
Después de más de un mes de incertidumbre desde que Cemex no tuvo éxito en colocar un bono por 500 millones de dólares y por lo cual inició negociaciones para reestructurar 14,500 millones de dólares con sus acreedores, el precio de la acción en Wall Street se disparó 93%, y hoy jueves el consejo de administración tendrá que informar a sus accionistas el grado de avance. Aunque para los especialistas consideran que lo más importante es el nuevo costo que tendrá que enfrentar la regiomontana porque de ese depende el futuro de la compañía.
"Sin duda la reestructuración de la deuda es relevante. Sin embargo, el costo financiero al que logre reestructurar será clave para el futuro de la compañía", señala un especialista bursátil.
Con oficinas centrales en Monterrey, Nuevo León, Cemex atraviesa la peor crisis de liquidez de su historia, derivado de la crisis global que "atrapó sus dedos con la puerta" después de la mega adquisición que hizo de la australiana Rinker por 15,300 millones de dólares en 2007.
Sin que dimensionaran el impacto de la crisis global que estaba por explotar en octubre del año pasado, directivos de Cemex iniciaron 2008 "arrastrando el lápiz" haciendo números en el análisis de potenciales adquisiciones en India o China, cuentan los que asistieron al Cemex Day (5 de marzo) del año pasado.
Actualmente, la viabilidad de la empresa está en manos de la reestructura de su deuda que a diciembre de 2008 era de 21,748 millones de dólares, 18,784 millones de dólares del saldo bruto y 2,964 millones de dólares de emisiones de bonos perpetuos que la compañía registra en su capital.
Derivado de la recesión global y en particular de los principales mercados donde participa Cemex, con un desplome histórico en la demanda de cemento, la regiomontana sólo estaría generando un flujo de efectivo libre (FEL) equivalente al 36% de sus vencimientos programados para este año, proporción que se mantiene para 2010, aunque en 2011 su FEL sólo alcanzaría para cubrir el 16% de sus vencimientos, cálculos que se desprenden de un reporte de Credit Suisse.
En ese esquema, la empresa busca recaudar unos 2,000 millones de dólares por la venta de empresas no estratégicas, así como de un gran número de inmuebles en México. Incluso un reporte pasado de Citigroup, señala que la regiomontana podría vender su participación accionaria en Grupos Cementos de Chihuahua o en la australiana Cement Australia, en la cual la regiomontana tiene el 25% y el resto está en manos de sus rivales comerciales Holcim y la alemana HeidelbergCement.
En este sentido, la viabilidad de la regiomontana dependerá de la reestructuración de su deuda porque "el costo financiero al que Cemex pueda refinanciar será clave. Un alto costo financiero afectaría la generación de flujo de efectivo y consecuentemente la capacidad de la compañía para reducir su deuda en el futuro", señala un experto.
Los datos más recientes difundidos por la empresa señalan que el costo promedio de su deuda es de 5.5%, misma que se pactó antes de que Cemex perdiera su grado de inversión con la degradación que hizo Standard & Poor"s a calificaciones de "B-" y Fitch a "B".
Así, con la pérdida del grado de inversión y la astringencia del mercado crediticio global, los especialistas señalan que los bancos en la negociación exigirán un mayor spread y más garantías. El mayor premio por el dinero se evidenció cuando la cementera canceló indefinidamente la colocación del bono por 500 millones de dólares (9 de marzo pasado), ya que según los expertos la empresa ofrecía una tasa de 15% y los inversionistas demandaban una tasa de 24%.
Una mayor tasa de interés impactará el FEL ajustado por el mayor pago de intereses. Por ejemplo, de un FEL estimado de 1,567 millones de dólares para este año, con un refinanciamiento con una tasa de 14%, ese monto se desplomaría 36% a 1,005 millones de dólares, según el cálculo de un experto bursátil.
Eso "demuestra claramente que la compañía estaría trabajando en buena medida para sus acreedores y generando poco valor para sus accionistas", comenta un especialista al señalar que ante un menor FEL la compañía se enfrenta un obstáculo para reducir su deuda en el futuro.
En este escenario, señala en un reporte la casa de bolsa del Grupo Financiero Santander, si Cemex no comenta en la asamblea de accionistas un "progreso concreto" en la reestructura de su deuda, aunado al débil primer trimestre que habría registrado la compañía, se "podría despertar preocupaciones sobre la habilidad de la compañía para refinanciar su deuda", lo cual afectaría el precio de la acción.
Es por esto que los ojos de los inversionistas estarán atentos a los pronunciamientos que haga la empresa a partir de las 12:00 horas (local de la Ciudad de México) de este jueves en la asamblea ordinaria anual de accionistas que se realizará en la cuna de la compañía, Monterrey. En el punto cuatro de la agenda se tiene pactado dar un informe sobre el proceso de reestructura.
Algunos representantes de inversionistas, que estarán presentes en la asamblea, esperan que se den buenas noticias, esto porque al parecer algunos altos directivos de las instituciones financieras en el país fueron invitados a dicho encuentro de accionistas.
Sin embargo, de lograr una reestructura favorable, la perspectiva para Cemex será todavía poco atractiva mientras no se materialicen condiciones que permitan una recuperación de la demanda de cemento, más rápida de lo que hasta el momento se puede prever.