2010/01/13

"Es el momento de imponer un tributo a las transacciones financieras internacionales"

En tiempos de crisis, el financiamiento para el desarrollo pasa a un segundo plano. Los esfuerzos se concentran en apagar el incendio, no en planear un mejor futuro. Pero como lo peor de la tormenta financiera y económica que nos azotó en los dos últimos años está quedando atrás, hay quienes piensan que es hora de volver a buscar mecanismos para financiar el crecimiento.

Stephany Griffith-Jones es uno de ellos. Economista de la Universidad de Chile y doctorada en Cambridge, es experta en flujos de capitales, regulación financiera y reforma del sistema financiero internacional, temas sobre los cuales ha publicado una veintena libros. Hoy es directora ejecutiva del Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia. Su último libro, coeditado con el Nobel de economía Joseph Stiglitz y el ex secretario ejecutivo de CEPAL José Antonio Ocampo, titulado "Time for the Visible Hand, Policy Responses to the Crisis", sale a la venta este mes.

Griffith-Jones forma parte de una Comisión Internacional Intergubernamental que estudia la posibilidad de establecer un impuesto global a las transacciones financieras (versión moderna de un impuesto Tobin). Y conoce el tema de primera mano: conoció a James Tobin, quien escribió el prólogo de uno de sus libros.

La economista considera que "es el momento de imponer un tributo a las transacciones financieras internacionales" y rescata la experiencia del fondo creado por iniciativa de los presidentes Lula y Jacques Chirac, al que luego se sumaron otros países (incluyendo a Chile), que recibe recursos a través de un impuesto cobrado con los pasajes aéreos. "A nivel mundial, ya se han superado los US$ 1.000 millones. Van a un fondo de lucha contra las enfermedades como el Sida y la malaria", señala.

Ella forma parte del grupo de expertos que debe presentar un informe internacional, acerca de la factibilidad y deseabilidad de imponer un impuesto a las transacciones financieras. "Estamos hablando de un impuesto muy bajo, de 0,005%, por ejemplo, a todas las transacciones en moneda extranjera o incluso a todas las transacciones financieras. Si se aplicara sólo a las operaciones en moneda extranjera, podría recaudar unos US$ 30 mil millones. El fin no es tanto combatir la especulación sino conseguir recursos, en especial ahora, porque la crisis ha traído un aumento de pobreza y desempleo, y también hay mucha necesidad de financiar inversiones por el lado del cambio climático".

La economista considera que la resistencia que existía a un impuesto internacionalmente coordinado sobre las transacciones financieras ha cedido de modo dramático tras la crisis financiera. Jugadores importantes como los gobiernos de Francia, Alemania y Brasil lo apoyan, y parlamentos como el belga han aprobado leyes que facilitan su implementación. "Y aparentemente hay apoyo del gobierno inglés, que es clave porque más del 50% de las transacciones financieras en moneda extranjera pasan por Londres", explica.

Las razones para este cambio de ánimo son varias. Por ejemplo, los gobiernos en las economías desarrolladas han incurrido en enormes déficit presupuestarios y deudas como resultado de los rescates bancarios y quieren subir los impuestos - idealmente los que no deban ser pagados por sus electores.

La crisis ha hecho difícil para los sectores público y privado financiar inversiones, y las necesarias para abordar el cambio climático, en especial en los países en desarrollo, son cada vez más urgentes.

Desestima la posición de quienes piensan que un mecanismo así es difícil de implementar. "A raíz de la quiebra de un banco hace mucho tiempo se creó un sistema de clearing automático, muy centralizado, lo que facilitaría imponer un impuesto chiquitito como algoritmo en la computadora", dice. Si se opta por una tasa muy baja, agrega, no habría incentivos para evadirlo o salirse de los mecanismos oficiales de clearing.

La economista no plantea el tributo como arma contra la especulación. No obstante, advierte que es necesario mejorar la regulación, porque "hay problemas serios. Las economías desarrolladas abrieron las puertas monetarias totalmente para evitar quiebras de bancos y reactivar la economía. Esto no ha resultado demasiado, los fondos se han ido sobre todo a los activos, bolsas de los países desarrollados y nuestros, y al carry trade".

http://www.df.cl

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