Puede que el magnate mexicano Carlos Slim aún sea uno de los hombres más ricos del mundo, pero su imperio de las telecomunicaciones está perdiendo algo de brillo.
La tecnología, las regulaciones y la creciente competencia debilitan a Telmex, al tiempo que se desacelera el crecimiento en las ventas de la operadora de telefonía celular América Móvil.
Las acciones de Telmex, adquirida al gobierno por Slim en 1990, fueron las únicas que bajaron en la bolsa mexicana en 2009, casi un 25%, porque los inversionistas prevén una baja en sus utilidades. “Su fase más dinámica de expansión ya la tuvo”, asegura a Reuters Ernesto Piedras, consultor de telecomunicaciones.
Pero Slim, de 69 años, aún es una gran fuerza en Latinoamérica con su operadora regional Telmex Internacional, sus tiendas minoristas, su banco Inbursa y sus firmas de infraestructura. En Estados Unidos, Slim tiene participaciones en Saks y en New York Times. Con el rebote de los mercados el año pasado tras la crisis financiera, el imperio de Slim podría tener un valor de unos US$ 59.000 millones, muy cerca de Bill Gates, fundador de Microsoft, de acuerdo al medio mexicano Sentido Común.
El gobierno de Felipe Calderón ha prometido promover la competencia en sectores dominados por grandes empresas; aunque el progreso es lento ha mantenido a Telmex fuera del mercado de la televisión y está licitando frecuencias radioeléctricas para telefonía móvil.
La competencia se ha endurecido en países como Colombia, Argentina y México, y se ha vuelto aún más dura en Brasil a medida que los mercados maduran, dijo el analista de BBVA Andrés Coello. El analista comentó que ahora que el mercado crece a un ritmo menor, es más fácil ver la competencia.
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