2011/07/22

'Hay síntomas de enfermedad holandesa en Colombia': Cano

Carlos Gustavo Cano, codirector del Emisor.

Carlos Gustavo Cano, codirector del Emisor, dijo que la causa es el alto nivel de ingresos al país.

Cano destacó el hecho que el sector minero-energético viene captando más del 85 por ciento de la Inversión Extranjera Directa (IED).

Señaló que "el valor exportado de los bienes de origen minero-energético viene aportando más de cuatro quintas partes de la dinámica del crecimiento de la totalidad de las exportaciones del país. A pesar de que solo genera 200.000 empleos directos". Lo anterior a juicio de Cano es "un genuino síntoma de enfermedad holandesa".

Dijo que la regla fiscal puede ayudar a evitar una enfermedad holandesa siempre y cuando tenga ciertas características como la creación de un fondo de estabilización mediante el cual se ahorren inversiones en el exterior los excedentes de las cuentas externas del sector minero-energético durante épocas de `vacas gordas`.

¿ENFERMEDAD HOLANDESA?
Según Cano, la balanza comercial de Colombia muestra un superávit del orden de 1.700 millones de dólares. Aunque inferior, por ejemplo, al acumulado hace un año, que ascendía a cerca de USD 1.900 millones, continúa siendo considerable gracias al dinamismo de las exportaciones, cuyo valor total en lo que va corrido del año crece a una no despreciable tasa superior al 35% con relación al mismo lapso de 2010.

"No obstante, el auge exportador está concentrado exclusivamente en el sector
minero-energético, cuyos precios internacionales en general se mantienen en sus máximos niveles históricos. Sector que, a su turno, viene captando más del 85% de la IED", afirma.

Según la clasificación CIIU, los rubros líderes son los provenientes de la
"Explotación de Minas y Canteras", que incluye petróleo, cuyas ventas al exterior crecen por encima del 50%. Les siguen en el segundo lugar las del capítulo que se denomina "Industria Manufacturera", con 25%. Dicho grupo está constituido por productos de la minería y el petróleo con algún grado de elaboración, y la trilla de café.
Esto es, el mismo sector minero-energético a través de sus derivados, y el que antes fuera el primer renglón de exportación del país, hoy superado por el petróleo, el carbón y aún el oro, individualmente considerados.

Y, en el último puesto, el agro y el "Resto de Productos" - que reúne a la
totalidad de las ramas industriales excluyendo las relacionadas con el sector
minero-energético -, exhibiendo crecimientos de apenas 10% en promedio.
Esta última cifra alcanza a ser positiva únicamente por cuenta del efecto
estadístico arrojado por las grandes caídas de ambas partidas que se registraron en el mismo período del año anterior con relación a 2009.

Según el codirector, a manera de ilustración, las exportaciones industriales, excluyendo las originadas en el sector minero-energético, entre enero y abril del 2011 con relación al mismo período de 2009, caían 7%. En tanto que, al considerar los últimos 12 meses, su crecimiento era cercano a cero. "En suma, el valor exportado de los bienes de origen minero-energético viene aportando más de cuatro quintas partes de la dinámica del crecimiento de la totalidad de las exportaciones del país. A pesar de que solo genera 200.000 empleos directos. Un genuino síntoma de enfermedad holandesa", afirma.

Según el economista, las economías emergentes más dependientes del sector minero-energético, como Colombia, enfrentan el riesgo de que, a medida que aumente la participación de este último dentro del PIB, el crecimiento de su gasto público llegue a desbordarse y adquiera connotaciones cada vez más pro-cíclicas, menguándose por tanto su función estabilizadora de la economía. 

"De otra parte, en la medida en que las entradas de capital destinadas a financiar la inversión en dichas actividades predominen sobre el resto, y, como resultado, de la misma forma y proporción evolucionen los ingresos por sus exportaciones, se podrían provocar fuertes presiones sobre la revaluación de la moneda local y el consiguiente debilitamiento de la competitividad de los sectores transables como la agricultura y la industria, configurándose de ese modo síntomas de la enfermedad holandesa", afirma.

REGLA FISCAL, "MUY GENERAL"
En ese sentido, dice que como medida mitigante de dichos riesgos resulta esencial la adopción de una regla fiscal que apunte, en primer término, hacia el desacoplamiento de los gastos del gobierno respecto de la volatilidad de los ingresos públicos proveniente de los ciclos de las actividades minero-energéticas.
"En segundo lugar, a la reducción de la proporción de la deuda pública dentro del PIB hasta niveles razonables, en mi opinión no superiores al 25%. Y, a renglón seguido, a la creación de un fondo de estabilización mediante el cual se ahorren en inversiones en el exterior los excedentes de las cuentas externas del sector minero-energético durante épocas de `vacas gordas`, adoptando cláusulas de salida que le permitan al gobierno enfrentar de modo contra-cíclico las fases recesivas y de precios declinantes de sus productos, en especial petróleo, carbón y oro en el caso de Colombia", afirma.

El articulado de la ley aprobada por el Congreso es de carácter muy general y, por tanto, no garantiza que la regla fiscal allí enunciada satisfaga los criterios mínimos que he descrito. Habrá que esperar que el Gobierno la reglamente para poder verificar si va a ser así. Sólo si así fuere, se habrá dado un firme paso en la dirección correcta.

Dice además que a fin de enfrentar con éxito los riesgos de la enfermedad holandesa, además de la regla fiscal, la reforma del régimen de regalías y la ley sobre Sostenibilidad Fiscal, iniciativas que hay que celebrar, se requieren además vigorosas políticas públicas que fortalezcan los sectores transables de la economía, muy particularmente la agricultura y la industria.

"En cuanto a la agricultura, creo que el Ministerio del ramo ha diseñado políticas acertadas en esa dirección en materia de ciencia y tecnología, tierras y ayudas a la actividad, las cuales deben ser rodeadas y apoyadas no sólo por el resto de las órbitas del Estado, sino de toda la sociedad", dice.

Según el codirector, no obstante, los enormes retos que supone la superación de los problemas que hoy padece el sector por cuenta del largo proceso de violencia y narcotráfico que desarraigó a toda una generación de las faenas del campo, las condiciones internacionales, signadas por la carestía de los alimentos en las próximas décadas, constituyen una oportunidad sin par que el país puede y debe aprovechar con toda la determinación.

http://www.portafolio.co

No hay comentarios.: