios en la política monetaria de diversos países y una desaceleración de la economía China, uno de sus mejores aliados en la última década, han ejercido una presión en el mercado regional. Para este año, se espera que la riqueza del subcontinente caiga un 0,3%, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional.
Ya en 2015, el PIB región tuvo un batacazo de la misma intensidad. Como consecuencia, las inversiones extranjeras directas se vieron reducidas en un 10% (según las estimaciones de la Cepal) durante el año pasado, después de que en 2014 presentaran una caída del 16%, hasta alcanzar los 158.803 millones de dólares. Brasil, el único país de la zona que pertenece al privilegiado grupo de los BRIC, ha arrastrado a la región con un descenso del 3,5% en su PIB.
Pese a los contratiempos que existen al otro lado del Atlántico, las empresas españolas mantienen su interés y su compromiso con la zona. El IX informe Panorama de la Inversión española en Iberoamérica, elaborado por la IE Business School, refleja que el 77% de las empresas ibéricas tiene previsto aumentar sus inversiones en América Latina en 2016, frente a sólo un 6% que planean reducirlas. “Las empresas ya anticipaban el cambio de ciclo desde 2015”, comenta Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de economía de IE. Según el análisis (realizado entre 66 compañías del país como el BBVA, Telefónica, Mapfre, Sacyr, Indra, Iberdrola y algunas pymes), un 47% de las firmas encuestadas opina que el entorno económico mundial influirá negativamente en la región. Además, el 64% de la muestra coincide en que la situación recesiva se extenderá, al menos, durante un año.
Pese a este deterioro, las empresas españolas han hecho una selección, entre los 19 países de analizados, de los que podrían salir menos perjudicados. México y Panamá serán, en 2016, las naciones con las menores dificultades durante, seguidas por Colombia, Chile y Perú. Caso contrario sucede con Brasil, que “casi siempre había estado entre las economías con perspectivas buenas”, reza la encuesta, pero ahora se ha hundido hasta el penúltimo puesto, sólo por delante de Venezuela.
“Las perspectivas sobre Argentina y Cuba mejoran, probablemente debido al cambio de gobierno en el primer caso y a la esperanza de nuevas oportunidades de negocio en la isla, tras el restablecimiento de las relaciones entre la Habana y Washington”, agrega Martínez Lázaro. “Latinoamérica no ha perdido atractivo para los países industriales”, comenta María-Laura Lanzeni, economista jefe para mercados emergentes de Deutsche Bank Research. No obstante, a pesar de que la región oferece oportunidades en sectores como el de bienes de equipo, automóvil, agroindustria, energías renovables, la construcción y las infraestructuras, Martínez Lázaro expone que América Latina, que ha sido parte fundamental para la internacionalización de las empresas ibéricas, ahora compite con el atractivo de Estados Unidos y Canadá.
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