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2012/05/14

China, Japón y Corea del Sur anuncian inicio de negociaciones para un TLC


Los tres países son potencias económicas y en conjunto representaron el 19,6% del Producto Interno Bruto (PIB) global y el 18,5% de las exportaciones mundiales en el 2010.

China, Japón y Corea del Sur acordaron en una cumbre este domingo iniciar negociaciones para sellar un pacto comercial de tres vías que podría ayudarlos a defenderse ante el panorama económico mundial, pero se espera que las conversaciones sean largas y difíciles debido a décadas de rivalidad.  

Los tres países son potencias económicas y en conjunto representaron el 19,6% del Producto Interno Bruto (PIB) global y el 18,5% de las exportaciones mundiales en el 2010, según un estudio de viabilidad emitido por sus gobiernos el año pasado sobre el pacto comercial.    

"Asia es la región económicamente más dinámica del mundo", dijo a periodistas el primer ministro chino, Wen Jiabao, después de las conversaciones sostenidas en Pekín con el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, y el presidente surcoreano, Lee Myung-bak.  

"El establecimiento de un Tratado de Libre Comercio (TLC) desatará la vitalidad económica de nuestra región y dará un fuerte impulso a la integración económica en el este de Asia", agregó.  

China es el mayor socio comercial de Japón y Corea del Sur. Un TLC podría elevar el PIB de China hasta en un 2,9%, el de Japón un 0,5% y el de Corea del Sur un 3,1%, según la agencia oficial de noticias china Xinhua, sin citar la base de sus estimaciones.  

Pero ponerse de acuerdo sobre un pacto que ha estado sobre la mesa durante una década no será fácil.  

A los tres vecinos del noreste de Asia los divide la desconfianza política, las barreras comerciales y las divergencias en materia de inversión, así como las preocupaciones regionales sobre la expansión militar y económica de China.  

Este tratado también deberá competir con la presión ejercida por Estados Unidos para concretar la Alianza Trans-Pacífico(TPP), una iniciativa de liberalización comercial que se ha trazado en nueve países y en la cual Japón también ha expresado interés. China y Corea del Sur no forman parte de esas negociaciones todavía.  

En la cumbre de Pekín, los tres líderes también acordaron un tratado de inversión de tres vías, un paso hacia el objetivo más grande y mucho más polémico de un TLC, dijo Xinhua.  

El Ministerio de Comercio de China dijo en su sitio en internet que el acuerdo de inversión ayudará a suavizar los impuestos y solucionar las controversias entre las tres naciones.  

"Japón, Corea del Sur y China desempeñan un papel importante en la recuperación económica mundial", dijo el presidente surcoreano Lee.
"En momentos en que la economía está en crisis, es más urgente establecer una zona de libre comercio", dijo en una reunión de negocios que tuvo lugar en paralelo a la cumbre de los líderes.

www.latercera.com

2012/05/13

Corre, China, corre

Treinta años a todo vapor, con crecimientos sobre 10%... y el mundo pide más. Sin embargo, China está más madura, con menos pulsaciones y más pausadas y con crecimientos menos pomposos, que pretenden dar paso a un modelo de desarrollo que, bajo la atenta mirada de sus autoridades, consolide cambios cualitativos. Revisitamos China y pudimos apreciar cómo está mutando este gigante que en cosa de tres años pretende arrebatar a EEUU el título de campeón mundial. Por Roberto Sapag

Treinta años a todo vapor, con crecimientos sobre 10%... y el mundo pide más. Sin embargo, China está más madura, con menos pulsaciones y más pausadas y con crecimientos menos pomposos, que pretenden dar paso a un modelo de desarrollo que, bajo la atenta mirada de sus autoridades, consolide cambios cualitativos. Revisitamos China y pudimos apreciar cómo está mutando este gigante que en cosa de tres años pretende arrebatar a EEUU el título de campeón mundial. Por Roberto Sapag


Suele ocurrir con China que los números, increíbles en su mayoría, sorprenden menos de lo que debieran. Como que de la segunda economía mundial se espera, como mínimo, que demuela a palos todos los records conocidos. Y como es eso justamente lo que ha estado haciendo por décadas, pareciera que ya nadie repara en lo descomunal de sus logros.

Tras la definición histórica de Deng Xiaoping de que lo importante es que el gato cace ratones, el país lleva 30 años creciendo sobre 10% promedio anual, ha sacado a más de 500 millones personas de la extrema pobreza y se apresta, en menos de un lustro, a ocupar nuevamente el puesto que alguna vez ostentara como la mayor economía del mundo.





Y aunque todo deslumbra y promete, detrás de los datos habidos y por haber se perfila un proceso histórico complejo que, al igual como ocurre con una curva estadística, se está acercando a su punto de inflexión. Dentro y fuera de China se reconoce que lograr tasas de crecimiento de dos dígitos es cada vez más cuesta arriba y que el proceso político interno promete ser más exigente, algo que hace unas semanas reconoció públicamente el propio Wen Jiabao. Todo eso obligará a los líderes de esta nación a tener más “muñeca” y al mundo entero, más resiliencia para seguir adelante en tiempos, de suyo, complejos a nivel global.

Hace unas semanas revisitamos China (luego de un primer viaje exploratorio en 2008) en el contexto de la Misión Comercial a ese país que Capital impulsó en conjunto con HSBC y que nos permitió, junto a un grupo de empresarios, conocer en vivo y en directo lo que se vive y siente en sus calles y empresas y cómo están calibrando estos procesos muchos chilenos que llevan algunos años aclimatándose a ese país de la mano de compañías nacionales que se han atrevido a poner fichas allá.

Proyecto crecedor

Tras recorrer Shanghai, Beijing y Hong Kong, urbes las dos primeras con cerca de 20 millones de habitantes en sus perímetros ampliados y de más de 7 millones la tercera, queda la sensación de que en estas distintas realidades de China todo se está diseñando y construyendo con la vista puesta a varios años plazo.

Eso queda absolutamente claro al recorrer la densa trama de caminos hoy poco transitados de la isla ecológica de Chongming, a las afueras de Shanghai en el delta del Yangtsé. Esta, la tercera isla más grande de China que está siendo expandida a fuerza de voluntad, está diseñada con miras al año 2020 en un proyecto que ensambla áreas agrícolas, residenciales, centros de negocios, hoteles y una zona protegida para aves de 54 hectáreas. Allí las energías solar y eólica están a la orden del día, y se prevé que en régimen un 80% de su superficie corresponda a áreas verdes.

Esta impresionante dinámica planificadora de Chongming también queda en evidencia al visitar Tianjin. Este, el cuarto puerto a nivel mundial según nos cuentan al recorrer sus instalaciones, también ha sido proyectado hacia el año 2020. Hoy, a medida que nos adentramos en sus instalaciones centrales, un enjambre de camiones corretea no con containers, sino que con rellenos y maquinarias que trabajan febrilmente para seguir robándole espacio a las viejas piscinas decantadoras de sal y al mar, de modo de cumplir puntualmente con el programa de avance de sus obras.

Las maquetas digital y física de Tianjin dan cuenta de un lugar que aspira, en pocos años, a hacer convivir el ajetreo de un puerto con la pausa de clubes de yates, instalaciones turísticas y zonas de embarque y desembarco de cruceros de lujo. Por de pronto, el lugar está en ebullición en sus bordes y funciona con relativa calma en sus instalaciones centrales, las que nos dicen aún están operando a una fracción de su capacidad.

También es sintomático del proceso actual que vive China lo que se aprecia en el horizonte desde las ventanas de sus trenes bala. Ciudades que emergen cada cierta cantidad de kilómetros y que a todas luces están en construcción o a la espera de ser habitadas. La prensa internacional ha acuñado el nombre de “ciudades fantasmas” y hasta ha estimado que los departamentos terminados y sin ocupar suman 64 millones, otra vez a la expectativa de lo que vendrá.

Como sea, en los lugares descritos es donde está palpitando más febrilmente la actividad económica del coloso asiático, que en 2011 creció 9,2%, un año después de abrochar con una expansión promedio anual de 11,2% el periodo 2006-2010, para el cual el undécimo plan quinquenal había pronosticado un crecimiento de 7,5%. Nos quedó la sensación de que no son las grandes ciudades las que llevan la batuta, sino que es en sus bordes urbanos, o derechamente al interior del país, donde las cosas están pasando en el afán de crecer al ritmo necesario para mantener los complejos equilibrios económicos, políticos y sociales del país.

Según un reciente análisis de Vittorio Corbo titulado La problemática china publicado en El Mercurio, “ahora que China ha alcanzado un ingreso de 5.000 dólares per cápita (7.500 en paridad de poder de compra) y que la tasa de crecimiento del empleo y de la productividad del trabajo se reducen, la tasa de crecimiento potencial se comienza a reducir”. Se trata de un tema no menor, que tiene a las autoridades enfocadas en graduar el proceso, evitando traumas.

En eso no hay dos opiniones y, de hecho, los expertos con los que conversamos nos dijeron que el 12º plan quinquenal en vigencia ha reconocido esta nueva realidad y que por ello las autoridades han remarcado que el plan actual buscará impulsar un cambio cualitativo, para lograr un crecimiento sustentable, que tenga menores emisiones de carbono, una amplia base de energías renovables, un énfasis en la internacionalización, con reformas estructurales y financieras bajo el brazo.

Con quienes hablamos, la mayoría concuerda en que en China hay conciencia de la magnitud del desafío y que, matices más o menos al interior del aparato gobernante, las palabras que pronunció a mediados de marzo el primer ministro Wen Jiabao son más que elocuentes. Dijo Jiabao: “la reforma ha llegado a una etapa crítica. Sin el éxito de la reforma política, no se podrán realizar las reformas económicas… Los resultados que hemos alcanzado podrían perderse”. Y no conforme con lo anterior agregó que sin dichas reformas “una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría suceder nuevamente”.

Y es que China ha vivido, vive y seguirá viviendo un proceso de transformaciones inédito y fulminante, que tiene al resto del mundo atónito mirando desde la vereda.





Metamorfosis y más

El embajador de Chile en China, Luis Schmidt, recibió a la delegación Capital-HSBC en la sede diplomática de Biejing y allí nos aportó abundante información que da cuenta del ciclo de transformaciones que vive ese país asiático. Dice con convicción que China será la primera economía del mundo en cosa de tres o cuatro años; que nadie puede quedar indiferente a su peso relativo a nivel global, con un volumen de comercio exterior ascendente a 3.642.000 millones de dólares (10.710 veces más que el de 1949); que su clase media ya suma más de 350 millones de personas y que la sociedad como un todo está cambiando cualitativamente a pasos agigantados. De muestra, un botón: el consumo de productos de lujo está creciendo a tasas anuales del 25%.

Sus palabras fueron refrendadas por la observación empírica. El ciudadano chino no es el consumidor masivo que asiste a los mercados de copias. Son turistas extranjeros los que regatean en una batalla que siempre se pierde en mercados como el Silk Market.

Lo mismo perciben los chilenos que se están aventurando a abrir senderos comerciales en China. Nos dicen en reuniones organizadas por ProChile, que el consumidor local quiere calidad; que experiencias como la de la melanina en la leche ha hecho especialmente quisquilloso al comprador y que ahí Chile tiene mucho por hacer.

En alimentos, vinos y agroindustria, confidencian que hay enormes oportunidades que, si no se toman con decisión y a tiempo, se pueden perder. Al consumidor chino hay que hacerle ver que el vino, la uva, la leche y los salmones chilenos son de reconocida calidad a nivel mundial, ya que de lo contrario, es decir sin esa información provista por agentes públicos y privados de Chile, en su pragmatismo optará por los productores ícono. Es decir, comprará vino francés, salmones de Noruega, leche de Nueva Zelanda y así.

Schmidt, con alma de agricultor, no puede estar más de acuerdo con el diagnóstico, agregando datos duros, como los fuertes índices de crecimiento en las ventas de supermercados, el consumo en restaurantes y la demanda de productos de más alto estándar a todo nivel.

Pero no sólo la demanda de bienes se está sofisticando. También lo ha estado haciendo la oferta, que progresa decididamente hacia nuevas fronteras en materia de calidad. Así se comprueba en visitas realizadas a las instalaciones del gigante tecnológico Huawei y del fabricante de automóviles Great Wall.

Con unas pulcrísimas oficinas que se despliegan generosamente a lo largo de siete simétricos edificios, en Huawei nos cuentan que la empresa tiene ambiciosos planes de expansión, que dispone de un capital humano abundante y de calidad (140.000 trabajadores) y un nivel de investigación y desarrollo hambriento que no para de explorar en sus 23 centros destinados a ese fin.
Great Wall, que también ostenta una amplia relación comercial con Chile, no se queda atrás. Para nada. En sus más de diez años de relación con Chile, dicen estar en condiciones de seguir fortaleciendo lazos comerciales, al igual que lo quieren hacer con los otros 100 países a los que venden sus productos. Sus instalaciones, está demás decirlo, son también descomunales. La compañía (privada y listada en la bolsa de Hong Kong) tiene 45.000 trabajadores, en 2011 vendió 487.000 vehículos (22% de alza) y cuenta con una capacidad de producción de 800.000 unidades.






Números más, números menos
China, lo mencionamos, ha estado antes en la cima del mundo. En el artículo ya citado de Vittorio Corbo, el economista recuerda que en 1700 el PIB de este país representaba el 22,3% del producto mundial; que en 1900 había bajado a 11% y que en 1978 (año de la famosa frase del gato cazador de ratones de Deng) había bajado a 4,9% del PIB mundial. Desde entonces las cosas han cambiado y mucho: hoy China ya es el 13,6% del PIB mundial.

No obstante, en la senda al podio planetario no está exenta de desafíos, entre los que sobresale uno que recientemente han hecho ver en sendos análisis The Economist y el South China Morning Post: la demografía.

Lo que ocurre es que esta nación que suma 1.341 millones de habitantes (menos de los que contemplaba el plan quinquenal, que anticipó a esta fecha 1.360 millones; o sea, un Chile y fracción menos) está envejeciendo más rápido de lo que los modelos dicen que es económicamente saludable.

En efecto, China es hoy la segunda nación del mundo que más rápido envejece (después de Japón) y su tasa de fecundidad ha caído violentamente desde 2,6 hijos por mujer hace 30 años a 1,5 en la actualidad. Eso está poniendo y promete poner presión en varios flancos. Hacia 2050, dice The Economist, su población habrá caído a 1.300 millones de habitantes, con una composición etaria que estresará al sistema de pensiones y por cierto la disponibilidad de mano de obra, variable crítica en su competitividad internacional. El informe citado señala que la fuerza laboral se reducirá hacia el año 2050 en 11 puntos porcentuales. En jerga técnica, la tasa de natalidad está en China un 30% por debajo del nivel de reemplazo.

Así las cosas, todo indica que hacia 2030 el país estará importando trabajadores, lo que le permitirá seguir adelante, pero con un talón de Aquiles que no tendrá consecuencias fatales, pero que sí le hará cojear, concluye The Economist.



Tres cuentos chinos

Con su particular modelo de desarrollo, China no es sólo una enorme fábrica de bienes que abastece el mundo, sino que además es una de las más activas productoras de hombres y mujeres de negocios. El último ranking de millonarios de Forbes registra que ese país tiene 115 “billonarios”; es decir, empresarios y ejecutivos que han amasado fortunas personales que superan los mil millones de dólares.

Sus historias son todas increíbles. Escogimos tres perfiles para dejar registro de un fenómeno de profundas implicancias y significado. Historias que extractamos del informe China’s Tycoons que difundió Week in China, una publicación exclusiva para los clientes corporativos e institucionales de HSBC.

Qian Jinbo, de Red Dragonfly. Nacido en 1964, tras ejercer como carpintero derivó a la venta de productos de cuero, lo que le permitió levantar capital y, tan importante como aquello, contactos. En 1995 puso en operaciones su negocio propio en Wenzhou, desarrollo que combinó con un show televisivo que creó en la televisión local llamado Journey of Red Dragonfly, lo que le dio un enorme impulso a su actividad.

Qian ha cultivado una imagen vanguardista en la industria del vestuario, con un instituto de investigación y un museo del calzado, un diccionario cultural de los zapatos chinos. Su estrategia y carisma están proyectando hoy a su empresa como una marca global y, de hecho, en 2009 participó de la Feria Internacional del Calzado de Milán.


Zong Qinghou, de Wahaha Group. Si el nombre de su compañía le resulta gracioso, mejor hágase ver porque bajo el paraguas de Wahaha es que Qinghou ha forjado la que hoy es la mayor fortuna china. Nacido en 1945, este empresario trabajó por 42 años como vendedor, hasta en un día junto a dos colegas reunió un capital de 21.300 dólares con los que se lanzó al negocio de vender bebidas saludables para niños. En 1991 hizo una oferta de compra por una empresa mayor, con la cual comenzó a expandir sus operaciones, pasando por una relación no exenta de tensiones con Danone, con quienes llegó a un acuerdo en 2009.

Zong y Wahaha son quienes disputan el mercado chino de las bebidas cola a las más reconocidas marcas mundiales, y hoy tiene en carpeta expandirse con fuerza en el negocio retail, con la apertura de unas 100 tiendas por departamentos.

Robin Li, de Baidu. Li Yanhong (Robin en inglés) nació en 1968 y, según registran varias publicaciones, es conocido como el CEO más apuesto de la historia. Sin pronunciar juicio al respecto, este hombre de negocios graduado en administración en informática de la universidad de Pekín complementó su preparación con un máster en Estados Unidos. Mientras trabajaba en Dow Jones y desarrollaba programas para el Wall Street Journal, Li hizo desarrollos en motores de búsqueda con “análisis de hiperlink”, idea que patentó en 1996 y que pocos años después lo llevó a emprender con Baidu, diseñado para ocupar en el mercado chino el espacio de Google y Yahoo. La apuesta funcionó, llegando a alcanzar un 73% de participación de mercado en el negocio de los buscadores en 2010.





Opinión
Una excelente noticia

Alimentar a un gigante como China es una tarea colosal que brinda a Chile y a sus empresarios una enorme oportunidad.

Luis Schmidt, embajador de Chile en China

Conocí este país en 1992, sin imaginar las gigantescas transformaciones que luego sucedieron y siguen desarrollándose en los ámbitos social, económico y cultural en la China de hoy; y menos, que algún día sería embajador en esta gran nación.
El tiempo que me ha tocado servir como embajador ha sido lo más apasionante de mi ya larga vida profesional. China es hoy un referente mundial. Es la segunda economía del planeta, y según destacados economistas será la primera entre 2015 y 2017 desplazando a EEUU muy pronto y no en 2030, como se creía hace sólo diez años.

China se ha desarrollado en los últimos 30 años con crecimientos de 10% anual que no tienen parangón, sacando a más de 500 millones de personas de la extrema pobreza y creando una gran clase media que comienza a consumir productos que antes nunca soñó.

Sin embargo, los desafíos son enormes, abarcando los ámbitos político, educacional, social y cultural. Tal como lo señalara hace poco el primer ministro Wen Jiabao, de no hacerse estas transformaciones China difícilmente continuará con sus éxitos, “ya que muchas cosas fundamentales no han sido resueltas y tragedias históricas como la Revolución Cultural podrían ocurrir de nuevo”.

El cambio en el modelo productivo, enfatizado; la creación de un sistema de pensiones universal; la convertibilidad de su moneda y la internalización de sus empresas, sumados a los graves problemas de inflación, una posible burbuja inmobiliaria y la disminución en el valor de sus exportaciones, hacen mirar el futuro con una gran duda que hasta aquí China ha sabido resolver, entre otras cosas, con alto crecimiento (9,3% en 2011 y entre 7,5% y 8% este año).

Después de la firma del TLC en 2005, la relación comercial entre nuestro país y China se ha disparado, transformándose en nuestro primer socio comercial, con más de 31.500 millones de dólares en 2011, casi doblando a nuestro segundo y tradicional socio, EEUU.

China recibe ya más de un 25% de nuestras exportaciones, con más de un 50% de nuestro cobre y porcentajes no menores de celulosa, productos de la madera y harina de pescado. Pero poco a poco también comenzamos a abrirnos paso en el tema de los alimentos, donde aún nuestras exportaciones son pequeñas, aunque el potencial es enorme.

Alimentar a más de 1.350 millones de chinos cada día no es fácil, lo que se suma a que el ingreso de la población está creciendo fuerte y con ello la demanda de alimentos sanos, de calidad y a precios competitivos, en lo que nuestro país tiene grandes ventajas.

China cuenta hoy con más del 20% de la población mundial y sólo 8% del área cultivable, lo que la obliga a importar enormes cantidades de alimentos. Por otro lado, Chile exporta al mundo más de 3.200 productos, pero a China sólo 356, lo que nos abre un gran espacio de crecimiento; en especial, en ese plano.

China ha basado su crecimiento en sus exportaciones y en una fuerte inversión extranjera, las cuales obviamente se resentirán por la crisis económica. Por ello, el país comenzó una política de incentivo al consumo interno (para reemplazar la menor demanda por exportaciones) y confía en que en el caso de la menor inversión extranjera, la capacidad de ahorro del pueblo chino la suplirá.

El enorme y sostenido crecimiento de las siete provincias de la costa, con menos de un tercio de la población y con menos de un 10% del territorio (que incluye ciudades como Beijing, Quindao, Shangai, Guangzhou y Hong Kong), ha creado un gran desbalance en la calidad de vida de la población, lo que ha sido reconocido por las autoridades, las que buscan priorizar el desarrollo de 272 ciudades del interior para el mejoramiento de su infraestructura, conectividad, construcción de caminos, puertos, aeropuertos, líneas férreas, etc.

Estas son excelentes noticias para Chile, pues la demanda por cobre mantendrá el precio alto y porque la demanda por alimentos seguirá creciendo fuerte, siendo una gran oportunidad para nuestra fruta, vino, carne, salmones y productos del mar.
Capturar esas oportunidades requiere de un mayor trabajo en imagen país y promoción, exige que los empresarios viajen y visiten China y fortalecer los lazos de amistad y cooperación, lo cual es una tarea público-privada que no debemos dejar de afrontar si no queremos perder esta gran oportunidad y el camino recorrido.

Por eso es que acá hemos impulsado acciones como instalar el Pabellón Chilenos de la Expo-Shanghai en la Granja Agrícola Chileno-China de Beijing donde, junto a un recién inaugurado hotel 5 estrellas, seguirán siendo un polo de presencia y desarrollo de nuestra imagen en este país.

www.capital.cl

2012/04/20

Las insólitas demandas de los millonarios chinos en feria del lujo en Beijing

Entre los pedidos que han realizado en una feria de propiedades de lujo en esa ciudad, figuran un castillo viejo en Europa para descansar o un viñedo para producir vinos.

Los inversores chinos lo tienen claro: quieren algo excepcional, como un viñedo propio con el que producir una marca de vino que lleve su nombre, un castillo de siglos de historia en el cual poder descansar o un chalet en la Costa Blanca, a orillas del Mediterráneo.

Ésas son algunas de las demandas más destacadas de los visitantes chinos en la Feria de Propiedades de Lujo de Pekín, inaugurada hoy y que reúne a 60 expositores procedentes de 26 países del mundo que se realizará hasta el miércoles.

Desde castillos o viñedos europeos a islas paradisíacas privadas e incluso fincas en reservas de animales en el sur de África, son el tipo de propiedades a la venta en este evento, que celebra este año su tercera edición con la incorporación de cinco nuevos países, entre ellos, España.

Alardear frente a los amigos

El perfil de los compradores es variado, pero uno resalta por encima de los demás: "Vemos muchos compradores que piden propiedades 'trofeo', es decir, de las que puedan alardear frente a sus amigos, como por ejemplo, un viñedo o un castillo en Francia o Italia", comenta a la agencia Efe el organizador del evento, Olivier de Tréglodé.

Es el caso de un empresario chino que, junto a su mujer, pasea por la feria buscando "algo exclusivo" en lo que invertir. "No queremos más propiedades en China, sino algo único en el exterior para dejarle a nuestra descendencia", comenta la pareja, que quiere permanecer en el anonimato.

Esa exclusividad se mide, en ocasiones, según la antigüedad de la propiedad. Los chinos ricos "buscan las propiedades europeas, porque en Europa tenemos las antiguas construcciones y en China se está apostando por las modernas y nuevas. Buscan nuestra historia", explica a Efe Giona Zen, uno de los representantes italianos de la inmobiliaria europea de lujo Terimmo, que ofrece desde apartamentos hasta viñas en Francia, Italia, Suiza y Reino Unido.

De media, el precio "base" parte de los 1,5 millones de euros y puede ascender hasta, incluso, los 130 millones de euros.

También puede ser menor, como ocurre en la oferta de las dos representaciones españolas que participan por primera vez en la feria este año.

Es el caso de Daisy Zhang, de nacionalidad china que, tras 4 años viviendo en Barcelona, fundó su inmobiliaria de lujo 'Dragon Invest' en la urbe catalana y este año decidió participar en la feria para ofrecer a su "gente" un "trocito" de la ciudad en la que habitualmente reside.

"Barcelona es muy conocida desde las Olimpiadas del 92. Además tenemos el Barça, no es una ciudad desconocida en China", señala sonriente Zhang, quien ofrece, sobre todo, apartamentos en el centro de la capital catalana.

El inversor chino también se encuentra con otra oferta española a dos pasos del expositor de Zhang, en esta ocasión, con propiedades a la venta ubicadas en una zona más al sur de Cataluña: la Costa Blanca.

"Tenemos más de 2.800 casas ya construidas, somos un grupo con más de 40 años de historia y venimos a China para que los clientes chinos nos conozcan, que sepan de Valencia, Alicante...", comenta una representante del Grupo Vapf, Ling Xiao.

Su fuerte es "el sol", destaca Xiao, para quien lo más importante de lo que venden es el clima de esta zona del Mediterráneo y de la "vida agradable que se puede tener allí".

Xiao, por otro lado, pone de relieve el problema que supone para los chinos el permiso de residencia, por el que, según cuenta, muchos visitantes le preguntan. "La regulación migratoria que tengan los países influye. Se nota en las compras y la legislación de Canadá, Australia, Reino Unido, Nueva Zelanda o Estados Unidos ayuda", apuntan desde la organización. 

www.emol.com

 

China ya tendría listas las nuevas medidas de estímulo económico

Luego de que varios indicadores económicos en las últimas semanas apuntaran a una deaceleración de la actividad en China, Beijing se prepara a aplicar nuevas medidas de estímulo, informó a la agencia oficial Xinhua, una fuente ligada al banco central.

El Banco Popular de China reducirá los requerimientos de reserva de los bancos e inyectará efectivo al sistema financiero mediante la revocación de acuerdos de recompra y la amortización de cuentas, según el funcionario citado por la agencia. 

La autoridad monetaria ya había recortado en febrero la proporción de efectivo que los bancos deben apartar en, al reducir el ratio de reserva de los grandes bancos en medio punto porcentual a 20,50%.

“El mercado de tasas estará atento a cualquier señal de alivio monetario adicional, especialmente en China, y creemos que pronto habrá un recorte del ratio de reserva, muy probablemente este mes”, señaló Dariusz Kowalczyk, un analista de Credit Agricole en un reporte.

Financiamiento disponible


Los menores requisitos de reserva permiten a las instituciones liberar recursos para préstamos a consumidores y empresas que se traducen en un aumento de la demanda interna y la inversión.

La tasa repo a siete días, un indicador sobre la disponibilidad de financiamiento en el sistema financiero, subió tres puntos básicos a 3,81% en Shangai, según un promedio del National Interbank Funding Center (NIFC).

El Consejo de Estado chino prometió preparar herramientas para enfrentar los desafíos económicos, según un comunicado de la semana pasada que resumió una reunión presidida por el primer ministro Wen Jiabao. La demanda de fondos está creciendo en el mercado monetario, ya que las compañías enfrentan pagos anuales de impuestos este mes y en mayo, según Ju Wang, analista de Barclays Capital.

El banco central chino vendió ayer 20.000 millones de yuanes (US$ 3.172 millones) en contratos de recompra a 91 días con un rendimiento de 3,14%, según informó la institución a través de su sitio de Internet.



www.df.cl

2012/04/10

Inflación china supera lo esperado en marzo y complica plan de estímulo

Gobierno y analistas creen que es algo pasajero y que los precios tenderán a la baja próximamente.


La inflación anual de China subió más de lo esperado en marzo al 3,6% impulsada por los precios de los alimentos, pero se espera que sea algo pasajero y que la tendencia seguirá a la baja.

Los datos difundidos por las autoridades contrastan con el 3,2% de febrero, aunque se mantienen debajo de la meta del 4% del gobierno. 

Ba Shusong, investigador del Centro de Investigaciones del Consejo de Estado, señaló que espera que la inflación ceda en los próximos meses.

Otros analistas coincidieron. La inflación no es una preocupación este año y el rebote de marzo fue temporal, aseguró el banco Standard Chartered. Añadió que el debilitamiento del crecimiento chino podría impulsar al gobierno a continuar políticas de alivio gradual. 

Pero otros fueron más cautelosos. Song Yu, economista de Goldman Sachs en Beijing, señaló a Bloomberg que “los datos podrían limitar la magnitud de los alivios que probablemente comenzaron en marzo”, en alusión al aumento de préstamos y la flexibilización de las restricciones oficiales a la capacidad de préstamo de los bancos. 



Suben los alimentos por clima


El precio de los alimentos, el mayor motor inflacionario que levantó el IPC en 2,4 puntos porcentuales durante marzo, se mantuvo persistentemente alto para algunos artículos.

Los precios de los vegetales subieron un 6% respecto al mes anterior y un 20,5% en el año cumplido en marzo.

Wang Changyu, mayorista de verduras en Beijing, afirmó que los precios subieron por crecientes costos laborales, una primavera inusualmente fría y una lluvia prolongada que dañó las cosechas.

Otros productos, como el cerdo, un alimento básico en la dieta china y componente clave de la inflación, subió un 11,3% respecto al año anterior, pero bajó un 4,8% respecto a febrero.



Precios al productor en declive


Otro número clave, el índice de precios al productor (IPP), cayó un 0,3%, frente a un 0,2% esperado, lo que hace temer un debilitamiento de la demanda. La cifra viene descendiendo en forma consecutiva desde julio.

Su caída contradice sondeos del índice de gerentes de compra (PMI por su sigla en inglés) publicados este mes, que mostraron que la inflación fabril se aceleraba debido a los precios más altos del combustible y los costos de las materias primas.

“Desde el trimestre final del año pasado, (el IPP) ha caído hacia el territorio deflacionario y ahora se ha desarrollado. Esto afectará nuestro panorama sobre cuán rápido se está recuperando la economía”, dijo Ren Xianfang, analista de IHS Global Insight en Pekín, a Reuters.

Analistas esperan que datos del viernes muestren que la segunda mayor economía del mundo se expandió a su ritmo más lento en casi tres años en el primer trimestre del año con un 8,3 %, dejando a China camino a su crecimiento anual más débil en una década.



www.df.cl

2012/04/05

China es el mayor del mundo en abarrotes

Entre las razones de la expansión está el rápido crecimiento económico y de la población en el país asiático.


El sector de abarrotes de China se convirtió en el mayor el mundo, superando a Estados Unidos el año pasado y triplicando su valor entre 2006 y 2007, según un estudio del grupo británico IGD.

El valor del sector de abarrotes en el gigante asiático fue de US$ 970.000 millones el año pasado y se pronostica que en 2015 alcance cerca de US$ 1,5 billón. 

“Esta rápida expansión ha sido impulsada por tres factores principales: rápido crecimiento económico, población y la creciente inflación de los alimentos”, dijo directora ejecutiva de IDG, Joanne Denney-Finch. 

El estudio señala, además, que a pesar de los distintos desafíos logísticos y burocráticos, China es un mercado en crecimiento importante para muchos de los mayores retailers del mundo. 

Incluso en las ciudades más grandes habría oportunidades. Las estimaciones sugieren que habrá más de 200 ciudades chinas con una población por sobre 1 millón de personas para 2015.



BRIC toman fuerza


En el caso de Estados Unidos, el sector de abarrotes, que incluye a Walmart, la mayor firma de retail, valía 
US$ 813.000 millones en 2011 y se espera que crezca a cerca de US$ 1 billón en tres años más. Esto lo sitúa aún por delante de India, la que con ventas de 
US$ 611.000 millones superaría a Japón para convertirse en el tercer mayor mercado hacia 2015. 

De hecho, los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) se ubicarán entre los primeros cinco lugares en los próximos cuatro años.



www.df.cl

2012/03/29

China's Gravity-defying Economy: How Hard Will It Fall?

As China's high-octane economy shifts into lower gear, virtually everyone agrees that the double-digit, super-charged boom years are drawing to a close. Speculation over the possibility of a so-called "hard landing" for the country flourishes with each boom and bust cycle, only to die down as China's growth revs up again. This time, however, both external and internal factors -- including global conditions, domestic politics and financial trends -- are reinforcing the downturn. Many experts warn that without some painful reforms, there will be worse trouble to come.

Still, economists' opinions about just how far China's economy will fall range widely. Also, exactly what constitutes a "hard landing" for a country that has until now been viewed as an almost unstoppable economic powerhouse varies from analyst to analyst, although most point to China's growth rate as a key defining factor. "People give different definitions," notes Wharton finance professor Franklin Allen. "Mine would be growth below 5%."

China's growth slowed to 8.9% in the final quarter of last year, after months of attempts by the government to cool inflation through curbs on bank lending, interest rate hikes and stringent increases in banks' reserve requirements. The government has said all along that it expects growth to slow: In his "State of the People's Republic" address to China's legislature on March 5, Premier Wen Jiabao set the annual growth target for 2012 at 7.5% -- the first time the official benchmark has been set below the 8% level long viewed as the minimum needed to create enough jobs and ensure social stability. 

And in the current five-year plan, the government has set the annual growth rate at 7%.
Despite the fact that China is one of the few countries that routinely surpasses growth projections, this time reality might come closer to the government's target. Wei Yao, a Hong Kong-based economist at Societe Generale Cross Asset Research, forecasts that China's economy will grow at an 8.1% pace in 2012, slowing to 7.7% growth in 2013 and 7% in 2016. "I do not think that China will have a hard landing this year, but what will happen by 2014 really depends on what the government does in the next few years," she says. Given the many issues the country's leadership is juggling -- including the property bubble, local government debts, income gaps between rich and poor and rampant corruption -- "it will be a challenging task to avoid a hard landing."

Patrick Chovanec, a professor at Tsinghua University's School of Economics and Management, sees China heading for a "bumpy landing," with ups and downs in the next few years. The country's leaders, preoccupied with the upcoming shift to a new generation of Communist officials and distracted by the global financial crisis, have put off several tough but crucial structural reforms, he notes. These include liberalizing exchange rates and interest rates, improving the distribution of wealth, carrying out tax reforms and shifting away from the increasing dominance of state-owned industries. The worst thing China could do, Chovanec and other economists say, is to unleash another flood of stimulus to counter weaknesses in exports and investment. "That would be ... kicking the can down the road for another year, presuming they could. All it would do is set up the economy for an even bigger fall later," Chovanec notes. "China needs corrections in the property market and broader economy to refocus growth on activities that earn genuine returns. The longer you put them off, the more painful it will be."

China's handling of those challenges matters more now than ever. Political stability will hinge on overhauling the economy to ensure that growth is more sustainable and equitable, suggests a report issued in late February by the World Bank. "This is not the time just for muddling through. It is time to go ahead of events and to adapt to major changes in the world and national economies," World Bank President Robert Zoellick said during a news conference for the report's launch in Beijing. "As China's leaders know, the country's current growth model is not sustainable."

The Next Middle East?
China's transition to an era of lower growth in some ways parallels Japan's abrupt shift in the early 1990s. Both countries allowed excessively cheap, often politically influenced use of credit to create a massive bubble in their property sectors.
But there is one key difference that could lead to ugly consequences in case of a hard landing, notes Wharton management professor Marshall W. Meyer. "You still have a lot of poor people in China, many more than Japan in the 1990s. Japan was essentially middle class, with all [citizens] having medical insurance and social security. That is where the political trouble is," Meyer says. Dissatisfaction over lagging incomes and inadequate social services could spiral if the growth that has underpinned Communist Party rule were to stall: "Neither China nor the world would like to see turmoil [in China] like [what we saw last spring] in the Middle East." Indeed, in mid-March, Premier Wen noted that if the country doesn't initiate key reforms, it could experience enough social unrest to precipitate another Cultural Revolution like the one that shook the country between 1966 and 1976.

Chief among the World Bank's recommendations is a call for China to ensure that growth is more reliant on consumer demand than on the heavy investment in construction and capital equipment that has been the main source of dynamism in recent years. Even if the structural changes outlined in the report are carried out, the World Bank said growth is destined to slow from an annual average of 8.6% in 2011-2015 to 7% in 2016-2020, 5.9% in 2021-2025 and 5% in 2026-2030.

The old trick of relying on heavy government-directed investment financed by state-run banks is no longer working, notes Chovanec. "The underlying reality indicates that a big chunk of what was driving GDP growth in China" -- fixed asset investment -- "is now flat-lining." China's fixed asset investment growth fell 0.14% in December from November's total, which fell 0.4% from October. When fixed asset investment slackens, the result is a sharp decline in GDP, he adds. "Now, whether that is reflected in the official GDP numbers, I cannot say. GDP is a very political number in China."
Economists, wary of trusting the usual statistics, have racked their brains for ways to corroborate trends, citing measures such as construction equipment orders, demand for cement and electricity generation. There is no tried and true method, while distrust of China's statistics remains nearly universal. Even if they have improved from earlier decades, the temptation for padding or distortions is intense for local party bosses, whose career prospects depend on what they report to higher levels. Andy Xie, an independent Shanghai-based economist who travels extensively in China, believes that the real situation is much closer to a "hard landing" scenario than statistics show. "There is no reliable data to verify whether it is a hard landing or not," he says. "The GDP statistics are not meaningful at all.... They are not just incorrect, but way off."

Even taking the Statistics Bureau's data at face value, the signs are not encouraging. Its figures show that out of the 9.2% GDP growth for 2011, 5.0 percentage points came from increases in fixed asset investment. Fixed asset investment (FAI) grew 23.8% in 2011, down from 24.5% growth in 2010. But investment growth slowed through the year, to an 18.5% year-on-year increase in December, after 21.2% in November and 25% in October. "If everything remained constant, and FAI [this year] merely matched last year's absolute amount ... we'd be looking at 4.2% GDP growth," Chovanec notes. So far this year, fixed asset investment in the first two months rose 21.5% from the same period a year earlier, against market expectations of slower year-on-year growth for all of 2012.

The Weakest Link
Although construction also has been slowed by shortages of financing for various infrastructure projects, Pieter Bottelier, professor of China studies at the School of Advanced International Studies at Johns Hopkins University, views the real estate sector as the weak link in the economy. The risk is not so much a residential market meltdown like those seen in the U.S. and Europe in recent years, since Chinese homeowners rely much less on borrowing than their counterparts in those markets. The greater threat is in the massive, unsustainable borrowing by property developers whose projects are unlikely to pay the originally anticipated returns due to a downturn in prices. "If we get a sudden dip, say a 10% to 20% plunge in prices in the big cities, then we will have a new situation that could become very dangerous," Bottelier says. China has more than 10,000 real estate developers who are highly leveraged and may have to default on their bank loans if prices fall far enough.

Apart from the damage to banks, which would receive state support if necessary, the spillover into the construction, construction materials and other related sectors would likewise be damaging. Construction activity accounts for about 15% of GDP and a large share of jobs for the unskilled rural workforce. "The construction industry is such a big part of the Chinese economy, it could trigger more serious problems. This could lead to a hard landing," Bottelier notes.

So far, housing prices have fallen only marginally, although there are anecdotal reports of double-digit declines for some projects in the biggest cities as well as in provincial ones. Overall, prices in China's largest 100 cities fell 0.3% in February from a month earlier -- the sixth consecutive month of decline, according to the China Real Estate Index System. Property prices in 72 cities dropped in February compared with January, while they rose in 27 cities and were flat in one city. In Xie's view, the property bubble has already burst, though the results are less dramatic than in other major economies, partly because Chinese banks are constrained by political influences and generally do not foreclose on bad loans. "Instead, you see a lot of empty buildings. China has built too many buildings," he says. 

The government holds the power, still, to open the taps and allow faster growth in the property sector if it chooses to do so, Bottelier notes, but it has to act with caution. "If [the government does this] too quickly, the bubble will return." But China's leaders are insisting that they intend to keep firm curbs in place until prices come down to more affordable, less politically risky levels.

At the same time, with the U.S. and European economies still frail, the export manufacturing sector is no longer providing the momentum it once did. China's export growth declined to 20.4% in 2011 from 31.4% in 2010, and economists are predicting from zero to 10% growth this year. Crisis-stricken Europe accounts for 20% of China's overall exports. Wharton's Allen views the risk of a hard landing as only one-in-five -- unless things in Europe blow up. "If things in the U.S. and Europe stay as they are at the moment, then [a hard landing] is much more unlikely," he says. According to the IMF, a deepening of the European debt crisis could pull China's GDP growth down to 4%.

Beijing's Balancing Act
Despite the myriad internal and external constraints confronting China's leaders, Beijing has various options for helping to shift the economy from an investment driven model to one fueled by consumer demand.

First, China needs to improve its allocation of resources to better balance the economy -- a step that only can follow reforms in interest rates and other pricing mechanisms. "China has all the wrong prices -- including exchange rates, interest rates, gasoline prices and land prices. Those prices are all controlled and managed by the government. If you have the wrong prices, you will have wrong allocations," notes Yao of Societe Generale. Mispricing of credit makes investment costs cheap for state-owned companies and local governments, encouraging excess construction and waste on projects that yield little or no returns and do not necessarily improve productivity or public services.

China's handling of its 10.7 trillion RMB in local government debts is typical of this imbalance in the economy. In early February, the central government asked Chinese banks to roll over local government debts that accrued during the massive recession-fighting stimulus binge in 2009 -- essentially sweeping them under the rug for a later reckoning. More than half of those loans are to come due over the next three years.

By far, many analysts say, the biggest shift required is a redistribution of resources that will unleash the potential spending power of the Chinese public. "China needs to rebalance the composition of its GDP more toward consumption, develop a more market-based monetary policy, reduce the excessive privileges of state-owned enterprises, ease income inequality and focus on promoting more productive and environmentally friendly industries," according to Rob Subbaraman, chief economist with Nomura International in Hong Kong. Moving toward a more market-based monetary policy, involving a more flexible exchange rate and deregulated interest rates, would push bank deposit rates higher, helping to reduce the need for saving and also improving investment options so that families do not rely so heavily on real estate to grow their nest eggs. Meanwhile, the government needs to make the politically difficult choice of reducing preferential treatment for state companies, which now includes preferential access to bank credit and government subsidies of land, labor and electric power. The aim is "to redistribute income from the corporate sector to the household sector," he says.

Subbaraman sees a one-in-three likelihood of a hard landing and believes China could resort to extra stimulus spending to avert such a worst case scenario. But without the necessary reforms, the stimulus money would just go to waste, he notes. "The key with future fiscal stimulus is to direct it more efficiently at consumption and more productive areas of investment." 

Repairing the Net
Apart from the overall structure of the economy, another key reason for the Chinese obsession with scrimping and saving is the dire lack of public services and social welfare. Education, likewise, is a huge cost for most families. "Right now, taxes are too great a burden for households and the private sector, while China spends too little on social security, medical care and education. There is a lot they can do there," says Yao.
Meyer agrees. "There is room to repair the social safety net. Since there is not adequate medical care and social security in China, people feel they have to save 40% to 50% of their income. If they feel they have some safety net in their old age, they will be less prone to save." As China's population ages, it will have a growing need for services for the elderly, and spending on such areas will increase if the supply is there to meet demand, Meyer says. "You can increase consumption if customers get what they want."

In fact, Bottelier sees China's services sector as one of the most powerful potential engines for growth, and one that has not been fully realized. "Even at lower growth rates of 6% or 7%, China can maintain full employment if the contribution of the service sector to the economy expands more rapidly than the contribution of construction or manufacturing. You can get more growth in the service sector per dollar invested," Bottlier says. He views such changes as inevitable. "We have to see how China responds to this in coming years. If they postpone [these kinds of reforms] again, messy political consequences will be waiting."

Overall, the consensus among most economists is that it is time for China to bite the bullet and move ahead on politically difficult, painful reforms that could lay the foundation for sustainable growth in the future. It would not be the first time: In the 1990s, then-Premier Zhu Rongji carried out the first big overhaul of state industries, laying off millions of workers. Housing reforms helped create a commercial property sector from scratch that, despite its ups and downs, has helped establish a growing middle class. Given the strong hold of vested interests, especially at the local level, such changes are difficult but necessary for a rebalancing of the overall economy, notes Chovanec.

"My advice [to the government] is to drop this obsession with high-level GDP growth," Chovanec says. "Driving 8% to 9% GDP growth through investment may not pay off, and is not in the long-term interests of anyone in the Chinese economy. Accepting lower rates of expansion is a first step to putting China on the path toward long-term, sustainable growth."

2012/03/06

Segun millonario chino pide reducir los impuestos y ampliar la inversión privada

Gobierno es “empresa monopólica” que invierte en todo, critica.

Zong Qinghou, el segundo hombre más rico de China, llamó al gobierno a incrementar el papel de la empresa privada en la economía.

El multimillonario de 66 años, quien creó la firma de bebidas Hangzhou Wahaha Group Co (HWGZ) en 1987 y es miembro de la legislatura china, dijo que la nación debe reducir impuestos y permitir la inversión privada en más industrias.

“El gobierno se ha convertido en una empresa monopólica que invierte en todo”, dijo Zong en vísperas del Congreso Nacional Popular.

“El principal obstáculo que enfrenta hoy la economía china es que los ingresos del gobierno son demasiado altos y los del pueblo demasiado bajos”, aseguró el empresario, cuya fortuna se calcula en US$ 10.700 millones.

“Hoy no es realista impulsar la economía con exportaciones o inversión”, señaló el delegado de la provincia de Zhejiang. Añadió que hay que reducir impuestos para aumentar los ingresos. “A la gente normal aún le falta dinero”, declaró.

Agregó que planea proponer al gobierno que se permita a más empresas privadas abrir bancos y que se les exima de tributos si financian a PYME. Zong aseguró que de ser posible él abriría un banco. “Tengo dinero y mi reputación es buena”.

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2012/02/28

Seis recomendaciones para el gigante

El informe formula seis recomendaciones estratégicas para el futuro de China.

• Completar la transición a una economía de mercado.

• Acelerar la innovación, tanto a nivel interno como en cooperación con el exterior, poniendo énfasis en la calidad sobre la cantidad
• Adoptar medidas ecológicas para transformar las tensiones ambientales en un crecimiento “verde” que impulse el desarrollo.

• Aumentar las oportunidades y los servicios tales como la salud, la educación y el acceso al empleo para toda la población.

• Modernizar y fortalecer el sistema fiscal nacional.

• Tratar de entablar con el mundo relaciones mutuamente beneficiosas conectando las reformas estructurales de China con los cambios en la economía internacional.

www.df.cl


2012/02/14

China insinúa que flexibilizará aún más la política monetaria por la crisis económica global

Gobierno pidió a la banca que reprograme los pagos de préstamos a los gobiernos regionales para evitar una ola de defaults, medida que generó fuerte polémica.

El primer ministro de China, Wen Jiabao, afirmó que el gobierno central podría “afinar” la política económica en el primer trimestre del año, en medio de la incertidumbre global por la desaceleración de EEUU y la crisis de deuda en la eurozona.

Wen añadió que el gobierno debe “realizar una evaluación adecuada de la situación macroeconómica lo más pronto posible” y responder “rápidamente”, por lo que se estima probable más flexibilidad en la política monetaria.

“El gobierno central está siguiendo cuidadosamente la situación económica en enero, y el primer trimestre de este año será clave”, señaló Wen.

Economistas de HSBC, Nomura y Daiwa Capital Markets han señalado que el banco central chino reducirá los requerimientos de reserva - la cifra que los bancos deben apartar cuando prestan dinero- en las próximas semanas.

La semana pasada, la Oficina Nacional de Estadísticas reveló que la inflación subió un inesperado 4,5% el mes pasado, más que las previsiones de 4%, lo que limita la magnitud de la intervención monetaria.

Asimismo, el banco central chino reveló la semana pasada que los préstamos nuevos alcanzaron US$ 1.170 millones en enero, un 26% menos de lo esperado y el menor aumento de la oferta de dinero en una década.



Reprogramación de deudas


Otra muestra de la intervención oficial es la petición a los bancos para reprogramar las deudas de los gobiernos regionales, que a fines de 2010 ascendían a US$ 1,7 billones, para darles más plazo de pago, según informó Financial Times.

El objetivo es evitar una ola de defaults, según dijeron banqueros y analistas a FT.

Un 30% de los préstamos podrían entrar en cartera vencida en los próximos tres años sin apoyo estatal, informó la calificadora Standard & Poor’s el mes pasado.

Permitir a los bancos reprogramar los préstamos sería un “paso atrás” y amenaza una década de creciente transparencia, advirtió la agencia.

La deuda está vinculada al paquete de estímulo implementado por China en la crisis financiera global de 2009. Aunque algunos analistas estiman que un aplazamiento sólo pospone el problema, asesores oficiales estiman que así Beijing tendrá más tiempo para hallar una solución permanente.

“Una extensión de los vencimientos conviene a los bancos”, aseguró Fan Jianping, economista jefe del Centro Estatal de Información, un think-tank oficial.

“A largo plazo, los proyectos de inversión lanzados durante la crisis de inversión no tendrán problema en generar retorno (pero) muchos no han sido completados. Estarían bajo mucha presión si las deudas deben cubrirse inmediatamente”, explicó.

La idea de extender los plazos fue mencionada en octubre por Zhou Mubing, vicepresidente de la Comisión Reguladora Bancaria china. Beijing también ha considerado un rescate para asumir muchas de las deudas locales.

“Implícitamente los gobiernos locales son respaldados por el Ejecutivo central. Había dos opciones: o el gobierno central los rescataba directamente o usaba su brazo bancario para relajar las exigencias sobre ellos. Ahora estamos viendo que está pasando esto último”, señaló una fuente a FT.

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