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2014/05/27

Bogotá, cuarta en A. Latina en empresas multinacionales

Según el estudio, Bogotá tiene un alto potencial financiero, haciéndola atractiva para los negocios.Medellín entró al Top 10 de escalafón que hace centro de estudios de la Universidad del Rosario.


Detrás de Santiago de Chile, Sao Paulo (Brasil) y Ciudad de México, Bogotá es la cuarta ciudad de América Latina con el mejor clima para realizar inversiones, lo que a su vez se traduce en la presencia de compañías multinacionales pertenecientes a los diferentes sectores económicos.
De acuerdo con el “Índice de Atractividad de Inversiones Urbanas”, construido por el Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario (Cepec), la capital del país, junto a Lima (Perú), son ciudades que van al alza, gracias al buen ambiente macroeconómico de sus países y su reputación internacional para los negocios.
En Bogotá funcionan 66 empresas multinacionales, lo que la llevó también a ocupar el cuarto puesto entre 51 ciudades latinoamericanas con ese tipo de compañías. Sin embargo, en materia de presencia de estas firmas, el primer lugar fue para Buenos Aires, según un estudio del Cepec y la firma Inteligencia de Negocios, de Chile.
En esta ocasión, la ciudad de Medellín se ubicó en el décimo lugar de este ranking de la atracción de inversiones en el 2014, subiendo tres puestos con respecto al año anterior, y doce puestos con respecto al escalafón del 2012.
“Este avance se debe no solo a una plataforma nacional favorable, sino también a una destacada gestión internacional de su marca-ciudad, que se ha traducido en un avance en su reputación y en una presencia creciente de multinacionales dentro de su área metropolitana.
En contraste, las ciudades venezolanas de Caracas, Maracaibo y Valencia, se ubicaron en el últimos tres lugares de la clasificación, al tener un clima de inversiones contrario y un potencial financiero bajo.
Así quedó al ranking de las multinacionales presentes en las ciudades de América Latina:
Ciudad                        Multinacionales
1. Buenos Aires                  72
2. Ciudad de México          71
3. Sao Paulo                       68
4. Bogotá                            66
5. Río de Janeiro                63
6. Santiago de Chile           60
Ranking de Atractividad de Inversiones Urbanas en América Latina
Ciudad                   Calificación
1. Santiago                      97,1
2. São Paulo                    93
3. C. de México              86,4
4. Bogotá                        84,2
5. Lima                           83,26.
6. Monterrey                  74
7. C. de Panamá             71,4
8. Buenos Aires             69,6
9. Río de Janeiro            68,4
10. Medellín                   67,6

2012/06/29

Multinacionales europeas realzan saldo positivo de inversión en Latinoamérica

Representantes de multinacionales europeas como el Banco Santander y Telefónica han destacado hoy el "balance positivo" de la inversión enAmérica Latina, no sólo para las empresas, en las que la región pesa cada vez más en sus beneficios, sino para su desarrollo regional.



Representantes de multinacionales europeas como el Banco Santander y Telefónica han destacado hoy el "balance positivo" de la inversión en América Latina, no sólo para las empresas, en las que la región pesa cada vez más en sus beneficios, sino para su desarrollo regional.
La inversión europea en América Latina es "de bastante valor añadido", ha resumido el director de Economía y Estructura Financiera de Telefónica, Juan Antonio Mielgo, en el VI Seminario Internacional Unión Europea-América Latina clausurado hoy en Madrid.
En su intervención, Mielgo ha hecho hincapié en que la inversión europea en América Latina es diez veces mayor que la de China.
El compromiso de Europa con América Latina es "obvio" desde hace muchos años, ha continuado, para subrayar que, frente a las inversiones de otras regiones, la europea tiene "mucho compromiso" con la innovación y el desarrollo, y no está "excesivamente concentrada".
Su empresa, ha agregado, ha invertido en la región, de forma directa, 60.000 millones de euros, más otros 60.000 en bienes de equipo, lo que hace que las inversiones de Telefónica supongan el 20 % de las españolas y el 10 % de la europea en América Latina.
"América Latina para Telefónica es una pieza clave del engranaje", toda vez que aproximadamente la mitad del negocio viene de esa región y dos terceras partes de los clientes.
Mielgo ha abogado por poner el acento en la tríada mundo asiático-América Latina-Europa, pero también ha advertido de dos peligros de la relación Latinoamérica-China: la "reprimarización de las exportaciones" latinoamericanas y que el gigante asiático "está diversificando sus proveedores" de materias primas.
El director adjunto del Servicio de Estudios del Banco Santander, Antonio Cortina, ha subrayado los efectos positivos de la integración financiera, ya que la presencia de bancos extranjeros, a su juicio, ha contribuido al desarrollo de las economías y a la estabilidad financiera.
En cuanto al eventual contagio de las dificultades financiera, ha considerado que en América Latina "ha sido sensiblemente inferior" que en Asia, los países emergentes de Europa yOriente Medio, lo que está "directamente vinculado a las naturaleza de las operaciones de banca extranjera en Latinoamérica".
Ha explicado que para el Santander ha buscado no estar en muchos mercados, "sino concentrados" para tener "capacidad comercial importante y en países con potencial en términos económicos y demográficos".
"La diversificación nos ha permitido salvar la crisis con solvencia importante", ha añadido.
El presidente Américas & Iberia, Wincor Nixford, Javier López-Bartolomé, ha destacado "las posibilidades infinitas" que ofrece hoy en día Latinoamérica, donde, ha dicho, "el número de consumidores sigue creciendo" de la mano del ascenso de la clase media.
En el seminario, que se ha celebrado en la sede de las Instituciones Europeas en España, también ha participado el secretario para la Cooperación Iberoamericana SEGIB, Salvador Arriola, quien ha apostado porque se establezca "un espacio empresarial iberoamericano donde se puedan sumar los esfuerzos de las empresas multilatinas y de las españolas y portuguesas".

2011/07/09

“Nuestras multinacionales” no nos representan

Luis Nieto Pereira y Pedro Ramiro *

“Nuestras empresas”. Durante la última década, hemos visto cómo en infinidad de ocasiones los gobernantes y los medios de comunicación se referían así a las grandes corporaciones españolas: “Nuestras empresas están en América Latina para quedarse, se trata de una apuesta de Estado que no tiene marcha atrás”, decían desde el gobierno de Zapatero hace dos años. De este modo, el discurso oficial insistía en que vivíamos en el mejor de los mundos posibles y, en él, “nuestras multinacionales” eran la principal fuente de riqueza para el país. Por eso, se argumentaba que había que defenderlas costara lo que costara, dando por hecho que su aumento de ingresos era el nuestro, y pareciendo así que todos y todas fuéramos accionistas de dichas compañías.

La crisis, lejos de acabar con esta idea, la ha reforzado aún más: ante la recesión económica que se vive en el Estado español, las multinacionales han decidido volcarse en otros mercados para poder seguir aumentando sus extraordinarios resultados,[1] para lo cual han contado con el apoyo de la acción exterior y las relaciones diplomáticas del ejecutivo español y de la casa real, perpetuando de esta manera el discurso de que los intereses de las empresas españolas coinciden con el interés general de la población.

Hoy, cada vez somos más conscientes de que estas grandes empresas son las que realmente deciden la vida diaria de la ciudadanía, incluso con una enorme capacidad para sostener o hacer caer gobiernos. La realidad se impone: llenamos el depósito del coche en surtidores de Repsol, gestionamos nuestros ahorros en los bancos Santander y BBVA, establecemos nuestras comunicaciones a través de Telefónica, disfrutamos de la electricidad y el agua caliente que nos suministran Gas Natural Fenosa o Iberdrola… 

Nuestras vidas transcurren bajo sus designios y los grandes partidos políticos, por supuesto, no se sustraen a ellos: son estas mismas corporaciones transnacionales las que sufragan las campañas electorales de los dos partidos mayoritarios, de ahí que, ante las reformas emprendidas por el gobierno, Emilio Botín se haya mostrado “contento de cómo están yendo las cosas” y de la “rapidez de las medidas”, que “son magníficas”, mientras Francisco González aseguraba, por el contrario, que “el pacto social es bueno pero no suficiente. Hay que sacrificarse y hacer del país un país de progreso”, decía el presidente del BBVA, que pedía también “una reforma laboral de verdad”.

Esta simbiosis entre la política y el mundo empresarial se nos ha hecho tan cotidiana que nos resulta familiar, incluso, que el presidente del gobierno, sea del partido que sea, realice muchos viajes al exterior acompañado por los máximos mandatarios de las transnacionales españolas. Y da cierto enojo constatar lo que parece obvio: que la finalidad no es defender un mundo más justo, equitativo y en paz, sino “hacer negocios”. Sólo hay que recordar, como ejemplo, los recientes viajes del presidente del gobierno a Qatar, Emiratos Árabes y China, o cómo José Bono, encabezando la delegación parlamentaria que hace unos meses viajó a Guinea Ecuatorial, le dijo a Teodoro Obiang que “es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa”. 

Eso por no hablar del apoyo de organizaciones vinculadas al expresidente Aznar a la falange santacruzeña para derrocar al gobierno legítimo de Evo Morales en Bolivia a favor de las transnacionales de los hidrocarburos, así como los abrazos de nuestros gobernantes y grandes empresarios a personajes como Gadafi, Mubarak, Putin y Uribe, sin olvidar el abandono del pueblo saharaui y las alabanzas de la mayoría de la clase política española, empezando por el rey, al dictador de Marruecos.

No puede extrañarnos, en este contexto, que las principales multinacionales españolas le hayan reservado un asiento en sus consejos de administración a aquellos altos representantes de la clase política que, en ejercicio de sus funciones, contribuyeron a adecuarles un marco legislativo apropiado. Así, hemos visto cómo la empresa eléctrica 

Endesa ha fichado al expresidente Aznar, mientras Gas Natural Fenosa ha hecho lo propio con Felipe González. Se hace realidad el paradigma de las puertas giratorias: los gobernantes que salen del ejecutivo después de cumplir el programa de reformas estructurales y privatizaciones de los servicios públicos para favorecer a las empresas transnacionales, tras haberlas saneado con el dinero de toda la ciudadanía y de defender sus negocios por todo el mundo, son después incorporados, en base a su “buen hacer”, como asesores y consejeros de las grandes compañías.

En un momento de crisis en nuestro país, donde se incrementan sin parar las cifras de paro, los servicios públicos suben sus tarifas y se deterioran día a día, la juventud se ve sin horizonte laboral, la inmigración es perseguida y la gente se queda en la calle por no poder pagar la hipoteca, podemos ver cómo las empresas transnacionales y los grandes ejecutivos aumentan escandalosamente sus beneficios. Las cifras son elocuentes: los altos directivos del Ibex-35 vieron cómo sus sueldos aumentaron en 2010 el 20% respecto al año anterior; los salarios declarados de estos “trabajadores” van desde los 10 millones de euros que ganaron Alfredo Sáenz (Banco Santander) y José Antonio Tazón (Amadeus), hasta los 5,3 millones que obtuvieron Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) y Francisco González (BBVA), los 4,5 que ganó Antonio Brufau (Repsol) y los 4 millones que ingresó Emilio Botín. 

Al mismo tiempo, las empresas del Ibex ganaron un 22% más en 2010, Repsol YPF triplicó sus beneficios por la venta de activos y la subida del crudo, y Telefónica va a recortar el 20% de su plantilla en España tras anunciar que sus beneficios de este año han superado los 10.000 millones de euros y que pagará a sus accionistas un dividendo récord de 7.300 millones. Las cifras son tan elevadas que por obscenas se hacen increíbles.

Las compañías multinacionales también han creado una provechosa hermandad con la alta jerarquía de la Iglesia católica. “Unos ganan dinero y otros compran el cielo”, que diría la gente común. Así, el papa Benedicto XVI recibió en julio del año pasado al arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, acompañado por los representantes de Telefónica, Abengoa, Sacyr Vallehermoso, Iberdrola y los bancos Santander y BBVA, todos ellos miembros de Madrid Vivo, una entidad conformada para financiar la visita del pontífice a España el próximo mes de agosto. Y junto a ello, las grandes corporaciones tienen operaciones en otros “paraísos”: 21 empresas del Ibex disponen de filiales en paraísos fiscales, llevándose la palma el Banco Santander (33 empresas radicadas en esos territorios), seguida por Repsol (13), Gas Natural (8) e Inditex (7).

Con todo ello, asistimos impávidos a un escenario en el que mientras el gobierno estatal y muchos gobiernos autonómicos dicen no tener dinero para fortalecer y ampliar los servicios básicos para la población, fomentar políticas de empleo, impulsar políticas de vivienda o pagar a las pequeñas empresas que están quebrando por impagos, sí lo tienen para inyectarlo a las entidades financieras.

Tras reunirse dos veces en cuatro meses con el ejecutivo español en el Palacio de la Moncloa, junto con el resto de la cúpula empresarial del país, Botín pronosticaba que 2011 “volverá a ser un año excelente”. Pero, seguramente, no entraba en sus planes el que, mediada la primavera, una multitud de hombres y mujeres tomara las calles y las plazas de todo el Estado español con una consigna: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Y tampoco imaginaría, suponemos, que él mismo iba a convertirse en el protagonista de muchas de las pancartas y carteles: “Tu botín, mi crisis”; “Lo llaman democracia y es Botín”. Así, con unos niveles de desempleo que no paran de crecer, un gobierno que prioriza los intereses de las grandes empresas sobre los de la ciudadanía y unos empresarios cuyas retribuciones han batido todos los récords en medio de la crisis económica, mucha gente se pregunta en voz alta: excelente, ¿para quién?

El caso es que, tal y como se ha puesto de manifiesto en las movilizaciones del 15-M, hemos de identificar con nombres y apellidos a los que manejan “los mercados”, a esas empresas transnacionales que nos exprimen y no nos dejan vivir, mientras sus altos ejecutivos comen en el Ritz, viajan en jets particulares, envían sus “pequeños salarios” a paraísos fiscales y almacenan más dinero del que podrían contar. Por eso, junto con las denuncias y las acciones frente a una democracia formal que “no nos representa”, vale la pena seguir recalcando la responsabilidad de los grandes empresarios en la creación y gestión de la crisis actual.

En este sentido, continuando con la senda iniciada con las ocupaciones de bancos y sedes de la patronal, así como con las actuaciones para parar los desahucios de aquellas personas que no pueden pagar la hipoteca, proponemos que nosotros y nosotras, ciudadanos y ciudadanas de a pie, convoquemos a la vuelta del verano una jornada de protesta contra las mayores multinacionales españolas. De este modo, proponemos realizar en todas las ciudades tres marchas: una sobre la sede de Telefónica, otra sobre la de Repsol y otra que llegue hasta la del Banco Santander,[2] movilizaciones con las que podamos seguir señalando que “nuestras multinacionales” y los gobiernos que las amparan no nos representan.

Notas:
1. Y a fe que lo han logrado: en la actualidad, los negocios en el extranjero le reportan al Banco Santander el 85% de sus ingresos, a Inditex el 70% y a Telefónica el 68%.
2. Dependiendo de cada región y comunidad autónoma, podría optarse por hacer marchas hacia las sedes de otra empresas transnacionales españolas.
* Miembros de la Asociación Paz con Dignidad y del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL).

 http://www.bolpress.com

2007/11/10

Cómo cambia la publicidad de las multinacionales chilenas de país en país

Sodimac cambió su clásica pechera de color amarillo con azul, a amarillo con rojo, porque se asociaba al equipo de Boca Juniors.

No hay una sola receta para entrar en otros mercados. Eso sí -coinciden los expertos-, la importancia de los factores culturales, la antigüedad de la marca, cómo habla la gente y el desarrollo del rubro al que pretenden ingresar son fundamentales a la hora de iniciar operaciones en un nuevo país.

Esto, porque existen categorías más universales que otras, a juicio de quienes han estado involucrados en estrategias de marketing.

El fracaso de JC Penney

El retail es uno de los rubros con un acentuado carácter nacional, explican los entendidos.

"Aquí se requiere un alto nivel de adaptación, lo que nos permite entender el fracaso de JC Penney en Chile", afirma Karen Thal, gerenta general de Research International Cadem.

El vestuario que vendían no era del gusto chileno, ni tampoco entendieron que ofrecer tarjeta de crédito era un "must" en este negocio.

Pero la idea no es empaparse tanto de la cultura local y llegar a perder la identidad de la marca, sentencia María Teresa Herrera, gerenta de marketing de Sodimac, sino lograr un punto de equilibrio entre la filosofía de la compañía y una adaptación al mercado en el que se aterriza.

Y lo grafica con el cambio de pechera que realizó Sodimac en todos los países en los que operan, debido a su ingreso a Argentina. Como usaban amarillo con azul, el uniforme se asociaba con el equipo de Boca Juniors, lo que motivó el cambio a amarillo con rojo.

La propuesta básica y los valores de la marca, su personalidad y los elementos de ejecución (colores, slogans y rostros) se mantienen de país en país, dice Adrián Farina, gerente de marketing de Ripley.

En su expansión, esta cadena siguió su posicionamiento histórico con "lo mejor de 5 continentes", mantuvo el logo, los colores (negro, blanco y rojo), los rostros internacionales (Penélope Cruz y Cindy Crawford), y slogans como "Me fascina Ripley", lo que permite ir generando identidad que trasciende las fronteras.

Pero las diferencias culturales también han aparecido. Por ejemplo, Sodimac ha tenido que modificar los nombres de algunas categorías, cambiando gasfitería por plomería en Colombia, y Ripley ha ajustado algunas líneas propias también.

En Chile, la división orientada a la decoración recibe el nombre "Ksa Deco", mientras que en Perú se optó por una denominación más literal: "Casa Deco".

En el uso de rostros locales también se suelen adecuar las campañas, contratándose figuras que enganchen en cada mercado.

En Chile, Ripley tiene a Felipe Camiroaga y más al norte a Almendra, una conocida figura peruana.

Falabella, en tanto, utiliza hace años a la modelo argentina Valeria Mazza, quien ha estado presente en varios mercados: Argentina, Perú, Colombia y Chile.

http://www.economiaynegocios.cl/

2007/10/29

Las multinacionales latinoamericanas aumentan su participación global

estudio de la consultora Booz Allen Hamilton analizó sus nuevos desafíos

Paula Namur Yunis


La presencia de las “multilatinas” en la inversión mundial está creciendo a una tasa cercana a 30% frente al 10% del promedio general. Pero aún afrontan algunos retos.

A comienzos de la década de los ‘90, las grandes firmas internacionales de Europa y Estados Unidos dominaban sin contrapeso. Tras décadas de batallar, las empresas multinacionales formadas en Latinoamérica han comenzado a escalar posiciones.

Según un estudio de la consultora Booz Allen Hamilton, que entrevistó a cerca de 40 ejecutivos de 14 empresas de Argentina, Brasil, Chile y México, la participación de las empresas internacionales en los flujos de inversión extranjera ha crecido a un ritmo cercano a 10% anual desde 2002, mientras que el aporte de las compañías conocidas como “multilatinas” a la torta global se viene expandiendo a una tasa en torno a 30% por año.

En el mismo período, las empresas de América Latina aumentaron su participación en las exportaciones mundiales de 4% en 2002 a 5,2% en 2006.Los orígenesHasta comienzos de los ‘90 las empresas latinoamericanas se mantenían enfocadas en sus propios países, explica Paolo Pigorini, vicepresidente de Booz Allen y co-autor del estudio. “Había una serie de regulaciones de los propios gobiernos que impedían una salida mayor al exterior”, sostiene, y agrega que además sus mercados de origen ofrecían buenas oportunidades de crecimiento.Sin embargo, esto cambió en la última década.

“Este proceso se intensificó en los últimos años debido a una expansión económica y la fortaleza de algunas empresas en sus recursos para hacer una expansión internacional”.

Entre 2002 y 2005, la facturación de las multilatinas creció a un ritmo de 20% anual, mientras que el crecimiento de los ingresos de las multinacionales extranjeras presentes en la región se mantuvo en 12%. Para 2005, las empresas latinoamericanas ya representaban 59% de las 500 mayores a nivel local, y el año pasado, 82% de los acuerdos de fusiones y adquisiciones firmados en la región tuvieron su origen en estas empresas.

Entorno desafianteLas mayores empresas latinoamericanas, luego de tomar la decisión de internacionalizarse, enfrentan una serie de desafíos para adoptar un nuevo modelo de negocios.Esto significa “pasar de ser un buen exportador a un jugador global que sepa adecuar su propuesta de valor a distintos mercados, con distinta cultura, y distinta escala”, resume Federico Leighton, director ejecutivo de la oficina local de Booz Allen.

Según el estudio de la consultora, las multilatinas enfrentan cinco grandes desafíos para alcanzar su internacionalización, que tienen que ver con recursos humanos, diferencias culturales, procesos para la gestión de negocios, modelos de organización, y finalmente gobierno societario.

El primer punto, relacionado con el capital humano, ha sido uno de los principales factores que ha frenado la tendencia en el caso de Chile. “Los ejecutivos chilenos que están capacitados para salir del país son pocos”, indica Leighton.

Escoger a las personas equivocadas o la escasez de talentos internacionales en la empresa puede conllevar distintos problemas, como la incapacidad para entender las particularidades de la empresa y adaptarlas a las necesidades internacionales, el fracaso en transferir conocimiento, la imposibilidad de replicar las ventajas competitivas de la casa matriz, la reducción en la velocidad de la internacionalización, y, por lo tanto, en último términos, la pérdida de competitividad.

Bajo el argumento de un aprovechamiento internacional de talentos, muchos directores de unidades de negocios terminan disponiendo de profesionales inadecuados.

Las malas prácticas de expatriación de los ejecutivos pueden llevar también a un vaciamiento de personal en la casa matriz.Valores y cultura

El segundo desafío es el equilibrio entre valores y culturas locales y empresariales. Por ejemplo, la casa matriz de una empresa de commodities consultada en el reporte recordó que una de sus principales dificultades fue adaptarse al distinto horario de trabajo de sus oficinas en los países nórdicos, afectados por el riguroso cambio climático de la región del verano al invierno.Gobierno societarioEn cuanto a las prácticas de gobierno de empresas, el estudio destacó que las multinacionales latinoamericanas presentan un importante desfase, a medida que su sistema de gobierno evoluciona a un ritmo más lento que el de la internacionalización de sus negocios.

Las deficiencias en este sentido conllevan una falta de alineamiento estratégico y de ejecución, con decisiones lentas y tendenciosas, o basadas en análisis deficientes.

Gestión de procesos

La excelencia en la gestión de los procesos de negocios también es un desafío que debe evolucionar junto con la internacionalización.De acuerdo al informe, la mayoría de las multilatinas está en las etapas iniciales de excelencia en procesos y estandarización de sistemas, y cuando comienzan a internacionalizarse, su atención se basa en la aceleración del crecimiento en el exterior.

Por eso, concluye el estudio, la meta consiste en equilibrar la estandarización global con la adaptación local, especialmente en el área de tecnologías de la información.

Modelo de organización

En cuanto al modelo organizacional, el estudio de Booz Allen reveló que en el caso de las multilatinas no existe una receta predeterminada, sino que se aplica de acuerdo a situaciones específicas.

Ventajas latinas

Pero a la hora de competir, las empresas multilatinas también presentan ventajas por sobre las multinacionales.
Según Pigorini, vicepresidente de Booz Allen, las multinacionales siempre han tenido una fuerza importante en sus marcas, en la capacidad de invertir en Investigación y Desarrollo y tecnología, y en la capacidad de llevar sus prácticas de negocios a diferentes mercados, pero al mirar nuestra región, algunas características de nuestros mercados no son propicias para ellos.

“En América Latina predominan las clases más bajas, y hay que saber trabajar con un mercado que tiene menor poder adquisitivo, para responder a sus necesidades de consumo”, sostiene.

Además, las multinacionales enfrentan un problema debido a las deficiencias en la infraestructura de distribución de nuestros mercados “En nuestra región llevar un producto es un desafío muy grande y las empresas tienen que crear canales de distribución propios o ayudar a empresas de distribución a estar más capacitadas para responder al nivel de servicios de sus consumidores”, argumenta.

¿Y qué pasa con Chile?

Según explica Federico Leighton, tanto el tamaño de la economía como el entorno competitivo son dos grandes desafíos que tienen que vencer las empresas chilenas para salir a competir al mundo.“En términos del entorno, el empresario chileno ha aprendido a jugar en un mercado abierto y altamente competitivo, por lo tanto, tendríamos ciertas ventajas para salir a competir en mercados extranjeros”, sentencia, y agrega que en cuanto al tamaño de la economía, el mercado chileno no da para desarrollar negocios que requieran escala internacional, no así otros mercados como Brasil y México, asegura.

Por eso, explica que lo primero es contar con personas que desarrollen estos mercados, tanto en cantidad como en habilidades. Según explica Leighton, en Chile hay una alta concentración de la propiedad, donde gran parte de las empresas tienen un control casi familiar.“Eso dificulta que realmente puedas instalar presencia en otro lugar, donde tengas un gobierno o una toma de decisiones que sea efectiva y que te permita ir adecuando tu propuesta a distintos mercados”, puntualiza.


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