Las claves
- La pésima imagen de Boudou, por su presuntos vínculos con escándalos de corrupción y su frivolidad, se ha convertido en una pesada carga para el kirchnerismo en plena campaña y ha llevado al Gobierno a cerrar filas en su defensa para dar una imagen de normalidad y frenar las críticas de la oposición.
- La gran incógnita ahora, reconocen políticos y analistas, está en la influencia que puede tener la enfermedad de la presidenta en el resultado de las elecciones legislativas.
Esperando el 5 de noviembre
(Especial Infolatam).- “…En un país caracterizado por un fuerte presidencialismo, Fernándezgobierna aún enferma. En los papeles ha delegado el poder en el vicepresidente de la República,Amado Boudou…Pero Boudou, sobre quien pesan diversas investigaciones judiciales por supuesta corrupción, lógicamente no va a ir en contra de su jefa política. Y como ella guardará reposo mientras se recupera de la operación a la que fue sometida este martes, no se deben esperar grandes decisiones durante este mes.”
La presidenta argentina, Cristina Fernández, evoluciona satisfactoriamente de su operación, aunque no se han desvelado las condiciones de su convalecencia, mientras asume protagonismo su cuestionado vicepresidente, Amado Boudou, en plena campaña para las legislativas de final de mes.
Fernández se recupera “sin complicaciones” e inicia este mismo miércoles una dieta oral bajo “estricto control médico”, según un escueto informe oficial, que no arroja luces sobre los detalles de su recuperación.
La mandataria “ha descansado muy bien toda la noche”, “está muy bien y les manda un beso a todos los argentinos”, apuntó el portavoz de la Casa Rosada,Alfredo Scoccimarro.
El funcionario no admitió preguntas cuando anunció el breve parte médico a las puertas del hospital universitario de la Fundación Favaloro, de Buenos Aires, donde fue intervenida el martes la presidenta y donde decenas de simpatizantes recibieron la noticia con aplausos y vítores.
Pero, un día después de la intervención, no hay detalles sobre el tratamiento que recibe la jefa de Estado, si se mantiene en cuidados intensivos, cuánto puede durar su estancia en el hospital o si, como se anunció antes de la operación, debe mantener reposo al menos durante un mes.
La falta de información oficial sobre la enfermedad de la presidenta y las circunstancias en que se produjo el traumatismo craneal que derivó en su operación ha disparado las especulaciones sobre su recuperación, en un momento especialmente complejo para el oficialismo tras el varapalo sufrido en las primarias del pasado agosto, una suerte de ensayo de las legislativas del próximo día 27.
La asunción del vicepresidente Boudou como máxima figura formal del Gobierno en ausencia de Fernández tampoco ayuda al oficialismo.
La pésima imagen de Boudou, por su presuntos vínculos con escándalos de corrupción y su frivolidad, se ha convertido en una pesada carga para el kirchnerismo en plena campaña y ha llevado al Gobierno a cerrar filas en su defensa para dar una imagen de normalidad y frenar las críticas de la oposición.
No obstante, analistas consultados por Efe coinciden en que el papel del vicepresidente se limita a una representación protocolar mientras que las decisiones del día a día seguirán tomándose en el reducido círculo que rodea a Fernández, integrado, entre otros, por el secretario legal y técnico de Presidencia, Carlos Zannini.
La gran incógnita ahora, reconocen políticos y analistas, está en la influencia que puede tener la enfermedad de la presidenta en el resultado de las elecciones legislativas, en las que el oficialismo se juega mantener su mayoría parlamentaria.
Mientras Cristina Fernández convalece, la consigna gubernamental es respaldar públicamente a Boudou y dar sensación de rutina y normalidad.
En un intento por disipar rumores, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, insistió hoy en que “las decisiones las toma la presidenta, que es la que se encarga de dar instrucciones. El país esta funcionando normalmente”.
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