La sanción aplicada por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) a inicios de semana, contra la totalidad del directorio de Farmacias Ahumada, cerró un capítulo en cuanto al rol de los máximos ejecutivos en una de las aristas del llamado caso “colusión” entre las farmacias.
Pero la liberación de los expedientes del caso, que contienen más de cuatro mil hojas, dejan en evidencia las omisiones y el secretismo con que se trabajó la conciliación llevada a cabo entre la cadena de farmacias y la Fiscalía Nacional Económica, que destapó finalmente un supuesto acuerdo de precios en la industria.
El contenido de este proceso, como así también sus resultados, servirán como alimento para las otras causas que se siguen en este proceso, especialmente, aquella llevada en las dependencias de la fiscalía Centro Norte, donde se busca esclarecer quiénes participaron de esta colusión y quiénes estaban al tanto de ella.
Precisamente es eso lo que queda de manifiesto en los archivos de la SVS. Luego de meses de investigación, los dardos sobre quién sabía lo que estaba pasando apuntan hacia Alejandro Rosemblatt, vicepresidente ejecutivo; José Codner, ex presidente; y Sergio Mesías, fiscal de FASA, además de otros ejecutivos de la cadena.
Las primeras sospechas
Como todo fenómeno de proporciones, la gestación del mismo fue silenciosa, y de largo aliento.
4 de abril de 2008. Dos funcionarios de la FNE llegaron a las oficinas de Farmacias Ahumada en calle Merced, para recabar información.
Luego de meses de intercambio de datos entre FASA y el organismo gubernamental, el 5 de junio el directorio de la cadena, en su totalidad, supo que algo andaba mal. Pero no le prestó mayor atención, como se demostraría meses más tarde.
De todas formas, la vicepresidencia ejecutiva, a cargo de Alejandro Rosemblatt, decidió contratar al día siguiente los servicios de Nicole Nehme, para analizar la situación.
El trabajo de Nehme -quien logró meses más tarde un acuerdo con la FNE- fue reportado por primera vez al directorio el 18 de diciembre del mismo año, pero como queda de manifiesto en los estados financieros emitidos el 23 de febrero de 2009, es decir dos meses más tarde, se seguía considerando el hecho como algo aislado. Es más. En la FECU, aprobada el 26 de febrero de 2009, se deja expreso que el requerimiento "tiene pocas opciones de prosperar", siendo ésa la versión oficial para todo el directorio.
A pesar de este comentario hacia el resto de la testera, un mes antes, y de manera sigilosa, Alejandro Rosemblatt, Nicole Nehme y otros ejecutivos de la cadena, entre ellos Codner, comenzaron a elaborar un preacuerdo con la Fiscalía Nacional Económica, el cual se firmaría el 20 de marzo.
Sería este hecho el cual no sólo serviría de base para la defensa del resto de los directores de FASA -Alexander Fernández, Gabriel Berczely, Eduardo Bellinghausen, Ernesto Labatut, Pablo Lamarca, Jaime Sinay, Juan Cuneo y Juan Benavides-, sino además gatillaría conflictos entre los accionistas, debido a las desconfianzas del controlador con el resto de los ejecutivos.
Cumpliendo deberes
La poca idoneidad del directorio -a juicio de Codner- facilitó que sólo un puñado de ejecutivos supieran lo que estaba ocurriendo.
Fue precisamente el control que Rosemblatt tomó y el conocimiento de Codner en la situación, lo que salvó de multas al ex fiscal de FASA, Sergio Mesías, ya que como consigna la investigación de la SVS, se limitó a cumplir órdenes.
"El proceso de negociación no se informó ya que se estimó, asesorado por nuestros abogados, que yo tenía las atribuciones para llevar adelante el tema de forma independiente”, dijo Rosemblatt a la SVS.
Esta misma plenipotenciaridad del vicepresidente ejecutivo es reconocida por el resto de los directores en sus declaraciones, sindicando en él toda la responsabilidad de sacar adelante el acuerdo. Avenimiento que, como aseguran los representantes de Codner y de los minoritarios, jamás se supo hasta que ya estaba consumado.
¿Cuánto sabía Juan Cuneo?
Si hay algo que no concuerda en las declaraciones es el rol de Juan Cuneo.
Tanto Rosemblatt como Codner acusan al vicepresidente de Falabella (entidad que tiene el 20% en la farmacéutica) de tener conocimiento del acuerdo desde enero de 2009, antes de que fuera firmado.
“Me junté con Cuneo el 22 de enero a las 8:30 de la mañana, según consta en fotocopia de mi taco, en mi oficina. Le pedí que me colaborara con su experiencia en temas de comisión antimonopolios. Le dije que había gente confesa, que habían negociaciones con el fiscal y le comenté que podíamos sacar a la gente sin culpa, reduciendo la multa. El lamentó la noticia, por su mala experiencia en estos temas, y me dijo que firmara el acuerdo y concordamos tener el tema en reserva”, aseguró Codner.
Cuneo, en tanto, declaró no tener conocimiento del acuerdo antes del 23 de marzo, fecha en que toda la testera se enteró de las tratativas -a esas alturas ya consumadas- entre la empresa y la FNE, y del pago de más de US$ 1 millón para evitar el juicio.
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