Incursionan en rubros como la industria aeronáutica, automotriz y energía solar
Paula Namur Y.Beijing, la segunda ciudad más grande de China, fue reconocida este año como una de las capitales mundiales del futuro. Entre las razones, la revista Forbes mencionó sitios históricos como la Plaza de Tiananmen, pero también la Universidad Tsinghua, el equivalente chino del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) estadounidense y cuna del creciente vuelco que está viviendo China hacia la tecnología.Las multinacionales del gigante asiático, habitualmente visto como productor de manufacturas de bajo costo para las empresas extranjeras, están buscando cambiar esta imagen a través del desarrollo de tecnologías propias en ciertas industrias clave.
El sector aeronáutico es un ejemplo. Las aerolíneas chinas habitualmente ordenan sus aviones más grandes a Airbus y a Boeing. De hecho, China representa 15% de las ventas totales de Airbus. Para cambiar esto, la semana pasada el fabricante de aviones controlado por el gobierno, Commercial Aircraft Corp. of China (Comac), presentó en Hong Kong la maqueta de su última y mayor aeronave comercial, la C919, con una ambiciosa misión: competir con Airbus y Boeing.
La industria de la fabricación de aeronaves es importante para el país asiático, particularmente porque se estima que las aerolíneas de ese país necesitarán 3.710 nuevos aviones durante los próximos 20 años, según cálculos de Boeing.Con esto en mente, los ejecutivos de Comac esperan que su modelo C919, que saldrá al mercado en 2016, utilice 15% menos de combustible que sus futuros rivales Boeing 737 y Airbus A320. Para los analistas, este no es un objetivo inalcanzable.
“En el mediano a largo plazo, la manufactura de aviones china será capaz de desafiar a los fabricantes de aviones mayores, como Airbus y Boeing”, afirmó a Bloombeg Jack Xu, analista de Sinopec Securities.Aunque los ejecutivos de Comac estarían en conversaciones con cuatro proveedores distintos de motores para su C919, la Compañía de Motores para la Aviación Comercial (ACAE) ya está trabajando para producir los primeros motores chinos para aviones de gran tamaño en 2016, informó la prensa local a fines de agosto.Pero este no es el único avión desarrollado por China.
En julio, la aeronave para menos de 100 pasajeros ARJ21 de AVIC1 Commercial Aircraft Company (ACAC) completó con éxito un vuelo de 1.300 kilómetros desde Shanghai a Xian.Incursión automotrizLas ventas de automóviles se dispararon 29,2% a 8,3 millones durante los primeros ocho meses del año, en comparación con el mismo lapso del año pasado, informó este mes la Asociación de Industrias de Automóviles en China.Ante el aumento de la demanda por automóviles, la ofensiva de China en esta industria también está tomando impulso.
Beijing Automotive Industry Holdings (BAIC), la automotriz de más rápido crecimiento de China, se unió a Koenigsegg en su oferta por la automotriz Saab y ayudará a esta poco rentable división de General Motors a encontrar oportunidades para expandirse en el gigante asiático y otros mercados.Mientras, Geely manifestó su interés por el grupo sueco de Ford, Volvo, que estaría valorado en US$ 2 mil millones.
“Si Volvo está a la venta y Ford realiza un anuncio global, entonces nuestra matriz participará”, dijo a Reuters el director ejecutivo de Geely, Gui Shengyue, la semana pasada. De prosperar, el acuerdo impulsaría el perfil de Geely, una automotriz pequeña, y le daría acceso a la tecnología de Volvo.
Acuerdos energéticos
El sector energético también ha sido blanco del interés de las multinacionales del gigante asiático. China firmó con la empresa estadounidense First Solar la creación de una planta de energía solar en la región de Mongolia Interior con una potencia de 2.000 megawatts, el mayor proyecto solar realizado hasta la fecha en todo el mundo, informaron medios chinos.Las obras empezarían en julio de 2010 y se calcula que la planta estará operativa en año 2019.
Los paneles solares ocuparán 65 kilómetros cuadrados y, con su producción, pueden alimentar a casi dos millones de hogares en un país desarrollado.Por su parte, PetroChina acordó pagar 1.900 millones de dólares canadienses (US$ 1.700 millones) por 60% de participación en el proyecto petrolero de arenas bituminosas de MacKay River and Dover de la canadiense Athabasca Oil Sands. Se trata de su mayor adquisición en Norteamérica y le permite ampliar la búsqueda por recursos energéticos en el exterior.
Superaría a EE.UU. como líder en tecnología
Un estudio publicado el año pasado por el Georgia Institute of Technology mostró que China pronto podría superar a Estados Unidos en la capacidad de desarrollar tecnología y transformarla en productos y servicios.Las estadísticas de 2007 muestran a China con un total de 82,8 puntos, en comparación con 76,1 puntos de Estados Unidos, 66,8 para Alemania y 66 para Japón.
Hace once años, el puntaje de China era apenas de 22,5 puntos, según el estudio “High Tech Indicators”. Georgia Tech ha reunido estos indicadores desde mediados de los ‘80,“China realmente ha cambiado el panorama económico en la tecnología”, explicó el coautor de la investigación, Alan Porter. “Al considerar la manufactura de bajo costo china y el enfoque en la tecnología, y luego combinar esto con el creciente énfasis en investigación y desarrollo, el resultado no dejará mucho espacio para otros países”, agregó.\
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