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2014/06/19

Chile fue uno de los países con mayor desigualdad en 2011, según la OCDE

Junto al país figuran México, Turquía y Estados Unidos. En cambio, Dinamarca, Eslovenia, Finlandia y la República Checa fueron los Estados más equitativos.


Chile fue uno de los países con mayor desigualdad en 2011, según la OCDE
Chile figura entre los países más desiguales en 2011, según los datos publicados hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo al estudio publicado hoy, los Estados con mayores desigualdades entre ricos y pobres en 2011 son Chile, Turquía y Estados Unidos. En cambio, entre los más equitativos figuran Dinamarca, Eslovenia, Finlandia y la República Checa.

La OCDE puso el acento en que la pobreza ha aumentado en muchos de sus países desde 2007, lo que eliminó los progresos que se habían producido en los 20 años anteriores en la mejora de los niveles de vida de los hogares de bajos ingresos.

En el conjunto de los países del grupo de los denominados “desarrollados”, en 2011 el 10% de los más ricos obtuvieron 9,6 veces más ingresos que el 10% más pobre. En 2007 habían ganado 9,3 veces más.

Otra de las tendencias de fondo que se confirmó con las estadísticas de 2011 es la de que los jóvenes y los niños han venido a sustituir a los ancianos como el grupo de edad con mayor riesgo de pobreza.

En esa línea, por primera vez desde que se recogen estas cifras, en 2011 las personas de entre 66 y 75 años se enfrentaron a un riesgo de pobreza un 25% menor que la media de la población, y era la más baja entre todos los grupos.

www.emol.com

2014/06/02

El origen de la desigualdad

Una investigación demuestra que ya a los 10 meses de edad, un niño nacido en el quintil más alto en Chile presenta diferencias con uno nacido en el más bajo, tanto a nivel cognitivo como emocional. Una herencia que los marcará de por vida e irá ampliando la brecha entre ambos a medida que crecen. El estudio concluye que la educación preescolar debe ser una prioridad.
Por María José López y Antonieta de la Fuente
desigualdad
Iván sacó 450 puntos en la PSU; Tomás sacó 600. Iván estudió en un colegio municipal y su familia pertenece al 20 más pobre del país; Tomás, en cambio, estudió en un colegio particular y es parte del 20% más rico de Chile. Hasta aquí, ninguna novedad. Pero el panorama se hace más inquietante si se mira a los mismos niños en 4° básico y se observan sus resultados en la prueba Simce: la brecha entre ambos es prácticamente la misma (ver gráfico). Desde este prisma, si esto fuera un experimento, se podría decir que el futuro de la selección universitaria de Iván y Tomás, ya estaba decidido a los nueve años.
Esta realidad es la que desde hace un tiempo investiga David Bravo. Primero desde Microdatos de la Universidad de Chile, y ahora desde el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, el economista con estudios de doctorado en la Universidad de Harvard está pronto a sacar conclusiones bien decidoras en cuanto a desigualdad en educación y cómo ésta repercute en los salarios futuros de las personas.
 “En la educación preescolar se juega todo. Esto determina cómo les va a ir en la vida”, dice David Bravo, uno de los investigadores.
Pero este reportaje habla de otra cosa. La pregunta que Bravo y otro grupo de investigadores se hicieron tras constatar las brechas entre Simce y PSU fue ¿cuándo se genera esa brecha? ¿En qué etapa del desarrollo se originan las diferencias? Una inquietud que comenzaron a trabajar en 2009.
Junto al profesor de la Universidad de Chicago, James Heckman, premio Nobel y una eminencia en estudios de primera infancia; Jere Behrman, de la Universidad de Pennsylvania y Sergio Urzúa, profesor de la Universidad de Maryland e investigador de Clapes UC y del Centro UC que dirige Bravo, dieron curso al estudio titulado “El origen de la Desigualdad: evidencia longitudinal”. Una ambiciosa investigación de largo aliento que desde 2010 mide a 15.000 niños nacidos entre 2006 y 2009 para observar las diferencias en su desarrollo. La idea, explica Bravo, es medir a esos mismos niños en un horizonte de 15 años –se les hace un seguimiento y se los vuelve a evaluar cada dos o tres años– para ir sacando conclusiones que ayuden a enfrentar la desigualdad, entre otras cosas.
Un estudio que hoy por hoy tiene mucho que decir en la discusión sobre educación y sobre dónde se están poniendo los énfasis –y, por cierto, los recursos– en la intervención preescolar, escolar y superior.

EL ORIGEN

Cuando Bravo y los demás investigadores decidieron partir con esta investigación, no contaban con mucha evidencia para países en desarrollo. Lo que sí sabían, por los estudios longitudinales (que siguen a las mismas personas por períodos largos de tiempo) desarrollados por Heckman, Behrman y otros investigadores en Estados Unidos, es que la rentabilidad de intervenir tempranamente, era muy alta. Es decir, las personas que habían tenido buena educación preescolar, tendían a obtener mejores salarios en el futuro, más incluso que quienes habían sido intervenidos en la etapa escolar.
También sabían, según la evidencia de la psicología del desarrollo y de la neurociencia, que la primera infancia modela parte importante de la personalidad del individuo. “Sabíamos que las conexiones neuronales se desarrollan de manera muy vertiginosa en el cerebro de los niños y, por lo tanto, lo que está ocurriendo en ese período es algo muy intenso. Ése fue nuestro marco teórico”, explica Bravo.
Así, decidieron generar un instrumento para medir la primera infancia en Chile y diseñaron la ELPI, la primera encuesta longitudinal de primera infancia que existe en el país.
Desde 2010, el estudio mide a 15.000 niños nacidos entre 2006 y 2009 para observar las diferencias en su desarrollo. La idea es medir a esos mismos niños en un horizonte de 15 años.
Lo siguiente fue seleccionar a los niños. Para que la muestra fuera representativa, con el apoyo del Mineduc y del Ministerio de Hacienda –que financió los 700 millones de pesos que se requirieron para este trabajo–, se hizo un sorteo entre los 877.000 nacimientos que hubo entre el 1 de enero de 2006 y el 31 de agosto del 2009, inscritos en el Registro Civil. Y luego se seleccionaron 15 mil niños, de 0 a 5 años, de todas partes de Chile.
El 2010 partieron las encuestas, todas presenciales, una tarea no menor, porque implicó buscar cada uno de los hogares sorteados.
“Queríamos ir a mirar qué pasaba con esas brechas entre el 20% más rico y el 20% más pobre de la población y desde cuándo estaban esas brechas. Habíamos hecho una medición de Simce de 4° básico, pero la pregunta era cuál sería esa diferencia a los 4 ó 5 años”, explica Bravo.
Para ello, el proceso constó de dos etapas: primero se hizo una entrevista completa a la madre –o al tutor del niño o niña seleccionados–, con detalles de su educación, inserción laboral, ingreso familiar, la composición del hogar, tipo de vivienda, detalles del embarazo, además de detalles del cuidado infantil, hábitos del hogar, tipo de estímulos y educación que recibe el menor. “Es clave tener el contexto del niño, su entorno”, explica Bravo. Dos meses más tarde, una psicóloga visitó ese hogar para evaluar al menor en sus áreas cognitiva, de lenguaje, motor, autorregulación y socioemocionales. Y a la madre, lo mismo.
El 2012 se realizó la segunda ronda –esta vez con el apoyo del Ministerio del Trabajo–, a los mismos niños y se incorporaron 3.000 más a la muestra, nacidos entre el 1 de septiembre del 2009 y el 31 de diciembre de 2011.

LA CLAVE DEL PRIMER PARTIDO

“Los chilenos nacemos iguales. Pero las diferencias emergen tempranamente y se proyectan en el curso de la vida”. Ésa es la primera conclusión del estudio. Una respuesta que surge de las encuestas, entrevistas y tests internacionalmente comprobados, que se aplicaron a los niños sorteados y sus familias. En total, fueron 10 tests para los menores y 6 para las madres.
Sus resultados son lapidarios. Si Iván y Tomás fueran parte de los niños medidos por la investigación de Bravo, los resultados serían éstos: Iván, al año y medio de edad sabe decir 5 palabras con significado; puede observar y manipular un libro, y, cuando le piden algo con gestos, él logra entregarlo a quien se lo solicita. Mientras que Tomás, también al año y medio, hace lo mismo que Iván, pero además sabe identificar varias partes de su cuerpo, y al mismo tiempo que juega con el libro, muestra interés cuando se le lee un cuento.
Gráfico desigualdad
Para homologar los resultados de los diferentes tests aplicados a los niños y poder establecer comparaciones, David Bravo y su equipo, midieron la desviación estándar (ds) de cada puntaje obtenido en los diferentes tests aplicados. De esta manera, si 1 ds es igual a 110 puntos de la PSU, éstos son los puntajes asignados a los niños en sus diferentes etapas de crecimiento, por quintil de ingresos.

Iván vive en una población y comparte su pieza con sus padres y tres hermanos. El segundo, duerme solo. La madre de Iván no terminó cuarto medio; mientras que la de Tomás es profesional. El menor más pobre no tiene una rutina diaria, ni hábitos alimenticios establecidos, mientras que el más rico, todos los días come, juega y duerme a la misma hora.
El estudio deja en evidencia que las primeras luces de la desigualdad en Chile aparecen muy temprano, cerca de los 10 meses de edad, y que van en aumento en la medida que los niños crecen. “Es entonces cuando surgen las diferencias entre los niños en el vocabulario, expresión y motricidad. Y la brecha aumenta año a año. Algo sucede entre los 0 y los 36 meses de edad, que es cuando estas diferencias surgen de manera muy significativa”, señala Bravo.
Así es como, por ejemplo, al observar los resultados del Battelle, un test aplicado entre los 10 y 23 meses y que mide las habilidades en desarrollo, se ve que ya a los 10 meses de edad hay una leve brecha entre los quintiles de mayor y menor ingreso. Lo grave, en todo caso, no es eso, sino que la curva va en ascenso a medida que los niños crecen.
Así se puede verificar en el Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI), que se aplica a niños entre 3 y 72 meses, donde también se ve que las brechas entre ambos quintiles se van haciendo cada vez más amplias.
La investigación estableció que un niño de 4 años, de escasos recursos, ya muestra una brecha respecto de su par de ingresos altos. En la práctica, esto quiere decir que mientras un niño del quintil 1, es capaz de integrarse a juegos y solidarizar con los demás y justifica de manera coherente y razonable que es incorrecto sacar cosas que son de otras personas; el niño del quintil 5, además de lo anterior, es capaz de justificar de manera coherente que burlarse de otras personas no es correcto, así como que es bueno incluir a personas con necesidades físicas especiales. Y, además, puede expresar de manera adecuada la rabia.
“El trasfondo de esto es muy grave: los niños más vulnerables, cuando inician su época escolar, lo hacen desde un escalón más abajo. Hubo factores en la educación de uno menos vulnerable, que claramente lo favorecieron. Pudo haber sido la atmósfera adecuada, el cariño, la falta de ruido, como también la educación de sus padres o la existencia de una familia”, indica Bravo.
Y agrega: “A los seis años, están recién entrando al colegio. Ni siquiera el colegio ha actuado, pero ya las brechas entre ellos son muy parecidas a las que van a tener en cuarto básico. A lo mejor, el gran logro del sistema escolar, es que la brecha aumente tan poco entre el momento que entran y en el que terminan, pero es difícil revertir una tendencia tan desoladora. Este partido se jugó muy temprano, cuando desde el punto de vista de políticas públicas, se estaba haciendo muy poco”.

RENTABILIDAD A 20 AÑOS

El 2011, David Bravo participó en otra investigación (también junto a Sergio Urzúa). Se trató del informe de la Comisión Revisora del Sistema de Capacitación e Intermediación Laboral, que estuvo a cargo de Osvaldo Larrañaga, y que evaluó el impacto de la Franquicia Tributaria, cuyo fin es la capacitación laboral, y para lo cual el Gobierno desembolsa unos 200 millones de dólares anualmente. ¿El resultado? “Cero impacto”, dice Bravo.
“Comparamos las capacidades de una persona antes y después de tomar los cursos, y no había diferencias”, explica. Y agrega: “Por eso, la recomendación es destinar la mayor cantidad de recursos públicos en educación preescolar, para llegar a tiempo a ellos. Las desigualdades se pueden reducir con intervenciones en los primeros años de vida”.
Dice que esto es urgente para los menores que no cuentan con un entorno educativo, ni con las garantías para aprender y desarrollarse adecuadamente, pues sus estudios comprueban que el entorno social sí afecta a los niños. “La exposición temprana a riesgos pone a los niños en condiciones más adversas para su desarrollo. Los efectos a largo plazo en escolaridad y en nivel de ingreso, contribuyen a la prevalencia de la desigualdad en la siguiente generación”, asegura. Por eso –concluye– es clave implementar una buena educación preescolar en Chile, considerando que los programas de desarrollo infantil temprano se muestran rentables, aun cuando la recompensa es a largo plazo, 20 años o más. “Ahí se juega todo. Esto determina cómo les va a ir en la vida”, remata. •••

DIFERENCIAS POR QUINTIL

•    20% de las madres del quintil V tiene enseñanza universitaria, versus un 1% en el quintil I, donde predomina la Enseñanza Básica con un 42%.
•    21% de los padres del quintil V tienen enseñanza universitaria, versus un 2% en el quintil I, donde predomina la Enseñanza Básica con un 42%.
•    Un 71% de las madres del quintil I está inactivo, mientras que en el quintil V esta cifra alcanza el 23%. Un 21% de las madres en el quintil I se encuentra ocupado, mientras que el quintil V esta cifra alcanza el 74%.
•    Un 86% de los padres en el quintil I se encuentra ocupado, mientras que el quintil V esta cifra alcanza el 99%.
•    El promedio de hijos para el quintil I es de 2,65; mientras que para el quintil V es de 1,7.
•    El 75% de los niños del quintil V vive con ambos padres y el 20% sólo con el padre; mientras que en el quintil I el 56% vive con ambos padres y el 38% sólo con la madre.
•    Casi un 40% de las personas del quintil I no tiene pareja, mientras que en el quintil V la cifra es la mitad. Casi el 80% de las personas del quintil V es casado o tiene un conviviente, mientras que en el quintil I, un 60%.
•    El ingreso promedio de una familia del quintil I es de $143.083; de una familia del quintil V, es de $1.004.272
•    El ingreso per cápita en una familia del quintil I es de $34.629; en una familia del quintil V, es de $301.872

HABILIDADES Y CONOCIMIENTOS POR EDAD E INGRESOS

Éstas son las brechas según edad y quintil de ingresos, de acuerdo a un estudio exploratorio que revisa los ítems que responden los niños en el Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI).
Niño de 1 año a 18 meses
Cognición:
1° quintil: Es capaz de percibir objetos que se le presentan tales como cubos y manipular objetos con el fin de alcanzar otros. También muestra curiosidad por buscar objetos escondidos.
5° quintil: Además de lo descrito, puede encajar figuras que se le presentan.
Motricidad:
1° quintil: Camina y puede agacharse para tomar un objeto. Puede tomar un objeto con el índice y pulgar y meter en un frasco. Puede patear una pelota.
5° quintil: Además de lo anterior, es capaz de lanzar una pelota.
Lenguaje:
1° quintil: Dice hasta 5 palabras con significado. Además, puede observar y manipular un libro, y puede entregar algo que se le pide con gestos.
5° quintil: Además de lo anterior, es capaz de identificar partes de su cuerpo y muestra interés cuando se le lee un cuento.
Socioemocionalidad:
1° quintil: Disfruta escuchando canciones, así como el juego con otros niños. Se pone contento cuando logra realizar algo.
5° quintil: Además de lo anterior, es capaz de comer solo (no necesariamente utilizando los utensilios correctamente).

Niño de 5 a 6 años
Cognición:
1° quintil: Presenta habilidades de clasificación, siendo capaz de realizar agrupaciones de elementos por distintas características tales como color o tamaño, así como animales en función de cómo se desplazan. Reconoce similitudes y diferencias, y es capaz de resolver problemas matemáticos sencillos.
5° quintil: Además de lo anterior, es capaz de describir las semejanzas entre objetos que se le muestran.
Motricidad:
1° quintil: Puede saltar en un pie más de tres veces, así como avanzar una distancia corta. Junta líneas entrecortadas en un dibujo, y también dos puntos de un dibujo más distantes.
5° quintil: Además de lo anterior, mantiene el equilibrio estando en punta de pies y con los ojos cerrados.
Lenguaje:
1° quintil: Responde al menos tres preguntas que se le realizan sobre un relato. Identifica imágenes de una lámina y es capaz de definir al menos dos palabras.
5° quintil: Además de lo anterior, identifica dos partes en una frase, sonido inicial al menos en tres palabras que se le presentan, y puede nombrar elementos o palabras más complejas tales como instrumentos musicales o pájaros.
Socioemocionalidad:
1° quintil: Es capaz de integrarse a juegos y solidarizar con los demás. Justifica de manera coherente y razonable que es incorrecto sacar cosas que son de otras personas.
5° quintil: Además de lo anterior, es capaz de justificar de manera coherente que burlarse de otras personas no es correcto, así como que es bueno incluir a personas con necesidades físicas especiales. Puede expresar de manera adecuada la rabia.

www.capital.cl

2013/11/02

Latrinobarómetro: la desigualdad es el mayor problema de América Latina

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Las claves
  • Los países donde hay mayor pérdida de progreso entre 2011 y 2013 son Brasil, donde se pierden 19 puntos porcentuales, Paraguay con 16, Uruguay con 12 y Argentina con 11 puntos perdidos.
  • En total un 68 % de la región se ubica en la clase baja cuya mitad de sus integrantes están en situación precaria e incluso a algunos no les alcanza para comprar alimento, un 30 % en la clase media que va en aumento y un 2 % en la clase alta.
El documento

La democracia en América Latina (Latiobarómetro Introducción)

La región ha manifestado, ha acusado recibo de la prosperidad, ahora quiere distribución. Cuando no había nada que distribuir había estoicismo en la pobreza, ahora hay demanda frente a la existencia de bienes. La democracia no sólo trae consigo el cambio de paradigma del tiempo cíclico sino también entrega los instrumentos para su propia consolidación con la oportunidad para demandar derechos.(Latinobarómetro 2013)
América Latina vive en la actualidad un aumento de la educación y del crecimiento económico que ha significado el mayor nivel de satisfacción de vida desde 1995, pero la desigualdad sigue siendo el “Talón de Aquiles para pasar al siguiente escalón”, según el Latinobarómetro difundido hoy.
“La precariedad, la pobreza, la desigualdad y la discriminación, siguen siendo el ‘Talón de Aquiles’ de la región, que de alguna manera le impide pasar al siguiente escalón”, señaló la socióloga Marta Lagos, directora de Latinobarómetro que entregó este viernes detalles del informe 2013.

En su opinión “la democracia en América Latina se ve retenida por la desigualdad en el acceso a bienes políticos y también bienes económicos, pese a que la región vive un nivel de prosperidad que no había visto antes”.

En esa línea destacó que en total un 68 % de la región se ubica en la clase baja cuya mitad de sus integrantes están en situación precaria e incluso a algunos no les alcanza para comprar alimento, un 30 % en la clase media que va en aumento y un 2 % en la clase alta.

“Tenemos con ello dos américas latinas, la que disfruta de los beneficios del crecimiento y la que mira como disfrutan los otros, por lo que veremos más protestas como manifestación de una ciudadanía consciente de las deficiencias del sistema económico, político y social”, añadió Lagos.

La medición del 2013 aplicó 20.204 entrevistas entre el 31 de mayo y el 30 de junio de este año, con muestras representativas del 100 % de la población de cada uno de los 18 países en que se realiza, representando a la población que alcanza 600 millones de habitantes.

Según Marta Lagos, América Latina nunca había sido tan rica y próspera como ahora, pero al mismo tiempo coexiste con esta nueva región, la vieja pobreza que no logra ser desmantelada con el crecimiento económico.

Como ejemplo señaló que en Suramérica y México el 49 % de la población dice tener agua caliente, con Chile en primer lugar y Argentina en la siguiente posición, países donde más del 80 % de la población poseen ese bien.

En el otro extremo esta Centroamérica con el 10 % de su población que dice tener agua caliente. El promedio para la región es del 36 %, según el estudio.

Por otro lado, el estudio denuncia que cuatro países de Centroamérica -República Dominicana, Honduras, Nicaragua y Guatemala- tienen más de la mitad de su población quejándose de que alguna vez se han quedado sin dinero para comprar comida.

“Esas son las desigualdades que la prosperidad en la región vuelve intolerables. Las diferencias de desigualdades empiezan a agrandarse con la prosperidad que le llega a unos y no a otros, tanto al comparar países como al comparar grupos al interior de un país”, subrayó.

En este sentido, el estudio destaca que en Centroamérica hay un promedio de un 50 % que se ha quedado sin dinero para comprar comida, mientras en Suramérica y México éste promedio alcanza al 35 %.

A estos datos se le agrega el que uno de cada cuatro ciudadanos de la región aseguran que alguna vez no han tenido suficiente comida para alimentarse. En República Dominicana esta realidad es para uno de cada dos, sostiene el documento.

No obstante, la satisfacción de vida aumentó en 2013 a su máximo desde 1995. Nunca antes desde 1997 habían estado los latinoamericanos tan satisfechos con sus vidas como en este año.

“En todos los países, más de la mitad de la población dice estar satisfecho con su vida, mientras los países menos satisfechos son Bolivia y Perú. Por otro lado, los países más satisfechos son Panamá, Costa Rica y República Dominicana” apostilló Lagos.

En esta misma línea, el análisis resalta que la imagen de progreso del país aumenta desde 1996, del 26 % en ese año al 37 % en 2013, congruente con el aumento de la satisfacción de vida y otros indicadores positivos sobre el estado de situación de los países.

El progreso, sin embargo, a diferencia de la satisfacción con la vida se reparte de manera muy desigual en la región, según el informe realizado con muestras representativas del 100 %, de la población nacional de cada país de 1.000 y 1.200 casos, con un margen de error de alrededor del 3 % por país.

Mientras en cinco países cerca de la mitad de la población acusa progreso, en los otros trece el progreso que se ve “es muy delgado”.

Los países donde hay mayor pérdida de progreso entre 2011 y 2013 son Brasil, donde se pierden 19 puntos porcentuales, Paraguay con 16, Uruguay con 12 y Argentina con 11 puntos perdidos. “Todos países gobernados por la izquierda”, apunta Lagos.

www.infolatam.com