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2016/05/30

Benavides y las señales del gobierno: “Hay que traducirlas en hechos y la disposición del empresariado está”

Sobre el proceso constituyente, considera que es relevante no abstenerse de participar y como entidad buscarán incentivar el debate frente al tema.

Por D. Vásquez y K. Peña
Benavides y las señales del gobierno: “Hay que traducirlas en hechos y la disposición del empresariado está”
El presidente del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare), Juan Benavides, tiene un diagnóstico claro del momento actual del país. En su opinión, tenemos una condición económica expecional, un empresariado que ha dado muestras por más de treinta años que es capaz de avanzar y abrirse a nuevos mercados, “pero estamos estancados”.
Desde ese punto de vista, valora el mensaje que entregó la presidenta Michelle Bachelet en su última Cuenta Pública, especialmente cuatro puntos: el tono del discurso, la importancia que otorgó al crecimiento como factor relevante para el desarrollo del país, filtrar las leyes a través de la productividad y el llamado al trabajo conjunto entre el sector público y el sector privado.
“Hay señales importantes. Ahora, hay que pasar de la retórica a la práctica”, sostiene.
- ¿En qué se diferenció el último discurso de la Presidenta con los anteriores?
- Hay veces que uno escucha discursos larguísimos, de grandes promesas, de las cuales posteriormente no se cumple ninguna. Aquí lo importante es pasar desde el estancamiento que tenemos y las diferencias que existen a un trabajo conjunto, con hechos prácticos y concretos, que permitan que estas señales se vayan traduciendo en hechos para ir cambiando los ánimos. Porque, al final, no se puede perder de vista que para el bienestar de la gente y lograr el desarrollo del país el eje central sigue siendo priorizar el crecimiento.
- ¿Qué son hechos concretos para usted?
- Destrabar proyectos de inversión, aprovechar los déficit de infraestructura que existen acumulados por tantos años para generar más actividad al país, avanzar en la agenda de productividad, crear una Comisión Nacional de Productividad al estándar más alto, generar un proyecto país gigantesco para potenciar a Chile en materia alimenticia de cara al mundo del futuro que está a la vuelta de la esquina, avanzar en todo lo que es lo digital.
- En otras palabras, si no se concretan las señales en lo que resta del año, ¿no veremos mejoras ni en el crecimiento, la inversión o la confianza?
- En la medida que veamos hechos concretos, se va a ir saliendo del estancamiento. Yo celebro mucho las señales, eso que quede claro, pero soy una persona de empresas, siempre acostumbrada a los hechos. Estas señales hay que traducirlas en hechos y las ganas, la predisposición está, los activos país están -nuestra gran condición macroeconómica-, y la disposición del empresariado está. Ahora hay que trabajar en eso.
- El nuevo tono en el discurso del gobierno, ¿amerita un cambio de gabinete?
- No veo porque tenga que haber un cambio de gabinete, hay muy buenas capacidades en los ministerios actuales. Las señales de la Presidenta deben traducirse en un accionar de sus ministros, pero no veo en este momento un cambio de gabinete.
- En su opinión, ¿la relación entre el empresariado y el gobierno está mejor que hace un año?
- No creo que haya habido un cambio que uno pueda destacar como muy significativo ni mucho menos, creo que está más o menos parecido. Importan mucho las señales que dio la Presidenta, se deben traducir en hechos concretos para que esto comience a cambiar definitivamente. Pero, por ahora, todas las encuestas son bastante consistentes.
Importan mucho sí los puntos de inflexión, y ojalá que éste sea uno y que en un año más volvamos a hablar y sea otra la conversación.
Constitución: “No nos podemos abstener”
- Sobre la reforma constitucional, ¿qué le parece que algunos gremios estén decidiendo abstenerse de participar en este proceso?
- Este es un debate en el cual uno no puede abstenerse, uno podrá manifestarse de otras maneras, no necesariamente en un cabildo, pero no puede abstenerse, porque al final del día la Carta Fundamental da el marco jurídico e institucional sobre el cual se rige un país.
Por ejemplo, ahora vienen una serie de almuerzos temáticos para llevar esto a foros en donde se manifieste con distintos expositores las visiones. Pero va a ser una forma en la que Icare va a participar como siempre como un lugar de reflexión.
- Pero algunos gremios, como personas jurídicas, se han restado de participar...
- Cada uno tendrá sus razones, yo no participo en los gremios, pero creo que cada uno podrá manifestarse de alguna manera. Pero nosotros no nos podemos abstener de un debate tan importante y tan serio como es la Constitución, porque además hoy puede que no nos afecte mayormente, pero sí lo que quede posteriormente dibujado en este marco jurídico constitucional como Carta Fundamental. Eso sí marcará posiblemente el devenir del país por muchos años.
- ¿Le faltan definiciones al gobierno de lo que podría cambiar con la reforma constitucional, por ejemplo en materia de certeza jurídica en materia de derechos de agua?
- Es importante en todo este proceso ir acotando las incertidumbres. En la medida que la incertidumbre crece, eso claramente afecta el clima económico, de inversión, de progreso. Entonces, quienes son los líderes políticos en un país, tienen una opinión significativa y relevante que dar. Es bueno que lo vayan trasmitiendo, porque si uno empieza a escuchar cierta consistencia de quienes son los que lideran el país y que van en la línea de acotar las incertidumbres es una señal positiva.
- ¿Fue un error no abordar en profundidad la reforma laboral y no informar definiciones?
- Del estado en que se encuentra en este minuto la reforma laboral, no es positivo que se haya eliminado la posibilidad de pactos de adaptabilidad. Y considerando lo que se está intentando hacer ahora, creo que de nuevo hay una oportunidad de ampliar la mirada sobre la reforma laboral a una de colaboración y que beneficie a todas las personas.
- ¿Pero así como está el proyecto actualmente, es mejor retirarlo y mantener la legislación actual?
- Como se está viendo la posibilidad de una ley corta, lo que estoy diciendo es que se aproveche lo que se está estudiando para ampliar la mirada, con una de colaboración, adaptabilidad, flexibilidad y capacitación. Y tomaría este conjunto con todos los estamentos y lo haría pasar por la Comisión Nacional de Productividad.

LA AGENDA DE PRODUCTIVIDAD DE ICARE

La productividad es un tema presente en Icare y, por lo mismo, tiene una activa agenda preparada para lo que resta del año en la materia. Benavides explica que se enfocará en dos puntos principales: políticas públicas que se aplicaron de manera exitosa en otros países para elevar la productividad; y, ejemplos concretos de compañías o gremios tanto locales como extranjeros que enfrentaron con éxito el desafío de reinventarse o morir.
Para los primeros días de julio están planificando un seminario con ejemplos de empresas chilenas que están trabajando con escuelas técnicas para promover la integración, similar a una de las propuestas hechas por la CPC.
"Esto está ocurriendo hoy día en Chile y lo queremos mostrar para demostrar a las compañías que es posible", detalla el ejecutivo. Benavides recalca que ese será el aporte de Icare y descarta entregar un documento con propuestas. "Queremos dar ideas con casos concretos de cómo ser más productivos", concluye.

AFP ESTATAL: "UNA MIRADA MIOPE Y UN DIAGNÓSTICO EQUIVOCADO"

La creación de la AFP estatal -una de las promesas de campaña de Michelle Bachelet- parecía olvidada, pero resurgió con fuerza en la última Cuenta Pública al anunciar la Presidenta la agilización del respectivo proyecto. La decisión no es indiferente para Benavides, ya que es presidente del directorio de AFP Habitat. Y al referirse al tema, lo primero que hace es aclarar un punto: el problema de las pensiones no afecta solo a Chile, es global.
La esperanza de vida se ha elevado y ha llevado a varios países a enfrentar crisis significativas en sus sistemas de pensiones, problema que no se resolverá al crear una entidad dependiente del Estado.
- ¿Cuál es su principal preocupación ante una AFP estatal?
- A mí la competencia me encanta, ya que beneficia a las personas y a la misma industria, pero un competidor estatal es importante y tiene que competir bajo las mismas reglas del juego. Todas las AFP tenemos el Decreto Ley 3.500, entre otras cosas está el giro único, y eso nos da muchas limitaciones de cómo competir. Dentro de esas limitaciones, aquí ha habido una mirada bastante miope y un diagnóstico equivocado en materia de competencia, porque, pese a esto, la competencia entre las AFP existe y es muy fuerte, cada una tiene su modelo de negocios y la gente elige.
- ¿Hay espacio para que se inserte la entidad estatal?
- La AFP estatal tendrá que ubicarse dentro de alguno de estos modelos de negocios, porque no existe el modelo que sea de precios muy bajos y que entregue todo: mejor rentabilidad de inversión, mejor servicio, mejor cobertura, etc. A mi lo que me preocupa finalmente es que se compita con las mismas reglas del juego de acuerdo al DL 3.500, con giro único y que defina su modelo.
- ¿Y el hecho de que se trabaje en una hoja de ruta posterior?
- Es importante ir despejando eso, pero finalmente se llegará a lo inevitable: en Chile se está contribuyendo con un 10% del sueldo para las pensiones y el promedio de la OCDE es 19%; las mujeres están pensionándose a los 65 en promedio en la OCDE, en Chile a los 60.
- Entonces, ¿el problema de mejorar las pensiones no se va a resolver con una AFP estatal?
- Absolutamente. La AFP estatal, para que quede claro, no resuelve el problema de mejorar las pensiones, ya que su creación apunta -según dicen- a buscar mayor competitividad, a entregar mayor cobertura. Lo que mejorará es, por ejemplo, destrabar elementos para tener mejor rentabilidad en las inversiones, elevar el ahorro voluntario y todo lo que esté relacionado con la modernización del sistema, por ejemplo.

www.df.cl

2016/05/12

"El bienestar de la gente pasa por priorizar el crecimiento como eje central del desarrollo"

Kharla Caniupán
Economía y Negocios
El Mercurio

El ejecutivo, quien participará en el Chile Day 2016, señala que todas las iniciativas que ayuden a establecer mejores puentes entre sector público y privado son bienvenidas. 



Juan Benavides acaba de cumplir dos años en la presidencia de AFP Habitat. A ese desafío se sumó que este año fue elegido como presidente de Icare. Desde ambas tribunas analiza no solo el desarrollo del sistema de pensiones, sino también la coyuntura general por la que a traviesa el país.

El ejecutivo participará en la versión 2016 del Chile Day, que parte mañana en Londres. Destaca que instancias como esta contribuyen a mejorar el ánimo entre sector público y privado. Y con esa disposición partió. Sin embargo, agrega que es relevante que ese diálogo se traiga de vuelta al país y se pongan en práctica los acuerdos que se logren.
-¿Cuál es su visión del estado del país, considerando el rol del Estado y los desafíos que enfrenta el empresariado?

"El bienestar de la gente pasa por priorizar el crecimiento como eje central del desarrollo. En este sentido, aunque parezcan repetidos los argumentos, sigue siendo fundamental la recuperación de las confianzas, la inversión, los aumentos en la productividad, capacitación y calidad en la educación, así como también el respeto y fortalecimiento de la institucionalidad".

-Si los argumentos son repetidos, ¿por qué cuesta ponerlo en práctica?
"Para eso creo que es crucial la disposición de quienes lideran a trabajar en pro de acuerdos y colaboración".

-¿De qué forma instancias como el Chile Day ayudan a ese ambiente de colaboración y, por lo tanto, al clima de negocios?

"Sin duda que contribuyen a mejorar el estado de ánimo, pero en definitiva lo que importa es cuando todos regresamos a Chile, tanto regulador y regulado, nos sentemos a trabajar para implementar lo que se acuerda en las conversaciones protocolares".
-O sea, esperaría más acciones concretas... ¿Qué le parece que, además, este año se sume la Presidenta?

"Todas las iniciativas que ayuden a establecer mejores puentes entre ambos mundos son bienvenidas y necesarias. Y el Chile Day no es la excepción, sobre todo porque es una instancia formal donde como país nos exponemos al exigente escrutinio internacional, lo que sin duda contribuye a elevar el estándar en el diseño como ejecución de las políticas públicas y reformas".

-¿Le preocupa la agenda de reformas que impulsa el actual gobierno, dado que se podrían sumar iniciativas en el sistema previsional?

"Los empresarios estamos acostumbrados a tomar decisiones bajo todo tipo de escenarios y variables. Sin embargo, en esta oportunidad estamos frente a una coyuntura diferente, ya que el tema previsional es un problema mundial en donde los temas de mayor edad para jubilar como los aumentos de cotización han sido abordados por una gran mayoría de los países de la OCDE, y Chile está muy abajo en estos parámetros medulares para el sistema".
-¿Cree usted que durante este gobierno se impulsará alguna reforma o ajuste al sistema previsional?
"Lo hemos dicho en innumerables oportunidades, como en todo tipo de instancias formales e informales: el sistema requiere en forma urgente una adecuación de los parámetros. Ojalá las autoridades políticas dejen la calculadora electoral y no sigan postergando decisiones estructurales como éstas, menos si estos cambios ya se produjeron en prácticamente todos los países de la OCDE".

-Las AFP han aportado mucho en gobiernos corporativos. ¿Cómo evalúa el desempeño del sector en la última etapa de juntas?

"En esto es mejor que los datos hablen por sí solos. Las AFP lograron instalar al 85% de los directores independientes, lo que es una muy buena noticia para los accionistas minoritarios, ya que tendrán representantes que cuiden el interés social y el de ellos en particular".

2016/04/20

Benavides propone crear Comisión Chilena de Productividad para enfrentar el "mayor desafío de Chile"

Economía y Negocios Online
Valor Futuro


El presidente de Icare, Juan Benavides, propuso este martes crear una Comisión Chilena de la Productividad para enfrentar el "mayor desafío de Chile".

"Se ha dicho que nuestra economía no solo requiere un año de la Productividad, sino más bien una década de la productividad. Naturalmente estamos de acuerdo con esas tesis y creemos que la mejor manera de avanzar en esa dirección sería la creación de una comisión chilena de la productividad, similar a la que se han creado en Australia y Nueva Zelanda", dijo Benavides en un desayuno organizado por Icare.

"Un órgano consultor autónomo, estatal y vinculante que relacione las necesidades del funcionamiento económico con las politicas públicas, sería un aporte de gran valor para consolidar la posibilidad de un desarrollo sustentable", agregó.

Benavides apuntó que "un proyecto de ley en esta dirección sería sin duda un paso firme y decidido a la modernidad".

2016/03/28

Juan Benavides: "Las expectativas empresariales siguen bajas; las de los consumidores, igual"

Crítico de las reformas del gobierno y del ánimo "intransigente" que, a su juicio, se ha instalado en el país, el presidente de Icare, Juan Benavides, dice que es el momento de "plantearnos el desafío de retomar el crecimiento". Este jueves encabezará el Foro Empresarial "¿Cómo viene el 2016?". En esta entrevista habla, también, de la operación Enersis.


Pamela Jimeno
Siempre los períodos eleccionarios son más convulsionados, pero también creo mucho en los liderazgos. Los liderazgos de la autoridad y de las señales que da son claves para ciertos procesos, y hoy, en que además estamos viendo muchas crisis en varios aspectos, aunque la institucionalidad está funcionando, confío en que tanto esta administración como los futuros candidatos muestren el liderazgo necesario para que se conduzca bien este proceso”, dice el empresario y presidente de Icare, Juan Benavides.
Ingeniero comercial de la Universidad Católica y presidente de AFP Habitat y de Glasstech, Benavides Feliú fue elegido presidente del Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare) el 21 de diciembre pasado, en reemplazo del economista Guillermo Tagle, quien ocupó el cargo entre 2014 y 2015.
De 58 años, Benavides ha sido gerente general de Anagra Internacional y gerente general corporativo de Falabella. El próximo jueves encabezará el Foro Empresarial “¿Cómo viene el 2016?”, que organiza Icare, y moderará el panel político en que participarán el ministro secretario general de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, y los diputados Jaime Bellolio (UDI) y Giorgio Jackson (Revolución Democrática).
Crítico de las reformas del gobierno y de la manera en que éstas han sido abordadas, se declara, a la vez, optimista. Confía en que el gobierno pueda enviar señales a favor del crecimiento y destaca que una es el compromiso adoptado por la Presidenta Michelle Bachelet con una agenda más potente en favor de recuperar los niveles de productividad. “Hoy tenemos tasas de crecimiento del 2% o incluso menos, por debajo del promedio mundial, que está en torno a 3%. Pese a eso, el espíritu empresarial en Chile está latente y eso se ve con más fuerza en las nuevas generaciones, de manera que soy un optimista de que los potenciales de crecimiento los tenemos, la garra también, pero faltan señales para levantar las expectativas”, afirma.
UN AÑO COMPLICADO
¿Cómo está viendo este año? Llevamos menos de tres meses y el gobierno ya anunció un ajuste fiscal de US$ 540 millones, bajó de 2,7% a 2% la proyección de crecimiento y las reformas siguen su curso. ¿Se ve peor que el 2015?
Sin duda, es un año complicado y estamos en un escenario complicado. Las expectativas empresariales siguen bajas; las de los consumidores, igual. Hubo un inicio de año algo convulsionado también en la economía internacional, hay gran incertidumbre sobre China y todo eso genera un panorama bastante negativo. Sin embargo, creo que es momento de plantearnos el desafío de retomar el crecimiento, cómo hacerlo y para el sector empresarial clave son las señales. Y por eso valoramos mucho la señal del ministro de Hacienda (Rodrigo Valdés) de seriedad respecto de un activo-país tan relevante como son los equilibrios macro y la responsabilidad fiscal que hemos mantenido por largos años.
Hay sectores que advierten que el ajuste no es suficiente…
La señal que dio el ministro Valdés, no siendo un gran monto, sí es significativa en cuanto a decir ‘aquí los equilibrios fiscales son muy necesarios’, pero al mismo tiempo está claro que se requieren señales más potentes para levantar la economía, que se ha deteriorado significativamente. He insistido en varios foros y entrevistas que entre 1986 y 1997 Chile creció a tasas sobre 7%, con un precio del cobre por debajo de US$ 1,50, y que tras eso hubo un gran empuje empresarial y buenas políticas públicas que posibilitaron, además, indicadores de productividad del orden del promedio de 2% de aporte al crecimiento del PIB cada año.
Si en rigor no hay una recesión mundial o una crisis como la asiática o la subprime, ¿a qué atribuye la pérdida de crecimiento de la economía chilena, el estancamiento de la productividad?
Hay factores que explican esa pérdida y uno relevante es el impacto que ha tenido sobre el proceso de crecimiento general de Chile la menor actividad de la minería, que contribuyó muchísimo en los últimos años y ahora enfrenta una caída de productividad, costos altísimos y una baja en las inversiones. Pero también se han puesto por delante una gran cantidad de reformas muy polémicas y mal diseñadas, siendo la primera la tributaria, que terminó con una reforma a la reforma e incluso ahora se está diciendo que, tal vez, el año que viene sea necesario hacer otra. A eso se suma un cuestionamiento generalizado a muchos tipos de industrias y una fuerte incertidumbre que impide levantar los indicadores de expectativas empresariales y, obviamente, los que dicen relación con las inversiones que, al final del día, reflejan el potencial de crecimiento. Todo esto, además, nos encuentra con niveles de productividad muy bajos, negativos incluso.
Pero esta no es la primera vez que el empresariado enfrenta reformas. En 1990 hubo una tributaria, en medio de un proceso de transición política delicado. En el 2000, una reforma laboral que redujo la jornada y flexibilizó la norma para crear sindicatos. ¿Por qué ahora todo ha sido tan difícil?
Sí, esas reformas ocurrieron, pero se hizo bajo la lógica de los acuerdos y, en este caso, no ha sido así; más bien, ha sido en una situación de bastante tirantez. Es distinto cuando se hace una reforma con ciertos consensos a cuando hay bastante oposición a ella e intransigencia de quien la propone a escuchar ideas, atender a los efectos que tendrá.
¿Es decir que si el gobierno hubiera actuado bajo la lógica de los acuerdos desde el inicio, el deterioro se habría evitado?
Habría sido menos beligerante la discusión, buscando acuerdos, y  eso, por ejemplo, queda claro con la reforma laboral. En mi opinión, esa es una mala reforma, que puede afectar fuertemente las reglas sobre las cuales se relaciona el trabajador y la empresa en vez de colaborar a una relación de confianza mutua y de apoyo. Como está planteada puede terminar en mayor conflictividad y en un deterioro de las relaciones al interior de la empresa. Pero no es lo único: siendo una reforma tan relevante no se consideraron normas relativas a la productividad, capacitación, formación, incorporación de la mujer al trabajo, flexibilidad para los jóvenes, temas que llevan años en la agenda, significativos para el crecimiento y todo, además, cuando estamos hablando del Año de la Productividad. Una reforma tan importante que involucra a actores clave de la economía debió haber pasado por algún filtro independiente y técnico que evaluara sus efectos sobre la productividad.
REFORMA LABORAL
El guiño del gobierno al empresariado es la adaptabilidad laboral...
Es que eso no está claramente establecido en el proyecto y, además, no es suficiente. La reforma en su conjunto es insuficiente y se están incorporado cambios en la legislación que van a generar un conflicto permanente.
¿No le parece que si el gobierno no incluyó los temas que menciona ni la variable de productividad, lo que tampoco hicieron diputados y senadores, es porque es una reforma política y no una económica?
Esta reforma tiene, efectivamente, una carga política y un foco claro en fortalecer el sindicato como la única entidad, sin libertad de sindicalización. Yo soy partidario de la libertad y no entiendo por qué se quiere obligar a la gente a estar en un sindicato para negociar mejoras o cambios con sus empleadores, si hay gente a la que no le interesa el sindicato y, además, la evidencia muestra que los grupos negociadores sí funcionan. 
Quienes defienden la reforma advierten que los grupos negociadores restan poder a los sindicatos y que eso lo aprovechan las empresas. ¿Eso es así o no en una empresa?
Puede ser o no, depende del caso. Pero ¿se han preguntado por qué hay grupos de personas que negocian libremente y no tienen interés de estar sindicalizados para eso? ¿Se han preguntado qué va a pasar con la libertad de afiliación de esas personas? ¿Cómo se les va a explicar que no pueden decidir libremente un tema tan delicado como es la libertad de integrar o no una organización? Y, además, se nos dice que hay que fortalecer la huelga, sin posibilidad de reemplazos. Para quienes somos empresarios y hemos manejado por largos años compañías, enfrentar una huelga es un proceso tremendamente traumático para la administración, y tener que reemplazar un cargo, en particular, es muy complejo. Lo que viene es muy difícil.
¿Tanto como para cerrar empresas y castigar el empleo?
Esta reforma se plantea como que en las huelgas anteriores fue muy simple reemplazar a alguien y no es así, es muy complejo hacerlo. Las compañías no arman equipos de personas de la noche a la mañana y se van tranquilas de un lado a otro. No es así. A los equipos de personas se requiere capacitarlos, prepararlos, especializarlos, revisar sus horarios de trabajo, son largas horas de planificación, hay que generar equipos que, a su vez, formen o hagan trabajo en conjunto con otros equipos, etc.; son procesos que toman muchos años en una compañía. La reforma ignora cómo funciona una empresa, porque, hasta ahora, no conozco a nadie que le interese que sus trabajadores hagan una huelga.
¿Eliminar el reemplazo en huelga es la medida más dramática del proyecto del gobierno?
Una huelga ya es muy traumática y le apostaría que en toda empresa se inicia la negociación pensando en evitar un conflicto, buscando una solución antes. Llevar ahora todo eso más al extremo, con una ley que nos dice que en una huelga no puede haber posibilidad alguna de reemplazo, aunque se esté forzando a la empresa a una negociación que va más allá de sus capacidades y que puede hacerla perder competitividad, es un tremendo error, que la deja en una situación de incompetencia o fuera de mercado. Los estudios hechos en Chile de los últimos 20 a 25 años reflejan que los crecimientos salariales estuvieron sobre los del PIB y que hubo un traspaso de la productividad a las personas vía remuneraciones. Eso es algo tremendamente positivo y tiene que ver con procesos de capacitación, de diálogo.
Si la tasa de sindicalización es de apenas 14%, y apenas un tercio negocia colectivamente, ¿no cree que a los trabajadores pareciera no atraerles estar sindicalizados?
La reforma como está planteada y al haber extendido esto a los sindicatos interempresas fuerza a muchas compañías. No tengo problemas con los sindicatos, he trabajado por largos años en empresas con varios sindicatos y siempre hay un nivel de confianza, de conversación para mejoras de los aspectos que favorecen al personal, para tener remuneraciones lo más justas posibles y acordes a la productividad de la gente. Para mí no es un tema tabú, por el contrario, hay compañías que establecen buena relación con sus sindicatos, pero no a la fuerza. 
¿Lo propuesto para los sindicatos interempresas es un riesgo mayor? 
El escenario es más delicado, porque resulta que al final va a aparecer gente que no es de la compañía y que va a intentar forzarla y eso no es bueno. Pero hay gente a la que no le interesa estar en un sindicato y se les castiga. Esta es una reforma sindical y con un alto componente político. No es una reforma técnica.
El argumento tras el proyecto es que al interior de las empresas existe una asimetría en perjuicio de los trabajadores. ¿Existe ese desequilibrio o hay algo de mito en eso?
Mi percepción es que en los últimos 20 a 25 años se han dictado leyes que han fortalecido mucho a los trabajadores y que no era necesario llegar a una reforma de este tipo. Si lo que se buscaba eran cambios para mejorar los ingresos del trabajador debimos entrar a discutir derechamente mejoras en materia de productividad y mecanismos basados en mayor participación y colaboración.
¿Por qué así?
Porque la productividad chilena comparada con las de países de Europa, Asia, con Estados Unidos, tienen diferencias de 50%, 60% y hasta 70% y eso hace que un trabajador pueda acceder a un mayor ingreso. La sostenibilidad del incremento de los ingresos viene dada por la productividad y eso tiene que ver con capacitación, con tecnologías, con procesos de muy largo alcance. Aquí la discusión está mal enfocada. 
UNA RELACION FRAGIL
Habló de tirantez con el gobierno. ¿Cuál es la responsabilidad de su sector en eso?
El sector privado siempre ha estado dispuesto al diálogo, en todos los gobiernos. Nunca he visto una posición contraria a eso. Lo que ocurre es que el nivel de tensión se ha elevado, porque las reformas no han sido buenas y han sido muy complejas. La tributaria y la laboral son ejemplos irrefutables. No hubo, y hasta ahora no hay, una visión común en el gobierno en ambos temas. Tampoco se oyen las otras ideas y eso pasó mucho en la tributaria.
El gobierno dice que sí escuchó a todos los actores.
La verdad es que el diálogo no se daba, no se pudo conversar más y nos encontramos con bastante intransigencia y eso tensionó la relación. Cuando uno mira lo que resultó es obvio que sí hubo intransigencia de un lado para entender los malos efectos de la reforma que se estaba haciendo. 
¿Pero cuánta responsabilidad ha tenido su sector en esa tensión?
El sector privado en este tema y en todos estuvo y ha estado siempre dispuesto a conversar y colaborar y, a veces, no se nos ha permitido hacerlo. No esperamos ni creemos que nuestras propuestas sean las únicas, pero sí que hay que buscar consensos y que eso implica dejar a un lado la intransigencia. 
¿La intransigencia es permanente en esta administración?
No me atrevería a decir que es un estado permanente, porque hay una preocupación y conversaciones para abordar temas de productividad y de crecimiento. En ese sentido, es una muy buena señal que nos ha dado incluso la Presidenta Bachelet. Si la disposición existe, hay que aprovecharla y en eso estamos trabajando. Pero, efectivamente, hay intransigencia en algunos temas todavía.
¿Qué falta para que el empresariado reactive las inversiones?
Aquí lo importante es la señal de la autoridad económica, porque las expectativas cambian en la medida de qué tipo de señales se dan. En economía la variable expectativas juega un rol clave en los pasos posteriores, en la toma de decisiones. 
¿Y la foto actual le parece buena impresión?
En este minuto no hay un cambio significativo. Pero si la prioridad es el crecimiento, bueno, hay que salir dando las señales que se requieren.
¿Cuáles son esas señales?
Revisar la reforma laboral, entender la posición de la otra parte e incorporarla, revisar la tributaria y hacer una cosa menos compleja, facilitar el sistema, etc.
¿Qué posibilidad hay de obtener esas señales si el país está entrando en una etapa electoral con las municipales de octubre y la presidencial y parlamentaria hacia 2017?
Siempre los períodos eleccionarios son más convulsionados, pero también creo mucho en los liderazgos. Los liderazgos de la autoridad y de las señales que dan son clave para ciertos procesos. Por ejemplo, estamos viendo muchas crisis en varios aspectos y la institucionalidad está funcionando. Pero, al mismo tiempo, es esencial que los liderazgos acompañen esa institucionalidad para que se conduzca bien. Y hablo de los liderazgos de la autoridad vigente y también la de los posibles candidatos.
¿Es eso posible con el país entrando en una etapa preelectoral?
Soy un convencido de que los liderazgos hay que ejercerlos bien, que marcan la pauta.
CAMBIO CONSTITUCIONAL
¿Cuánto ha permeado el proceso constitucional al empresariado?
Depende de lo que salga, de lo que se haga; hoy no sabemos qué significará. Por lo mismo, en Icare tuvimos unos días atrás un primer foro para ir conduciendo la discusión hacia dónde debe enfocarse. Hoy la discusión, a lo mejor, tiene que ver con que lo que son beneficios sociales o fines sociales, en donde la subsidiariedad, la igualdad ante la ley, la libertad de emprender, son temas clave. Pero no hay claridad.
El gobierno ha dicho que el derecho de propiedad no está en discusión. ¿Confía en que será así?
Lo relevante de una Constitución, además del ordenamiento jurídico que brinda, es que contribuya al bienestar del país, de todos los ciudadanos, y eso pasa, finalmente, por lograr un crecimiento en el tiempo, y para eso debe haber un orden establecido. Yo nunca he conocido que en el caos haya bienestar.
¿Confía en el resultado de los cabildos?
Es muy significativo en este proceso la forma cómo se conduzca y que no sea capturado por grupos activistas. Por eso también es importante no sólo entregar a los cabildos la única opción, sino también abrir todos los espacios y en Icare vamos a abrir todos los que se requieran. 
¿El tema constitucional afecta las proyecciones de largo plazo de las empresas?
Depende de lo que se esté discutiendo, pero por supuesto que puede tener un impacto. Por eso es muy significativo que quienes han estado empujando o propiciando el proceso sean muy activos en decir qué están pensando, porque efectivamente puede ser un factor de mucha incertidumbre o bien se puede ir encauzando la discusión en los aspectos que realmente creemos que hay que enfocar.
MALAS PRACTICAS
¿Los casos de malas prácticas empresariales le han restado valoración al empresariado chileno, le ha restado fuerza a su opinión?
Como a todas las instituciones. En los últimos años, en Chile y a nivel mundial ha habido un proceso de empoderamiento de las personas, ya nadie tiene una cuota de poder tan superior, y eso ha traído un destape de todo tipo de instituciones. La institucionalidad completa está hoy cuestionada, pero también hay que mirar las cosas como una oportunidad para mejorar. 
¿Cómo puede mejorar su sector?
En las empresas por los casos de financiamiento, de colusión, de aprovechamiento en el mercado de capitales, etc., lo único que pueden hacer es mejorar su gobierno corporativo y en Icare nos hemos planteado ese desafío este año. Aquí hay que poner en el centro a las personas y mejorar las prácticas.
¿Eso qué significa?
Que hay que detectar muy bien cuáles son todos sus puntos de contacto, clientes, trabajadores, colaboradores, proveedores, la comunidad, la autoridad. El gobierno corporativo de las compañías debe revisar a fondo las políticas, los reglamentos, las normas con las cuales se está trabajando, porque todo lo que hemos visto son fallas de gobierno corporativo, aunque ninguno es infalible. Pero quiero aclarar que lo de Chile no es un caso aislado, pasa en todo el mundo y tampoco podemos llegar a esa frase que dice que, al final del día, ‘se prohíbe pensar mal’.
www.latercera.cl

2016/02/02

La receta de Juan Benavides para salir de la crisis de confianza: “Hay que movilizar expectativas y disminuir factores de incertidumbre”


por  1 febrero 2016
La receta de Juan Benavides para salir de la crisis de confianza: “Hay que movilizar expectativas y disminuir factores de incertidumbre”
Señala que los que están ocurriendo “son cambios que llegaron a quedarse” y admite que es evidente que muchos empresarios no se dieron cuenta de que el mundo estaba cambiando y que Chile también necesitaba cambios. En una extensa entrevista con 'La Mesa' de El Mostrador Mercados, el ex líder de Falabella ve con optimismo el foco en la productividad que puso el Gobierno y el espíritu empresarial que observa en los jóvenes. Benavides, actualmente también presidente de AFP Habitat, cree que Chile sigue al debe en materia de regulación financiera y gobiernos corporativos.

Juan Benavides lleva menos de un mes como nuevo presidente de Icare.
Asume en uno de los momentos más complejos para el empresariado desde el retorno a la democracia, con su legitimidad cuestionada por los casos de corrupción política y colusión.
A eso se suma una relación crispada con el Gobierno, cuestionamientos al modelo y el ruido que le causa a su sector la discusión de una nueva Constitución.
Para completar el panorama, Benavides asume en medio de un complicado escenario económico: con una economía en problemas y con los gremios tradicionales sin la influencia de antaño.
El nuevo presidente de Icare es ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica, tiene 58 años y actualmente es también presidente de AFP Habitat. Se destacó por liderar la internacionalización de Falabella como gerente general delholding de los Solari.
En una extensa entrevista con 'La Mesa' de El Mostrador TV, Benavides da su receta para salir de la crisis de confianza: “Hay que movilizar expectativas y disminuir factores de incertidumbre”, al tiempo que promete que combatir la crisis de confianza será prioridad para Icare en los próximos dos años.
Afirma que no solo los empresarios están siendo cuestionados, sino que la elite entera sufre una crisis de legitimidad.
“Lo que ocurre en materia de la imagen empresarial, yo creo que es algo bastante extendido a la institucionalidad vigente, y eso tiene que ver también con los tiempos que estamos viviendo hoy día, en donde existe este poder en manos de las personas, la inmediatez, que las cosas quieren que se resuelvan ahora y eso ha generado una situación distinta para toda la institucionalidad, en la cual ya nadie se apropia de una información en particular, y eso ha cambiado al mundo", sostiene.
Y agrega: "En ese sentido, creo que esta crisis a la institucionalidad pasa un poco por mover el péndulo hacia el otro lado, y eso naturalmente está generando cambios, colocando al centro a las personas", puntualiza.
Asimismo, señala: "Algunas empresas están trabajando bien eso, de manera que pueden generar gobiernos corporativos que pueden identificar bien cuál es esta relación, cómo se está llevando a cabo y generar de esa forma una buena entrega de bienes y servicios, una buena relación con los proveedores, una buena relación con la comunidad. Pero hay otras que están ausentes de esto, por falta de conocimiento, o falta de experiencia o sencillamente no lo están desarrollando y en ese sentido hay un primer foco de Icare que se definió el año pasado a raíz de los problemas que hubo dentro del mundo empresarial, de entregar una agenda este año al mundo empresarial de manera que pueda existir accesibilidad para todos a propuestas de cómo las grandes compañías están manejando los “stakeholders”, de manera tal de que se aborden realmente los problemas con anticipación”.
Dice, además, que los que están ocurriendo “son cambios que llegaron a quedarse” y admite que es evidente que muchos empresarios no se dieron cuenta de que el mundo estaba cambiando y que Chile también necesitaba cambios.
Benavides ve con optimismo el foco en la productividad que puso el Gobierno y el espíritu empresarial que observa en los jóvenes.
-¿Hay cierta autocrítica en el empresariado de no haberse dado cuenta de que el mundo estaba cambiando y que Chile necesitaba cambios?
-Es evidente que sí. El hecho de que las compañías estén haciendo procesos de cambio en sus interiores. Ahora, yo creo que los cambios han sido muy vertiginosos, tanto en Chile mismo como también ha ocurrido mundialmente.
Entonces, por un lado, enfrentamos estos cambios tan fuertes, donde vemos que de la noche a la mañana una comunidad se opone, o que no estaban las normativas adecuadas para poder manejarse bien en esos aspectos, que las compañías no estaban preparadas para relacionarse de esta manera. Quizás parte de los problemas es que algunos están muy concentrados en el ámbito de su propia empresa y no han incorporado a su visión a los stakeholders o puntos de contacto, que hoy es algo que está presente en todas las declaraciones de las compañías, porque es lo que finalmente se refleja en la sustentabilidad de la empresa, y para que sean sustentables tienen que incorporar estos elementos.
-¿Cuál es el rol de la empresa en esta sociedad?
-Llevo varios años trabajando en Icare y tengo, por otra parte, mi propia experiencia empresarial y yo he visto que sí hay un cambio claro en las empresas y en los empresarios en la forma en que están viendo el mundo, porque en verdad los cambios que están ocurriendo son cambios que llegaron a quedarse. Quien está pensando que esto es una cosa pasajera y no va a volver, está muy equivocado.
Las empresas están insertas en una sociedad en la cual tienen muchos puntos de contacto con la comunidad de distintas maneras, con sus trabajadores, con sus clientes, con sus proveedores, con la comunidad misma, porque los pueden estar afectando de una manera, por un tema ecológico, y es cosa de ver que, por ejemplo, proyectos que nadie pensaba que se iban a paralizar, de tantos millones de dólares, hoy día las comunidades se paran y, si esto no cumple con ciertos requisitos, no avanza, vemos todo este proceso de judicialización, es parte una vez más de estos fenómenos que están ocurriendo aquí y que han ocurrido en otras partes. Uno va a Canadá, a EE.UU. o a Nueva Zelanda, estos países enfrentaron estos problemas y los resolvieron con buenos diálogos, con buena legislación, con buena normativa, y finalmente las comunidades y la sociedad como un todo han podido avanzar y no detenerse.

Pymes al debe

Benavides cree que el problema mayor no está en las grandes empresas –pues estas ya tienen claridad respecto de la nueva realidad–, sino que en la pequeña y mediana empresa, y ahí también el problema de productividad hay que atacarlo.
“Si uno baja un poco a la empresa mediana, el déficit o la brecha es mucho más grande aún, y hay déficit de factores mucho más gravitantes, como la productividad, porque es donde se produce la mayor diferencia y que es una parte muy importante del PIB chileno respecto a compañías de países desarrollados o donde se compare. Entonces, creo que estamos en una etapa de cambios, hay que poner esto arriba de la mesa como una agenda. Yo lo que veo en mis conversaciones con empresarios es que se ve que hay una necesidad de cambio, por convicción o por obligación como dicen algunos, pero no hay vuelta atrás. Y quien no quiera hacerlo probablemente no va a tener empresa en algunos años más. El mundo está muy cambiante y muy exigente y hay que adecuarse", recalca.
-¿La medidas lanzadas para el año de la productividad, como la comisión creada que será permanente, ¿es un volador político o siente que realmente hay un compromiso tanto del sector político como del sector privado?
-Lo que hay que rescatar aquí y tomar como ejemplo a aquellos países que han sido tremendamente exitosos, como es el caso de Nueva Zelanda, Australia, Malasia… en estos casos hay un liderazgo muy marcado a nivel de Gobierno, tienen rango ministerial en algunos casos, todas las políticas públicas pasan por un filtro en cuanto a si aporta o no aporta a la productividad y, si no es así, tienen que buscar los acomodos. Hay una integración gigantesca, donde están el sector público y privado, donde están por cierto los gremios, porque está la mirada de uno, de otro y se requieren cambios de normativa… por ejemplo, hace muy poco nos comentaban del CPI, este centro que se ha armado de infraestructura, que ha aumentado la resistencia de los caminos, permite más ejes, al haber más ejes se puede cargar más por tonelada, que es lo que ocurre en EE.UU., entonces los movimientos de la madera o la fruta, todo el costo logístico baja enormemente. Entonces, cuando uno empieza a pescar una cosa por un lado, otra por otro, como el manejo de los puertos, trámites, simplificación de normativas para que no se judicialize, todo eso es una contribución enorme a que los recursos invertidos tengan mejor rendimiento o mejor productividad.
Hay que recordar que Chile entre los años 96 y 97 tuvo un crecimiento muy destacado con un cobre que no superaba el US$ 1,5 la libra, del crecimiento entre 2 puntos y 2 puntos y medio, que fueron dados por la productividad.
Entonces, hay que dinamizar el crecimiento nuevamente, dinamizar la empresa. El año pasado, en el congreso de finanzas y negocios en Icare, se mostró el déficit de infraestructura de los 80 mil millones de dólares que tiene la Cámara de la Construcción, donde las concesiones pueden ser un factor de vitalidad muy grande. Se mostró todo el potencial que hay en la actividad alimenticia, donde Chile se ha estado desarrollando firmemente en los últimos años respecto a las necesidades del futuro, y cómo se pueden agregar miles de hectáreas con mejores fuentes de regadío.
-¿Frente al complejo panorama externo, hay cosas concretas que el Gobierno pueda hacer y que el sector privado lo vea como una buena señal?
-Yo creo que lo primero que hay que movilizar son las expectativas y disminuir los factores de incertidumbre. Este es un punto que es crítico para inversionistas, para empresarios y para quienes desarrollan actividades, por lo tanto, un llamado que hacemos es cómo de alguna manera el Gobierno lidera y conduce las reformas que tiene al frente, como la Constitución, por ejemplo, y hay dudas muy grandes de cómo se conduce este proceso y dónde nos lleva.
Entonces, hay que tener clarísimo que lo que dificulta o por otra parte favorece a un factor como la expectativa, pienso que es muy relevante. No se puede estar por un lado promoviendo inversiones o actividad si tenemos por otro lado factores de incertidumbre no resueltos, y ese es un tema del que hay que hacerse cargo, porque está presente en todas las economías de mundo.

El factor reformas

-Comparado con Australia, que es un país desarrollado, Chile ha tenido exactamente la misma caída en la inversión que los oceánicos. Entonces, ¿no es un poco injusto achacarle toda la culpa a la reformas, donde la agenda reformista ha generado un clima donde se ha desplomado la inversión?
-Yo no creo que sea solo el tema de las reformas, yo creo que ha habido factores externos, pero cuando uno ve que el indicador de expectativas empresariales viene por un periodo largo de pesimismo, y una de las preguntas claves que se hace ahí es cuánto se va a invertir en su próximo periodo, la inversión es uno de los puntos más bajos. Uno puede mirar al sector minero, que tiene una preponderancia en la inversión muy grande, y puede ver los otros sectores, y la verdad lo que se ha visto es que la parte agroindustrial y agrícola, gracias al tipo de cambio, ha mostrado un crecimiento en inversión, pero está muy por debajo de lo otro, entonces la pregunta es cómo dinamizamos los otros sectores, y yo ahí vuelvo a lo que comentaba, cosas concretas para hacer en los próximos años, y que Chile ya las ha hecho, por ejemplo, está el déficit de infraestructura vía concesiones, que es una cosa que se puede activar rápidamente y que tiene efectos a mediano plazo bastante visibles.
El ex gerente corporativo de Falabella manifiesta que ve con optimismo el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones
“Una de las cosas que encuentro que es notable, en los encuentros que he tenido con jóvenes en universidades o recién titulados, es el enorme interés que hay pro emprender, y ese es un activo-país que no existía en Chile. Al menos en la época en que nosotros salimos de la universidad, uno buscaba trabajar en una empresa, en un banco. Hoy día es impresionante ver cómo todos quieren aspirar a ser emprendedores o empresarios, y son activos tremendamente valiosos, porque de alguna manera ese empuje, esa fuerza que tiene un país, se conduce y cuando hay buenos incentivos y cuando las reglas están claras y se toman caminos para poder impulsar el sector exportador con otras actividades o resolver problemas de infraestructura como hablábamos, o temas de productividad muy concretos para ir abaratando los costos”.

Gobiernos corporativos al debe

-Quiero que te saques tu sombrero de nuevo presidente de Icare y volver a tu sombrero de presidente de AFP Habitat. Tú y tu predecesor, José Antonio Guzmán, han llevado el estandarte de defender los gobiernos corporativos… ¿Ese rol lo vas a seguir teniendo o vas a tener que moderarte por el hecho de que ahora tienes un rol en Icare?
-No, absolutamente. La defensa de los minoritarios es el rol fundamental que tenemos que tener en AFP Habitat al administrar estos fondos. Por lo tanto, sea cual sea el caso, si en un momento dado vemos que existen abusos del controlador o excesos o lo que sea, lo vamos a hacer ver públicamente, como lo hemos hecho.
Sin embargo, Benavides agrega que los reguladores tienen que hacer su parte: “Sí creemos importante que se recojan, por parte de la autoridad, todas estas problemáticas que ha habido y se incorporen en mejoras claras a la normativa que rige a los mercados de capitales, porque los mercados de capitales existen gracias a que hay minoritarios. Si el controlador sale a buscar recursos y los minoritarios son los que los aportan complementario al controlador, entonces no puede ser que al invitar aplaudimos y una vez que estamos adentro nos olvidamos de ellos”.
-¿Estamos todavía al debe al nivel normativo regulatorio?
-Hay normativas pendientes, sí. De hecho es la gran discusión que hemos tenido con Enel y con la Superintendencia. Para mí es quien tiene la capacidad de dividir la compañías, fusionarlas y darle valor, y no son la misma mano, no puede no ser una operación relacionada. La Superintendencia dice 'recojo esto, entiendo que es entre partes relacionadas', pero no aplica la normativa. Para el ex superintendente, Fernando Coloma, sí correspondía a operaciones relacionadas y así uno encuentra opiniones divididas. Si hay opiniones divididas y esto puede estar afectando al minoritario y creemos, por otra parte, en un mercado de capitales fuerte y robusto en que los minoritarios contribuyen, entonces fortalezcamos las normativas. Estas y las que pudieron haber sido derivadas de otras temáticas anteriores.
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