Advirtió que banco central revertirá incrementos en los próximos dos años.
Las autoridades deben prestar atención al mensaje que dan las materias primas y mercados de valores de que “los riesgos están sustancialmente inclinados a la baja”, afirmó ayer el ex Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers.
Dada la debilidad en los precios y el crecimiento, será difícil que el mundo pueda soportar cuatro alzas de las tasas de interés como se pronostica que realizará la Reserva Federal este año, afirmó Summers en entrevista con Bloomberg TV.
“Me sorprendería si la economía mundial pudiera soportar cómodamente cuatro alzas y creo que, básicamente, el mercado coincide conmigo”, explicó y añadió por qué es importante prepararse para un rango de posibilidades. “Realmente, lo que las autoridades necesitan pensar es en asegurarse contra escenarios más negativos”.
Según Summers, hay un riesgo elevado de que la Fed tenga que revertir su política en los próximos dos años. La economía mundial “depende en gran medida” de EEUU, “que no está exento de sus propias fragilidades”. El académico señaló que se debe estar preparado, incluyendo un aumento del gasto fiscal, si la situción se ralentiza de manera significativa.
Existe una “posibilidad real” de que la desaceleración de China se profundice y extienda a otros emergentes que enfrentan “casi una tormenta perfecta de problemas”, explica Summers, para quien además las fuerzas deflacionarias llegan en un momento en que el mundo está ya en peligro de “quedarse corto en demanda”.
The move will hammer exporters, bring more woe to the beleaguered wealth management industry, risk importing deflation through the current account and, always important for a central bank, wreck its reputation as a reliable and credible force in international markets.
It will also–and stifle those sobs please–make it even more expensive for the Great and Good to attend the World Economic Forum in Davos this year (and they’d already put their prices up 20% in the fall).
Truly, the board must have had some pretty good reasons.
It’s the shock element of the move that is the most, well, shocking. In the last 10 days alone, after all, both Governor Thomas Jordan and his deputy Jean-Pierre Danthine had given interviews stressing how important it was to keep in place a mechanism which had seen it pay any price to keep the franc from rising against the euro since 2011.
The Euro vs the Swiss franc. Nobody saw that one coming.
As Steven Lewis, chief economist of ADM ISI in London, points out, it’s not that anything has happened in Switzerland since then to change their mind. The reason has to come from outside. You don’t have to look too far to see where.
The European Central Bank has been signalling very clearly this week that it’s about to start buying government bonds, with the announcement coming as early as next week’s council meeting. On past experience, such programs increase the supply of a currency, putting downward pressure on it down against other currencies on the foreign exchange market.
In such circumstances, the SNB would have had to print yet more francs with which to buy yet more euros to keep its most important exchange rate stable. Since it started that trick in 2011, the SNB’s holdings of euro reserves have risen by over CHF200 billion–around 33% of GDP. Small wonder it didn’t want to double down on that bet.
But that figure itself highlights an often overlooked aspect of the way Europe has dealt with its financial problems in the last four years. The ECB has often been chastised for not doing “quantitative easing”, or QE, the way the Federal Reserve, Bank of Japan and Bank of England have done. What the critics have often missed is that the SNB has effectively been doing QE on the ECB’s behalf, creating liquidity for the purpose of buying euros, and then investing the money in Eurozone government bonds. That’s been a big factor in driving, for example, the French 10-year government bond yield down to a record low of 0.66% this year, lowering funding costs for the whole of French industry.
In that sense, Thursday’s action restores things to normal. The ECB can take full responsibility for interest rates in the Eurozone and the SNB can stop worrying about all the FX risk building up on its balance sheet.
But in another sense, the new equilibrium is anything but normal. An official interest rate of -0.75% is a clear sign that something is still badly wrong. How, for example, is a bank in Switzerland supposed to survive if it starts charging everyday Joes to keep money in their checking and deposit accounts?
Bill Clinton’s old finance chief, Larry Summers, argued last year that the ravages of the Great Financial Crisis and the recession that followed may have left the equilibrium interest rate–the one needed to produce long-term growth without inflation–below zero. That’s a claim with profoundly awkward consequences for the future of capitalism and the world’s pointy-heads are understandably slow to sign up to the thesis. But the SNB’s move on Thursday–and the relentless downward march of government bond yields from Japan to the U.S. and Germany–may be the clearest indication yet that he’s right.
El ex secretario del Tesoro ve la paralización política como un riesgo para otras naciones. El ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers, pronosticó que el país evitará otra ronda de la paralización política que el mes pasado puso a la mayor economía del mundo al borde de un default récord.
“Los que se disparan en el pie rara vez lo hacen de nuevo”, acotó Summers -quien también sirvió al presidente Barack Obama como principal asesor económico-, durante una entrevista citada por Bloomberg. “Creo que es poco probable que lleguemos al umbral de default nuevamente”.
La administración de Obama y el Senado, mayoritariamente demócrata, lucharon con los republicanos en la Cámara de Representantes para financiar al gobierno y elevar el techo de deuda, con una ley que se promulgó sólo horas antes que se agotara la capacidad de endeudamiento.
Por otra parte, la paralización política en EEUU representa un riesgo al crecimiento económico más allá de las fronteras del país, expresó Summers. El ala Tea Party del Partido Republicano que complicó las negociaciones para aumentar el techo de la deuda está entre los actores menos constructivos. “No creo que aumentar las preocupaciones de los otros países tendrá un gran efecto en las motivaciones o el comportamiento del Tea Party. Pero claramente el sistema mundial depende de EEUU, y un debilitamiento del país es un debilitamiento en el sistema global”, agregó el economista.
Fuera de la unión monetaria
Por otro lado, el economista y ganador de un premio Nobel, Paul Krugman, señaló que la mayor economía del mundo y el Reino Unido están inmunes al tipo de agitación de deuda que complicó a cinco países de la zona euro, ya que ellos no son parte de una unión monetaria y se endeudan en su propia divisa.
“El temor de una crisis financiera y fiscal al estilo griego ha amenazado gran parte de nuestro discurso de políticas durante los últimos cuatro años, y ha jugado un papel importante en darle forma a la actual política, constituyendo el principal argumento para la austeridad en los países que no enfrentan ninguna dificultad hoy en día en endeudarse”, escribió Krugman en un documento que presentará hoy en una conferencia del Fondo Monetario Internacional.
“Sin embargo, a pesar de la repetidas advertencias de que las crisis de confianza son inminentes en deudores de tasa flotante, principalmente EEUU, Reino Unido y Japón, estas crisis no están sucediendo”, acotó.
Krugman dijo que parte de esto se debe a que, a diferencia de naciones de la eurozona, estos tres países tienen sus propios bancos centrales para actuar como prestamistas de último recurso.
En consecuencia, cada vez que el Banco Central Europeo señaló una voluntad de jugar ese rol en los últimos tres años, los costos de endeudamiento de las economías en apuros se redujo, escribió.
Incluso si la confianza en los bonos de EEUU o Reino Unido cayera, el resultado sería positivo. “Los modelos simples de macroeconomía sugieren que una pérdida de confianza en un país como EEUU, que ocurre cuando las tasas de interés están cerca de cero, debería tener un efecto expansivo”, indicó Krugman. www.df.cl
Las autoridades anunciarían mañana que comenzarán a reducir su programa de compra de bonos por US$ 85 mil millones mensuales. La decisión de Larry Summers de bajar su candidatura a la presidencia de la Reserva Federal está sembrando mayor incentidumbre respecto de la cita clave que sostendrá hoy y mañana el banco central de EEUU.
Summers era la carta que sonaba con más fuerza para presidir el organismo, por lo que su dimisión dejó un vacío que amenaza con debilitar el mensaje que el instituto emisor intentará comunicar a los mercados.
Los observadores esperan que la Fed anuncie mañana el inicio del retiro de su programa de estímulo, que contempla la compra de US$ 85 millones mensuales en bonos. Para mantener la calma de los mercados, la autoridad intentará enviar señales a los inversionistas de que el ajuste será paulatino, y que la política se mantendrá expansiva mientras el repunte de la economía no se consolide.
Sin embargo, eso no será fácil, considerando que no existe claridad sobre quién será el nuevo presidente de la Fed . “El mayor problema con este período de indecisión sobre el sucesor de Bernanke es que tiene un efecto sobre la capacidad de la Fed para conducir la política monetaria”, comentó a Bloomberg Ward McCarthy, economista jefe de Jefferies en Nueva York y ex economista de la Fed de Richmond. “El mercado cuestiona con razón la guía futura (de la Fed), y eso reduce la eficacia de la política monetaria”, agregó.
Alternativa a Summers
Pero la bajada de Summers también impacta sobre las perspectivas de la política monetaria a través de otras vías. Esto, porque después de él, el nombre que sonaba con más fuerza para el cargo era el de Janet Yellen, actual vicepresidenta del banco central de EEUU, y que ahora figura como la candidata con mayores opciones para asumir el cargo.
A diferencia de Summers, que tenía un enfoque más agresivo sobre la normalización de la política monetaria, se espera que Yellen apueste por un retiro más paulatino del estímulo.
Bajo su comando, incluso sería posible que las tasa de interés de referencia de la Fed comiencen recién en 2016, en vez de 2015 como se esperaba hasta ahora, comentó a Reuters Chris Rupkey, economista financiero jefe de Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ. Considerando las anteriores declaraciones de la vicepresidenta, Rupkey cree que dará más prioridad que Summers a la reducción del desempleo.
Factores de riesgo
Pero más allá de la incógnita del sucesor, la cita de la Fed estará marcada por tres factores de riesgo: el alza en las tasas de interés, particularmente en el sector inmobiliario, el inestable escenario internacional y la larga guerra por el presupuesto que se desarrolla en Washington.
La tasa de referencia en un mínimo histórico cercano a cero ha ayudado a impulsar en los últimos meses un repunte del sector inmobiliario, que estuvo en el corazón de la crisis de 2008, y las señales de que un cambio en la dirección de la Fed podrían amenazar este resurgimiento.
Además del factor externo, el tercer gran riesgo que pende sobre el banco central es la política fiscal. El gobierno de EEUU alcanzará a mediados de octubre el límite legal de la deuda, y si el congreso no lo eleva, caerá en default técnico.
Ayer Obama reiteró que no negociará condiciones con la oposición para elevar ese tope.
Logros de la política económica La Casa Blanca emitió ayer su informe "La crisis financiera: cinco años más tarde", en el que dio luces sobre los logros económicos del gobierno de Barack Obama tras la debacle que comenzó con el colapso de Lehman Brothers en 2008. En el documento destacó las medidas aplicadas en Wall Street, las que endurecieron las normas para los principales bancos del país. Gracias a ello fue que el gobierno norteamericano ha logrado recuperar hasta la fecha US$ 273 mil de millones, US$ 28 mil millones más que los US$ 245 mil millones invertidos inicialmente en el rescate al sector financiero. Asimismo, el informe destaca que gracias a las medidas implementadas por el gobierno, en los últimos tres años y medio se han creado 7,5 millones de nuevos empleos. www.df.cl
Según un medio internacional, se espera que la Casa Blanca anuncie la decisión la próxima semana.
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podría nombrar al ex secretario del Tesoro, Lawrence Summers como el próximo presidente de la Reserva Federal (Fed), informó el diario económico "Nikkei" citando fuentes anónimas.
Se espera que la Casa Blanca anuncie la decisión la próxima semana, tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto el martes y miércoles, según el diario.
Summers, economista de la Universidad de Harvard, y la vicepresidenta de la Fed Janet Yellen son considerados los dos candidatos con más opciones de suceder al actual presidente, Ben Bernanke, cuyo mandato expira el próximo enero.
Al parecer Obama concluyó que Summers, de 58 años, experto en política económica con estrechos lazos con el presidente, es el más adecuado para el puesto, afirma el diario.
Sin embargo, las tensiones entre la administración Obama y el Congreso han escalado a raíz de Siria y otras cuestiones y algunos miembros del Congreso expresaron sus dudas cobre el nombramiento de Summers a cargo del banco central.
Esas incertidumbres podrían retrasar el anuncio oficial, dice el informe.
"Nikkei" informa también que el vicesecretario del Tesoro Lael Brainard, ex asesor económico durante la administración Clinton, podría ser nombrado vicepresidente de la Fed.
Investors and business leaders hate uncertainty more than anything else.
When the year ends, Ben Bernanke's term as Federal Reserve Chairman ends. Most expect him to retire, and many expect that vacated seat to be filled by either current Vice Chair Janet Yellen.
However, former Treasury Secretary and controversial figure Larry Summers has recently emerged as another frontrunner.
Would Larry Summers-run Fed be so bad?
Well, that may not be the biggest impending concern.
Politico's Ben White points to some interesting commentary from Pantheon's Ian Shepherdson:
Pantheon’s Ian Shepherdson on this point: “The danger for the market … is not that the next Chairman is likely to change the policy course dramatically, but that an attempt to appoint Mr. Summers backfires and his nomination is held up for an extended period. That means the Fed could find itself rudderless at the same time Congressional fighting over the debt ceiling reaches its peak. This is an uncomfortable prospect, to say the least.” … This does not mean the White House won’t still nominate Summers. But the prospect of a long and bruising fight hurting a fragile market has got to enter the calculus, especially as the noise ratchets up.