Entre los pedidos que han realizado en una feria de propiedades de lujo en esa ciudad, figuran un castillo viejo en Europa para descansar o un viñedo para producir vinos.
Los inversores chinos lo tienen claro: quieren algo excepcional, como un viñedo propio con el que producir una marca de vino que lleve su nombre, un castillo de siglos de historia en el cual poder descansar o un chalet en la Costa Blanca, a orillas del Mediterráneo.
Ésas
son algunas de las demandas más destacadas de los visitantes chinos en
la Feria de Propiedades de Lujo de Pekín, inaugurada hoy y que reúne a
60 expositores procedentes de 26 países del mundo que se realizará hasta
el miércoles.
Desde castillos o viñedos europeos a islas
paradisíacas privadas e incluso fincas en reservas de animales en el sur
de África, son el tipo de propiedades a la venta en este evento, que
celebra este año su tercera edición con la incorporación de cinco nuevos
países, entre ellos, España.
Alardear frente a los amigos
El
perfil de los compradores es variado, pero uno resalta por encima de
los demás: "Vemos muchos compradores que piden propiedades 'trofeo', es
decir, de las que puedan alardear frente a sus amigos, como por ejemplo,
un viñedo o un castillo en Francia o Italia", comenta a la agencia Efe
el organizador del evento, Olivier de Tréglodé.
Es el caso de
un empresario chino que, junto a su mujer, pasea por la feria buscando
"algo exclusivo" en lo que invertir. "No queremos más propiedades en
China, sino algo único en el exterior para dejarle a nuestra
descendencia", comenta la pareja, que quiere permanecer en el anonimato.
Esa
exclusividad se mide, en ocasiones, según la antigüedad de la
propiedad. Los chinos ricos "buscan las propiedades europeas, porque en
Europa tenemos las antiguas construcciones y en China se está apostando
por las modernas y nuevas. Buscan nuestra historia", explica a Efe Giona
Zen, uno de los representantes italianos de la inmobiliaria europea de
lujo Terimmo, que ofrece desde apartamentos hasta viñas en Francia,
Italia, Suiza y Reino Unido.
De media, el precio "base" parte de los 1,5 millones de euros y puede ascender hasta, incluso, los 130 millones de euros.
También
puede ser menor, como ocurre en la oferta de las dos representaciones
españolas que participan por primera vez en la feria este año.
Es
el caso de Daisy Zhang, de nacionalidad china que, tras 4 años viviendo
en Barcelona, fundó su inmobiliaria de lujo 'Dragon Invest' en la urbe
catalana y este año decidió participar en la feria para ofrecer a su
"gente" un "trocito" de la ciudad en la que habitualmente reside.
"Barcelona
es muy conocida desde las Olimpiadas del 92. Además tenemos el Barça,
no es una ciudad desconocida en China", señala sonriente Zhang, quien
ofrece, sobre todo, apartamentos en el centro de la capital catalana.
El
inversor chino también se encuentra con otra oferta española a dos
pasos del expositor de Zhang, en esta ocasión, con propiedades a la
venta ubicadas en una zona más al sur de Cataluña: la Costa Blanca.
"Tenemos
más de 2.800 casas ya construidas, somos un grupo con más de 40 años de
historia y venimos a China para que los clientes chinos nos conozcan,
que sepan de Valencia, Alicante...", comenta una representante del Grupo
Vapf, Ling Xiao.
Su fuerte es "el sol", destaca Xiao, para
quien lo más importante de lo que venden es el clima de esta zona del
Mediterráneo y de la "vida agradable que se puede tener allí".
Xiao,
por otro lado, pone de relieve el problema que supone para los chinos
el permiso de residencia, por el que, según cuenta, muchos visitantes le
preguntan. "La regulación migratoria que tengan los países influye. Se
nota en las compras y la legislación de Canadá, Australia, Reino Unido,
Nueva Zelanda o Estados Unidos ayuda", apuntan desde la organización.
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