2009/04/27

"Ahora hay que empezar a tener cuidado con la salida de la crisis"

Hace seis años que Carlos Massad dejó la presidencia del Banco Central. Hace poco más de diez que le tocó afrontar desde ese sitial el episodio más complejo que recordaba el país hasta ahora: la crisis asiática.

Un golpe externo que trajo una caída del crecimiento de 0,7% y un salto del desempleo de unos cuatro puntos hasta un promedio de 10% en 1999.Un cuadro que no debiera diferir mucho de lo que prevé para Chile este año.

“A pesar de que esta crisis es más global, no creo que sus efectos vayan a ser más graves que los que sufrimos con la crisis asiática”, expone. E, incluso, se anima a decir que “vamos a salir con cierta rapidez”, tal como entonces.De hecho, ve que en el actual marco de recesión la actividad ya comenzó a reducir la velocidad de caída.

Pero como hay desfases, anticipa que la recuperación de la economía -dentro de dos o tres trimestres- irá de la mano de una continua alza del desempleo. Su pronóstico para el PIB del año es cero -con un rango de más menos 0,5%-, aunque con riesgo hacia abajo.Su diagnóstico se sustenta en la mejor defensa que exhibe Chile gracias a la flotación cambiaria, el esquema de metas de inflación, el equilibrio fiscal y la solidez del sistema financiero.

“En el 98 todavía no podíamos dejar flotar el tipo de cambio y, por lo tanto, había limitaciones al manejo de la política de tasa de interés del Banco Central, lo que nos obligaba a tener tasas bastante más altas”, situación que le reportó más de alguna crítica.

Presiones inflacionariasSi bien Massad tiene una buena evaluación del accionar de las autoridades hasta ahora, estima que podría haberse hecho más en pagar al día las deudas del sector público, tal como lo planteó antes de fines del año pasado en su partido, la DC.

E insiste en la urgencia del tema porque no sólo hay grandes empresas, sino que también medianas y pequeñas que están obligadas a factorizar o a pedir créditos directos al sistema financiero, lo que es caro. “Pagar más al día o utilizar la documentación correspondiente para pagar impuestos, permitiría aliviar la presión que existe sobre ellos y también sobre el empleo”, subraya.

- ¿No ve necesario, por lo tanto, otro paquete fiscal?- Siempre es posible, pero ahora hay que empezar a tener cuidado con la salida de la crisis. Todos los programas son muy bienvenidos, necesarios e indispensables, sobre todo los que se han implementado, pero también hay que pensar en qué ocurre cuando se dé vuelta este ciclo, porque esto pasará no en cinco años sino que en unos trimestres y para evitar las consecuencias inflacionarias de un gasto público excesivo se requiere pensar en cuáles serán los pasos que se darán.

- ¿Qué recomendaría usted en este momento?- Se requiere planear la forma, velocidad y secuencia con que se reducirán los incentivos y programas ad-hoc creados para enfrentar la crisis, o la mantención de algunos de ellos en calidad de programas más permanentes.

En cuanto a la política monetaria, es preciso analizar cuidadosamente la velocidad con que la tasa de política monetaria puede volver a sus valores más normales, y la forma en que se harán las comunicaciones al respecto para evitar efectos indeseables.

Y es necesario preparar aquellas medidas que pueden ser adoptadas o propuestas en el marco de una recuperación económica. La recuperación es, por ejemplo, el momento oportuno, para considerar opciones de una mayor flexibilidad laboral, ingrediente importante para mejorar el empleo a largo plazo.

Pero mayor flexibilidad requiere mejores oportunidades para los desempleados, incluyendo programas de capacitación y mejoras adicionales a los seguros de desempleo.- ¿Es necesario que el Banco Central diga “hasta aquí nos quedamos”?- En algún momento, el Banco Central tendrá que decirlo. Lo que pasa es que cuando se preanuncian las políticas cuando las tasas van subiendo, se acelera el efecto de la política.

Cuando uno preanuncia que las tasas van bajando, demora el efecto, porque alguna gente tiende a esperar antes de endeudarse. - ¿En la última reunión hubiese dicho “hasta aquí nos quedamos”?- No todavía. Tampoco decir que vamos a seguir bajando, porque es un riesgo muy grande, puede rebotar al revés.

En este momento, la recomendación más oportuna es “estamos observando y evaluando la situación”. Y según esa evaluación, tomar la decisión que corresponda, cuando corresponda.

Massad revela el cambio de estrategia de Amicar y defiende el actuar de los bancos
Hacia fines de 2007 Carlos Massad se convirtió en el presidente de Amicar, entidad de financiamiento automotriz a la que dio origen la alianza de las distribuidoras de vehículos Derco y Gildemeister, dueñas del 30% del mercado en venta de automóviles. Inserta en un área sensible a la crisis -no sólo en Chile sino que en todo el mundo-, a fines del año pasado la empresa “cambió su estrategia frente a la coyuntura”, explica el ejecutivo.

“Teníamos una estrategia de avanzar en construir una financiera, en la cual fuera Amicar la que proporcionaba financiamiento”, relata. Pero, agrega, para una entidad no especialista en riesgo –en momentos que estos estaban creciendo- era una apuesta “muy arriesgada y que podía ser muy costosa”.

La decisión, entonces, fue concentrar los esfuerzos en aquello que consideran el valor agregado de Amicar, que es el portal, es decir, recibir solicitudes de crédito de los clientes automotrices y enviar a distintas instituciones financieras y no financieras para que las traten y elegir entre ellas la que resulte mejor.

En su rol de director de Corpbanca, Massad enfatiza que los bancos no pueden traspasar de forma automática la baja de tasas de interés del Banco Central.

“Eso toma un período, dos meses, tres meses”, precisa.Lo importante, subraya, es saber que “las tasas en los bancos han bajado sustancialmente respecto a diciembre”.

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